domingo, 11 de junio de 2017

EL BEBÉ DEBERÍA DORMIR EL PRIMER AÑO EN LA HABITACIÓN DE SUS PADRES. LOS EXPERTOS DE LA AAP SE REAFIRMAN EN SU RECOMENDACIÓN.

Mucho ruido y pocas nueces. Eso es lo que ha ocurrido esta semana con el polémico (y mediocre) artículo de Paul et al. que pretendía cuestionar las recomendaciones de compartir habitación lanzadas a la sociedad por la academia de pediatría más poderosa del mundo: la American Academy of Pediatrics (AAP).

Finalmente yo sigo sin entender como Pediatrics (la revista de dicha academia) ha aceptado un artículo tan limitado y mal diseñado, pero al menos la reacción de la Task Force on Sudden Infant Death Syndrome (el grupo de trabajo contra la muerte súbita del lactante) de dicha academia sí es digna de resaltar porque deja en evidencia la lenta pero continua consolidación de lo que yo considero como la nueva corriente multidisciplinar de la ciencia del sueño infantil dentro de sus filas. 

Lo que quiero decir con esto es que si hasta ahora todas las recomendaciones de la AAP sobre el sueño infantil se basaban en la "pediatría tradicional del sueño", para la cual el sueño del bebé durmiendo en solitario y sin lactancia materna es el modelo de sueño saludable, poco a poco empiezan a consolidarse los trabajos de autores que investigan desde otra perspectiva, más abierta a los conocimientos de disciplinas como la antropología y la biología evolutiva, y que nos enseñan que la manera natural de dormir del bebé humano es en íntimo contacto con su madre y, por lo tanto, ese es el modelo de sueño saludable en el que se deberían basar todas las investigaciones. Y lo mejor es que estas nuevas investigaciones empiezan a influir en el criterio de los que realizan las recomendaciones.

Hasta ahora siempre he pensado que los miembros de la Task Force on Sudden Infant Death Syndrome eran el ejemplo perfecto de expertos de la "vieja escuela", más que nada por su rechazo unilateral al bedsharing, o colecho con el bebé compartiendo cama. Pero he aquí que en la respuesta de dos miembros del grupo, Moon y Hauck, al artículo de Paul et al, puede leerse un avance importante hacia mi esperado cambio de paradigma. En primer lugar, se esfuerzan mucho en defender el Roomsharing, algo que me sorprende ya que utilizan argumentos antes utilizados por los que más critican su aversión al Bedsharing, como la importancia de la lactancia materna (que se ve beneficiada con la cercanía entre madre y bebé por la noche), y la incertidumbre sobre si realmente es seguro y apropiado que un bebé de 4 meses tenga un sueño consolidado, teniendo en cuenta de que las evidencias apuntan a que no lo es. 

Pero la guinda del pastel es que ya por segunda vez (la primera fue en la actualización de sus recomendaciones oficiales, pero muy sutilmente) abren la puerta a la posibilidad de que realizar bedsharing sea, en ciertas circunstancias, la posibilidad más segura para el bebé. 

Ante la advertencia de Paul et al. de que los padres que comparten habitación con su bebé tienen más posibilidades de meterlo en su cama en algún momento de la noche, en contra de las recomendaciones de la Task Force on Sudden Infant Death Syndrome, y que esa es una razón de peso para sacar al bebé de la habitación lo antes posible, Moon y Hauck responden: 

Esto es realmente preocupante y refuerza la necesidad de que los profesionales de la salud hablen con los padres sobre la importancia de preparar la cama de los adultos proactivamente ante la posibilidad de que se practique el Bedsharing en  medio de la noche. En las recomendaciones para un sueño seguro del año 2016 se reconoce que los padres pueden llegar a dormirse con sus bebés mientras los alimentan, por lo que se recomienda que se quiten almohadas, mantas y otros equipamientos de la cama adulta si existe la posibilidad de que esto ocurra. 

Esto viene de decir que ante el riesgo de que los padres por compartir habitación aumenten la probabilidad de meterse al bebé en su cama, es más recomendable para la seguridad del bebé preparar la cama para que se coleche con seguridad que sacarlo de la habitación.

Y esto, conociendo el desarrollo histórico de la investigación sobre muerte súbita del lactante y las diferentes recomendaciones realizadas a lo largo del siglo XX, es un gran paso hacia el cambio de paradigma, esto es, el ejercicio de una pediatría del sueño más independiente de los prejuicios culturales, morales, religiosos y económicos y mejor informada sobre la naturaleza humana y, concretamente, la diada madre/bebé. 

Os podrá parecer un avance pequeño, pero llevo tantos años leyendo artículos diseñados por y para la vieja escuela, que este paso en lo que yo considero la dirección correcta me llenan de esperanza. Así que a pesar de que Pediatrics ha aceptado esta vergüenza de artículo y, encima, la AAP le está dando bombo; a pesar de que los medios están divulgando con la falta de rigurosidad y honestidad que les caracteriza; a pesar de los pesares, que Moon y Hauck no aprovechen este trabajo para echarse directamente para atrás recomendando que el bebé duerma en otra habitación, y en lugar de ello defiendan el compartir habitación con él usando argumentos de los defensores del colecho, es una noticia estupenda.

Mi agradecimiento y admiración por todos estos investigadores como McKenna, Ball, Gettler, Blair, Bergman, Olza, etc., que hacen ciencia en contra del sistema establecido y, poquito a poquito, están consiguiendo el cambio. 

jueves, 8 de junio de 2017

DORMIR CON EL BEBÉ: ¿SÍ O NO?


Hasta ahora la Academía Americana de Pediatría lo tenía bastante claro: aunque son extraordinariamente reticentes a que el bebé humano duerma en su localización natural ―esto es, en íntimo contacto con su madre―, al menos recomendaba que durmiera con ella en la misma habitación (o que sus padre o cuidadores principales), ya que el riesgo de muerte súbita desciende muy significativamente. Y esto a pesar de su visión "tradicionalista" del sueño infantil, profundamente criticada por muchos autores que defienden un abordaje más mustidisciplinar y abierto.

Pero parece que esta concesión (a medias) a la necesidad primal de nuestras criaturas de dormir al menos cerca de su madre todo un año enterito les picaba, y ya tenían ganas de poner los límites más pronto. Porque, si no, no se entienden que en su revista principal, Pediatrics, una de las más influyentes internacionalmente (si no la más) en el mundo de la pediatría, hayan publicado un artículo tan pobre, cuestionable y sencillamente mediocre como el que saldrá en Julio de este año, y que (desgraciadamente) ya podemos encontrar on line: 


Un artículo que de haber demostrado lo contrario de lo que piensan que han demostrado, por su diseño y metodología no lo publican ni en la "Revista de pediatría integral desorganizada y absurda de Villaqueteempujodeabajo"(*), pero como concluye lo que concluye  no sólo ha sido publicado en una de las revistas de más factor de impacto, sino que ya está siendo divulgado a diestro y siniestro por todos los medios de comunicación con secciones dedicadas a los padres.

Y os preguntareis ¿que concluye el dichoso artículo que María está que se sube por las paredes? pues que los bebés y sus padres duermen mejor en habitaciones diferentes, y que no es necesario que duerman "todo" un año juntos porque el 90% de las muertes súbitas ocurren los 4 primeros meses.

Este mensaje a los medios les ha encantado, por supuesto, porque encenderá debates, likes y shares por doquier. Y que salga en la venerada Pediatrics le da su (inmerecido) certificado de calidad. Ya veo a ciertos divulgadores sobre el sueño frotándose las manos porque tienen otro artículo "publicado en una revista muy importante" para apoyar sus (más que muy moral y científicamente cuestionables pero extraordinariamente rentables) métodos de adiestramiento del sueño en solitario. 

Pero dejadme explicar por qué este artículo es mediocre y nunca debería haber sido publicado en una revista de la categoría de Pediatrics. De hecho, os voy a explicar a fondo una sola razón. Hay más, porque el enfoque completo del trabajo es más que cuestionable, pero esta razón principal la vais a entender rápidamente y me sirve como ejemplo perfecto de lo chapuzas que son muchas veces los investigadores en sus ganas de demostrar sus hipótesis a toda costa, y de cómo los intereses culturales, sociales y hasta económicos son capaces de comprar incluso el respetado, y supuestamente objetivo e independiente, sistema de "peer review" (revisión por pares) de las publicaciones científicas.

El quid de la cuestión para mí es el siguiente: Todo el trabajo se basa en cuestionarios. No hay ni una sola medida objetiva del sueño de los bebés. 

¿Y por qué es esto tan importante?

Imaginad que un científico quieren saber como cantan una muestra de niños. Si cantan fuerte o cantan bajito. Se supone que cantar fuerte es malo porque irrita las cuerdas vocales. Para saberlo, en lugar de oír cantar a todos los niños lo que hacen es preguntar a los padres. Pero los niños están divididos en dos grupos: los niños de un grupo cantan en la misma habitación que los padres y los del otro grupo en una habitación diferente. Después preguntan a los padres como han oído el canto de sus hijos, si fuerte o bajito. Los padres cuyos hijos estaban en otra habitación oyen el canto significativamente más bajito que los que tienen al niño en la misma habitación. Entonces los investigadores concluyen que los niños que cantan en una habitación separada de las de sus padres cantan más bajito, por lo que dañan menos sus cuerdas vocales. En estas circunstancias no pueden sino recomendar que los niños nunca canten cuando se encuentran en la misma habitación que sus padres. 

