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domingo, 31 de diciembre de 2017

SOBRE PEDOFILIA Y LACTANCIA.

"Charité maternelleAutor: Edouard Alexandre Sain

Dos veces en la misma semana, dos personas ha acusado a las madres lactantes de pedófilas. Así de simple y así de tremendo. 

Una fue Pilar Aguilar en Tribuna Feminista. (Y no, no voy a poner el enlace para que, encima de publicar semejante bazofia, les suba el número de visitas a los peores artículos sobre el tema que he leído en mi vida). Pilar se refería a las madres que sienten placer al dar de mamar. La pobre ignoraba (prefiero pensar que era ignorancia porque la alternativa es que escribe por pura maldad) que el placer que siente la madre al dar de mamar es absolutamente fisiológico y una estrategia evolutiva universal que garantiza que la hembra mamífera que ha parido no va a abandonar a la delicada criatura a su suerte y, por el contrario, va a esforzarse por pasar horas ofreciendo alimento de su propio cuerpo. 

Familia de monos en el Estrecho de Gibraltar. Autor: María Berrozpe
Si la lactancia materna fuera algo desagradable y doloroso ya nos habríamos extinguido porque a nuestras antepasadas mamíferas no humanas los argumentos de la OMS sobre las bondades de la lactancia materna no les hubieran convencido en absoluto para realizar un acto que les supone un esfuerzo considerable y, encima, no recompensa de alguna manerar. Por el contrario, la vida tiene una estrategia maravillosa y fascinante para animar a los seres vivos con un sistema nervioso bien evolucionado a realizar actividades que favorecen su supervivencia: el placer. Así engendrar nuevos seres humanos, comer, defecar, cultivar las relaciones sociales amorosas y pacíficas, etc., son actividades que producen un profundo placer. Y la lactancia materna, dado su papel fundamental en la supervivencia de la nueva generación, no podía ser una excepción. Más bien todo lo contrario. Como el coito, la lactancia materna tenía que asegurarse de ser extremadamente placentera. 

Hoy en día los seres humanos hemos conseguido que para un gran número de mujeres no lo sea. Pero ahora ya tenemos un neocortex capaz de convencernos de amamantar a pesar del dolor, el estrés o el cansancio y, cuando ya tiramos la toalla, de desarrollar una leche animal adaptada que garantiza la supervivencia del bebé con daños colaterales relativamente aceptables. 

Pero este neocórtex no debería olvidar que la lactancia materna está diseñada para ser placentera. Repito: la lactancia materna saludable es placentera. Si la lactancia materna no es placentera, algo no está funcionando muy bien. 

Por lo tanto, los pezones están ahí para ser el punto de agarre del bebé o niño pequeño y hacer sentir placer a la madre cuando la criatura los coge con su boca para mamar. Como la naturaleza no da punzada sin hilo posiblemente consideró que si, además, resultan placenteros durante el coito con la pareja adulta, pues mucho mejor. Total, en placer no se debería escatimar nunca. Pero evidentemente su función primordial no era ser un juego erótico para el macho (o hembra) adulto, sino permitir al bebé y niño agarrarse a la glándula mamaria para beber su leche. 

A ver, señoras, si no perdemos la perspectiva. ¿De acuerdo?

Y de aquí paso a la siguiente acusación de pedofilia de esta semana: dos mujeres aseguraron, ante el artículo de una madre adoptiva que ha logrado amamantar a su bebé y alimentarlo en exclusiva con su leche (tras someterse a un proceso de inducción), que era un acto pedófilo, asqueroso y egoísta. Este artículo sí que os lo comparto porque es delicioso (los comentarios de las susodichas están en Facebook y ya las tengo bloqueadas, así que esos no los podéis ver), y África una de las mujeres más maravillosas que conozco. Os recomiendo compartir esta preciosa experiencia aquí:

Historia de una madre que dio el pecho a su hijo adoptado


Y yo desde mi blog, ante todo este sinsentido enfermizo solo puedo explicar que las glándulas mamarias solo necesitan el estímulo del pezón para empezar a producir leche, independientemente de si ha habido un embarazo previo. Generalmente, ante la ausencia del embarazo, al no haber experimentado el proceso de crecimiento glandular que este conlleva, no pueden producir todo lo que necesitará el bebé. Algunas madres, debido a problemas hormonales específicos, puede que nunca consigan nada de leche. Pero a pesar de todo, la lactancia materna es mucho más que sólo alimentación. Es un comportamiento complejo que ofrece al bebé seguridad, calor, regulación fisiológica y mucho, mucho, mucho amor. Decir que un bebé abandonado no puede recibir teta de su madre adoptiva porque ésta no tiene leche o porque no le ha parido y no comparte sus genes es como decir que una pareja no puede realizar el coito si no es fértil. 

Para ser madre y dar el pecho no hace falta haber parido a ese niño. Si eso fuera así miles de menores en todo el mundo estarían condenados a crecer sin madre. Y francamente, eso es inaceptable, sobre todo habiendo miles de mujeres deseosas de abrir su pecho y su corazón a estos niños, para hacerlos suyos. Una viculación materno-filial sana y absoluta puede realizarse perfectamente entre personas que no comparten filiación genética. Miles de hijos adoptados de todo el mundo somos prueba de ello. Y los otros miles de adoptados de todo el mundo que no han tenido la inmensa suerte de disfrutar de este vínculo con sus adoptantes no son prueba de que formarlo sea imposible. Sólo son prueba de que esta vinculación no siempre funciona, por lo que desde los profesionales especializados  hay que trabajar bien duro para que cada familia la logre. Los niños no se merecen menos.

