miércoles, 3 de abril de 2013

HABLANDO DE CIENCIA Y LACTANCIA: TRANSMISIÓN DE INFORMACIÓN GENÉTICA ENTRE LA MADRE Y EL HIJO A TRAVÉS DE LA LACTANCIA

Tal y como os prometí me he pasado un par de días profundizando más en el interesantísimo tema que nos trajo la doctora Susana Ares Segura en su ponencia: Integración del genoma materno en el genoma del neonato a través de transporte de fragmentos de RNA en la leche materna, realizada durante el VII Congreso de Lactancia Materna.

Os cuento:

En el año 1970 se hizo un curioso descubrimiento en la leche humana: se encontraron unas partículas que presentaban características típicas de los retrovirus, en cuyo interior se encontraba una cadena simple de ARN asociada físicamente al enzima transcriptasa reversa (Irmak et al, 2012).

Evidentemente en lo primero que se pensó fue en su relación con el cáncer de mama, ya que es inevitable asociar los retrovirus al cáncer. Pero a pesar de las sospechas iniciales, los estudios subsiguientes no consiguieron demostrar una correlación significativa entre la presencia de estas partículas en la leche y el desarrollo de cáncer. Dada la falta de evidencias de  la existencia de un virus de tumores mamarios, la posibilidad de que el cáncer de mama humano pudiera estar íntimamente asociado a virus oncogénicos fue perdiendo fuerza, hasta desaparecer definitivamente en los años 80, por lo que estas curiosas partículas cayeron en el olvido.

Hemos tenido que esperar hasta el siglo XXI para volver a encontrarnos con ellas. En el año 2007 Admyre et al encontraron lo que llamarían exosomas, lactosomas o microvesiculas de evacuación: unas partículas con las mismas características bioquímicas y estructurales que las encontradas anteriormente en los años 70 y que compartían con estas la curiosa propiedad de contener en su interior ARN  asociado a transcriptasa inversa, tal y como es característico en los retrovirus. Además estas partículas demostraron la asombrosa capacidad de ser capaces de liberar su ARN en el interior de células, lo que permitía pensar que eran una manera de introducir ARN de la madre en las células de su descendencia.

Así todo apunta a que las microvesiculas tipo retrovirus encontradas en los años 70 son las mismas que las que los investigadores re-descubrieron en los primeros años del siglo XXI.

Y ahora se sabe muchísimo más de ellas y, bajo mi punto de vista, todo es asombroso.

Se pueden formar directamente de la parte apical de las células epiteliales mamarias mediante un mecanismo de secreción apocrino o indirectamente en el citoplasma de los glóbulos de grasa de la leche (milk fat globules, MFG), mediante un mecanismo similar al que utilizan los virus encapsulados para ser secretados de las células infectadas (Figura 1).

El análisis de la composición proteica de las MFG y de los lactosomas muestra que comparten muchas proteínas, aunque los lactosomas están especialmente enriquecidos con proteínas relacionadas con la vía de señalización de la endocitosis mediada por caveolas.

Además de este contenido rico en proteínas, la media luna de citoplasma de los MFGs  ha demostrado contener cantidades importantes de ARN de alta calidad; alrededor de 14000 transcriptos que representan el transcriptoma del MFG en el que encontramos genes relacionados con:

  1. La señalización celular 
  2. El ciclo celular 
  3. Replicación, recombinación y reparación de ADN, 
  4. Síntesis de proteínas, expresión de genes y tráfico de ARN. 

Todo esto ha llevado a los investigadores a pensar que el transcriptoma del MFG refleja el ARN de los lactosomas los cuales tienen actividad transcriptasa inversa y, por lo tanto, son capaces de transcribir el ARN en ADN de doble cadena.

¿Que puede significar todo esto? Pues puede significar que una cantidad impresionante de información materna en forma de ARN es capaz abandonar las células epiteliales de la madre en forma de lactosomas,  para integrarse en el ADN cromosómico de las células del hijo.  

Ya está demostrado que estos lactosomas son capaces de resistir el ácido estomacal, llegar al intestino del bebé y, tal como hemos dicho, por mecanismos de endocitosis y transcitosis mediada por caveolas, atravesar la mucosa intestinal para llegar al torrente sanguíneo o a los vasos linfáticos.  Una vez dentro del cuerpo del bebé los lactosomas serán capaces de entrar en diferentes tipos celulares y, tras transcribir el ARN en ADN de doble cadena, integrar su información en el núcleo de la célula. Todo ello ocurre mediante los mismos mecanismos utilizados por los retrovirus (Figura 2).