Los autores de nuestro artículo protagonista han hecho exactamente lo mismo. Sí, así de surrealistas pueden ser algunos estudios científicos. 

Tal vez penséis que ésta es una comparación exagerada (¡los niños están durmiendo, no cantando!), pero fijaos: en el estudio en cuestión los investigadores valoran el sueño infantil mediante cuestionarios a los padres para comparar la calidad del sueño entre los  niños que duermen en la habitación con sus padres o en otra habitación, y llegan a la conclusión de que como los padres reportan más sueño nocturno y periodos de sueño sin interrupción más largos en los niños que duermen en otra habitación, estos realmente están durmiendo mejor, asumiendo por defecto que los padres que duermen separados de su bebé tienen la misma capacidad de valorar su sueño (en cantidad y calidad) que los padres que duermen con el bebé al lado. Y eso, señores, me parece a mí que es mucho asumir, sobre todo cuando las evidencias apuntan exactamente a lo contrario, ya que está demostrado que los padres que duermen lejos de sus hijos no tienen una apreciación realista de su sueño (o de las interrupciones del mismo: no siempre que el bebé está despierto los padres lo oyen). Por su naturaleza y objetivos este trabajo debería haber incluido obligatoriamente una medida objetiva del sueño infantil. Como mínimo la actigrafía, aunque dadas las limitaciones de esta técnica, especialmente con niños, hubiera sido mucho mejor una grabación con cámara de vídeo. Pero no lo han hecho.

Así que aunque los autores aseguran haber demostrado que los niños duermen más tiempo por la noche y periodos más largos de sueño seguido (a diferentes edades que van entre los 4 y los 12 meses, pero no quiero entrar en detalle), lo cierto es que solo han demostrado que los padres tienen esa apreciación. Claro, ellos reconocen esta limitación, pero no le dan importancia argumentando que los despertares que ocurren cuando bebé y padres comparten habitación ocasionan intervenciones no necesarias de los padres, afectando su sueño, y que es por eso por lo que los padres se quejan en la consulta del pediatra, por lo que es lo único relevante. O sea que, por delante de como duerma el niño, lo que realmente importa aquí es el sueño de los padres. Digo yo que, entonces, no pueden concluir ―tal y como hacen― que el niño duerme más y mejor, sino que los padres se enteran menos de (y por lo tanto intervienen menos en) los problemas de sueño de su hijo, y eso les permite dormir mejor. Y me pregunto por qué no dicen las cosas claras ajustándose a lo que realmente han observado. Será que vende menos esta versión más realista de sus conclusiones, ya que podría ser bastante cuestionable animar a los padres de bebés de 4, 6 o 12 meses a dormir lejos de sus hijos para que no se enteren cuando estos tienen problemas de sueño. 

Hay más limitaciones y muy importantes, pero me alargaría demasiado si las analizara aquí todas. De momento os cito brevemente algunas de las preguntas abiertas con las que me deja este artículo:
  1. ¿Cómo pueden asegurar los autores que las características del sueño que supuestamente tienen los bebés que duermen en solitario son más saludables que las de los niños que comparten habitación? Sí, ya sabemos que dormir bien y lo suficiente es importante. Pero ¿cual es ese "bien" y "suficiente" para la cría humana? Porque hasta ahora no veo que se haya demostrado que un sueño consolidado a los 4 meses sea más saludable que el sueño natural de los bebés que duermen como deben, esto es, en contacto con su madre y mamando a demanda (el, espero que ya famoso, Breastsleeping de McKenna). Este artículo, por lo tanto, parte de la naturalización del sueño en solitario realizada por la pediatría del siglo XX y ya denunciada por McKenna a principios del XXI. Una vez conocida la situación no veo que los que tanto defienden esta manera antinatural de dormir se molesten en comprobar si supone realmente un beneficio en el desarrollo físico, cognitivo o emocional del bebé, más allá de si los padres duermen mejor o peor lo que, dicho sea de paso, no depende tanto de la localización del sueño como de las expectativas que la pediatría del sueño nos mete en la cabeza. 
  2. ¿Como afecta a la lactancia a medio y largo plazo el sueño en solitario? Ya observan menos tomas nocturnas en los que duermen solos, lo que era esperable. Esta imposición del sueño en solitario tan temprana podría dificultar enormemente el establecimiento y continuación de la lactancia materna, tan fundamental para la salud de la diada madre/bebé. Algo muy importante a considerar si pretenden cambiar las recomendaciones oficiales sobre el sueño, especialmente porque en nuestra sociedad no se cumplen las recomendaciones oficiales sobre la duración de la lactancia materna ni de lejos. Digo yo que, para lanzar recomendaciones oficiales, no todo puede depender de que los padres duerman mejor si su hijo está en otra habitación. Porque esto nos lleva a la siguiente cuestión:
  3. ¿Qué pasa con todos esos beneficios, algunos ya descubiertos (favorece la lactancia materna, cambia la arquitectura del sueño de la madre y el bebé, para ciertos grupos de madres supone un mejor descanso, el bebé está más relajado, llora menos y se mueve menos, etc.) y otros todavía por descubrir, que son consecuencia directa del colecho entre madre y bebé? Pues pasa que en este artículo "se los pasan por el forro". O sea, los ignoran. Pero nunca debería ignorarse esta realidad tan compleja a la hora de recomendar a la población donde debe dormir sus hijos, digo yo. 
  4. Por otro lado, argumentan que como el 90% de las muertes ocurren los primeros 4 meses de vida y por eso no tiene sentido alargar más el dormir en la misma habitación con el bebé. Pero, ¿Sabemos acaso el peso que tiene el sueño en solitario como factor de riesgo en la población de bebés mayor de 4 meses? Yo no lo sé, y no sé si ellos lo saben o ni siquiera consideran la posibilidad de que poner a los bebés a dormir solos a partir de los 4 meses aumente significativamente la frecuencia de muerte (sea síndrome de la muerte súbita u otro tipo de muerte inesperada y súbita del lactante) a partir de esta edad. En cualquier caso, aunque solo un 10% de las muertes súbitas del lactante ocurran a partir de los 4 meses, si dormir en solitario aumenta significativamente el riesgo no debería ser ignorado a la hora de recomendar el sueño en solitario por la (supuesta) comodidad de los padres.
  5. Y por último: ¿Cómo pueden seguir publicándose artículos sobre el sueño infantil tan escandalosamente sesgados por los valores culturales del sector dominante de la sociedad occidental industrializada, y que se empeñan en convertir en evidencias científicas lo que ni de lejos lo son? Ya desde el principio del artículo el sesgo cultural es inaceptable: desde la advertencia a los padres de que si no sacan a los bebés a dormir fuera de su habitación antes de los 12 meses luego les costará mucho más, hasta la exclusión intencionada del colecho en la misma superficie (bedsharing), porque va en contra de las recomendaciones de la AAP. También asumen que un factor negativo de tener al bebé en la misma habitación es que hay más probabilidades de que se lo metan en la cama, considerando este comportamiento como "de riesgo" e ignorando observaciones como la realizada en un estudio reciente de Blair, en la que podemos apreciar como a partir de los 4 meses el colecho realizado en la misma cama en condiciones seguras es un factor preventivo de muerte. 
En conclusión: cuando veáis en los próximos días titulares asegurando que la evidencia científica dice que hay que sacar a los bebés de la habitación cuanto antes, no os los creáis. Están basados en un estudio mediocre, con un sesgo cultural en su diseño e interpretación inaceptable, posiblemente publicado en una revista de alto impacto por las limitaciones de un sistema, el de revisión por pares, que no escapa a la compleja realidad de la ciencia como mero producto de la sociedad que la crea y, por lo tanto, sujeta a sus determinantes culturales e intereses varios.

Artículo de interés:

EL BEBÉ DEBERÍA DORMIR EL PRIMER AÑO EN LA HABITACIÓN DE SUS PADRES. LOS EXPERTOS DE LA AAP SE REAFIRMAN EN SU RECOMENDACIÓN.












(*) La bromita viene a que en el mundo de las publicaciones científicas cuanto más local es una revista científica y más largo su nombre, generalmente menos impacto (y por lo tanto calidad) tiene. 

sábado, 3 de junio de 2017

LLORAR NO ES MALO. DEJARLES LLORAR, SÍ.



Todos sabemos que en la vida hay lobos con piel de cordero, o manos de hierro con guantes de terciopelo. Pero yo todavía me sorprendo cuando encuentros casos como el que os voy a explicar hoy.

Ayer Sibylle Lüpold, enfermera, IBCLC y especialista en sueño infantil, con la que tengo el honor de colaborar profesionalmente, me preguntaba si conocía a Kel Whittaker, una profesional con extensa formación en la salud infantil fundadora de Institute of Sensitive sleep consulting (Instituto de la consultoría sensible sobre el sueño infantil). 


