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viernes, 22 de noviembre de 2019

LA CIENCIA DEL SIGLO XIX EN LAS GUÍAS PARA PADRES DEL SIGLO XXI


El 19 de noviembre del 2019 la Comunidad de Madrid nos comunica lo que parece una estupenda noticia: el Hospital Niño Jesús publica la primera guía práctica para padres sobre Trastornos del comportamiento de niños y adolescentes, en la que se explica cómo reconocer estos trastornos, qué son, qué hacer y cómo prevenirlos. 

Teniendo en cuenta de que es una guía publicada este mismo año, el 2019, uno podría esperar que sus consejos y recomendaciones estuvieran basados en las más rigurosa y actualizada ciencia basada en evidencia. Y si bien yo no he entrado a analizar la mayor parte de esta publicación, tengo que decir que para el tema que a mí me incumbe, el sueño infantil, esto no es así.

En realidad, es todo lo contrario. Leer el capítulo de Trastornos de sueño hace llorar los ojos de cualquier especialista en sueño infantil realmente actualizado. De hecho, parece un copypaste de los manuales de crianza más anticuados y casposos que uno puede encontrar en la literatura sobre crianza. El mensaje trasmitido es tan arcaico que me quemaban los dedos por la necesidad de decirles a sus autores:
¿Cómo os atrevéis?
¿Cómo os atrevéis a escribir estas palabras a los padres? ¿Cómo os atrevéis a recomendarles cosas como las que siguen?

  • No acunes ni mezas a tu bebé para ir a dormir.
  • No le duermas en brazos.
  • No interpretes el despertar de tu bebé como hambre, sed o miedo.
  • Si se despierta no le cojas ni le des de comer, se acostumbrará a ello.
  • Para muchos niños dormir es una pérdida de tiempo, se niegan o se inventan necesidades y te llama, no cedas, si lo haces le estás enseñando malos hábitos.
  • Si al llevarle a su cama llora desesperadamente cada noche, déjale en su cuna o cama y sal del cuarto.
  • No entres en la habitación, es teatro, espera al menos cinco minutos. Si al entrar se calla, no le cojas ni le hables, sal diciendo “ahora a dormir”.
  • Si se despierta cada noche y te reclama para que le duermas, déjale llorar 30 minutos. Después entra para comprobar que está bien, algunos vomitan del enfado. No le hables, no le cojas, sal de la habitación y dices “ahora a dormir”.
  • Así durante tres periodos de media hora. Antes del tercer día tu hijo no te reclamará, habrá aprendido a dormir sin tu ayuda.

No hay ni un mínimo de evidencia científica que respalde vuestras recomendaciones. Es vergonzoso. Es denunciable. Estáis haciendo apología del maltrato infantil. El trabajo es tan burdo y zafio que ni siquiera concretáis sobre las edades de los niños (o bebés) a cuyos padres va dirigido vuestro mensaje. ¿Con que autoridad estáis diciendo a un padre que no interprete el llanto de su bebé por la noche como hambre o sed si no sabéis ni la edad que tiene? ¿Cómo os atrevéis a asegurar a todos los padres que leerán vuestra guía que el problema de su hijo es un problema “de hábitos” y mala educación? ¿Es que acaso habéis confirmado (por telepatía por lo que parece) que ese bebé o niño que llora no sufre una verdadera patología, desorden o problema que requiera la inmediata intervención de sus padres? ¿Es que acaso habéis dado claves para que los padres puedan confirmarlo? En absoluto. Os habéis limitado a asumir que ese niño que llora, o ese bebé que llora, no merece ser escuchado porque “es teatro”. Un mensaje SORPRENDENTEMENTE IRRESPONSABLE.

Por cierto, la última afirmación es, para la gran mayoría de niños, mentira. 

Que un hospital como el Niño Jesús haya permitido que una guía con este mensaje vea la luz en pleno año 2019 es desesperanzador. Es tirar a la basura medio siglo de investigación científica. Una ciencia imposible de resumir aquí, pero que cualquiera que ose dar recomendaciones a los padres debería conocer. Yo hice una humilde recopilación en el libro Dulces Sueños (Alianza 2016). Les recomiendo que, al menos, lean eso. Pero si quieren estar realmente informados les comparto encantada los 1300 artículos sobre sueño infantil (y áreas relacionadas) que tengo en una carpeta de Dropbox.

Así podrán aprender que la medicina del sueño infantil ha naturalizado el sueño en solitario, creando toda una serie de normas sin ninguna base científica ni médica sobre cómo y dónde deben dormir los niños. Pero muchos profesionales, afortunadamente, han desenmascarado esta naturalización y abogan por un abordaje más integral y objetivo de los problemas del sueño infantil. Aprenderán también que la manera natural de dormir del bebé/niño humano es colechando con sus cuidadores, principalmente su madre. Y podrán comprobar que para un sector cada vez más important, todos los profesionales e de la pediatría del sueño, y la ciencia del sueño en general, esa es la manera más saludable de hacerlo. Aprenderán que para muchos niños sus consejos pueden ser extraordinariamente contraproducentes y, de hecho, no mejoran en absoluto sus problemas de “insomnio infantil”. Para otros tal vez no supongan una respuesta tóxica al estrés, porque son más resilientes, pero les expone a un sufrimiento inútil, porque no hay ninguna razón médica por la que sus padres no deban cumplir su único deseo: dormir con ellos. Y si los padres están de acuerdo, entonces no hay problema de sueño ni hay sufrimiento. Y esto ustedes ni lo nombran.  

Hace ya cinco años la psiquiatra infantil Ibone Olza escribió un texto que se llegó a viralizar por la red. Se llamaba Desmontando a Estivill.  En él se puede leer:

Me he sentido desolada al ver esas secuelas que Estivill insistentemente niega, y que a veces tienen la forma de trastornos de ansiedad de separación, depresiones infantiles, enuresis o graves trastornos de conducta en la adolescencia. Cuando se ha conseguido que una madre o un padre desatiendan el llanto de su bebé dejándole sólo en otra habitación, cuando ya se ha producido esa primera quiebra, la confianza en los demás, la bondad, la empatía del niño o niña se pueden ver mermadas de por vida.Desmontando a Estivill. Ibone Olza MD 2012


Desde aquí quiero hacer una llamada para la inmediata retirada y revisión de esta guía. Nada así debería ser publicado sin haber demostrado la absoluta ausencia de efectos nocivos del sueño en solitario impuesto de una manera tan burda como aconsejan estos autores.

Y para finalizar quiero hacer otra llamada a mis lectores a participar en un proyecto de investigación llevado a cabo en la universidad del País Vasco, liderado por el doctor José Martín Amenabar, y que pretende evaluar los efectos de uno de los métodos más populares para forzar el sueño en solitario en nuestros niños: el Llanto Controlado, más conocido en nuestro país como Método Estivill. Para que en el futuro los profesionales del sueño infantil puedan tratar con éxito los desórdenes del sueño de nuestros hijos es absolutamente imprescindible la realización de trabajos como este. Si no, no avanzaremos nada. Los niños seguirán necesitando dormir con nosotros, los pediatras nos seguirán obligando a dejarles durmiendo solos (a pesar de las faltas de evidencia científica) y los padres seguiremos llorando, detrás de una puerta cerrada, escuchando el llanto de nuestro hijo, con el alma rota… y todo absolutamente por y para nada.

Aquí encontraréis los cuestionarios:


¡Animaros a participar!


Además, todos los profesionales de la salud infantil y la educación estáis invitados a firmar un manifiesto preparado con la intención de ser enviado a las autoridades del Hospital Niño Jesús. Aquí lo tenéis:

Manifiesto en respuesta a la Guía para Padres «Trastornos del comportamiento de niños y adolescentes» del Hospital Niño Jesús de Madrid


miércoles, 27 de julio de 2016

NO, TÚ RESPETARÁS MI PARTO. Respuesta a la impresentable carta de una ginecóloga argentina con el título: "Respetarás tu parto"

Porque,  te guste o no te guste, es mi cuerpo y TU NO MANDAS,  YO DECIDO (gracias Mencía, por recordármelo a través de tu madre).

Porque no, esas condiciones tan de "antisépsia, suero y material quirúrgico" SOBRAN en un parto que va bien. No sólo sobran. MOLESTAN, OBSTACULIZAN, y generalmente lo mandan todo a la mierda.