Y para acabar, sólo añadir algo obvio que parece que se ignora: la lactancia materna no forma parte de la sexualidad coital. Obligar a un menor a participar en las sexualidad coital, para la que no está preparado en absoluto, es pedofilia. Ofrecer a un bebé/niño el pecho de su madre (biológica o adoptiva) es maternidad. La maternidad es parte del comportamiento sexual, pero no es coital. Decir que la lactancia materna es "pedofilia" porque produce placer es lo más terrible, injusto, sucio y enfermo que he leído en mi vida.

Y también es muy peligroso. Y por eso escribo este post. Para dejar unas cuantas cosas claras, porque los malos entendidos en este tema tienen consecuencias nefastas para los bebés y niños, y para sus madres. 

Y ahora, para acabar, sólo me queda desearos  a todos una feliz salida del año 2017 y una feliz entrada al 2018. 

¡Que tengáis un año lleno de amor!

Sobre todo ¡Mucho Amor!

Y que todos los bebés y niños del mundo lo tengan lleno de cálida, nutritiva y amorosa teta. 


Autor: Paul Cézanne

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martes, 7 de marzo de 2017

INVESTIGACIÓN SOBRE SUEÑO INFANTIL Y LACTANCIA MATERNA. AYÚDANOS A CAMBIAR EL PARADIGMA.




En el marco del grupo de investigación de Lactancia Materna-Psicología Perinatal de la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED) [grupo creado bajo el amparo del convenio de colaboración de dicha universidad con el instituto de salud Carlos III (IMIENS)] estamos llevando a cabo una investigación sobre el sueño infantil y la lactancia materna codirigido por las doctoras Ana Lisbona, Ibone Olza y yo misma.

Buscamos padres y madres de niños y niñas para responder a un breve cuestionario. Aunque lo ideal es que sean menores de 6 años, el cuestionario puede contestarse de manera retrospectiva para aquellos niños más mayores, hasta 10 años.

Para abrir el cuestionario haz click sobre la imagen






Al finalizar el cuestionario se ofrecen una serie de consejos sobre el sueño infantil y la lactancia materna y se participa en el sorteo de un libro sobre el sueño infantil.

Los interesados en los resultados del estudio, podéis enviar un email a: amlisbona@psi.uned.es indicando en el asunto RESULTADOS SUEÑO INFANTIL

Gracias de todo corazón por tu participación




sábado, 4 de marzo de 2017

QUE NO TE ENGAÑEN. TU BEBÉ NO MURIÓ POR TU CULPA.

Fuente de la imagen: La Demajagua

Hoy leo en los blogs de Consulta de Lactancia y Lact App sobre el dramático caso de un bebé supuestamente muerto por deshidratación debido a la hipogalactia de su madre y, como a cualquier asesora de lactancia, el tratamiento que se le ha dado en los medios me produce nauseas y un "cabreo" (con perdón) difícilmente controlable. Pero, además, en esta noticia hay algo terriblemente dramático que duele hasta físicamente: el sentimiento de culpa que destila cada una de las palabras de la madre en el artículo original, que no os enlazo porque paso de dar visibilidad a una fundación dedicada a desacreditar la lactancia materna, como es Fed ist Best, en cuya web la madre del bebé hizo público su caso 5 años después de que sucediera. 

Así que desde este blog, mi casa, necesito expresar  mi dolor por esta madre, y explicarle que no, 

que le han engañado, 

que la culpa no fue suya,

ni de lejos.

Querida Jillian, ellos, el personal sanitario que te atendió en el postparto, son los único culpables. Ellos tenían la responsabilidad de controlar el establecimiento de la lactancia, y deberían haber estado preparados para identificar los signos de alarma de que el bebé se estaba deshidratando. La más novata de las monitoras de La Liga de La Leche lo debería estar, así que asumo que los profesionales con más razón. Nunca deberían haberte dado el alta en las condiciones en las que te la dieron, y que no profundizaran en hechos como que tu bebé no mojaba los suficientes pañales, o que lloraba todo el rato a pesar de estar en tus brazos mamando a demanda bien enganchado al pecho, no tiene perdón y es absolutamente incomprensible.

Querida Jillian, la lactancia materna no tuvo la culpa, como el hecho de que un corazón lata no tiene la culpa de un paro cardíaco. La lactancia materna es lo natural, es el comportamiento de base, es para un bebé como respirar con sus  pulmones, que su sangre sea impulsada por su corazón o que sus riñones produzcan su pipí. Lo normal es que los bebés nazcan y todo esto funcione bien. Pero en un pequeño porcentaje no lo hace, y por eso parimos acompañadas de personal sanitario que, en teoría, está preparado para reconocer las señales que indican que algún órgano - los pulmones, el corazón o el pecho de la madre- no funciona bien, e intervenir a tiempo para que no se produzcan males mayores. 