Y no, no la conocía. Me paseé un rato por la web. Todo eran palabras de sensibilidad y respeto. Respeto por los niños y respeto por los padres. Incluso está asociada a Attachment Parenting International, y exponen sus principios así: 

  1. Ser respetuosos con los estilos de paternidad
  2. Apoyar una relación nutritiva entre padres e hijos 
  3. Alentar la lactancia materna siempre que sea posible y apoyar la elección de la madre. 
  4. Estar actualizado sobre las recomendaciones para un sueño seguro, especialmente a la hora de apoyar a las familias que quieren colechar. 
  5. Escuchar con atención y empatizar con las familias que están pasando por momentos sensibles. 
  6. Mantener un alto nivel de profesionalidad y un profundo apoyo al cliente. 
  7. Considerar los 8 valores de la crianza con apego 
  8. Guiar a los clientes con soluciones personalizadas nacidas de la comprensión y el respeto. 
Suena todo bastante aceptable, aunque hay puntos en los que tienes que asumir que hay un límite. ¿O van a apoyar y respetar a unos padres que utilizan el castigo físico y el maltrato para criar a sus hijos? En cualquier caso, si algo he aprendido en estos 12 años de maternidad, es que la crianza corporal, respetuosa o natural, no se puede imponer desde afuera, sino, si acaso, ayudar a que nazca desde dentro mediante la información y el apoyo. Además, tampoco es una entidad sencilla. Habrá muchas familias que no dan el pecho ni colechen, pero no por eso no están criando con respeto y corporalidad a sus hijos. En eso todos estamos de acuerdo. Hay tantas situaciones diferentes como familias, y lo único importante aquí es que se actúe desde el conocimiento de, y el respeto por, la naturaleza humana. 

Pero unos minutos más tarde Sibylle me mandó este artículo, 


y se me cayó la venda de los ojos. 

En él Whittaker asegura que va a analizar las dos "corrientes" existentes dentro del sueño infantil que todos ya conocemos. En pocas palabras: los que defienden el sueño en solitario y dejar llorar para conseguirlo y los que no. Pero, a continuación, se pasa el resto del trabajo asegurándonos que llorar no estresa a los bebés, que no es malo, que las lágrimas cambian su composición según el tipo de llanto (si, yo también me he preguntado que qué importa eso en este contexto) y, por extensión, no hay nada malo en dejar llorar a los bebés para enseñarles a dormir, ya que el desarrollo de "esta habilidad de por vida", según ella, tendrá suficientes consecuencias positivas como para contrarrestar el llanto producido sólo temporalmente. También asegura algo que todos sabemos: que la privación del sueño tiene efectos negativos importantes, pero no dice nada sobre la posibilidad de que el niño, y la familia entera, duerma de maravilla en compañía. Como si el sueño saludable de todos dependiera de establecer a toda costa y cueste lo que cueste, el sueño en solitario del bebé. 

Nada sobre la necesidad primaria del bebé y niño de estar en contacto con su madre y cuidadores para relajarse y dormir. Nada sobre que separar a un bebé de su madre es uno de los factores más estresantes que puede sufrir la criatura, haya o no haya llanto. Nada sobre que el colecho intencionado sólo ha demostrado, hasta el momento, efectos beneficiosos para todos. Y nada sobre que TODOS los niños sanos acaban aceptando el sueño en solitario cuando están preparados para ello. TODOS. Y esto lo demuestran numerosos artículos científicos a favor de las técnicas cognitivo conductuales. De hecho ella cita uno de los más importantes, el de Price del año 2012, en el que se demuestra que a largo plazo duermen exactamente igual los niños adiestrados y los niños control. Pero ella esto no lo dice así, sino que lo utiliza para argumentar que adiestrar no tiene efectos negativos a largo plazo, pasando por alto que tampoco tiene efectos positivos. Por lo demás, el de Price es un artículo sin capacidad para demostrar los efectos negativos (ni lo positivos), pero no voy a entrar en ello aquí. 

Finalmente la estrategia evidente de todo el artículo es obvia: desviar la atención hacia el mensajero, el llanto, para hacer creer al lector que como el llanto no es malo, provocarlo tampoco lo es. Por supuesto, el llanto en sí mismo no es malo porque es un mecanismo de defensa y adaptación al estrés. Hay llantos diferentes y es evidente (y está demostrado científicamente) que todos nos sentimos mejor después de llorar que antes (sí, ella también utiliza este argumento). 

Pero dejemos las cosas claras. El problema no es el llanto, el problema es provocar la situación de estrés que provoca el llanto. O que no lo provoca, porque Middlemiss, a la que Whittaker también cita, demuestra que los bebés adiestrados siguen estresados aunque ya no lloran. Por cierto, que Whittaker asegura que en el trabajo de Middlemiss los bebés se estresaban porque no les permitían a sus madres verlos, cuando lo cierto es que también se valoraba el estrés de la madre al ver a su hijo llorar o cuando lo veía supuestamente tranquilo, llegando a demostrar que cuando el bebé lloraba la madre estaba estresada (como el bebé) pero que cuando no lloraba la madre se relajaba (a diferencia del bebé), por lo que se producía una desincronización. Es precisamente esta desincronización la observación más relevante de este estudio. Imposible, por lo tanto, que sea verdad lo que asegura Whittaker, de que las madres no podían ver a sus bebés. (¿Se habrá leído el artículo?). En cualquier caso, intentaré contactar directamente con Middlemiss para que me explique este punto. 

Por lo tanto, aquí lo cuestionable no es el llanto de un bebé, sino la imposición de una situación estresante para el bebé. Una imposición absolutamente incompatible con las palabras "respeto", "sensibilidad" o "empatía". Siendo conscientes de que muchas familias decidirán el sueño en solitario por múltiples razones, y respetando esta decisión, creo que es obligatorio que cualquier consultora del sueño realmente respetuosa tenga muy claro que imponer este comportamiento creando una situación de estrés aguda (que generalmente generará un fuerte estallido de llanto como manifestación del estrés sufrido, aunque no siempre) no es ni científica ni éticamente aceptable. 

Por lo demás, sólo me queda destacar que en este contexto no son aplicables observaciones como la de que los bebés no siempre lloran por estrés porque un trabajo demostró que los bebés con cólicos no tenían el cortisol más alto que los bebés control. En nuestro caso creo que no hay lugar a dudas de que los bebés sí están estresados, y eso está demostrado. De hecho, repito, en esta situación Middlemiss observó que están estresados incluso aunque no lloren. 

Así que mucho cuidado. Que no os hagan matar al mensajero (el llanto) mientras os cuelan el lobo (la imposición del sueño en solitario mediante una técnica conductista irrespetuosa) en el rebaño. 




viernes, 19 de mayo de 2017

UN BEBÉ DE SIETE MESES MUERE POR NO RECIBIR SU ALIMENTACIÓN NATURAL

En Beveren, Bélgica, un bebé de siete meses murió en el año 2014 supuestamente por el alimento que recibía, y ahora que se acerca el juicio y el caso se ha hecho público, a los medios de comunicación les ha faltado tiempo para generar los más absurdos y engañosos titulares. Desde el "Muere un bebé de 7 meses porque sus padres le aplicaron una dieta sin gluten" de la Vanguardia, hasta el "Muere un bebé con un peso de 4 kilos por la dieta sin gluten que le pusieron sus padres" de Antena 3 TV. No quiero ni pensar la congoja que han debido ocasionar a muchos padres de niños celiacos o intolerantes al gluten.

Otros hacen mención a la leche de quinoa que le daban y, los más acertados, resaltan que no tomaba leche adaptada. Estos ya van apuntando mejor, pero todavía no dan en el pleno. También me llamó especialmente la atención una artículo en el que se resaltaba que los padres se habían empecinado en alimentar a su bebé de manera "natural". Todos estos titulares y artículos parecen tener el objetivo de presentar unos padres alternativos, "hipilondios" y  antisistema, del tipo de los que no llevan a los bebés al pediatra ni le ponen vacunas y ¡ojo! dan de mamar a la criatura por lo menos hasta los 9 años (la lactancia materna no interrumpida suele venir en el pack). 

Por eso me ha llamado sobremanera la atención que en ningún artículo se hace referencia a por qué este bebé no era amamantado, ya que:

La LACTANCIA MATERNA es el único alimento realmente natural y saludable para un bebé humano de 7 meses. 

Por lo que parece, el bebé no recibía leche materna, a pesar de la imagen dada por los medios de comunicación de sus padres como una pareja practicante hasta el extremo de lo que ellos consideraban una "alimentación natural". Y digo "por lo que parece" porque la realidad es que no sabemos de qué ha muerto ese bebé ya que, francamente, si te vas a fiar de la prensa para enterarte de lo que ha ocurrido, más vale de que te mentalices de que te vas a enterar mal. Es incluso posible que su muerte no tenga nada que ver con lo que comía y que los padres en absoluto le estuvieran alimentando como describen por ahí los medios. Aquí los únicos que saben lo que realmente ha pasado son los que están tratando esta tragedia de primera mano. 