Porque las condiciones que hacen falta para que el parto fluya saludablemente os las cargáis los profesionales como tú, con vuestra ignorancia y soberbia. Es por eso, y no por otra cosa, por lo que la OMS no pone pegas al parto en casa en caso de partos de bajo riesgo (1). Es por eso, y no por otra cosa, por lo que cada vez más mujeres deciden parir fuera del alcance de ginesauros.

Porque, a pesar de que somos muy conscientes de que si algo se tuerce en el hospital tendríamos toda la tecnología mucho más cerca para actuar con rapidez, resulta que una vez ahí no siempre que me pones suero o me das medicación es porque yo lo necesite. Y si no hicieras daño, todavía podría permitírtelo, pero la realidad es que estás obstaculizando el desarrollo de mi parto saludable y fisiológico con tu intervencionismo gratuito, provocando una reacción en cadena que muy posiblemente acabe poniendo en peligro la vida de mi bebé. Así podrás ponerte la medalla de que "nos has salvado", pero no. No nos salvaste de nada. Desengáñate. En realidad estuviste a punto de joderlo todo. Bueno, de hecho lo jodiste. 

Porque si todo va bien no sé que coño haces rompiéndome la bolsa. El bienestar de mi bebé lo puedes controlar con otros métodos mucho menos invasivos. Si no los conoces eres, además, un puto peligro público.

Si después de tu suero, tu medicación y tu rotura de bolsa acabo en cesárea, es por tu culpa. ¿No te has dado cuenta? Tal vez ese mas del 30% de cesáreas en la pública y 75% en la privada de tu país te ayuden a hacerlo. Por si no lo sabes, sólo entre un 10% y un 15% estarían justificadas.

Y sí: Mi cuerpo, mi parto y mi decisión. Y todo esto POR MI HIJO. Para salvarlo de los profesionales que, como tú, se creen con la sabiduría suficiente para cantarle las cuarenta a la naturaleza, cuando, en realidad, en su vida han visto ni experimentado un verdadero parto fisiológico, y no tienen ni idea de lo que deben hacer para optimizar las condiciones que permitan que cada vez más mujeres no necesiten ningún tipo de intervención.

Y sí, hay fallos y para esos fallos deberíais estar ahí. Pero, de momento, todavía demasiados sois más la causa de los fallos que la  solución. Y hasta que no os cambie el chip seguirá habiendo mujeres que querrán parir lejos de vosotros y vuestra tecnología, incluso cuando eso suponga un riesgo real para ellas y para sus hijos.

Primum non nocere, sí.  Me impresiona, y me encoleriza, que no sepas que sois los primeros en ignorar este principio tan básico.








.............................................................

PD Siento las palabrotas pero estoy ¡tan enfadada!............... pensar que en el escenario actual de la atención al parto una ginecóloga se permite escribir una carta diciéndonos, que "Respetarás tu parto".................. AGGGGGGGGGGGGG.

(1) "En Holanda se dan las mejores estadísticas del mundo con las tasas de mortalidad perinatal
inferiores al 10 por mil y las tasas de mortalidad materna inferiores al 1 por diez mil y unos
porcentajes de cesáreas del orden del 6%. En Holanda uno de cada tres bebés nace en casa, un bebé
de cada tres nace en una pequeña policlínica y solamente uno de cada tres en un servicio de
obstetricia convencional".

domingo, 18 de octubre de 2015

CARTA ABIERTA A ISABEL GEMIO



Estimada Isabel:

Hace un par de días recibí la llamada de una colaboradora de vuestro programa Te doy mi Palabra, lo que consideré un verdadero honor, dada tu reputación como periodista y el alcance de tu programa. Como honor ha sido, como no, tener la ocasión de enfrentar mis palabras a las del doctor Estivill como representante de una posición contraria a la suya. 

Hoy he tenido el gusto de escuchar el programa y debo reconocer que me he sentido extremadamente decepcionada por su enfoque y contenido. No me ha sorprendido la intervención del doctor Estivill el cual de nuevo, como en tantas ocasiones, me ha puesto "de los nervios" porque no entiendo como alguien con su preparación académica y experiencia profesional puede permitirse semejante falta de rigor al dirigirse al gran público. El resumen escogido por vuestro equipo de mi charla telefónica con la periodista lo considero correcto, aunque yo hubiera resaltado otros aspectos de mi discurso, como por ejemplo el concepto de Bondad de Ajuste, que considero maravilloso para conceptualizar el objetivo final a la hora de enfrentarnos a los problemas del sueño infantil-familiar, y que fue introducido en el contexto del sueño por el pediatra suizo Oscar Jenni ya en 2005. Este concepto hubiera sido imprescindible si el objetivo final de tu programa hubiera sido informar al gran público sobre la globalidad del la problemática del sueño infantil y sus soluciones. Me dio lástima que lo desaprovecharais. 

Pero lo cierto es que ese no ha sido vuestro objetivo en absoluto ¿verdad? En realidad solo pretendías ridiculizar y desautorizar lo que tú consideras una opción de crianza contraria a la tuya. Y para ello no has dudado en lanzar afirmaciones que no son ciertas, espero que más como fruto de la ignorancia que de la maldad. Querida Isabel, textualmente la OMS recomienda "Seguir con la lactancia materna a demanda, con tomas frecuentes, hasta los 2 años o más." No máximo dos años como tú te empeñabas en trasmitir, sino MÍNIMO dos años, como afirmaba Laura Perales. Y esto es porque no hay ninguna razón objetiva ni científicamente validada para decir lo contrario.  

Que por cierto, la entrevista se ha desarrollado con una animosidad impresionante contra la psicóloga invitada Laura Perales, la cual ha mantenido el tipo con una sensatez y solidez admirables, dadas las circunstancias. Yo creo que me hubiera enfadado, y mucho, si me veo sometida a semejante encerrona.

Podemos seguir con el hecho de que todos tus argumentos en contra del colecho y la lactancia son de índole personal, y de hecho los expones con una gran emocionalidad. Muy respetables pero poco útiles a la hora de demostrar nada. Perfectos para compartir experiencias entre amigas o utilizar en un programa dónde se compartan experiencias personales entre tertulianos, pero inútiles para sentar cátedra o dar información objetiva y científica sobre estos dos aspectos tan importantes en la crianza de nuestros hijos. Como inútiles son todas esas afirmaciones, de nuevo nacidas más de la percepción personal de la realidad que de los hechos científicamente demostrados, de María Jesús Álava Reyes asegurando que colechar es malo y ¡¿Está desaconsejado por la UNESCO?! ¿De verdad? Porque yo no he conseguido encontrar recomendaciones de la UNESCO respecto a este tema, pero sí de diversas academias de pediatría, UNICEF o la propia OMS, las cuales recomiendan compartir habitación con el bebé (lo que llaman co-sleeping), aunque algunas desaconsejan compartir la superficie dónde está acostado durante los tres primeros meses de vida (el llamado bedsharing) y otras lo aceptan siempre que se haga de manera segura. Pero lo que es el colecho, entendido como dormir con el bebé en la misma habitación (cosleeping), lo recomiendan TODAS. 

Porque, Isabel, dormir con  nuestros hijos, especialmente con nuestros bebés, es un derecho que ningún profesional de la salud infantil, realmente informado y formado, nos puede negar jamás. Ciertamente hay posturas encontradas respecto a compartir cama los tres primeros meses, pero no porque vayas a rodar sobre tu bebé y lo vayas a ahogar (como tú tanto temes) así a grosso modo. Simplemente practicado en ciertas condiciones aumenta el riesgo de muerte infantil (tanto SIDS como SUDI). Hubiera sido muy útil que en tu programa hablaras de las condiciones de colecho seguro, pero desgraciadamente estabas demasiado ocupada en atacar desde la subjetividad una forma de criar que tu no has practicado. Como si el resto del mundo no tuviera el derecho a mirar más allá, ya que tú no lo hiciste. 