Por eso, si un bebé nace con problemas cardíacos, renales o pulmonares, el personal sanitario debería estar entrenado para advertirlo y darle lo antes posible el apoyo tecnológico necesario para que continúe viviendo. Pero entenderás que a nadie se le ocurre que, nada más nacer, cada criatura sea conectada a un aparato de diálisis o a un corazón externo "por si acaso". Así que ese "mejor consejo que te dieron"  en el hospital al que llevasteis a vuestro bebé tras la parada cardiaca, de que "siempre hay que dar un biberón de leche artificial tras la toma para asegurarnos de que el bebé se está alimentando bien" fue un consejo nefasto y ni de lejos el mejor que se puede dar. Porque eso es mentira. Lo que hay que hacer es saber reconocer las señales que te indican que el bebé se alimenta bien o no se alimenta bien (como se reconoce si un bebé está sano o, por el contrario, sufre insuficiencia cardiaca o renal) y, sólo en el caso de que no se esté alimentando bien, intervenir. 

Pero dar un biberón a todos los bebés "por defecto" va en contra de su salud y está absolutamente demostrado que el mal que produciría semejante acción no compensa este supuesto efecto preventivo, que en realidad no es tal porque, te aseguro y te repito, cualquier profesional medianamente competente debería ser capaz de reconocer un bebé de tres días en proceso de deshidratación mucho antes de que se produzcan daños graves o irreparables. 

Así que, querida Jillian, la culpa no fue tuya. Tú hiciste lo que tenías que hacer: Darle el pecho a demanda. Recibiste consejos nefastos, entre los cuales está ese tan peligroso que normaliza el llanto de los bebés. Porque no, no es normal que un bebé en brazos de su madre y amamantado a demanda llore. En esta cultura en la que lo normal es que el bebé sea y se mantenga separado de su madre y alimentado a no-demanda, hemos normalizado su llanto hasta un nivel francamente peligroso, porque el llanto es una señal de alarma y te aseguro que no es "normal". Si un bebé llora hay que mirar por qué. Si un bebé llora continuamente al segundo día de vida a pesar de estar en brazos de su madre y mamando correctamente y, encima, tiene signos de deshidratación (¡como que no mojó ningún pañal!!!!!), NO ES NORMAL, hay que analizar a ese bebé y esa madre con más profundidad y, desde luego, no se le puede dar el alta.

Fuente de la imagen: MadresHoy
Y cuando la lactancia no funciona se debe intervenir, por supuesto. Claro, que la leche artificial debería ser la última opción. La primera, tras el pecho de su madre, es la leche humana donada. Por eso sería importante conseguir que en todos los hospitales con maternidad hubiera un buen banco de leche. En una sociedad con una cultura de la lactancia bien establecida esto sería lo normal. Como también sería normal tener profesionales capaces de identificar un bebé deshidratado y desnutrido durante los primeros días de vida debido a problemas reales con la lactancia, y diferenciarlo de las falsas alarmas continuas que hoy en día hacen que un número innecesario de bebés reciban lactancia mixta desde el nacimiento. En la nuestra, evidentemente, no lo es. 

Y encima, que en lugar de que esta tragedia sirva para llamar la atención sobre la falta de formación en lactancia materna de los profesionales, haya por ahí una fundación (una tal Fed is Best, en "honor" a la campaña Breast is Best que pretenden desacreditar) dispuesta a utilizaros, divulgando vuestra tragedia de manera sesgada e interesada con la única finalidad de desacreditar la lactancia materna exclusiva y conseguir que todos los bebés reciban lactancia mixta (serían muchos beneficios económicos, ¿verdad? ¡Guau!!! seguro que las compañías de alimentación infantil lo notarían) es descorazonador e inaceptable. Con todas las vidas que se ha llevado la alimentación con leche artificial por delante, no hay derecho, no hay derecho y no hay derecho a que todavía se cuestione una verdad incuestionable:

LO MEJOR PARA EL BEBÉ HUMANO ES LA LECHE HUMANA

Y punto. El que se atreva a decir lo contrario debería ser denunciado y condenado, igual que condenaríamos a cualquier loco que propusiera conectar a los bebés sanos a una máquina de diálisis por si sus riñones no funcionan, o porque así nos evitamos complicaciones y es más fácil.

Así que en memoria de todos los bebés que han muerto por culpa de la falta de leche materna humana, debido a la pérdida de la cultura de la lactancia que tanto esfuerzo nos está costando recuperar, yo reclamo:

La existencia de profesionales REALMENTE bien formados en lactancia materna.

La existencia de bancos de leche humana en cada hospital y centro sanitario con maternidad.

Y, ya puestos, pena de cárcel para los fundadores de esa impresentable fundación Fed ist Best y todo el que ose poner en peligro la vida de más bebés a base de desinformar a la población. 


lunes, 3 de octubre de 2016

SOBRE TETAS CANÍBALES Y DISPARATES DIVULGATIVOS



Yo lo entiendo, de verdad que lo entiendo. 

Entiendo que es necesario poner titulares que atraigan a la gente. Que es necesario encontrar temas que atraigan a la gente. Que es necesario escribir un artículo al mes, o a la semana o al día, (porque si no, no llego a fin de mes). Que uno es periodista (o no), que tal vez no sabe mucho sobre el tema, pero le han dicho que escriba sobre él y, encima, no tiene tiempo para informarse. 

Que sí, que lo entiendo. Pero que hay cosas que no se hacen y superan mi nivel de comprensión. Y poner como titular que Los pechos se comen a sí mismos tras la lactancia es de esas cosas que no se hacen. Y dar a entender en un artículo escandalosamente falto de rigurosidad que la lactancia puede estar relacionada positivamente con el cáncer de mama, tampoco se hace. 