Pero en el caso de que todo haya ocurrido como lo cuentan, que el bebé de siete meses sólo estuviera recibiendo leche de quinoa y dieta sin lactosa ni gluten, lo que realmente habría matado a ese bebé no es la ausencia de gluten o de lactosa, sino la ausencia de su alimento natural: la leche materna. Lo más triste es que este hecho no ha llamado la atención de la prensa en absoluto porque no es para nada excepcional: en España, según cifras de la AEP, el porcentaje de niños que reciben lactancia materna a los 6 meses es de sólo un 47%. Esto significa que

 menos de la mitad de los bebés de 6 meses reciben su alimento natural

No sabemos la razón de por qué este bebé no tomaba leche materna: si su madre estaba imposibilitada para alimentarle o si él realmente no la toleraba (algo tan excepcional que apunta a un grave desorden digestivo que hubiera necesitado de una intervención médica inmediata e importante para su supervivencia). Afortunadamente, cuando un bebé no puede tomar leche materna de su madre hay dos opciones: la leche humana donada (en caso de que sea porque su madre no le puede dar) y la leche animal ADAPTADA (pudiendo llegar a ser leche "especialmente adaptada" para esos rarísimos casos en los que un bebé no tolera componentes de la leche humana o de los animales generalmente utilizados, como la vaca, la cabra o la oveja). La primera mejor que la segunda, pero la segunda más fácil de conseguir y todavía suficientemente buena como para permitir unos índices de supervivencia aceptables. 

Por lo que parece, ante la falta de leche materna, estos padres se negaron a alimentar a su bebé con leche de fórmula adaptada por tener un concepto muy equivocado de lo que se puede considerar "alimentación natural". Pero las leches vegetales no son "leches" y lo más parecido a su alimento natural que puede tomar un bebé humano es la leche animal adaptada. Leche adaptada, además, por profesionales de la alimentación infantil, no por la madre o el padre que en su propia casa sigue la receta ancestral de su bisabuela y le añade un poquito de aquí y diluye un poquito de allá a la leche animal de turno. Esas recetas caseras de supuesta "leche adaptada para bebés" que a veces se leen en algunos blogs, absolutamente denunciables, suelen llevarse por delante a los bebés, ahora y hace cientos de años cuando, ante la imposibilidad de alimentar a un bebé con leche humana, no había más opción e intentaban alimentarles "adaptando" leches animales o haciendo papillas varias, que generalmente acababan matando a la criatura. Algunos bebés así alimentados sobrevivían, sí, pero posiblemente lo conseguían en pésimas condiciones de salud. 

En cualquier caso, y volviendo al tema central que nos interesa, lo cierto es que  ni el gluten, ni la lactosa, ni los productos "naturales" como la leche de quinoa, han matado a esta criatura. Si las cosas han sucedido realmente como lo explica la prensa, a este bebé le ha matado: 

  • En primerísimo lugar, y aunque nadie lo mencione: la falta de leche materna
  • En segundo lugar: la no sustitución de la leche materna por una leche de fórmula adaptada (posiblemente "especialmente adaptada" a los problemas digestivos de este bebé, en caso de que los tuviera) aprobada por los organismos de salud pública. 
  • Y en tercer lugar, y en el caso de que el bebé realmente sufriera un desorden digestivo que le hubiera hecho intolerante a la leche humana o animal adaptada (de manera general), la falta de un tratamiento médico adecuado y una leche especialmente diseñada por profesionales para sus necesidades. 


Esta, creo yo, sería la información relevante que debería divulgarse. Esta es la información que yo hubiera querido leer. 

jueves, 30 de marzo de 2017

ADOPCIÓN Y MATERNIDAD SUBROGADA: INCOMPARABLES


Llevamos una semanita borrascosa. Y todo por culpa de la feria anual de maternidad subrogada que se celebrará en Madrid a principios de Mayo. Como cada año, dicho evento levanta ampollas, y no sin razón.

Pero este artículo no está destinado a argumentar en contra de esta práctica. Eso ya lo hice en su momento aquí, aquí y aquí. Y más recientemente, este mismo año, entre la multitud de artículos que se han descrito os puedo destacar estos dos:



Este año ya no voy a escribir más sobre este tema. Yo ya he dicho todo lo que tenía que decir. El motivo de este escrito es bien distinto y lo encontraréis en esta petición de Change.org, 


que espero que mucha gente firme, como yo misma he hecho, pero en cuyo penúltimo párrafo podemos leer:

Por todo lo anteriormente expuesto y porque la adopción, así como el acogimiento, son opciones muy viables, infinitamente más generosas y altruistas, y éticamente mucho menos cuestionables para ser madres y padres para todas aquellas personas que deseen serlo, independientemente de la capacidad biológica o la carencia de ella, os invitamos a firmar esta petición dirigida a todos los cargos públicos e instituciones que pueden tener parte en este asunto, tanto en lo que atañe a la concesión de permisos para la celebración del acto, como a los visos de ilegalidad y posible vulneración de los derechos fundamentales que creemos encierra de fondo el contenido del acto.
Parece obligatorio, en todos los artículos que se escriben en contra de la maternidad subrogada, hacer mención de la adopción. Pero yo lo siento mucho: en este contexto me rechina profundamente. Se ha llegado a decir que los que luchan por legalizar los vientres de alquiler deberían hacerlo por agilizar las adopciones. Eso todavía me rechina mucho más. 

¿Por qué? 

Pues porque la adopción, y ya no digamos el acogimiento, no tienen como objetivo que unos adultos puedan ser padres. Por el contrario, el objetivo principal de la adopción es dar unos padres a un niño que no los tiene, y el del acogimiento dar un entorno familiar a un niño que ya tiene unos padres pero, por lo que sea, no se pueden encargar de él. Y esto que parece tan obvio es fundamental para entender que la adopción no es una acción destinada a satisfacer los deseos de los adultos, sino un derecho de los niños. Como efecto secundario, y felizmente, en el caso de la adopción unos adultos que lo desean se convierten en padres. Pero no es el objetivo principal.

Y los complicados trámites necesarios para realizar una adopción están ahí para PROTEGER AL MENOR. Proteger su derecho a que no se trafique con él, a no ser una mercancía que se compra y vende, a no ser separado de una madre o una familia que le quiere, o a caer en manos de unas personas preparadas emocional e intelectualmente para cuidar de él. Estos trámites serán mejores o peores y seguro que tienen muchos puntos oscuros que deberían mejorar. Pero la lucha no debería ser "para agilizarlos" con el fin de que cueste menos que unos adultos sean padres, sino para mejorarlos y garantizar así el bienestar del menor. Si ello conlleva agilizarlos, mejor para todos. Pero no podemos perder de vista el objetivo principar de la adopción: darle a un menor en desamparo unos padres protegiendo, ante todo, su bienestar y sus derechos.

En el caso del acogimiento ni siquiera se pretende que esos niños pasen a ser hijos de los adultos que los acogen, porque esos niños YA son hijos, legalmente, de otros adultos que siguen siendo sus padres. Por eso estos niños suelen necesitar ser acogidos sólo temporalmente, mientras sus padres se recuperan de algún percance, aunque también exista el acogimiento permanente. Pero el caso es que nunca perderán sus apellidos ni su filiación, son hijos de otros, no de los adultos acogedores, con todo lo que esto conlleva para todas las partes, y muy poca gente está dispuesta y preparada para afrontar esta situación. Por eso, a pesar de las enormes colas de espera para adoptar, hay una enorme carencia de familias para acoger. 

Por lo tanto, adopción y acogimiento ni son lo mismo ni deberían ser tratados de la misma manera en ningún texto (como generalmente lo son, ya que los usan prácticamente como sinónimos). No todo el mundo está capacitado (ni emocional, ni moral, ni intelectualmente) para adoptar. Pero todavía mucha menos gente lo está para acoger. Y mientras que el acogimiento sí creo que conlleva una buena dosis de altruismo y generosidad (recuerda: cuidas y amas a unos niños que no son tus hijos, siguen siendo hijos de sus padres a los que, en la gran mayoría de casos, ellos aman como tales, y con los que, generalmente, un día volverán), en la adopción la motivación no es ni mucho menos altruista. Por eso no todos los que están capacitados para adoptar lo están para acoger. Y es que no se adopta para salvar a nadie de nada ni hacer una obra de caridad, sino, de la misma manera que se tienen los hijos biológicos, se adopta por el más absoluto deseo de mater/paternidad y, sobre todo, la más absoluta capacidad de hacer hijo tuyo a un menor que no lleva tus genes y que ya tiene una historia de vida detrás que tú, como madre/padre, no has compartido con él.  

Esta capacidad no la tiene todo el mundo y a los que no la tienen, por el bien de los niños, por favor, ¡que nadie les anime a adoptar! Porque su desbordante deseo de ser padres, junto con su ignorancia, podría convencerlos de hacerlo. Y yo me atrevería a afirmar que los que se lanzan a los vientres de alquiler no la tienen. Estos quieren un bebé de su sangre y, si esto es imposible, al menos engendrado para ellos y que puedan recibir recién parido. Además, tiene que ser sano y, ya puestos, de uno u otro sexo. Lo de que la adopción es tan difícil y cuesta tanto tiempo... bueno, la mayoría de las veces son excusas para acallar conciencias inquietas ¿o no?