En cuanto a la afirmación de María Jesús Álava Reyes de que "una cosa es la teoría y otra la realidad" lanzada, supongo, para desautorizar toda la literatura científica que apoya esa crianza que tanto os repele (la llamada crianza con apego o, como a mí más me gusta, crianza corporal) me gustaría preguntarle exactamente a qué realidad se refiere: ¿La que ella percibe? ¿La que ella experimenta? ¿La que engloba la percepción y la experiencia de otras personas? ¿La que perciben y experimentan personas nacidas en otras culturas con otros valores y modos de vida? ¿La que pasa los filtros del método científico? ... Porque hablar de "realidad" así, a palo seco, no da demasiada información... Extrapolar su experiencia y percepción personal con unos cuantos miles de colegiales a la totalidad de la humanidad me parece, cuanto menos, atrevido. Sobre todo si es para desautorizar a los que perciben, experimentan y demuestran realidades diferentes a la "suya".

En resumen, un programa muy decepcionante. Personalmente esperaba un enfoque más informativo, neutral y liberador. Esperaba un programa respetuoso y sobre todo, riguroso. Pero resulta que os habéis limitado a repetir toda esa sarta de estupideces que nace solo Dios sabe de que parte oscura de nuestra cultura, pero desde luego no del venerado método científico: que si la lactancia es esclava, que si así sólo podemos ser madres y no "mujeres", ni trabajar, ni hacer el amor con nuestras parejas... Si no fuera por lo dañinas que son, esas afirmaciones harían hasta gracia. Pero lo cierto es que a mí no me hacen ninguna. De hecho me producen una profunda tristeza porque he vivido en carne propia el daño que hacen estos "expertos" que desde su pedestal naturalizan comportamientos nacidos de determinantes culturales que ni la evolución ni el método científico han validado nunca. Incluso he tenido que oír el ya manido "no podemos volver a las pautas de vida de nuestros antepasados pensando que todo lo que hacían era bueno y maravilloso..." ¿De verdad que pensáis que se trata de eso? ¿De verdad toda una psicóloga como María Jesús Álava Reyes está a ese nivel cuando se dirige a millones de radioyentes de toda España? Por favor. Un poco más de respeto por la población. Un poco más de rigurosidad y de seriedad. Un poco más de conocimientos sobre los temas que vais a tratar en los medios de comunicación en calidad de "expertos". 

Y por último, no puedo pasar por alto tu mención a "la culpa". Gran tema el de la culpa de las madres. Hay artículos impresionantes sobre el tema en la blogosfera maternal (1 y 2). Pero Isabel, no se trata de culpar a nadie: ni a las que colechan ni a las que no, ni a las que dan el biberón ni a las que dan la teta. Se trata de liberar. Liberar mediante la información. Se trata de que todos tengamos acceso a toda la información que nos interesa, sin manipulaciones ni intereses personales, económicos o comerciales. Se trata de devolvernos nuestra responsabilidad en la crianza de nuestros hijos. Esa que algunos profesionales pretenden arrebatarnos asegurándonos que saben cómo, cuándo, cuánto y dónde deben dormir nuestros retoños, en nombre de la diosa ciencia.

Porque te diré mi gran conclusión tras la lectura de unos 700 artículos sobre el tema: Isabel, no tienen ni idea. No saben ni cómo, ni cuándo, ni cuánto, ni dónde deben dormir nuestros hijos para "dormir bien", así que no tienen ni un poquito de autoridad para hacerte hacer nada que vaya en contra de tus valores y de tu amor por ellos. La máxima autoridad eres tú. Tú con los tuyos. Yo con los míos. Y no hay más. 

El mensaje final es así de simple. 




miércoles, 29 de abril de 2015

QUERIDA MADRE, TE EQUIVOCAS

"Es trágico que los padres peguen a sus hijos para 
evitar sentir lo que sus padres hacían con ellos".
Alice Miller. 




QUERIDA MADRE:

Te equivocas.

Y mira que si algo he aprendido estos diez últimos años es a no decir esas palabras a ninguna otra madre. En serio. 

Pero hay excepciones. Ésta es una de ellas y te escribo esta carta motivada por todos esos comentarios a tu vídeo que te convierten poco menos que en la madre del año.

Porque tu comportamiento, de madre del año, nada de nada. Incluso es evidente que no sólo te equivocas ahora. Te equivocaste hace años. Aunque eso me duele más decírtelo porque poco remedio tiene ya. Pero tal vez valga la pena sacarlo a la luz por todas esas madres que te alaban y tienen bebés y niños pequeños en su regazo.

Te equivocaste ya en la primera bofetada, porque evidentemente la del vídeo no lo es.

Te equivocaste cada vez que le gritaste, le faltaste al respeto, le humillaste, le insultaste, le ninguneaste y te ensañaste con él, como lo has hecho ahora. Me dirás que qué sé yo de tu vida y tu crianza, pero es que el vídeo dice muchas cosas, de verdad, demasiadas. Muchas cosas del pasado y muchas cosas del futuro, desgraciadamente. 

Te equivocaste, y él aprendió a gritar, atacar, faltar al respeto, ningunear, humillar, insultar y ensañarse con otros debajo de un pasamontañas. Ahora está convencido de que es una mierda que no vale nada fuera de  la autoridad de la pandilla de turno. Que el mundo está plagado de enemigos y que todo se consigue mediante la violencia.

Es así de sencillo. Lo demuestra la vida. Incluso lo demuestra la ciencia, por si no me quieres creer a mí, que parece que hoy en día lo que la ciencia demuestra es palabra de Dios.  Y es que Tracy Afifi, una investigadora con numerosas publicaciones dentro del campo de la salud y el trauma infantil, así lo afirmó en un estudio publicado en la prestigiosa Pediatrics en el año 2012. En este trabajo, Afifi y sus colaboradores concluyen que:
"El castigo físico, en ausencia de maltrato, está asociado con el desarrollo de desórdenes del estado de ánimo, trastorno de ansiedad, abusos de sustancias/drogodependencia y desórdenes de la personalidad en la población general. 

Ya ves todo lo que pueden ocasionar esas bofetadas. Tus bofetadas. A tu hijo. 

Y si bien es casi seguro que no vas a leer mi carta, espero que al menos la lean algunos de los que sólo tienen alabanzas para tu actuación. Por si les puedo hacer replantearse su juicio y mirar el vídeo desde otra perspectiva: la del niño criado bajo el yugo de la pedagogía negra

Te equivocas, querida madre, no eres digna de alabanza. Eres digan de compasión. Porque seguro que adoras a tu hijo, como todas adoramos a los nuestros, pero la vida no te ha debido de ofrecer ni los conocimientos ni las herramientas necesarios para salir de ese pozo negro de agresión y violencia. Y has hecho daño a tu hijo. Mucho daño. A la vista está.  

Como dice Alice Miller: 
" La tragedia de las personas bien educadas es que, al llegar a la edad adulta, no podrán darse cuenta de lo que les hicieron ni de lo que ellos mismos hacen, si de niños no les permitieron darse cuenta de nada"
Es evidente que tú debes de ser de esas personas bien educadas y todavía no te has dado cuenta de nada. Me pregunto si tu hijo tendrá la oportunidad de hacerlo. 

Deseo con todo el corazón que sí lo haga, que todavía no sea demasiado tarde y sea capaz de romper esa cadena trans-generacional de violencia en la que está sumergida tu familia, tu sociedad, como las mías propias.  

Por su bien. Por tu bien. Por mi bien. Por el bien de mis hijos. Por el bien de todos. 

jueves, 7 de agosto de 2014

MADRE


Naciste y fuiste criada en una sociedad patriarcal, machista, excluyente, amenazadora y castradora de la feminidad.

Te tocó ser niña en un mundo para adultos, mujer en un mundo para hombres y, ahora, anciana en un mundo para jóvenes.

Educada para someterte a todos y cuidar de todos porque sí, porque te toca, porque ellos lo dicen y tu no tienes voz.

Por amor debiste entregarlo todo: tu cuerpo, tu tiempo, tu libertad, tu vida.

Te cortaron las alas y exigieron que sostuvieras el vuelo de los demás.

Y a pesar de todo te sientes agradecida a la vida y sientes que has sido y que eres feliz.




Pero yo no

Yo no me someto.

Yo quiero cambiarlo

Por mí, por mis hijos, por los hijos de todas, por las hijas de todas.

Yo quiero resucitar a La Madre, a La Bruja, a la Loba, a la Diosa.