En primer lugar, porque ambas cosas son mentira. Y en segundo lugar,  porque decenas, si no cientos o miles, de mujeres que sienten el cáncer de mama como una amenazadora sombra en su vida -porque su propia madre o hermana lo sufrió o lo sufre, porque ven la lucha diaria de una amiga o, simplemente, porque son unas hipocondriacas aprensivas como yo misma- están, desde que tuvieron la mala suerte de poner un ojo en semejante desatino, llenas de dudas sobre si amamantar es un peligro para sus pechos porque han leído a un iluminado que dice que "Las mujeres presentan un riesgo elevado de sufrir cáncer de mama agresivo entre los cinco y los diez años posteriores a la lactancia, y la teoría hasta ahora ha sido que el proceso posterior a la lactancia podría alimentar el crecimiento del cáncer."

Vamos a ver, alma de cántaro (sí tú, Daniel Ventura. El mismo que firma el "artículo" en cuestión), si enmendamos los errores uno por uno y por el camino bien-informamos a todas las madres deseosas de amamantar a sus hijos sin miedo al cáncer:

PRIMER DISPARATE: Cuando la lactancia termina, los pechos de la mujer comienzan a devorarse a sí mismos.

Fuente de la imagen Nasreen et al 2016
Pues no, la verdad, y que manera tan feísima de titular un mecanismo tan elegante e inteligente como el descrito por Nasreen y colaboradores. Cuando la lactancia termina, todas esas células que se produjeron durante el embarazo (EMBARAZO. Fíjate bien que esto es importante; ya verás por qué más adelante), como ya no son necesarias, entran en un proceso de muerte controlada llamada APOPTOSIS, también considerado un suicidio celular. Es un mecanismo ampliamente utilizado por el cuerpo para deshacerse de todas esas células  que, por lo que sea, ya no son necesarias. La principal característica de la apoptosis es que es una muerte controlada que no produce inflamación ni daño en los tejidos circundantes, a diferencia de la NECROSIS, que es una muerte descontrolada y dañina. Cuando una célula entra en apoptosis otras se encargaran de deshacerse de sus restos, generalmente "fagocitando" los mismos. Los barrenderos profesionales de nuestro cuerpo suelen ser los macrófagos, como su propio nombre indica, pero en el caso del pecho, y debido a que se tiene que eliminar hasta un 90% de la masa de tejido utilizada para la lactancia, las propias células epiteliales mamarias se encargan de fagocitar a sus compañeras apoptóticas, porque el número de macrófagos presente no sería suficiente como para evitar que todos estos desechos celulares fueran liberados al lumen del conducto y causasen inflamación. 

Un mecanismo inteligente y muy interesante para una bióloga celular como yo, ya que conlleva que diferentes proteínas cambien de función (durante la lactancia hacen una función secretora y durante la involución pasan a tener una función en la fagocitosis). La novedad del artículo de Nasreen citado anteriormente  (que no de Naylor, como tu afirmas; Naylor solo hace un corto comentario en el mismo número de la revista), es que parece que todo está orquestado por Rac-1, ya que las células deficientes en Rac-1 no consiguen fagocitar convenientemente a sus compañeras muertas, por lo que los cuerpos apoptóticos se liberan al lumen y producen una respuesta inflamatoria que activa los macrófagos, lo que tiene como consecuencia un daño al tejido e inflamación del árbol epitelial. Por lo tanto, según los autores, Rac-1 es responsable de que esta involución se haga sin daño para los tejidos, dejando la mama preparada para volver a comenzar el ciclo de la lactancia en el próximo embarazo. 

Todo esto es interesántisimo, y a mí se me ha caído la baba viendo las estupendas fotografías con microscopios óptico, confocal (¡¡¡¡Ay!!!! Microscopio confocal!!! lo adoro!!!!) y electrónico. Es un artículo muy bonito... pero, y siento desilusionarte, sin la más mínima relevancia social. Ahora te diré por qué.

SEGUNDO DISPARATE: El proceso, identificado por un equipo dirigido por el biólogo australiano Mathew Naylor, ocurre a nivel celular y puede ser, según el artículo publicado recientemente en la prestigiosa revista Cell, un avance significativo en la comprensión del cáncer de mama.

Vale, más que disparates son errores, pero es que ¡No das una! En primer lugar, la investigación a la que te refieres ha sido publicada por Akhar, Li, Mironov y Streuli, siendo este último el director del proyecto, y el primero el "currante" oficial (dícese del becario o "precario" pre o post doctoral que está a pie de poyata haciendo los experimentos, o la mayoría de ellos, y que finalmente escribe el artículo). Este grupo de investigación está afincado en Reino Unido. Matthew J. Naylor está en Australia y sí, escribe sobre el artículo de Akhar en el mismo número de la revista, pero no dirige el proyecto, que  yo pueda ver, tal y como tu afirmas. Más me parece a mí que es un experto en el tema (su laboratorio investiga sobre los reguladores de la muerte celular transcripcionales y de la matriz celular) al que la revista ha pedido un comentario sobre el mismo, o a él le ha apetecido publicarlo. En cualquier caso, no es el que ha caracterizado el mecanismo descrito en el artículo citado. 

Y tampoco ambos artículos (el original y el comentario) se han publicado en Cell (¡Madre mía! Ni en eso te has molestado en informarte). Están en Developmental Cell (Factor de impacto 9), que no está nada mal, pero no es CELL (Factor de impacto cerca de 29).