Aunque es posible que algunos antes de lanzarse a la maternidad subrogada hayan intentado adoptar, no digo yo que no, pero no fueron considerados idóneos por una u otra razón. Una suerte para ese niño en desamparo que les hubiera caído en suerte, porque alguien que se lanza a la maternidad subrogada no tiene ni pajorera idea de lo que conlleva realizar una adopción y tener un hijo adoptado. Y si lo saben, y a pesar de todo alquilan un vientre para engendrar un hijo, es que son muy mala gente. Y si no leed las certeras palabras de la psiquiatra neonatal Ibone Olza en el artículo que antes os he enlazado:

Comparar adopción y subrogación me parece especialmente tramposo. El abandono o rechazo que precede a la adopción, es decir, que una madre (¡y un padre!) abandonen o no se hagan cargo de su bebé, es algo que, si eres el/la hijo-a “te pasa”. Que decidan gestarte en el vientre de una madre de la que te separarán nada más nacer es algo que “te hacen”. En el primer caso, adopción, tu familia adoptiva reparará ese daño aceptándote y queriéndote. En el segundo, subrogación, tu familia decide hacerte pasar por ese embarazo y parto con separación posterior causándote ese daño de la separación, poniendo por encima de todo su presunto derecho a ser padres. (1)


Por lo tanto, ni la adopción, y mucho menos el acogimiento, son sustitutos ni de la maternidad subrogada ni de la maternidad biológica. O no lo deberían ser. Y, precisamente, que exista la maternidad subrogada es prueba de ello. Otra cosa es que históricamente hayamos entendido muy mal lo que es la adopción, y por eso todavía se piense que puede ser un sustituto ideal de la aberrante maternidad subrogada. Pero no, no nos equivoquemos. 

Ni lo es ni lo podrá ser nunca. 

La maternidad subrogada es un sustituto de la maternidad biológica. La adopción tiene su propia categoría y es una alternativa a la maternidad biológica para ser padres. No un sustituto. Una alternativa, una variante, otro camino. Espero que se entienda la diferencia bien. 







(1) Las negritas son mías.




martes, 7 de marzo de 2017

INVESTIGACIÓN SOBRE SUEÑO INFANTIL Y LACTANCIA MATERNA. AYÚDANOS A CAMBIAR EL PARADIGMA.




En el marco del grupo de investigación de Lactancia Materna-Psicología Perinatal de la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED) [grupo creado bajo el amparo del convenio de colaboración de dicha universidad con el instituto de salud Carlos III (IMIENS)] estamos llevando a cabo una investigación sobre el sueño infantil y la lactancia materna codirigido por las doctoras Ana Lisbona, Ibone Olza y yo misma.

Buscamos padres y madres de niños y niñas para responder a un breve cuestionario. Aunque lo ideal es que sean menores de 6 años, el cuestionario puede contestarse de manera retrospectiva para aquellos niños más mayores, hasta 10 años.

Para abrir el cuestionario haz click sobre la imagen






Al finalizar el cuestionario se ofrecen una serie de consejos sobre el sueño infantil y la lactancia materna y se participa en el sorteo de un libro sobre el sueño infantil.

Los interesados en los resultados del estudio, podéis enviar un email a: amlisbona@psi.uned.es indicando en el asunto RESULTADOS SUEÑO INFANTIL

Gracias de todo corazón por tu participación




sábado, 4 de marzo de 2017

QUE NO TE ENGAÑEN. TU BEBÉ NO MURIÓ POR TU CULPA.

Fuente de la imagen: La Demajagua

Hoy leo en los blogs de Consulta de Lactancia y Lact App sobre el dramático caso de un bebé supuestamente muerto por deshidratación debido a la hipogalactia de su madre y, como a cualquier asesora de lactancia, el tratamiento que se le ha dado en los medios me produce nauseas y un "cabreo" (con perdón) difícilmente controlable. Pero, además, en esta noticia hay algo terriblemente dramático que duele hasta físicamente: el sentimiento de culpa que destila cada una de las palabras de la madre en el artículo original, que no os enlazo porque paso de dar visibilidad a una fundación dedicada a desacreditar la lactancia materna, como es Fed ist Best, en cuya web la madre del bebé hizo público su caso 5 años después de que sucediera. 

Así que desde este blog, mi casa, necesito expresar  mi dolor por esta madre, y explicarle que no, 

que le han engañado, 

que la culpa no fue suya,

ni de lejos.

Querida Jillian, ellos, el personal sanitario que te atendió en el postparto, son los único culpables. Ellos tenían la responsabilidad de controlar el establecimiento de la lactancia, y deberían haber estado preparados para identificar los signos de alarma de que el bebé se estaba deshidratando. La más novata de las monitoras de La Liga de La Leche lo debería estar, así que asumo que los profesionales con más razón. Nunca deberían haberte dado el alta en las condiciones en las que te la dieron, y que no profundizaran en hechos como que tu bebé no mojaba los suficientes pañales, o que lloraba todo el rato a pesar de estar en tus brazos mamando a demanda bien enganchado al pecho, no tiene perdón y es absolutamente incomprensible.

Querida Jillian, la lactancia materna no tuvo la culpa, como el hecho de que un corazón lata no tiene la culpa de un paro cardíaco. La lactancia materna es lo natural, es el comportamiento de base, es para un bebé como respirar con sus  pulmones, que su sangre sea impulsada por su corazón o que sus riñones produzcan su pipí. Lo normal es que los bebés nazcan y todo esto funcione bien. Pero en un pequeño porcentaje no lo hace, y por eso parimos acompañadas de personal sanitario que, en teoría, está preparado para reconocer las señales que indican que algún órgano - los pulmones, el corazón o el pecho de la madre- no funciona bien, e intervenir a tiempo para que no se produzcan males mayores. 

Por eso, si un bebé nace con problemas cardíacos, renales o pulmonares, el personal sanitario debería estar entrenado para advertirlo y darle lo antes posible el apoyo tecnológico necesario para que continúe viviendo. Pero entenderás que a nadie se le ocurre que, nada más nacer, cada criatura sea conectada a un aparato de diálisis o a un corazón externo "por si acaso". Así que ese "mejor consejo que te dieron"  en el hospital al que llevasteis a vuestro bebé tras la parada cardiaca, de que "siempre hay que dar un biberón de leche artificial tras la toma para asegurarnos de que el bebé se está alimentando bien" fue un consejo nefasto y ni de lejos el mejor que se puede dar. Porque eso es mentira. Lo que hay que hacer es saber reconocer las señales que te indican que el bebé se alimenta bien o no se alimenta bien (como se reconoce si un bebé está sano o, por el contrario, sufre insuficiencia cardiaca o renal) y, sólo en el caso de que no se esté alimentando bien, intervenir. 

Pero dar un biberón a todos los bebés "por defecto" va en contra de su salud y está absolutamente demostrado que el mal que produciría semejante acción no compensa este supuesto efecto preventivo, que en realidad no es tal porque, te aseguro y te repito, cualquier profesional medianamente competente debería ser capaz de reconocer un bebé de tres días en proceso de deshidratación mucho antes de que se produzcan daños graves o irreparables. 

Así que, querida Jillian, la culpa no fue tuya. Tú hiciste lo que tenías que hacer: Darle el pecho a demanda. Recibiste consejos nefastos, entre los cuales está ese tan peligroso que normaliza el llanto de los bebés. Porque no, no es normal que un bebé en brazos de su madre y amamantado a demanda llore. En esta cultura en la que lo normal es que el bebé sea y se mantenga separado de su madre y alimentado a no-demanda, hemos normalizado su llanto hasta un nivel francamente peligroso, porque el llanto es una señal de alarma y te aseguro que no es "normal". Si un bebé llora hay que mirar por qué. Si un bebé llora continuamente al segundo día de vida a pesar de estar en brazos de su madre y mamando correctamente y, encima, tiene signos de deshidratación (¡como que no mojó ningún pañal!!!!!), NO ES NORMAL, hay que analizar a ese bebé y esa madre con más profundidad y, desde luego, no se le puede dar el alta.

Fuente de la imagen: MadresHoy
Y cuando la lactancia no funciona se debe intervenir, por supuesto. Claro, que la leche artificial debería ser la última opción. La primera, tras el pecho de su madre, es la leche humana donada. Por eso sería importante conseguir que en todos los hospitales con maternidad hubiera un buen banco de leche. En una sociedad con una cultura de la lactancia bien establecida esto sería lo normal. Como también sería normal tener profesionales capaces de identificar un bebé deshidratado y desnutrido durante los primeros días de vida debido a problemas reales con la lactancia, y diferenciarlo de las falsas alarmas continuas que hoy en día hacen que un número innecesario de bebés reciban lactancia mixta desde el nacimiento. En la nuestra, evidentemente, no lo es. 