Yo voy a tejerme alas de nuevo, para volar mi vuelo, para volar con ellos.

Yo voy a ser Yo. Se acabo el personaje.

Y en ese camino - doloroso, para ambas - espero que nunca dudes

de que soy de tu linaje

de que mi impulso se apoya en ti

de que soy lo que soy porque tú estás en mí

de que te quiero

te quiero mucho


Tu Hija

viernes, 21 de marzo de 2014

INFORMANDO AL DÓCTOR ESTIVILL

"Lady Blogger with Her Maid", after Vermeer. Por Mike Licht, NotionsCapital.com


Estimado doctor Estivill:

Acabo de ver una entrevista publicada en Informativos. net el 19 de Marzo del año 2014 en la que la periodista Gema Castellano le pregunta por las críticas que recibe su método y usted, de nuevo, como hace años tuve la desgracia de leer y escuchar, vuelve a decir que estas críticas solo están en internet.

Comparto aquí el vídeo de la misma por si alguno de los lectores de este blog quiere comprobar mis palabras:




También acabo de ver su respuesta a la última pregunta del encuentro digital que ha publicado la revista Vogue. La única que se refiere al sueño infantil. Algo muy curioso porque: 
  1. Usted es famoso en el mundo del sueño precisamente por sus libros sobre el sueño infantil.
  2. Sé de buena tinta que decenas de personas le mandaron preguntas sobre este tema. Eso sí, con claras críticas (aunque respetuosas) en su contenido.
Y su respuesta es, cuanto menos, insultante. Sigue afirmando que: 

"...todo lo que hemos publicado en nuestros libros son normas científicas ratificadas por múltiples estudios. Si deseais ver estas referencias bibliográficas podéis consultar nuestro libro DUERMETE NIÑO, VERSIÓN ACTUALIZADA. Allí, además de explicar estas rutinas clásicas que son las mismas que recomienda la Sociedad Americana de Pediatría y la Sociedad americana del Sueño, enseñamos cómo adquirir buenas rutinas desde el momento del nacimiento.
 (...)
 "Sobretodo no hagáis caso de las opiniones de internet. En internet hay algunos comentarios personales, sin ningún fundamento científico que solo os confundirán."

Así que, como veo que sigue usted sin informarse correctamente sobre este aspecto, he decido traer aquí, a mi blog - que ciertamente pertenece a ese infravalorado (por usted) mundo de internet - unos cuantos ejemplos de las críticas a su metodología publicadas en las revistas científicas, esto es (como usted muy bien sabe), en las peer review journals o revistas revisadas por pares. 

Evidentemente estas revistas también están en internet. Hoy en día toda la información relevante del planeta tiene altísimas probabilidades de estar en internet. Ya sé que con su comentario de "solo están en internet" se refiere a la blogosfera maternal y de crianza. Pues va a ser que no, doctor Estivill. Las críticas contra su método están en muchos sitios, muchos de ellos tan importantes como las revistas especializadas de mayor factor de impacto. 

Ahora mismo se lo demuestro.

Prof. Darcia Narvaez
Empezaré por la profesora Darcia Narvaez que en un libro publicado junto a Panksepp, Schore y Gleason (Narvaez et al, 2013) (y que no está en internet), nos hace un excelente resumen de las las investigaciones sobre los efectos nocivos del estrés en el cerebro de los bebés. Según explica, es un error cultural muy común, originario parcialmente de la tradición conductista, considerar un comportamiento de crianza aceptable e incluso apropiado el dejar a los niños llorar para que aprendan a dormir solos. Cuando los niños se dejan llorar sin el consuelo de sus cuidadores sus cerebros se inundan con hormonas del estrés potencialmente neurotóxicas, como el cortisol (Blunt Bugental et al, 2003;  Gunnar & Donzella, 2002). Los opiáceos endógenos cerebrales, responsables de la sensación de bienestar, disminuyen con la tristeza (Zubieta et al, 2003) y los circuitos de dolor físico se activan (Eisenberger et al, 2003Panksepp, 2003). Sabemos que los bebés de seis meses ya son capaces de producir una respuesta de estrés anticipatoria, basada en sus expectativas de como van a ser tratados por sus padres (Haley et al, 2011). Con el tiempo, cuando estas experiencias son frecuentes y duraderas, la respuesta al estrés del cerebro puede verse afectada y producirse un exceso de sensibilidad y actividad (Anishman et al, 1998), produciendo una predisposición a la depresión clínica y la ansiedad (Barbas et al, 2003De Kloet et al, 2005Watt & Panksepp, 2009), malos resultados en la salud física y mental y envejecimiento prematuro y mortalidad (Preston & Waal, 2002). Un sentimiento de angustia persistente y frecuente durante los periodos sensibles de la infancia temprana reduce la expresión de los genes del ácido gamma-aminobutírico (GABA), lo que produce desórdenes de ansiedad y depresión a la vez que aumenta el riesgo de consumo de alcohol como respuesta de alivio al estrés (Caldji et al, 2000Hsu et al, 2003). La desregulación emocional crónica sienta las bases para psicopatologías mas graves ( Cole et al, 1994Panksepp & Watt, 2011), especialmente la depresión. La desregulación emocional en la infancia está relacionada con patologías mentales posteriores, incluyendo la propensión a la violencia (Davidson et al, 2000). El estrés que produce un apego inseguro rompe el funcionamiento emocional, compromete las habilidades sociales y puede promover una inclinación emocional permanente hacia una actitud de auto-defensa ansiosa (Henry & Wang, 1998Schore, 2009).

Sigo.


Wendy Middlemiss, PhD
Ahora le pongo un ejemplo más puntual. En un estudio recientemente publicado en Early Human Development (factor de impacto entre 2 y 2.4), Middlemiss y colaboradores (Middlemiss et al, 2012) examinaron los componentes fisiológicos y conductuales de las interacciones madre-hijo durante su participación en un programa de entrenamiento del sueño. En este contexto demostraron que tras tres días de adiestramiento se producía una desincronización significativa en los niveles de cortisol entre las madres y sus bebés. Mientras que los niveles de cortisol de los bebés no cambiaban a pesar de que dejaban de llorar, el de sus madres disminuía significativamente en cuanto sus hijos ya no lloraban. También observaron que, a pesar de que los niveles de cortisol eran iguales en los bebés durante los tres días de adiestramiento, estos lloraban significativamente más el primer día que el tercero. Esto nos demuestra que la falta de llanto no se relaciona con una disminución real del estrés que sufre el niño, tal y como ya habían apuntado anteriormente otros autores como Margot Sunderlan en su libro "La ciencia de Ser Padres", libro convenientemente publicado, traducido a numerosos idiomas, que no está en internet, y que además consta de unas 500 referencias bibliográficas, si no recuerdo mal (Sunderland, 2006).

Y sigo, no se preocupe que material no me falta. 

Me parece muy interesante el hecho de que a día de hoy ya nadie ponga en duda la compleja interrelación entre las emociones y el sueño, y numerosas investigaciones demuestran que no sólo el estrés, sino también emociones como el enfado o la soledad influyen muy negativamente en el mismo (Baglioni et al, 2010Vandekerckhove & Cluydts, 2010Kahn et al, 2013). Hatzinger ha demostrado, en una muestra de niños de 5 años, que una  alta actividad basal del eje HPA  y una secreción de cortisol elevada en respuesta al estrés están asociados a un sueño de peor calidad y, aunque su diseño experimental no permite determinar la dirección de esta interrelación, los estudios en adultos apuntan a que la desregulación del eje HPA precede a los problemas de sueño (Hatzinger et al, 2008). 

Como interesante es la información obtenida por los estudiosos de la filogenia del sueño sobre el efecto que el estrés tiene sobre la arquitectura del mismo. Está ampliamente demostrado que las aves que se sienten en peligro de depredación duermen menos y se despiertan con más frecuencia pasando más tiempo en sueño unihemisférico que en sueño bihemisférico. De la misma manera, los estudios realizados sobre ratas demuestran que el mismo tipo de estrés produce un retraso en el sueño, el sueño NREM disminuye su duración (no el numero de episodios) y el sueño REM disminuye el número de episodios (pero no su duración), especialmente al principio del sueño (Capellini et al, 2010). Cuando se administran glucocorticoides tanto en el modelo humano como animal se producen alteraciones importantes de la arquitectura del sueño. En ambos se observa una actividad en el EEG típica de la vigilia, pero mientras que en humanos se observa que el sueño NREM de ondas lentas disminuye, en animales éste aumenta, a la vez que lo hace el periodo de latencia antes del sueño (Hurtado-Alvarado et al, 2013).