Figura 2: Representación gráfica de la endocitosis mediada por caveolas  de los lactosomas, y la integración de su ARN en el ADN de la célula huésped. (Fuente: Irmak et al, 2012)

Como es de esperar, ante toda esta información los especialistas en terapia génica ya se están frotando las manos imaginando terapias milagrosas en las que los lactantes con enfermedades genéticas puedan reparar su ADN gracias a una leche materna portadora del gen sano, algo para lo que, me temo, todavía falta mucha investigación. Pero a parte del potencial de estas partículas para este campo, a mi lo que realmente me rompe la cabeza es su función natural: ¿Qué significado tiene todo esto? ¿Qué información está pasando la madre a su hijo o al bebé que amamanta? y ¿Para qué? La naturaleza no de punzada sin hilo, eso es evidente, y este mecanismo es demasiado complicado como para no tener una función importante.

En la actualidad sabemos que un porcentaje significativo del ADN genómico de los mamíferos está compuesto por retrotransposones cuyo origen es incierto. Alrededor del 40% del genoma humano se considera retrotransposones no retrovirales. Dada la enorme diversidad de retrotransposones comparado con la diversidad más limitada de retrovirus podemos pensar que existe al menos otra fuente importante de estos elementos diferente a los retrovirus. Y los candidatos ideales para ello son los lactosomas, con sus 14000 transcriptos preparados para insertarse en el ADN del bebé lactante.

He buscado bibliografía sobre las posibles funciones de los lactosomas, pero parece que, de momento, no hay demasiado. En un estudio reciente, los autores han observado que el ARN de los lactosomas está enriquecido en micro-ARN relacionados con el sistema inmune, lo que les lleva a hipotetizar que son un factor importante en el desarrollo del sistema inmune del bebé (Zhou et al, 2012). La observación de un estudio anterior, demostrando que los lactosomas  pueden ser absorbidos por macrófagos, apoya esta teoría ya que, en principio, tras incorporar los lactosomas los macrófagos podrían incorporar en su propio ADN la información genética contenida en los mismos (Lasser et al, 2011). Otro grupo de investigadores también demostró la capacidad de los lactosomas para influir en la respuesta inmune (Admyre et al, 2007Admyre et al, 2008).

Asumo que en los próximos años aparecerán nuevos estudios con resultados asombrosos e interesantes. Y mientras yo sigo preguntándome qué significado tiene todo esto y que implicaciones puede llegar a tener no sólo en la diada madre-bebé "biológica", sino especialmente en los casos en los que los bebes son amamantados por mujeres diferentes a sus madres biológicas (Irmak et al, 2012)..

¿Podría ser una herramienta con la que la naturaleza transfiere información importante sobre el ambiente donde se va a criar el bebé? Por ejemplo: un bebé alimentado por mujeres cercanas a su madre biológica ¿Podría estar recibiendo información importante del pool genético de su comunidad que tal vez no le llegó por herencia de sus padres? Y en el caso de la lactancia de madres adoptivas, lo mismo ¿Podría ser una manera de preparar biologicamente al bebé para su nueva familia/comunidad y ambiente?

Preguntas abiertas que espero reciban respuesta con el tiempo. La leche humana nos sigue sorprendiendo y creo que a estas alturas ya nadie puede dudar de que dar el pecho es mucho más que alimento.

UN TESTIMONIO DE LACTANCIA ADOPTIVA: ENTREVISTA A ÁFRICA EN MATERNIDAD CONTINUMM

Hace algún tiempo, entre los comentarios de el blog de Eloisa, Una Maternidad Diferente, conocí a África y supe de su lactancia adoptiva. Hoy he tenido la gran suerte de poder leer su historia más en detalle, en esta estupenda entrevista que le hace Pilar Martinez en su blog Maternidad Continumm

Me he emocionado leyéndola. Me parece una historia tan bonita, tan llena de amor, tan esperanzadora que quiero compartirla en este blog con todos vosotros. Espero que su testimonio llegue a las futuras mamás adoptivas que sientan, como África, el deseo de amamantar a sus hijos, para que así sepan que siempre es posible -se consiga producir leche o no- y en muchas ocasiones  incluso se consigue producir leche para alimentar al bebé en exclusiva.