Y encima, que en lugar de que esta tragedia sirva para llamar la atención sobre la falta de formación en lactancia materna de los profesionales, haya por ahí una fundación (una tal Fed is Best, en "honor" a la campaña Breast is Best que pretenden desacreditar) dispuesta a utilizaros, divulgando vuestra tragedia de manera sesgada e interesada con la única finalidad de desacreditar la lactancia materna exclusiva y conseguir que todos los bebés reciban lactancia mixta (serían muchos beneficios económicos, ¿verdad? ¡Guau!!! seguro que las compañías de alimentación infantil lo notarían) es descorazonador e inaceptable. Con todas las vidas que se ha llevado la alimentación con leche artificial por delante, no hay derecho, no hay derecho y no hay derecho a que todavía se cuestione una verdad incuestionable:

LO MEJOR PARA EL BEBÉ HUMANO ES LA LECHE HUMANA

Y punto. El que se atreva a decir lo contrario debería ser denunciado y condenado, igual que condenaríamos a cualquier loco que propusiera conectar a los bebés sanos a una máquina de diálisis por si sus riñones no funcionan, o porque así nos evitamos complicaciones y es más fácil.

Así que en memoria de todos los bebés que han muerto por culpa de la falta de leche materna humana, debido a la pérdida de la cultura de la lactancia que tanto esfuerzo nos está costando recuperar, yo reclamo:

La existencia de profesionales REALMENTE bien formados en lactancia materna.

La existencia de bancos de leche humana en cada hospital y centro sanitario con maternidad.

Y, ya puestos, pena de cárcel para los fundadores de esa impresentable fundación Fed ist Best y todo el que ose poner en peligro la vida de más bebés a base de desinformar a la población. 


lunes, 30 de enero de 2017

¿QUÉ TE DA MIEDO?


Hablo de biología, de lactancia, de parto, de embarazo, de piel con piel.

Hablo de naturaleza humana, de instintos y deseos, de necesidades primales.

Hablo de la herida primal.

Hablo del hábitat natural del bebé humano: "el pecho de su madre".

Y hablo de todo esto porque han intentado obligarme a doblegarme. Y hablo con la ciencia en la mano para defenderme de la naturalización infringida por nuestra cultura de comportamientos como el parto intervenido, la alimentación con leche de fórmula o el sueño en solitario. Hablo para que me dejen sitio y respeten mi derecho de gestar, parir y criar a mis hijos como yo quiero hacerlo, que no es otra forma que la realizada por miles de generaciones antes que la mía, en cientos de culturas diferentes alrededor de toda la tierra. Hablo para que una serie de comportamientos en la crianza que han desaparecido, o son ignorados y menospreciados, en nuestra civilización vuelvan a ser visibilizados. Y lo hago porque esa es mi elección.

Sí:

elijo parir
y/o
elijo el "piel con piel"
y/o
elijo amamantar
y/o
elijo no destetar prematuramente
y/o
elijo colechar
y/o
elijo portear
y/o
elijo no escolarizar
y/o
elijo no castigar, no gritar, no imponer...

Elijo y hablo y escribo sobre ello, no para convencerte a ti de nada, ni para que tú críes como no quieres criar, sino porque me veo obligada a argumentar constantemente mis elecciones, ya que éstas no son nada populares en nuestra sociedad, con el fin de asegurar nuestro derecho a ser las madres que queremos ser para nuestros hijos, a mí y a todas las mujeres que eligen caminos poco convencionales como el mío. 

Si tu elección es otra, si ni te gusta ni entiendes la mía, estupendo. Nadie te obliga a leerme. 

Ahora bien, si mis palabras hacen que me ataques, me insultes, me menosprecies, me ridiculices.... tal vez deberías preguntarte

¿Qué es lo que te da tanto miedo?

domingo, 29 de enero de 2017

¿CRIANZA CON APEGO?...¡CHORRADAS!


"Crianza con apego", dicen algunos. Otros la han llamado "Crianza natural", "Crianza respetuosa" o, el término que siempre me ha gustado a mí más pero que es el que menos se oye, "Crianza corporal".

Y esto viene a cuento de un artículo que no he tenido más remedio que acabar leyendo, porque al final mi admirada y querida Elena López me etiquetó en una publicación de Facebook, con el fin de pedirme información sobre el último párrafo del susodicho, en el cual la periodista y doctora en biología (sí, bióloga, como Ana Obregon, ya sabéis), Marta Palomo, cargaba contra el colecho poniendo como ejemplo de certeza científica uno de los artículos más polémicos y criticados de los últimos años en los foros científicos sobre el tema. 

A mí este tipo de artículos divulgativos me dan ya demasiada pereza. Últimamente ni los leo y, cuando lo hago, lo hago en diagonal. Me los sé de memoria porque todos dicen lo mismo. Encima, esta semana ya ha habido dos en la misma línea. El otro fue el escrito Luz Sanchez Mellado reclamando su derecho a no ser una madre mamífera. Se montó toda una guerra dialéctica en twitter y facebook, con sus bajas incluidas. 


El caso es crear un debate donde realmente no lo hay.

No me malinterpretéis. Debate sobre crianza hay. Por supuesto. Pero lo que pretenden "debatir" con este tipo de escritos no es algo realmente discutible, porque son realidades suficientemente comprobadas, con y sin el método científico. 

Y es que, hoy por hoy, yo creo que nadie puede poner en duda que:
  1. Somos mamíferos
  2. Somos primates
  3. Nuestros hijos tienen las necesidades de cualquier cría mamífera y primate. Esto es:
    1. Gestarse dentro del útero de su madre y nacer mediante un proceso fisiológico, no patológico, perfectamente orquestado por ambos organismos, el de la madre y el del hijo, que requiere un ambiente íntimo y tranquilo donde puedan producirse y actuar las hormonas implicadas en el proceso
    2. Tras el nacimiento, y durante la etapa de exterogestación, seguir en contacto con su madre, siendo alimentado a demanda por la leche segregada por las glándulas mamarias de esta última, las 24 horas del día.
    3. Crecer en un ambiente social que le permita ir desarrollando su individualidad, saliendo lentamente de su hábitat natural, el cuerpo de su madre, para integrarse en su grupo social, con el apoyo y el sostén de otros adultos y la compañía de otros bebés y niños. En el caso de la mayoría de culturas humanas, pero no en todas, el padre biológico del bebé suele tener aquí un papel fundamental. En el resto de primates hay variabilidad respecto al papel del padre. 

Esta es una realidad universal fuera de cualquier debate. Por lo tanto, criar a nuestros recién nacidos tal y como se describe en el párrafo anterior debería ser, simplemente, CRIAR. Ni criar con apego, ni criar respetuosamente. Porque no es una moda. Es la crianza por defecto. Es la crianza básica. Y no hace falta meter a Dios en la ecuación y convertir esto en una religión, como hace Marta Palomo. Para nada. Basta con tener unos conocimientos mínimos de biología básica, (la zoología, la antropología, la neurología, la etnología y la etología tampoco molestan) algo que yo esperaría de una doctora en dicha ciencia, pero, por lo que parece, nunca se sabe. Reconozco que yo también tengo mis lagunas, para que nos vamos a engañar (preguntadme cualquier cosa, la más básica, sobre, por ejemplo, botánica, como "¿que es el xilema?", y lo veréis). A lo mejor esto lo tengo claro porque llevo 11 años de maternidad y me he documentado mucho sobre el tema. Tanto, que hasta me atrevo a escribir sobre él. 

La que necesitaría un adjetivo descriptivo detrás es la "otra" forma de crianza. Esa que ha ido imponiendo la sociedad occidental en los últimos (3 ó 4 ) siglos, y que considerando que la primera se venía practicando, digamos, desde hace unos 130.000 años (por poner como origen la aparición del Homo sapiens sapiens), sí que podría ser considerada una "moda". Esta "otra" forma de criar se caracteriza por:
  1. Las intervenciones externas en el parto que obstaculizan en proceso natural, generando un riesgo significativo que se resuelve a base de más intervenciones.
  2. La separación inmediata del bebé de su madre tras el nacimiento, llegando a impedir el necesario e importantísimo latchment, lo que obstaculiza el inicio y establecimiento de la lactancia materna, con la consiguiente necesidad de alimentar al bebé con biberón y leche adaptada de otra especie animal.
  3. La imposibilidad para el bebé y su madre de permanecer en contacto físico durante la exterogestación debido a:
    1. La exclusión del bebé de la gran mayoría de actividades sociales de la madre (laborales, recreativas, etc...), lo que suele obligar a las madres a elegir entre el mundo de la maternidad o su vida social entre adultos.
    2. La pérdida absoluta de la cultura del porteo, por lo que las madres dejan a sus bebés en diferentes superficies (cochecitos, hamaquitas, cunas, etc.), separadas de sus cuerpos, cuando quieren realizar otras tareas.
    3. La imposición del sueño en solitario del bebé.
    4. La pérdida absoluta de la cultura de lactancia, con la normalización de la leche adaptada y la alimentación complementaria demasiado temprana. 
    5. La igualación de los roles de la madre y el padre EN LA INFANCIA TEMPRANA, en contra de la biología de los miembros de la triada (madre, padre e hijo).
Sin entrar a evaluar la conveniencia o no de estos comportamientos ―esto es, si suponen una ventaja adaptativa de nuestro poderoso neocortex, o todo lo contrario― creo que no me podéis negar que de ser una MODA o de necesitar un adjetivo, es esta forma de criar, tan nueva y poco natural, la que lo es y lo necesita. Y recalco, aquí no pretendo juzgarla ni juzgar si esta forma de hacer las cosas es necesaria o no en determinadas circunstancias. Aquí estoy hablando de otra cosa, y espero que me permitáis centrarme en ello. Con este artículo sólo (estimado Pérez Reverte, lo siento, pero el "solo" sin acento no me gusta) pretendo poner en evidencia que la CRIANZA es la que es, y no la "otra".