Teniendo en cuenta que los bebés y niños a los que se les está aplicando su técnica se duermen llorando, - por lo tanto, absolutamente estresados - y tras haberse demostrado que incluso los que dejan de llorar siguen estresados, ésta es una información a tener en cuenta. ¿No le parece?

Claro, me puede argumentar que estas últimas críticas son muy indirectas e inespecíficas. Que no son críticas, vamos. Pero el caso es que las hay bien directas también. De hecho el primer ejemplo que he citado, las de la doctora Narvaez, creo que no dejan lugar a dudas. Pero hay más. Por ejemplo este artículo de los doctores Blunden, Thompson y Dawson, del que ya he hablado en otra ocasión pero que vale la pena poner de nuevo encima de la mesa: 

Blunden SL, Thompson KR, Dawson D. Behavioural sleep treatments and night time crying in infants: challenging the status quo. Sleep Med Rev 2011; 15: 327-334.

En él los autores cuestionan la necesidad de aplicar este tipo de tratamiento a los niños. Este artículo me parece sumamente interesante, no solo por su calidad (a parte del prestigio de sus autores, el factor de impacto de la revista es 8.7. Nada despreciable), sino por la respuesta que generó a cargo de Sadeh, Mindell y Owens, que como usted bien sabrá son investigadores punteros en el área del sueño infantil. Seguro que los conoce porque están muy en su linea: siempre han sido defensores del sueño en solitario y las técnicas de adiestramiento para conseguirlo. Seguro que conoce su colaboración con J&J: esta conocida empresa de productos infantiles parece estar financiando gran parte de sus estudios a la vez que ellos participan en la promoción de sus productos mediante el diseño de un algoritmo en la página web de dicha empresa utilizando el cuestionario diseñado por Sadeh (BISQ: Brief infant sleep questionary) y los criterios propios de su corriente de pensamiento para diseñar los consejos dirigidos a las familias. Consejos que invariablemente contienen uno en concreto: aplicar una rutina de sueño tipo masaje y baño (con los productos de J&J, claro). Lo sé porque hice el cuestionario. Las respuestas que recibí tendrán en su día el post correspondiente. Se lo merecen.

Pero volviendo al tema que nos concierne, que me estoy yendo por las ramas, Sadeh, Mindell y Owens rebatieron la publicación de Blunden y colaboradores con el siguiente artículo:

Sadeh A, Mindell JA, Owens J. Why care about sleep of infants and their parents? Sleep Medicine Reviews 2011; 15: 335-337.

El artículo es una defensa a ultranza del sueño en solitario de los niños y las técnicas de adiestramiento para conseguirlo pero, cuidado, ya no todas las técnicas de adiestramiento al mismo nivel. En uno de sus párrafos los autores afirman que:

"One of the main claims raised by Blunden et al. is that clinical interventions for infant sleep problems encourage parents to ignore their crying infants during the night and that this may seriously compromise infant-parent attachment security. (....) However, it should be emphasized that the vast majority of modern behavioral interventions are based on some degree of continued caregiver response to the infant throughout the sleep initiation or resumption process. Some methods recommend continuous presence of the parents next to the infant crib during the process or throughout the night.".

Vaya, resulta que actualmente la mayoría de los métodos ya no se basan en "dejar llorar" solo al bebé (ni poco, ni mucho) e incluso muchos recomiendan la presencia continua de los padres durante la noche. Y ésta es una razón que esgrimen estos autores como defensa de las técnicas de adiestramiento: que ya no son lo que eran

No sé si se da cuenta, doctor Estivill, pero estos tres monstruos de la investigación del sueño infantil (porque lo son, no hay más que mirar sus curriculums y su influencia en la Academía Americana de Pediatría), están retirando disimuladamente su apoyo al método llamado "extinción controlada" o "llanto controlado", o sea, su método. Cierto que siguen en sus trece: siguen defendiendo el sueño en solitario como objetivo exclusivo de la clínica del sueño. Pero reconózcalo doctor Estivill, incluso para ellos el "llanto controlado" está obsoleto y ya no pertenece a la "vasta mayoría de técnicas actuales". Porque evidentemente este método no se basa en el acompañamiento continuo del bebé/niño. Y luego está el esfuerzo por diseñar alternativas. El propio Sadeh desarrolló el llamado "camping out", que podríamos traducir como "método de retirada" (y que asumo que es al que se refieren en el párrafo antes citado de su artículo). Por no hablar del "Huggie-Puppie", también diseñado por él y que, bajo mi punto de vista, tiene importantes connotaciones. A pesar de que a mí siguen sin gustarme, sobretodo el primero, he de reconocer que hay un cambio fundamental: el bebé ya no llora solo sino que se permite la presencia continua de sus padres, incluso toda la noche. Incluso en su versión mas estricta, en la cual el bebé no debe ser cogido, solo acompañado, ya supone una diferencia fundamental: no está solo. 

Y que quiere que le diga. Es cuestión de tiempo. El método "de retirada" ya tiene una versión suavizada publicada por Blunden. Y el futuro, yo no sé usted, pero yo lo veo claro: el objetivo de la clínica del sueño debe ser conseguir la bondad de ajuste, y no el sueño en solitario a toda costa. Supongo que habrá leído a Oskar Jenni (Jenni & O´Connors, 2006; Jenni & LeBourgeois, 2011). Ya ve, más investigadores que cuestiona su método desde las revistas científicas, no sólo en internet. 

¿Más ejemplos? Pues aquí le dejo este folleto del que ya he hablado hace un par de días en mi blog, y en el que veinte profesionales de la pediatría, la psicología y la enfermería hablan en contra de los métodos basados en dejar llorar y nos dan sus razones de por qué lo hacen. Y tampoco está en internet (bueno, en internet lo he puesto yo con el permiso de su autora, Sybille Lupold, pero el folleto, está impreso en cinco idiomas y repartido por el mundo real)


Y, como punto final, también quisiera añadir aquí las declaraciones en contra de su método realizadas por la Australian Association for Infant Mental Health. Estas sí están en internet, pero no solo en internet, y considerando que son las declaraciones de una asociación como la citada creo que hay que tomarlas en consideración, estén donde estén.

Podría seguir, doctor Estivill. Pero creo que con remitirle al "Debate Científico sobre la Realidad del Sueño Infantil", ya es suficiente. Sé que conoce el proyecto. Sé que le pone en jaque mate. No lo va  a reconocer. No pasa nada. La gente no es tonta. 

Tal vez estemos heridos, tal vez estemos llenos de carencias.... 

pero no somos tontos.

lunes, 10 de diciembre de 2012

CARTA ABIERTA A LA RED DE FERROCARRILES SUIZA (SBB)

Estimados señores de las SBB,

Me dirijo a ustedes con el fin de pedirles que, por favor, me informen detalladamente de las condiciones de uso de los vagones de primera clase normales, no esos especiales destinados a un ambiente tranquilo y silencioso que sé perfectamente que también existen, sino los que no tienen ninguna señalización en este sentido. 

Mi pregunta se debe a una muy desagradable experiencia que sufrimos mi familia (mi marido y 3 niños de 7, 5 y 3 años) y yo el pasado viernes en el tren que hacía el recorrido Basel- Zurich, con salida de Basel a las 20:07 horas. Experiencia que paso a relatarle a continuación.

Dado que en los vagones de segunda no encontramos cinco sitios libres juntos, decidimos sentarnos en primera, ya que mi marido disfruta de un abono anual para toda Suiza en esta categoría. Evidentemente, yo me proponía pagar la diferencia por el ascenso de clase en cuanto apareciera el revisor, como así hice. Mi hijo de 7 años tenía su billete infantil correspondiente. Los otros dos viajaban gratis siguiendo la normativa. 

Desgraciadamente, tuvimos la mala suerte de sentarnos al lado de un individuo que opinaba que los vagones de primera clase eran por defecto vagones silenciosos, como esos que tienen una señal especificando esta característica. Los razonamientos de mi marido no sirvieron para nada y dicho individuo estuvo amargándonos todo el viaje con sus despectivos e insultantes comentarios.