Enhorabuena África. Con tu esfuerzo no sólo has conseguido alimentar a tu hijo con la leche de tu pecho, también has abierto la puerta de la lactancia adoptiva a muchas madres que lo desean desde lo más profundo de su corazón y que tal vez pensaran que no era posible.



martes, 26 de marzo de 2013

HABLANDO DE CIENCIA Y LACTANCIA: TRAIL

He de reconocer que el haber asistido al VII congreso de Lactancia Materna celebrado en Madrid este mes de Marzo me está resultando de los más fructífero. Y es que salí de ahí cargada con apuntes sobre temas interesantísimos en los cuales ir, poco a poco, profundizando más. 

Por eso he decidido comenzar a escribir una serie de post, sin prisa pero sin pausa, en los cuales bajo la etiqueta de Lactancia y Ciencia, desarrollaré los temas científicos relacionados con la lactancia materna que más me llaman la atención. No sé si sacaré uno al mes o dos al año o uno a la semana. Pero os prometo que poquito a poco iré tocando los temas más novedosos e interesantes.

Y empiezo ahora mismo: entre esos apuntes del congreso hoy he encontrado una suscripción gratuita por un mes para el Journal of Human Lactation  y, a pesar de todos los temas pendientes que tengo en mi escritorio, no he podido resistir la tentación de hacerla efectiva para echar un vistazo al último número, ya que la misma caduca el 31 de Marzo. Y tal y como me temía (me faltan horas para leer todo lo que tengo que leer) me he encontrado un artículo interesantísimo en el que se ha evidenciado, en el calostro y la leche humana, la presencia  de una alta concentración de una citoquina con demostrada actividad antitumoral dada su capacidad para inducir la muerte celular programada, o apoptosis, en células cancerosas:




O sea, el calostro y la leche humana contienen ALTOS niveles del TNF-Related Apoptosis-Inducing Ligand (TRAIL). Y altos significa 48.6 ng/mL, aproximadamente dos veces al nivel detectado en el fluido del saco conjuntival, 40 veces el nivel detectado en la saliva humana y más de 400 veces el nivel más alto detectado en suero humano. Y aunque la concentración de TRIAL disminuye a los 4 o 5 días, todavía se mantiene mucho más alta que en el plasma/suero y dentro del rango en el que se supone capaz de matar células cancerosas (Davanzo et al, 2013). 


Ya me veía venir otro componente sorprendente de nuestra Super-Leche humana. Componente que seguro demostrará con el tiempo su importancia en el desarrollo saludable de nuestras criaturas. En este caso TRIAL parece que va a tener un papel importante en el desarrollo y función del sistema inmune y que, muy posiblemente, tenga un papel fundamental en la prevención de canceres infantiles, como la leucemia linfoblástica, la enfermedad de Hodgkin’s, y el neuroblastoma, dado su papel demostrado en la inmunidad celular (Davanzo et al, 2013). 

Tampoco he podido resistir la tentación de pasarme la tarde profundizando un poquito más en esta citokina. Os dejo unos datos que tal vez os parezcan interesantes y os ayuden a haceros una idea de su importancia:

TRAIL es una citoquina, miembro de la superfamilia del TNF (Tumor Necrosis Factor, en español: Factor de Necrosis Tumoral) con un papel importantísimo en la regulación del equilibro proliferación/apoptosis en diversos órganos y tejidos. Se expresa en una gran variedad de tejidos: pulmón fetal, hígado, timo, ovario, intestino grueso y delgado, linfocitos periféricos,corazón, placenta, músculo esquelético y riñón (Davanzo et al, 2013).