Y por último: las repercusiones que este descubrimiento tienen o no tienen en el cáncer de mama, tal y como afirma Naylor (que yo haya leído, en el artículo original ni tocan el tema), están por ver. Por lo tanto, REPITO, un estudio muy interesante para los foros especializados pero sin ninguna relevancia social. ¿Cómo se te ocurrió utilizarlo para un artículo en el Huffington Post?

TERCER (Y PEOR) DISPARATE: Las mujeres presentan un riesgo elevado de sufrir cáncer de mama agresivo entre los cinco y los diez años posteriores a la lactancia.

No cariño: AL EMBARAZO: En palabras textuales de Naylor: 

Women have an increased risk of developing breast cancer for the first 5-10 years following PREGNANCY

PREGNANCY, esto es, EM-BA-RA-ZO.

Y por qué esto es tan importante. Porque tu error ha hecho creer a cientos, tal vez miles, de madres que por dar el pecho van a tener un riesgo mayor de tener cáncer de mama. Y no. El riesgo habrá aumentado simplemente por embarazarse porque es durante el embarazo, ya desde el primer trimestre, cuando se produce el crecimiento de los tejidos implicados en la producción y conducción de leche: conductos, alvéolos, lobulillos y lóbulos.  Es en este momento de intensa proliferación celular cuando puede aumentar el riesgo de cáncer de mama, ya que los tejidos en proliferación son más vulnerables a la producción de mutaciones que puedan dar lugar a células malignas. Por el contrario, un tejido bien diferenciado y ocupado en "sus labores", como es le caso del pecho que está dando de mamar, pocas ganas tiene de proliferar y mutar. No le queda ni tiempo ni energía. 

Por lo que dice el artículo de Naylor, el segundo momento donde POTENCIALMENTE (lo que significa que todavía no está demostrado) puede aumentar el riesgo es la involución, ya que si se acaba produciendo inflamación, o ésta se realiza de manera defectuosa, TAL VEZ (no se sabe a ciencia cierta) aumente el riesgo. Pero este riesgo no está en absoluto relacionado (y mucho menos POSITIVAMENTE RELACIONADO) con la lactancia. Cuando una mujer se queda embarazada las glándulas mamarias van a aumentar y luego involucionar, independientemente de si entre ambos procesos ha dado o no de mamar. Y es precisamente el dar de mamar lo que se ha demostrado sin lugar a dudas como un factor que PREVIENE el cáncer de mama. 

Por otra parte, y a pesar de que el riesgo de cáncer de mama aumente en este periodo de 5 a 10 años tras el embarazo, según Helewa y colaboradores, considerando el riesgo total durante toda la vida, éste todavía es menor en la mujer que ha tenido hijos que en la mujer que no se ha quedado embarazada nunca (nulípara).  

Mira si cambia el mensaje cuando se empieza a añadir este tipo de información relevante ¿Verdad?

Así que con tu pésimo ejemplo de divulgación estás dando a las mujeres exactamente el mensaje contrario a la realidad. LA LACTANCIA MATERNA ES UN FACTOR PREVENTIVO EN EL CÁNCER DE MAMA. Esa es la realidad. 

Y es que todo este proceso de crecimiento de la glándula mamaria en el embarazo e involución posterior tiene como objetivo único la lactancia materna. Cuando esta no ocurre, es evidente que hay más probabilidades de que algo no se realice correctamente. La falta de lactancia materna tras el embarazo y parto, o los destetes tempranos y bruscos, que generalmente sí producen inflamación, posiblemente puedan estar relacionados con un aumento del riesgo. Pero ¡OJO! Que estas afirmaciones también son hipótesis, de ahí que no pare de usar el condicional. De momento la única certeza es que la lactancia es un factor preventivo del cáncer de mama, incluso en las condiciones en las que se realiza predominantemente en nuestra sociedad occidental (destetes tempranos, pocos hijos y muy tarde, etc.).

Una lactancia "natural" (de varios años) seguida por un destete paulatino que da tiempo a las células a ir limpiando el material apoptótico de manera paulatina y sin traumas, muy posiblemente conlleve una disminución del riesgo de cáncer de mama muy significativa. Teniendo en cuenta que en nuestra sociedad este tipo de lactancias "prolongadas" y naturales son excepcionales, esto está todavía por  investigar y demostrar. Pero a mi no me sorprendería nada que estas evidencias aparecieran en un futuro cercano, ahora que la lactancia materna está recibiendo el apoyo unánime que merece por parte de las organizaciones y autoridades sanitarias, a pesar de los intereses económicos de ciertas empresas alimentarias y las meteduras de pata de algunos sectores de los medios de comunicación. 


viernes, 15 de abril de 2016

LA LACTANCIA MATERNA EN EL BANQUILLO

Traducción: Madre da a su hija (7) el pecho - ¿Violación?. Una madre de Urdorf ZH ha dado el pecho a su hija de ya 7 años. Ahora tiene que comparecer ante el juez. El padre ha ganado la orden penal. 