He de puntualizar que mis hijos en todo momento se comportaron acordemente con su condición de niños, sin hacer por ello nada censurable fuera de las normas normales de educación.  Ni gritaron, ni corrieron, ni saltaron, pero evidentemente hablaron, se movieron, bebieron agua, comieron las golosinas y los cacahuetes que Samichlaus acababa de regalarles (tampoco había ninguna señalización prohibiendo comer o beber), e interaccionaron continuamente entre ellos y con nosotros, sus padres. 

Cuando llegó el revisor, revisora en este caso, le pedí que me informara si en este vagón de primera los niños estaban permitidos, a lo que la revisora me confirmó lo que yo ya sabía: que por supuesto lo estaban. Entonces le pedí que por favor se lo explicara al individuo en cuestión. Él y la revisora intercambiaron varias palabras, tras lo cual ella le ofreció cambiarse a otro sitio más tranquilo. Él se negó, decidido a seguir amargándonos el viaje, como así hizo.

Pero lo peor de todo no fue el comportamiento de esta persona. Al fin y al cabo, desgraciadamente, adultos como él existen en todas partes y hay que vivir con ello. Lo peor, lo más humillante para mí y para mi familia, fue cuando la revisora apareció con una invitación para una bebida gratis para él. Le aseguro que su mirada de triunfo y su satisfacción al comprobar que las SBB le daban la razón se me clavaron como una espada. 

Ni que decir tiene que para nosotros ha quedado muy claro que las SBB, a través de su empleada, estaban premiando así la intolerancia y la mala educación de este individuo, a la vez que sutilmente nos informaban de que nuestros hijos no eran bien recibidos en ese vagón, a pesar de la normativa. 


Por lo tanto les ruego de todo corazón que me aclaren exactamente las condiciones en las que puedo viajar con mis hijos en sus trenes, porque no estoy dispuesta a pasar por una humillación semejante una segunda vez. Mis hijos no tienen porqué pedir perdón por ser niños. Si no somos bien recibidos en la primera clase de la SBB, viajaremos en nuestro coche o no viajaremos (ya que no me voy a meter con tres niños pequeños durante hora y media en un vagón de segunda arrebatado de gente, en el que ni siquiera puedo sentarme junto a mis tres hijos). Pero por favor, no nos digan una cosa y luego nos demuestren otra. 

Y remarco: mis hijos en ningún momento tuvieron un comportamiento incivilizado o mal educado, de hecho fue todo lo contrario y fue un auténtico milagro que, dada la atmósfera cargada de tensión que aquel personaje estaba creando, los niños no reaccionaran con más nerviosismo, ruido y movimiento. 

Si las SBB prefieren premiar el comportamiento mal educado, niño-fóbico e intolerante de un adulto, a la vez que humillan y castigan por ser lo que son a unos niños, yo entonces no tengo nada más que decir. Con no viajar en sus trenes, ya me vale. Pero desde luego esperaba un comportamiento diametralmente diferente de la red de ferrocarriles del país en el que creció y se educó la gran Alice Miller. Es una verdadera lástima porque, como bien dice una brillante periodista de la que tengo el honor de ser amiga: 

"Una sociedad "niño-fóbica", construida de espaldas a la infancia, donde los niños no tienen cabida en los hoteles, ni en los restaurantes, ni en los aviones, ni en los centros de trabajo, ni en nuestra habitación, ni en nuestras vidas... es una sociedad fascista y suicida." (Ileana Medina Hernandez)

Les saluda atentamente

María Berrozpe Martinez


Esta carta será debidamente traducida y mandada a la red de ferrocarriles suiza. Pues buena soy yo cuando me enfadan de verdad, y esta vez lo consiguieron.


lunes, 7 de mayo de 2012

ESTO VA POR USTED, DOCTOR ESTIVILL: ¡¡¡¡¡¡AAAAAAHHHHGGGGGGRRRRR!!!!!

Hoy es mi cumpleaños. Y como hoy es mi día y este es mi blog ¿Sabéis qué? Pues que me permito un desahogo.

Este:

AAAAAHHHHHHHGGGGGGRRRRRRR



SEÑOR ESTIVILL: 

DEJE DE MENTIR

Estoy HARTA, ESCANDALIZADA, HERIDA Y MUY MUY CANSADA DE LEER SUS MENTIRAS a diestro y siniestro. 

Yo ya sabía que mejor no empezaba a leer su entrevista en la vanguardia, porque si lo hacía me iba a amargar el día (¿Por qué, por qué, por qué tenía que salir publicada hoy precisamente???????). Pero no me pude resistir. Total, que no leí nada nuevo, pero es que es impresionante como sigue usted, erre que erre, negando las evidencias científicas que no le interesan, negando a los científicos que no le siguen el juego y negando la mismísima naturaleza humana. 

Me pone los pelos de punta pensar en tantos padres siguiendo su sinsentido, pensando que su dolor y el de su hijo se justifica porque todo ese comportamiento aberrante, cruel y maltratador es defendido y avalado por todo un señor doctor. 

Por desgracia en esta sociedad no se compra o sigue más lo que más calidad y razón tiene, sino lo que se vende mejor, y de eso, doctor Estivill, si que sabe usted mucho: se vende usted de maravilla. 

Pero a mí su discurso me produce nauseas y mucho dolor. No lo entiendo, de verdad que no lo entiendo. Espero que algún día sea usted consciente de todo el daño que está haciendo. 

Os dejo aquí mis últimos artículos en los que intento desnudar un poco las mentiras escondidas en las palabras de este célebre doctor: 


Y para acabar, y con el permiso de mi amiga Nohemí, os enlazo este vídeo para que veáis lo único que necesita un bebé para dormir como "un lirón": 

El cuerpo de su madre



El tema principal del vídeo son los diferentes nudos para atarse un fular, pero la primera vez que lo vi hubo algo que me dejo sorprendidísima: como dormía la pequeña mientras su madre la cargaba, descargaba y movía de aquí para allí. Este vídeo, y otros semejantes también grabados por Nohemí, me enseñaron algo mucho más profundo que los nudos de los fulares, me enseñaron que el bebé necesita estar en contacto con su madre para dormir tranquilamente y que la luz baja o el silencio eran secundarios, o incluso prescindibles, y que los diferentes mecanismos de musiquitas, mecedoras y móviles varios eran absolutamente SUPERFLUOS e inútiles, cuando no claramente dañinos porque hacen olvidar lo que el bebé realmente necesita, haciéndonos pensar que lo natural y normal es que no sufra el "síndrome de la cuna con pinchos" y se  duerma tranquilamente lejos de nuestro cuerpo y SOLO. 

Le he pedido a Nohemí que mande sus vídeos al doctor Estivill, a ver si él, que se considera tan científico, es capaz de rendirse de una vez ante lo evidente: El bebé para dormir necesita sentirse seguro y esto sólo ocurre en contacto con el cuerpo de su madre. 

Lo demás es charlatanería barata. 

Por cierto, Nohemí no pudo evitar el otro día dar también su opinión sobre este señor. Aquí os la dejo. Que la disfrutéis. 



martes, 7 de febrero de 2012

CARTA ABIERTA DEL DOCTOR DEXEUS..... Y MI RESPUESTA

Ante la polémica y el malestar generados por las supuestas declaraciones del doctor Dexeus publicadas en la versión digital del periódico Ara, el doctor ha escrito una carta abierta que yo reproduzco a continuación y que le agradezco profundamente porque aclara mucho el porqué de unas declaraciones tan desafortunadas.



Escrito en 6 febrero, 2012.