Por lo tanto, propongo varios términos para esta forma alternativa de criar, tan excepcional tanto en la historia como en las culturas humanas:

Crianza occidentalizada,
Crianza Industrializada,
Crianza artificial,
Crianza con distancia
...

Admito sugerencias

Y, por lo demás, una vez que todos estamos bien informados y sabemos que la situación es tal cual la he descrito, cada madre y cada padre, como adulto inteligente y responsable, decide como criar a su hijo dentro de sus circunstancias particulares, que difícilmente pueden ser tan bien valoradas desde fuera como lo son por los propios protagonistas. 

miércoles, 14 de diciembre de 2016

EL MÉTODO ESTIVILL

Hoy sólo quiero deciros que lo que puede verse en este vídeo no es

ni ética,

ni moral,

ni emocional,

ni humana

ni ―por mucho que algunos se empeñen en creer lo contrario― científicamente

aceptable

Y que una cultura capaz de tratar así a sus niños, una cultura que normaliza el comportamiento de esta madre en nombre de la autoridad científica, está muy enferma. 

Por favor, esto es grave.

De verdad, muy grave.

miércoles, 23 de noviembre de 2016

EL BEBÉ QUE NO PODÍA LLORAR....... Y LOS PADRES QUE NO PODÍAN DORMIR


El sábado 12 de Noviembre tuve el inmenso placer de participar en un seminario de lactancia materna y sueño infantil con mi querida Rafi Lopez, de Dormir sin Llorar, organizado por mi también querida Isabel Fernandez de Castillo, de Terra Mater. Fue una jornada en la que tuvimos el placer de disfrutar de la compañía de diversas profesionales de la salud infantil, entre las que se encontraban pediatras, matronas, enfermeras y psicólogas además de madres y futuras madres, y un futuro padre, con los cuales se estableció una enriquecedora dinámica de debate y puesta en común de conocimientos. 

Pero lo que os quiero traer aquí es una anécdota que compartió conmigo en un "aparte" una de las pediatras presentes, Lupe. Una anécdota que me pareció preciosa y reflejo de una realidad que muy pocos padres sabemos entender correctamente. 

En una ocasión Lupe asistió a un bebé que había nacido con un pequeño defecto en las cuerdas vocales que no le permitía emitir ningún sonido, y mucho menos llorar. Así, cuando lloraba, su boquita permanecía en silencio aunque su carita hacía las muecas típicas de un bebé llorando. De hecho, nada más nacer, al ver sus muecas pensaron que estaba ahogándose, hasta que se dieron cuenta de que en realidad lloraba en silencio. 

Por suerte este defecto era operable, y a las pocas semanas una intervención quirúrgica liberaba las cuerdas vocales del bebé y le permitía llorar y emitir sonidos con normalidad. Pero lo interesante de esta historia se produjo en el momento en que los padres traían al bebé para operarle. Según le contaron a Lupe, estaban exhaustos. Llevaban 5 semanas durmiendo por turnos ya que les daba muchísimo miedo quedarse dormidos, y que su hijo llorara y no pudiera despertarles. Así que siempre permanecía uno de guardia mirando al bebé.

Estaban impacientes por tener un bebé que PUDIERA LLORAR porque eso LES PERMITIRÍA DORMIR.

Impresionante ¿no? Yo al menos nunca vi esta realidad desde esta perspectiva y, como la gran mayoría de la gente (excepto lo que tienen bebes como el de la historia, supongo), pensaba que el llanto de mi bebé era lo que no me dejaba dormir.

Pero no. De hecho GRACIAS a que mis bebés lloraban, y podían llorar cuando me necesitaban,YO PODÍA DORMIR.

Ahí queda eso. Ahora todos a reflexionar sobre las consecuencias de enseñar a los bebés a no llorar cuando nos necesitan. 

¿De verdad que tras un entrenamiento así vais a dormir tranquilos?

sábado, 22 de octubre de 2016

¡DULCES SUEÑOS! Y SUEÑOS CUMPLIDOS

Queridos lectores del blog:

Hoy, por fin, traigo a este espacio, tan mío y personal, uno de mis sueños cumplido. Gracias a la editorial Alianza, del grupo ANAYA, ya está en la calle:



Este libro es el descendiente natural del blog "El debate científico sobre la realidad del sueño infantil", y que en la actualidad ha pasado a llamarse La Ciencia del Sueño Infantil. En él expongo —organizada, actualizada, complementa y escrita de manera (espero que) amena y accesible para los no expertos— todo lo que he aprendido en 5 años de recopilación y revisión bibliográfica sobre el sueño infantil. De las 635 citas actualmente recopiladas en el trabajo completo, las 497 que he considerado más relevantes para las familias están incluidas en este libro. 

Y para los que queráis ir más allá y tener en vuestras manos la revisión completa y siempre actualizada  hemos desarrollado, en colaboración con Dormir sin Llorar y Terra Mater, el curso:


En el que integraremos toda la parte teórica completa del proyecto La Ciencia del Sueño Infantil con los 12 años de experiencia práctica de miles de madres participantes en el legendario foro de Dormir sin Llorar. 

La idea de ambos proyectos, el libro y el curso, es contribuir al cambio de paradigma en el tratamiento de la problemática del sueño infantil ya observado en otros países pero que en España todavía, para algunos profesionales, parece que no exista. Este cambio de paradigma no es otro que la aceptación e integración en la resolución de los problemas del sueño familiar de la perspectiva que ofrecen disciplinas como la antropología, la biología evolutiva, así como de los valores y sentimientos de las familias afectadas. Hasta ahora, en España, sigue siendo dominante el mensaje que un sector de la pediatría del sueño se empeña en trasmitir: los problemas del sueño infantil, especialmente los problemas conductuales del sueño infantil, son territorio de la pediatría y la medicina del sueño. Todavía quedan profesionales muy mediáticos convenciendo a las familias, por medio de un elaborado marketing, de que la información que llega de fuera de su limitada área de acción no debe ser considerada.  

Pero esto está cambiando, y para muestra, un botón: la editorial publicada recientemente en la revista Sleep Medicine Reviews, escrita por el antropólogo James McKenna y que presenta y comenta el artículo Parent-child bed-sharing: The good, the bad, and the burden of evidence de Mileva-Seitz, Bakermans-Kranenburg, Battaini y Luijk. 

¡Un antropólogo invitado a escribir y comentar un artículo sobre el sueño infantil en una de las más prestigiosas revistas médicas internacionales sobre el sueño! ¿Será que el sueño infantil ya no es terreno exclusivo de la pediatría del sueño?

Pues exactamente eso es lo que está pasando. La antropología ha desenmascarado a la pediatría del sueño (y no sólo del sueño) y ha puesto sobre la mesa todo el sesgo cultural sufrido por sus investigaciones, consejos y tratamientos. Por su parte, la neurología, la psiquiatría, la psicología y, en general,  todas las ciencias que estudian el estrés y sus efectos, cuestionan la inocuidad de algunos de estos tratamientos, a la vez que la sociología de la ciencia derriba el falso pedestal de autoridad que algunos pediatras muy mediáticos se habían construido, para poner a su mismo nivel no solo al resto de disciplinas científicas implicadas, sino también  a las familias afectadas por los problemas del sueño infantil, a sus valores y sentimientos, argumentando que para la obtención de soluciones de alta calidad todos los actores implicados deben ser considerados en igualdad de condiciones. En otras palabras, escenas como las de este vídeo, en el que el pediatra se siente con la autoridad de ir detrás de un padre dándole instrucciones de como desconectarse del llanto de su hijo mientras la madre sufre en el salón, NO escenifican una solución aceptable.  

Así pues, los tiempos de los métodos simplistas, vendidos al público para ser aplicados "al por mayor", en los que se aplican técnicas conductistas difícilmente aceptables desde otras perspectivas diferentes a la que fueron creados, están llegando a su fin. 

Un día este vídeo no será un ejemplo de "20 años de experiencia ayudando a las familias". Un día, por fin, la falta de ética observable en estas imágenes ya no serán avaladas por la ciencia basada en evidencia.

Un día los padres se sentirán tan seguros y bien informados que en lugar de comprar millones de ejemplares donde se explica como ser adiestrados y adiestrar a sus hijos, darán la espalda a cualquier profesional que intente obligarles, a base de amenazas supuestamente médicas, a ir en contra de sus principios, valores y sentimientos.