No sé si han sido los medios de comunicación que, para variar, han dado la noticia a medias, mal y centrada en lo que más podría escandalizar, independientemente de si su atrayente y amarillista perspectiva se ajusta o no a la realidad. O si, por el contrario, realmente se ha condenado a una mujer porque daba de mamar a su hija de siete años. Pero el caso es que desde el momento en que este artículo, Mutter gibt Tochter (7) Brust – Schändung? (en francés aquí), salió a la calle en el periódico 20 Minuten el pasado 13 de abril, muchas madres nos hemos sentido señaladas ante la posibilidad de haber abusado sexualmente de nuestros hijos al practicar la lactancia no interrumpida, también llamada lactancia prolongada, lactancia extensa o, simplemente, lactancia. 

Sí, así de fuerte. Tal y como suena. 

Lo reconozco con la cabeza bien alta y orgullosa de ello: he dado de mamar a mi hijo pequeño hasta los 6 años y 11 meses. Y hemos terminado nuestra lactancia por mutuo acuerdo. Él y yo. Además, durante unas semanas relacté al mediano, que por entonces tenía 5 o 6 años. Lo hice porque me buscaba. Me buscaba mucho. Es un niño sensible, cariñoso y muy necesitado de muestras físicas de amor. Lo había destetado demasiado pronto (para él) cuando tenía unos 18 meses, por causa de mi nuevo embarazo. Desde entonces se chupaba mucho el dedo y le pregunté si lo hacía porque echaba de menos la teta. Entonces me dijo que le gustaría volver a probarla y le dejé. Cada noche durante unas semanas volvió a dormirse al pecho. Unos minutos para el pequeño y unos minutos para el mediano. El pequeño sacaba leche, el mediano ya no. Había perdido el reflejo de succión. Eso me ocasionaba molestias porque al no mamar correctamente me hacía un poco de daño, así que cuando al cabo de unas semanas dijo que ya no quería más fue un alivio para mí. 

Pero, ¿Y si esta relactación del mediano, o la propia lactancia del pequeño, hubiera sido un placer? ¿Hubiera estado abusando sexualmente de mis hijos? Según palabras de Ibone Olza, un 40,5% de las madres lactantes se excitan sexualmente en alguna ocasión durante las tomas, y el 16,7% se excitaban con frecuencia amantando ¿Están todas estas mujeres abusando de sus hijos? ¿Verdad que no? El placer y la lactancia son dos facetas de la sexualidad femenina inseparables, incuestionablemente buenas, naturales y saludables. Y no solo la madre siente, o debería sentir, placer. El hijo también. Para el hijo la teta de su madre es la primera gran fuente de placer extrauterino. Y si no que nos lo digan a las madres que hemos amamantado. O mejor: que pregunten a nuestros niños. 

No quiero escribir aquí sobre lactancia, maternidad, sexualidad y placer porque ya lo han hecho otras antes que yo. Nohemí Hervada, valiente y esclarecedora como muy pocas, tiene dos artículos impresionantes: La lactancia es sexual y Lactancia y Erotismo. Del último quisiera traer aquí este párrafo:
La lactancia es placentera a nivel físico  porque imagino que es la forma de asegurarse que la madre estará disponible durante años para esa función. De hecho, lo es tanto, que muchas veces el deseo sexual tal y como lo percibimos hacia la pareja no aparece en semanas o meses. Muchas mujeres se sienten sexualmente satisfechas en esta etapa cuidando a su cría. No es que nos desaparezca la libido, es que está satisfecha. Y estoy convencida de que si nos quitáramos muchos tabúes y represiones experimentaríamos mucho más placer físico del que experimentamos o que lo reconoceríamos más.
 Y otro artículo valiente y esclarecedor es el escrito por la periodista Ileana Medina, en su legendario blog Tenemos Tetas en el que no habla concretamente de lactancia materna, pero sí de Crianza Corporal, un concepto que, evidentemente, lleva incluido la lactancia materna junto con el colecho o el porteo, y que trata de

 Ofrecer nuestro cuerpo mamífero como SOSTÉN, compañía, contacto.
Y:
 Se trata de algo todavía más íntimo, irracional, intuitivo, mamífero, placentero: se trata de disfrutar del CONTACTO FÍSICO, del goce, del calorcito humano, del piel con piel. 
Se trata de recuperar la corporalidad, de tocar, oler, lamer, chupar. Se trata de vivir la fusión de los cuerpos, de ser libres, abandonar los prejuicios y los tabúes, compartir, estar abiertos y disponibles. 
Se trata de proteger, amar, cuidar, nutrir, gozar, jugar, reír, revolcarse, mezclarse, fundirse, derretirse, amalgamarse, ablandarse, engolosinarse, desmerengarse, enamorarse, atreverse, perder la compostura, aceptar la locura, romper los límites, abandonar la racionalidad y la rigidez, olvidarse del tiempo y los relojes y las normas sociales, desbocarse, abandonarse, dejarse ir, fluir, estar alerta, aprender, crecer, abrirse, desnudarse, rendirse, desarmarse.

Es evidente que la naturaleza ha planeado que la lactancia sea placentera. Que la crianza sea placentera. Las mismas hormonas del placer y el amor implicadas en el coito están implicadas en el parto y la lactancia. Pero en nuestra cultura sólo se permite el placer en el coito. Solo se califica de "sexualidad" la sexualidad coital y falocéntrica. El parto y la lactancia ya no deben estar relacionados con el placer. No. Estos deben ser dolorosos y abrumadores. 