Este viernes 3 de febrero nos levantamos con la noticia de la muerte de Caroline Lovell, por parada cardíaca mientras alumbraba en su casa. Ante todo permítanme decir que, tanto como persona como médico, lamento profundamente su fallecimientoCaroline Lovell fue consecuente con sus ideas y entrar a debatir si hubiera sido diferente en caso de estar en un hospital no me parece productivo ni oportuno, porque desconozco exactamente lo que sucedió, así que en ningún caso he querido emitir juicios de valor sobre eso por lo que dice una nota de prensa. Quiero dejar constancia de este hecho, y dejarlo muy claro.
Seguidamente quiero pararme en la serie de situaciones que se están sucediendo después de este terrible suceso y que me han tenido como protagonista, desde luego no intencionado. Me comunican que se ha formado un grupo en facebook por mujeres que se han sentido ofendidas por unas palabras mías al respecto. Lo lamento profundamente. Hemos buscado el origen de esas palabras y resulta que se trata de la publicación de la noticia de la muerte de Caroline Lovell en la versión digital del periódico Ara, donde se publica la noticia junto a un citado de una “opinión” mía. Bien, me gustaría decir que mi “opinión” fue mucho más extensa que el resumen publicado, que sacado del contexto que proporcioné, y publicado en esa noticia tan dolorosa, es de alguna manera lógico que haya creado tanto malestar. Yo dije más que eso y desde luego con otras palabras, expliqué la evolución de la pelvis femenina a lo largo de estos miles de años, expliqué muchas más cosas, aporté datos de porqué ahora más que antes las complicaciones asociadas al parto podrían ser más peligrosas si no están en un entorno con las medidas necesarias. Muchas más cosas. El diario ha modificado alguna frase pero me comunican que no pueden re-publicar ‘verbatim’ toda mi conversación por falta de espacio. También considero que no ha sido el mejor momento para añadir ninguna valoración u opinión médica en unos momentos tan complicados.
Lo que me ha movido durante toda mi carrera, que heredé de mis predecesores, y que he procurado transmitir a todo mi equipo es que promovemos el bienestar y la salud de la mujer. Tristemente esta noticia da pie al debate de parto en hospital versus el parto en casa. En numerosas ocasiones he dado mi opinión al respecto:creo en una hospitalización racionalmente humanizada para la mujer que va a dar luz. Mis predecesores ya trabajaron por mejorar las condiciones de las parturientas a principios del siglo pasado, que favorecieron a reducir la tasa de mortalidad y las condiciones, infrahumanas, de los paritorios de la época. Así nació la Clínica Mater. Ese espíritu por dejar que la mujer tenga la libertad a la que tiene derecho, sin renunciar a su seguridad y a la de su bebé, me ha marcado toda la vida. De ahí que montara mi propio grupo de ginecólogos en un espacio donde las consultas no las marque el reloj y donde la mujer se sienta absoluta protagonista del proceso, sin imposiciones medicalizadas por defecto, sin el trato a la mujer como un objeto con “bolsa fetal” sin voz ni voto.
La muerte resulta un hecho natural pero es algo que como médico siempre voy a luchar por evitar, esto permítanmelo. Creo que es algo que compartimos todos los profesionales sanitarios, independientemente de su cargo, es algo que tengo en mi código deontológico. Voy a luchar siempre por evitar la muerte, cuando es evitableY por eso pienso que la mujer en un entorno hospitalario tiene más seguridad, como en cualquier otra situación, ante las complicaciones. No sólo ya por la presencia de matronas, ginecólogos, obstetras, etc sino por los medios materiales que disponemos en caso de ponerse la situación tan complicada como para intervenir y evitar lo que nadie quiere que suceda. No dudo de la capacidad de parir de la mujer, jamás lo he hecho ni lo haré, porque no lo siento, ni lo pienso. Lo único que me preocupa es la complicación del parto y asegurarme de no poner en peligro la vida de ninguna mujer o bebé.
Pienso que en el fondo tanto a ustedes como a mí nos mueven los mismos principios: que la mujer sea libre, sea dueña de su cuerpo, de su vida, de sus decisiones. También compartimos el deseo de no tener que lamentar ninguna pérdida, ni de la madre ni del bebé. Todas las opciones deberían dialogar más allá de los medios de comunicación. Les animo a ello y si cualquier colectivo implicado estima oportuno avanzar en este diálogo donde puedan estar todos los actores de este escenario (especialistas sanitarios, mujeres embarazadas, asociaciones…), estaré encantado de aportar mi punto de vista con el único y sincero deseo de que tracemos los puntos en común que tenemos, de forma constructiva, porque estoy convencido de que los tenemos.
Un cordial saludo a todas las mujeres y, en concreto, a todas las madres.
Y aquí va mi respuesta personal al doctor Dexeus:

Estimado Dr Dexeus:

Le agradezco profundamente su carta de aclaración. Reconozco que esas supuestas declaraciones suyas publicadas en el periódico Ara me dejaron terriblemente consternada y enfadada. Que un profesional de su categoría dijera unas palabras semejantes sobre la capacidad de las mujeres para parir me hizo sentir, no sólo agredida e insultada, sino especialmente desesperanzada por que la atención al parto llegue a cambiar un día lo que realmente necesita cambiar para cubrir las verdaderas y más básicas necesidades del recién nacido y su madre. 

Me he alegrado mucho de leer en su carta frases como estas: 

" Ese espíritu por dejar que la mujer tenga la libertad a la que tiene derecho, sin renunciar a su seguridad y a la de su bebé, me ha marcado toda la vida. De ahí que montara mi propio grupo de ginecólogos en un espacio donde las consultas no las marque el reloj y donde la mujer se sienta absoluta protagonista del proceso, sin imposiciones medicalizadas por defecto, sin el trato a la mujer como un objeto con “bolsa fetal” sin voz ni voto."

O estas:

"No dudo de la capacidad de parir de la mujer, jamás lo he hecho ni lo haré, porque no lo siento, ni lo pienso. Lo único que me preocupa es la complicación del parto y asegurarme de no poner en peligro la vida de ninguna mujer o bebé."

Me alegro mucho de que no dude de nuestra capacidad para parir,así como de que sea consciente de que su papel se limita a actuar en caso de complicaciones. También es cierto que, aunque no nos escribe las palabras que realmente dijo por teléfono al periodista, parece ser que por lo que nos dice en la carta y por sus palabras en otras entrevistas usted no apoya en absoluto los partos en casa. Evidentemente no voy a ser yo la que entre en debate con usted sobre las condiciones de un parto seguro, las posibilidades de que el parto se complique, el porqué se complica o el como, el cuando y el donde tratar estas complicaciones. Esto es algo que supongo debatirá usted regularmente en sus congresos y encuentros con los profesionales oportunos, y la buena disposición al diálogo que veo reflejada en la carta es más que suficiente para mí para cambiar totalmente la imagen que las palabras publicadas por el periódico Ara me habían dejado de usted, al margen de si  estamos de acuerdo o no en este punto en concreto. 

Pero ya que todo este asunto me ha dado la oportunidad de escribirle esta carta, si que me gustaría explicarle mi visión personal y lo que yo necesito para tener un buen parto. Y quiero decírselo desde mi posición de madre de tres hijos. Una mujer que podría haber sido una más de las que han pasado por sus manos. Alguien, además, que desde su primer parto ha leído mucho para informarse y no repetir los  mismos errores en los partos subsiguientes. Y quiero explicárselo a usted porque es uno de los ginecólogos con más prestigio en España, probablemente en Europa y, por lo tanto, uno de los profesionales con más poder en sus manos para que la atención al parto cambie de una vez por todas para ofrecernos a las madres y a nuestros bebés lo que realmente necesitamos. 

Mi evolución personal la publiqué y expliqué en la revista Madre Tierra (página 68). Si lo lee verá mi proceso de crecimiento desde la madre primeriza que no confía en su cuerpo y cree que la respuesta está en los profesionales que la atienden, hasta la mujer capaz de parir y disfrutar de su parto, viviendo una de las experiencias más extáticas de su vida. 

Permítame, doctor Dexeus, hacer un símil para explicar mi visión de como deberían ser y como son las intervenciones en los partos. Cada Agosto se organiza el cruce a lo ancho del lago de Zurich. Durante el mismo, una barca (o varias) de seguridad, sin entorpecer el paso a los nadadores, les vigila de cerca por si alguno tiene algún percance en medio de la travesía: desde un calambre hasta un ataque cardíaco, que todo puede ser porque el esfuerzo es considerable. Ahora imagínese que esta barca en lugar de estar cerca de los nadadores pero sin entorpecer su marcha, estuviera navegando delante de ellos, lanzándoles con su hélice agua y espuma, además de generando una corriente en contra que les evitara avanzar con fluidez. Es evidente que en estas condiciones muchísimos más nadadores necesitarán ser rescatados y los salvavidas de la barca muy orgullosos pensarán: "¡Ven!!! Es que cruzar el lago de Zurich es peligrosísimo incluso para jóvenes fuertes y sanos. Tenemos un porcentaje del 10% que se agota y casi se ahoga ¡Si no es por nosotros se nos mueren!!!"