Un día ya no será posible seguir entrenando padres e hijos. Bastará con informar de manera rigurosa y completa sobre las posibles soluciones a una sociedad muy informada y, sobre todo, muy BIEN informada. Somos la sociedad de la información.

Porque los padres somos adultos inteligentes capaces de informarnos y formarnos. Porque nuestros hijos merecen que recuperemos la responsabilidad robada por esos expertos que nos infantilizan, pretendiendo asumir un poder que nos pertenece.

Y, sobre todo, porque amamos a nuestros hijos sobre todas las cosas y queremos lo mejor para ellos.

Y para finalizar, quiero invitaros a este evento organizado por Ileana Medina, de Tenemos Tetas, en el que nos proponemos convertir el hashtag #dulcessueños en trendingtopic en Twitter. Tras su éxito con #desmontandoaestivill, ahora Ileana pretende ayudarnos a lanzar a la sociedad española nuestro libro sobre el sueño infantil ¡Dulces sueños! como representante de este cambio de paradigma en España y países de habla hispana, y twittear sobre la importancia de un sueño amoroso, mamífero, feliz.

Si tienes un blog, te agradecemos difundir e invitar a tus lectores





jueves, 6 de octubre de 2016

¿DÓNDE QUEDAN MIS DERECHOS?

Hace ya tiempo que en este blog no toco el tema de la adopción. En su día lo traté desde mi propia experiencia personal, para exponer mi opinión y sentimientos al respecto. También tuve el honor de contar con el testimonio de una madre biológica, mi querida Chus.

Hoy vuelvo a tener el gran honor de compartir el testimonio de una mujer, de la cual ni siquiera sé su nombre, es cierto, pero desde luego sé algo incuestionable: que es fuerte. Muy fuerte.

Con su blog Las alas de Nabi, la autora nos expone su experiencia personal en toda su crudeza, dando voz, por fin, a los que nunca han sido escuchados: los niños abandonados en un sistema de protección de menores defectuoso, interesado, ignorante, anticuado y con pocas ganas de hacer una auto evaluación realmente constructiva.

El texto que leeréis a continuación ha sido leído hoy, seis de octubre de 2016, en un debate sobre el sistema de protección de menores organizado en Valencia. Está también expuesto en su blog y os animo a compartir y divulgar para que todo el mundo sepa por lo que están pasando nuestros niños más vulnerables. Es un tema muy duro, muy complicado y muy delicado. Pero eso no es excusa para que seamos capaces de ofrecer a estos niños la protección y el amor que se merecen.



¿Donde quedan mis derechos?

Por Mulyo Nabi

Llevo ya días anunciando esta publicación. No haré una entrada ni reflexión, me limito a exponer, tal cual, el escrito que hoy se lee en el debate sobre la administración y la protección de menores. Un saludo:

Estamos todos perplejos ante el último caso conocido de negligencia por parte de los servicios sociales, el caso de Joan, como le llaman sus padres de acogida, o Juan, como le llama su familia biológica, arrancado de los brazos de su madre y entregado en pre-adopción de forma prematura, y teniendo que ser devuelvo pocos años mas tarde, causando con todo el proceso un daño irreparable en su madre, que ha tenido que vivir sin él, a sus padres pre-adoptivos, que ahora pierden al que sienten su hijo, y sobre todo a él, a Juan, a Joan, al niño, que no ha podido crecer junto a su madre y que ahora tiene que decir adiós a todo lo que conoce, a quien él considera sus padres, a sus amigos, a todo su entorno, y todo por errores en la administración.

Este es un caso que se ha mediatizado, que se ha hecho público, creando un gran debate, poniendo y exponiendo a ambas partes a la opinión pública y al juicio de todo el que quiera juzgar, pero no podemos olvidar que solo es un caso más, uno de muchos, porque por desgracia, somos muchos, demasiados, los que hemos tenido que sufrir las consecuencias de un sistema que no piensa en los niños, no podemos olvidar que muchos somos o en otro tiempo, hemos sido un Joan, o un Juan.

Hace ya muchos años de mi caso, que fue muy mal gestionado desde el principio. Antes ya de mi nacimiento constan episodios de malos tratos hacia mi hermana mayor, en los que servicios médicos y vecinos denunciaron el caso en múltiples ocasiones, sin embargo, nadie hizo nada por cortarlo o evitarlo. Tras mi nacimiento ambas sufrimos abusos, y tras el de mi hermano también. Durante años sufrimos golpes, palizas y agresiones, pasábamos hambre y abandono, y nadie hizo nada. Poco después de nacer mi hermano se abrió el primer expediente por presuntos malos tratos, y me horroriza pensar que se calificó de presuntos, cuando durante años los informes médicos y diversas denuncias los estaban alertando, y aún así, pasó otro año hasta que alguien movió un dedo, dejándonos mientras tantos en manos de una mujer adicta y prostituta que seguía maltratándonos diariamente.

Con 2 años y medio aproximadamente, fui ingresada de urgencia por una hemorragia interna ocasionada por otra paliza más, una de tantas, pasé una temporada en la UCI y mi hermano tuvo que ser tratado por una grave desnutrición, el hospital denunció el caso, y aún así, cuando me dieron el alta volvimos una vez más con mi madre biológica, porque a la persona que le correspondiera tomar la decisión, pensó que donde íbamos a estar mejor que con nuestra propia madre. Pasó un tiempo hasta que alguien decidió llevarnos a un centro de acogida.

De entrada nos separaron de mi hermano pequeño, algo que nunca voy a terminar de entender. Lo llevaron a otro centro por la corta edad que tenía entonces, y a mi hermana y a mi nos metieron en un internado masificado, donde convivíamos, o mejor dicho, sobrevivíamos diariamente, niños desde los 3 años hasta los 18. Los pequeños allí éramos carne de cañón, y nadie controlaba lo que pasaba en aquel lugar. Durante 5 largos años vivimos allí, 5 años en los que yo sufrí de nuevo agresiones, palizas y violaciones por parte de otros menores. Era fácil ocultar estos hechos porque era un centro muy grande, con varias plantas, muchísimos menores para controlar entre poca gente. Las personas responsables de nosotros, las que se supone que tenían que protegernos, hacían la vista gorda cuando te decidías a contar algo de lo que pasaba, minimizaban lo que ellas consideraban “peleas de críos”, y prácticamente nos dejaban a nuestra suerte en una jungla en la que  solo sobrevivía el más fuerte.

Para seguir complicando las cosas para nosotros, cada determinado tiempo la asistenta social decidía que teníamos que volver unos días con mi madre para intentar hacer algún tipo de adaptación a la vida con ella con intención de que volviéramos bajo su custodia, porque por algún motivo que desconozco pensó que mi madre se rehabilitaría, y se obcecaba en devolvernos con ella, para volver de nuevo a un infierno. Durante esas visitas seguíamos siendo maltratados, y mi hermana y yo en más de una ocasión fuimos violadas por clientes de mi madre, que nos ofrecía a ellos, supongo que pagarían más… Como es evidente, volvíamos de nuevo al internado.

Mi madre tampoco nos dejaba ser libres de ser adoptados. La asistenta o alguien determinó que tenía que hacernos visitas cada cierto tiempo y alguna llamada, para así demostrar su buena fe, que ella se quería hacer cargo de nosotros, y por lo tanto no lo consideraran abandono. Mi madre hacía lo mínimo, pero lo estrictamente necesario para que no lo considerasen como tal, mostrando así una supuesta muestra de intención de una supuesta rehabilitación que era evidente que nunca llegaría, y que efectivamente, nunca llegó, pero mientras tanto, yo me fui pudriendo allí encerrada, sin saber lo que era el amor, el cariño de una familia, sin saber lo que era sentirse parte de algo, sin demasiadas cosas que a nadie le deberían faltar, menos aún a un niño.

Pasados 5 años mi hermano y yo fuimos adoptados por separado, mi hermana mayor tardó más tiempo aún. Yo tenía 9 años. 9 años de abusos, de humillaciones, de violaciones, de abandono, de hambre que se podían haber evitado de una forma muy sencilla, porque era un caso excesivamente claro como para no ver que no había más solución, y aun así nadie lo hizo. 9 años de mi infancia y de mi vida perdidos por una madre ausente, que le importaban más sus vicios que yo. Perdidos por una administración negligente incapaz de ver los errores internos que condenan a niños a una infancia de absoluta soledad. Perdidos una institución carente de medios ni ganas de hacer nada que permitió todo tipo de aberraciones contra niños indefensos. 9 años de golpes y de situaciones anormales que han dejado dañada mi salud de por vida, y lo peor es que se podía haber evitado.

Y ahora yo me pregunto, si lo que tiene que prevalecer en estos casos es el bien al menor, el bienestar del niño, ¿Quien veló por mi? ¿Donde estaban esas personas que debían protegerme? ¿Donde quedaron mis derechos? ¿Porque se tardó tanto en ver que mi madre no tenia intención de rehabilitarse? ¿Es tan complicado tener unas pautas en las que si un niño esta siendo maltratado, dirijan al mismo hacia una adopción sin tanta dilatación? Y lo más importante de todo, ¿Donde está la protección del menor?