¡Ay! Cuanto dolor han causado y causan estas creencias. Cuantas maternidades rotas, cuantos bebés abandonados lejos de su hábitat natural,  huérfanos de Madre. Cuantas madres muertas y heridas en el parto. Cuantas madres rotas en las lactancias y en las no-lactancias. Cuantos bebés insatisfechos, vacíos de leche y teta. Cuantos adultos arrastrando la herida primal ocasionada por la castración de la maternidad. 

Considerar la lactancia un abuso sexual me parece una de las mayores atrocidades que nuestra cultura puede hacer en contra de la maternidad y, con ello, en contra del bienestar y la felicidad de los seres humanos que formamos parte de esta sociedad. Es, además, una prueba incuestionable de que somos una sociedad enferma. Sexualmente enferma. Creemos que vivimos una era de libertad sexual, pero en el fondo seguimos ignorando nuestra verdadera naturaleza como animales sexuados, mamíferos, primates y humanos. Nuestra sexualidad sigue castrada en manos de una cultura herida donde el dominio del macho ha adulterado todos nuestros comportamientos, sexuales y no sexuales. 

Señores, las tetas de la mujer son glándulas mamarias cuya función principal es satisfacer las necesidades físicas y emocionales de sus criaturas. Las tetas femeninas son la encarnación del amor maternal. Nunca, y digo, NUNCA, podrían ser utilizadas como herramienta de abuso sexual. Para la madre y el hijo el pecho es una fuente de placer, sí, incluso puede considerarse placer "sexual", pero no coital. No sé si pillan la diferencia, pero es inmensa.

La sexualidad coital es la sexualidad de los adultos. Esa sí daña a los menores, porque no están preparados todavía para ella. Precisamente el otro día una amiga me enseñaba en Facebook un vídeo de unas niñas bailando como solo debería bailar una mujer adulta. Eso para mí SÍ ES ABUSO SEXUAL e HIPERSEXUALIZACIÓN de un menor. Como esta foto de la derecha. A los responsables de este tipo de fotos y comportamientos los metería yo en la cárcel.

Pero la lactancia, un acto fisiológico del que hasta hace muy poco dependía la vida y el bienestar de los hijos, la fuente primal del amor y el deseo maternal, cuyo funcionamiento está orquestado por todas esas hormonas que orquestan la vida sexual de la mujer, nunca puede ser una herramienta de abuso, y mucho menos sexual porque:

- La lactancia es sexualidad, pero no es sexualidad coital. 
- No puedes obligar a un niño a mamar. 
- Por el contrario, los obligamos a destetarse mucho antes de lo que la naturaleza tiene dispuesto. Según la antropóloga Kathy Dettwyler la edad natural  máxima del destete sería alrededor de los 7 años y la mínima de los 2 años y medio. Así que ya me diréis como se quedan nuestros niños en una sociedad donde no se llegan ni a cumplir los 24 meses mínimos recomendados por la OMS: la edad media del destete en nuestro país es de unos (tristes) 6,3 ± 3,8 meses. Y esto lo vemos claramente las madres que decidimos no interrumpir nuestra lactancia: la mayoría pasan los 5 años, llegan a los 6 y a los 7, para luego abandonarla tranquilamente, sin traumas ni lloros, de manera natural y relajada. Y los últimos meses, o años, dudamos de si realmente están bebiendo, porque no nos notamos la leche y ellos parecen que ya no tragan. Pero dicen que sí, que sigue saliendo y está muy rica. Y te piden, te piden ellos, por lo general por la mañana al despertar y a la noche, para relajarse y dormir, y a veces cuando hay un disgusto insuperable o un chichón especialmente doloroso. Porque la teta cura, consuela, relaja y, sobre todo, está muy muy buena. Deliciosa, dicen. 

Mi hijo pequeño todavía, cuando me abraza o se acurruca en mi regazo, me dice: "mamá, hueles a teta". Y es que teta es sinónimo de amor maternal. Y ese olor le acompañará toda su vida para recordarle que existe un lugar en el universo donde todo es amor, calor, seguridad y consuelo, 

".... en la media luna del pecho"

como dijo el enorme Miguel Hernandez. 

Un lugar que será suyo para siempre.



viernes, 3 de julio de 2015

LACTANCIA MATERNA: ESA GRAN DESCONOCIDA

Ella aparta los ojos de la pantalla y me mira sonriente.

"¿Cómo es que vienes a visitarme?"

Estoy en el Brust-zentrum de Zürich, un centro sanitario dedicado exclusivamente a los pechos, (mayoritariamente femeninos, imagino, aunque sé que el cáncer de mama no es exclusivo de las mujeres). La doctora es una gran especialista en las mamas. Si ahí tengo algo, estoy en las mejores manos para identificarlo. Ya es mi tercera visita y en este caso vengo sólo a revisión.

"Fui a hacerme una revisión ginecológica rutinaria y mi médico me recomendó que, dada mi edad y que hace dos meses desteté definitivamente al pequeño, sería conveniente hacer una ecografía. En mi última visita usted también me comentó que volviera cuando hubiera destetado".

Levanta ligeramente una ceja y vuelve la mirada de nuevo a la pantalla. Noto que algo no le encaja y casi puedo leer sus pensamientos. Vuelve a mirarme sonriendo. Yo intento mantenerme seria, pero me estoy divirtiendo de lo lindo; tanto que hasta se me han ido los nervios hipocondriacos por lo que pueda ver en la eco.

"¿Cuantos hijos tienes?"