¿Entiende lo que le quiero decir, doctor Dexeus? Creo que las intervenciones innecesarias, rutinarias y "al por mayor" que se han realizado, y desgraciadamente todavía se realizan, en los hospitales españoles no han conseguido más que entorpecer la evolución fluida del proceso de parto de muchísimas mujeres que, de otra manera, no hubieran tenido la más mínima complicación. 

Usted dice en su carta que las condiciones de los partos hospitalarios han reducido drásticamente la mortalidad materna e infantil, pero me gustaría decirle que las mujeres venimos pariendo con "barcos por delante" gran parte de nuestra historia. Al principio fueron la falta de condiciones higiénicas y la desnutrición,  que unidas a la represión sexual a la que hemos estados sometidas desde el inicio del patriarcado convirtieron nuestros partos en uno de los momentos más peligrosos y dolorosos de nuestras vidas y las de nuestros hijos. Este siglo, en los países del primer mundo, mejoraron estas condiciones higiénicas hasta el extremo de hacernos parir en condiciones de quirófano, y desapareció el problema de la desnutrición, pero la represión sexual, aunque parezca lo contrario, sigue siendo la misma y el parto sigue siendo algo más parecido a un patología que debe ser tratada que a una experiencia sexual y vital que se puede vivir y disfrutar en toda su intensidad. Yo creo que el "parirás con dolor" no lo dijo Dios. Lo dijo el hombre patriarcal. 

Hoy en día, con la misma pelvis que tenían nuestras antepasadas Homo Sapiens sapiens de hace 50.000 años, las mujeres necesitamos las mismas condiciones que ellas para parir con seguridad y, basándome en mi experiencia personal, considero que son dos:  Sensación de Seguridad e Intimidad. Cuando estas condiciones no se cumplen, hasta el parto de la mujer más sana con la pelvis más ancha de la humanidad no evolucionará como debe, entrando en una cadena de complicaciones e intervenciones que fácilmente acabarán en cesárea. 

Hablando de mi propia experiencia personal, puedo decirle que La Seguridad en mi caso, me la dieron:

1- Mi comadrona.  Mi confianza en ella es total. Si no me es imposible dejarme llevar y desconectar la parte racional de mi cerebro. Al confiar en ella, en su capacidad para reconocer lo normal de lo patológico, yo puedo dejar de preocuparme si esto va bien, si esto es normal, si me falta mucho o me falta poco. Yo desconecto el neocortex y me sumerjo en mi yo más mamífero (como en el coito). Dejo de ser la mujer racional y sólo de cuando en cuando vuelvo mi mirada hacia ella, hacia su expresión, para comprobar que está ahí, tranquila y atenta, por lo que yo puedo seguir en mi mundo y dejar a mi cuerpo hacer.  

Nuevas salas de partos del Hospital Universitari Germans Trias i Pujol de Badalona, 
2- El hospital. Sí, a pesar de que sé, por diversas publicaciones científicas que no voy a listar porque estoy convencidísima de que usted las conoce mucho mejor que yo, que los partos en casa en los países del primer mundo y atendidos por profesionales adecuadamente cualificados (condición que mi comadrona cumple absolutamente), son tan seguros como los hospitalarios, yo tengo ese mismo sentimiento que sé que usted comparte pero que es claramente irracional (la ciencia no lo apoya), de que en el hospital estoy más segura. La verdad es que soy una hipocondriaca de libro y sólo saber que en caso de complicaciones tengo el quirófano y sus profesionales al alcance de mi mano, me produce una inmensa tranquilidad. Pero evidentemente no me sirve cualquier hospital, no, sino uno donde sé que van a respetar mi plan de parto y que voy a ser atendida por la comadrona de mi elección. Además el hospital debe de darme una estancia donde permaneceré hasta que salga por mi propio pie y con mi niño en brazos (siempre que todo transcurra normalmente y sin complicaciones, que es lo más normal). Esta sala debe de ser una agradable réplica de una habitación cálida, confortable, con bañera de partos, silla Maya, cama (no camilla), ducha...etc. Nada que ver con un quirófano (como el quirófano en el que me vi obligada a parir mi segundo hijo, en Barcelona). Ante un hospital "convencional", donde te obligan a realizar turismo entre las diferentes salas (habitación, sala de dilatación y sala de partos),  pasas por las manos de varios profesionales nada interesados en tus necesidades de intimidad (sobretodo si tienes la mala suerte de parir cuando están tocando las doce campanadas), y te hacen pasar por el aro de sus protocolos sí o sí, prefiero tragarme mis aprensiones y parir en mi casa. 

3- Mi ginecóloga: Lo pongo en femenino porque mis tres partos han sido atendidos/supervisados por ginecólogas. Si todo marcha bien su papel es de simple permanencia en el banquillo. Pero saber que en caso de complicación van a "saltar al campo" poniéndose manos a la obra con toda su gran profesionalidad es también tremendamente tranquilizador. 

En cuanto a La Intimidad: No por ir en segundo lugar este factor es menos importante que el primero. Sin intimidad yo nunca podría "dejarme llevar" y por lo tanto tampoco dilataría ni llegaría al estado que me permitiera tener el Reflejo de Eyección Materno-Fetal (reflejo que tuve el honor de experimentar en toda su intensidad en mi tercer parto y ¡GUAU!!!!!). Poder estar sola durante la dilatación  (relativamente ya que mi compañero y mi comadrona rondaban por ahí, pero sin molestar y dejándome sola en la estancia la mayor parte del tiempo) me permitió dejar de lado vergüenzas e inhibiciones, permitiendo a mi cuerpo adoptar las posturas que me pedía (algunas imposibles de adoptar si te sientes observada y avergonzada), con más o menos ropa, en silencio o haciendo ruido. Todo esto permitió una dilatación rápida y NO DOLOROSA. Si, he dicho NO DOLOROSA.  

Cumplidos estos dos factores, estimado doctor Dexeus, le prometo con la mano en el corazón que con mi tercer hijo tuve un parto prácticamente libre de dolor (me dolieron las cuatro últimas contracciones - cuando volví en "mi" porque mi comadrona necesitó comprobar mi dilatación - y luego el expulsivo, porque me rasgué por la misma cicatriz de la rotura de mi primer parto; en total 20 minutos dolorosos, no más), en el que disfruté muchísimo y también sentí muchísimo placer. Y creo sinceramente que todas las mujeres deberían tener derecho a parir en las condiciones en las que parí yo a mi hijo pequeño: Con Seguridad e Intimidad. Cada mujer necesitará cosas diferentes para sentirse segura y en intimidad, y a todas se nos debería respetar estas dos necesidades, no como algo "extra" que se ofrece como un lujo, sino como ABSOLUTA PRIORIDAD, por el bien y la seguridad de nuestros partos. 

Cuando se ponen las condiciones óptimas para que la mujer pueda sumergirse en su parto estamos maximizando las probabilidades de que todo vaya bien y sin complicaciones mucho más que si se realizan intervenciones "preventivas" que rompen y destruyen la capacidad de la mujer para "dejarse llevar" y parir siguiendo sus más profundos y primitivos instintos. Con estas condiciones y una madre realmente perdida en su cerebro más primitivo, ni siquiera la epidural es necesaria para tener un parto sin dolor. Ya sé que le va a costar creerme, teniendo a sus espaldas miles de partos intervenidos. Pero tengo la osadía de decírselo, doctor Dexeus porque, no sólo me apoyan las estadísticas, sino porque a pesar de que sólo he vivido tres partos, los he vivido en mis propias carnes, y le aseguro que no hay experiencia más extática, intensa y apasionante que un verdadero parto fisiológico. 

Me despido de usted agradeciéndole el tiempo dedicado a leer mi carta y deseando verle en el futuro unido a los grupos de profesionales de la obstetricia que, desde diferentes posiciones, dialogan y debaten para que  nuestros partos transcurran en las condiciones óptimas para la madre y el bebé. 

Atenta y cordialmente

María Berrozpe