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domingo, 5 de diciembre de 2010

EL PORQUÉ DE ESTE BLOG

Hace alrededor de cinco años, tras parir a mi hijo mayor, me di cuenta que el método de “maternar” heredado de la sociedad a la que pertenecía no nos hacía felices: ni a mí ni a mi hijo. Normas como:

- El parto NECESITA ser intervenido para ser seguro
- Espera 2 horas como mínimo entre tetadas
- Dale un biberón de refuerzo a la noche porque se queda con hambre y para que te deje dormir
- Debe de dormir en su cunita
- Debe de estar la mayor parte del tiempo en su capazo/cochecito/cunita para que él este bien y tu puedas hacer algo
- Ya debería dormir toda la noche
- A partir de los 4 meses YA TIENE QUE comer algo más que tu leche, que no alimenta suficiente
- Tu marcas lo que come y la cantidad: deben de ser al menos x mgr de papillas de 20 cereales o 20 verduritas con varios tipos de carne y pescado y para desayunar, comer, merendar y cenar. Tu leche es secundaria.
- Debe de estar sentadito en su trona y comer antes que el resto de la familia.
- Debes de ser dura: enseñarle como son las cosas o te toreará
- Un cachete a tiempo nunca está de más

Me di cuenta de que así no íbamos bien y por eso empecé a leer. Leí primero a Carlos Gonzalez. Fue un buen comienzo porque esté estupendo pediatra siempre complementa sus afirmaciones con la bibliografía correspondiente. Eso me permitió abrir mis horizontes y tras él vinieron otras lecturas amenas y fáciles, como las de Rosa Jové o Isabel Fernandez del Castillo, y otras más "duritas" como las de  Laura Gutman, Alice Miller, Michel Odent, Sue Gerhard, Elsa Punset, David Chamberlain, Casilda Rodrigañez o Jean Liedloff.

En algún momento de todo este proceso, cuando todos mis cimientos estaban removiéndose y me sentía asustada, insegura, orgullosa y decidida, descubrí la blogosfera maternal. El primero fue el blog de Ileana: Tenemos tetas. Y de su mano llegaron el de Carolina (La mamá de Mateo), el de Irene (Ser mamás), el de Louma (Amor Maternal), el de Mireia (Las islas de la felicidad), el de Mónica (Grupo maternal), el de Vivian (Nace una mamá), el de Jordi (Revolución matriarcal) y otros muchos que me han enseñado que no estoy sola, que no estoy loca por buscar alternativas, que otros muchos ya han recorrido el mismo camino y que pertenezco a una curiosa y maravillosa “Tribu” de padres que creemos en el respeto por nuestra naturaleza como fundamento  de la crianza de nuestros hijos.

Os estoy muy agradecida. Estoy aprendiendo muchísimo de todos vosotros y por eso he abierto este blog. Porque quiero contar con todos en el día a día de mi maternidad. Aquí contaré mis claro/oscuros diarios, mis incongruencias, mis contradicciones, las recaídas en la crianza conductista y mis éxitos y superaciones. Todo ello porque necesito vuestras ideas, vuestro consuelo, o incluso vuestros consejos.

Cada día os leo a unos y otros, y parece que todo este modelo de crianza os sea tan sencillo de aplicar que lo intento yo misma, pero muchas veces NO ME SALE. Mis hijos se enrabietan, se ponen agresivos y cabezones y entonces sale la mamá conductista, adultocéntrica, que echa al garete todo el trabajo intelectual realizado. Y necesito contaros cuando me ocurre esto para leer que a vosotros os pasa igual y que lo superáis de esta o de aquella manera. A la vez creo que explicar así todos estos altibajos pueden ayudarnos a muchos padres en la misma situación: queremos cambiar el modelo de crianza, queremos criar a nuestros hijos de una manera diferente a como fuimos criados, pero no acabamos de saber como “saltar a la otra orilla” porque nos falla la confianza en nuestro conocimiento y capacidad.

Dicen que para criar un niño hace falta toda una tribu. Vosotros sois mi tribu ideológica y os pido ayuda para criar a mis hijos dentro de esta crianza re-denominada (muy acertadamente) por Ileana en Tenemos tetas como una Crianza desde abajo : Una Crianza Corporal.