En mi ficha salen mis tres hijos con sus fechas de nacimiento y estoy segura de que ella la tiene abierta delante de sus ojos. Le confirmo:

"tres"

Ella lucha por controlar su expresión de perplejidad. Estoy segura de que si estuviera frente a una profesional española no estaríamos dando tantas vueltas, pero Suiza es el reino de la diplomacia.

"Pero, ¡¿El pequeño es del 2009?!"

"Exacto. Le he amamantado 6 años".

¡Ya está dicho! Ella suspira. No va a decir nada más, aunque su expresión, su sorpresa y esta redondeada conversación ya me lo han dicho todo. Me invita a pasar a la sala de ecografias y no volvemos a tratar el tema. 

En mi pecho todo bien, y yo me relajo, al menos hasta dentro de 3 años, cuando me recomienda volver para, esta vez sí, hacer también una mamografía. 

Pero de vuelta a casa no puedo dejar de pensar en esta conversación que me demuestra que las madres que damos el pecho hasta el destete espontáneo seguimos siendo excepcionales. Y mucho. Si una doctora especialista en la mama se sorprende cuando tiene delante a una mujer que ha amamantado 6 años a uno de sus hijos, es que somos MUY raras. 

Al moverme entre los círculos de madres de la Liga de la Leche posiblemente haya estado teniendo una visión un tanto distorsionada de la realidad, porque había llegado a creer que éramos un grupo ya significativo. Ahora lo dudo. Una de dos: o estas madres no se hacen ecografías preventivas en el Brust-Zentrum -algo que dudo porque es el centro especializado más importante de Zürich- o realmente somos como agujas en un pajar. 

Con todas estas reflexiones me quedé con las ganas de hacerle algunas preguntas sobre números: ¿A cuántas mujeres les examinas los pechos al año?, de éstas ¿Cuántas están amamantando?, y de éstas que están amamantando, ¿Cuántas llegan a los dos años (como recomienda la OMS)? y ¿Cuántas llegan al destete espontáneo?

A lo mejor a esta última pregunta me hubiera dicho : Una, tú.

Me siento un poco decepcionada. Siento un gran respeto por esta profesional y sé que es brillante pero, precisamente por eso, me duele su sorpresa, como hace cuatro años me dolió su consejo ante mis mastitis recurrentes: desteta. 

Al mirar la página web del Brust-Zentrum veo que la palabra "lactancia" (Stillen, en alemán) no aparece por ningún lado. Y es una clínica ESPECIALIZADA ÚNICAMENTE en las glándulas mamarias. 

Es evidente, la situación se describe a sí misma: La lactancia materna sigue siendo un tema marginal entre los profesionales encargados de tratar las patologías de las mamas. Una situación absolutamente surrealista que muestra hasta que punto nuestras mamas han perdido su verdadera y principal función en nuestra cultura occidental industrializada. 

Un fenómeno que están pagando nuestros hijos, nosotras mismas y la sociedad entera. Tal vez, el día en que la lactancia recupere el protagonismo que se merece, centros como el Brust-Zenter de Zürich observen un importante descenso en el número de cánceres que diagnostican. Y esa sólo sería la punta del iceberg. 














jueves, 11 de junio de 2015

SUEÑO INFANTIL Y LACTANCIA MATERNA

Fuente: asociacionsina.org
Que el lugar en dónde duerme el bebé, o mejor dicho, si duerme cerca o lejos de mamá, afecta a la lactancia materna es un hecho perfectamente comprobado. Numerosos estudios han demostrado ya que el colecho con la madre favorece la lactancia materna. 

Lo que parece que no está tan claro  según los investigadores del sueño Hauck y Moon, ambos miembros del comité de expertos encargado de hacer las recomendaciones de la American Academy of Pediatrics (AAP) sobre dónde y cómo deben dormir los bebés es si el colecho entendido como compartir cama afecta de manera diferente al colecho entendido como compartir habitación (pero no cama). A mí me parece evidente que va a afectar y, al igual que investigadores como Bartick y Smith, opino que las actuales recomendaciones de la American Academy of Pediatrics (AAP) (en las cuales se desaconseja el colecho entendido como compartir cama y se alienta a poner al bebé en su cuna y no en la cama de los padres aunque, eso sí, en la misma habitación que ellos)  interfieren con el establecimiento de la lactancia materna. Pero Hauck y Moon aluden a la falta de estudios comparando los dos tipos de colecho (compartiendo cama y compartiendo sólo habitación, pero no cama) para dudar del cuestionamiento a sus recomendaciones. 

Ante las afirmaciones de estos dos científicos a mí me ha picado el gusanillo de la curiosidad y dada la alucinantemente buena respuesta que obtuve con el primer cuestionario - estamos ya a menos de 100 respuestas para tener ¡3000! - me he animado a hacer otro mucho más cortito y sencillo con el fin de elucidar si compartir cama o no compartir cama afecta a la duración de la lactancia materna. 

Así que me animo a pasaros este pequeño cuestionario y a pediros, de nuevo, vuestra colaboración. En este caso necesito que seáis madres o padres de niños que ya hayan cumplido los 2 años. No hay límite superior de edad, de hecho me interesa los que ya tengáis niños que se han destetado de manera natural a los 5, 6, 7 o más años de edad. 

Muchísimas gracias de nuevo a todos. No veáis lo que estoy disfrutando con estas investigaciones. En cuanto haya trabajado con los datos os haré llegar los resultados.