Hoy en día está ampliamente demostrado que TRAIL induce arresto celular y apoptosis en numerosos tipos de células tumorales, aunque no en todas ya que en otros tipos ha resultado actuar incluso como una activador de la proliferación,  a pesar de lo cual se considera una terapia complementaria o alternativa prometedora para el tratamiento de diversos cánceres. Lo interesante es que, a diferencia de otros miembros de la superfamilia del TNF, como el TNF-aCD95L, que debido a sus  efectos secundarios severamente tóxicos están descartados como tratamiento sistémico del cáncer, TRAIL es efectivo a la hora de matar selectivamente, tanto in vivo como in vitro, a células tumorales de cánceres de pulmón, pecho, próstata, colon, riñón, tiroides y piel, sin mostrar, in vivo, una significativa toxicidad en el resto de órganos ya que respeta las células sanas. En experimentos en animales, ratones y primates no humanos, el TRAIL recombinante inyectado sistémicamente provoca la apoptosis de las células tumorales y el anticuerpo recientemente desarrollado, Anti-TRAIL-R2, exhibe una potente actividad antitumoral sin mostrar toxicidad hepática. Se ha demostrado que TRAIL actúa sinérgicamente con drogas quimioterapéuticas causando una regresión substancial, o incluso la desaparición, de tumores sólidos de mama y colon, en modelos animales. Y no sólo con tumores primarios; TRAIL también es un potente inhibidor de la formación de metástasis. Todo ello demuestra que TRAIL es un excelente candidato como tratamiento contra tumores sólidos, efectivo pero tolerable, tanto por sí solo como en combinación con quimio/radio terapia (Di Pietro & Zauli, 2004). 

Como ya hemos comentado, TRAIL se expresa en un gran número de tipos celulares, entre los que se encuentran células del sistema inmunitario. Entre las células del sistema inmunitario que lo expresan tenemos los linfocitos B no activados y los T activados, las células natural killer (NK), los monocitos/macrófagos y las células dendríticas. La regulación de la expresión de TRAIL en el sistema inmune se lleva a cabo por citokinas, como los Interferónes -α, β y γ o las interleukinas  2, 7 y 15. Todos estos datos sobre las expresión y regulación de TRAIL nos indican que tiene un papel importante en la inmunidad contra los virus, aunque todavía no se sabe si su función es efectora o reguladora. Los estudios con ratones knockout (ratones que no pueden expresar una proteína en concreto) de TRAIL o su receptor parecen indicar que TRAIL puede actuar como un regulador negativo del sistema inmune adaptativo, a la vez que como un mecanismo efector de la respuesta inmune innata frente a patógenos intracelulares (Cummins & Badley, 2009). 

Interesante ¿Verdad? Las investigaciones apuntan a que TRIAL va a tener un papel importante en la defensa de nuestros recién nacidos contra los virus y contra el desarrollo de cáncer infantil. Parece que el famoso HAMLET tiene un coleguita en su lucha contra el cáncer desde nuestra magnífica leche humana. 

Y los que todavía nos faltan por encontrar. 


jueves, 21 de marzo de 2013

LA SUERTE QUE YO HE TENIDO NO HA VENIDO SOLA

Ayer recibí unos comentarios cargados de ignorancia y agresividad en el post "Sobre el Sentido Común de Algunos de Nuestros Pediatras". Podéis leer el primero porque no lo he borrado. Es el de una tal mery . Luego vinieron tres comentarios más en el mismo tono insultante que borré inmediatamente. Y ni siquiera fueron los últimos. A día de hoy le sigo borrando sus comentarios.

Mi primera reacción fue de enfado. Que tipa más cansina. Si no le gusta lo que escribo, simplemente, que deje de leerlo. ¿Que sentido tiene comentar una y otra vez sin argumentos, sólo con insultos y desprecio? ¿Para que pierde el tiempo en algo así? La web está llena de blogs donde podrá disfrutar leyendo artículos que le den la razón. Así que ¿Por qué se queda en esta, mi casa, tocándome las narices, insultándonos a mí y a mi lectores con comentarios cargados de ignorancia, resentimiento y amargura?

Amargura. Bajo esas palabras insultantes se escondía y se dejaba ver una terrible amargura. Esa fue la clave que me a hecho cambiar mi enfado por tristeza. No sé que alimenta la amargura de mery, ya que no sé absolutamente nada de ella a parte de este rechazo irracional y visceral contra la lactancia materna. Lo que sí sé es que la gran mayoría de ataques a la lactancia materna están basados en un profundo sentimiento de amargura. Y muchas veces - ya digo que no sé, de hecho no creo, que este sea el caso - esta amargura nace de una lactancia frustrada y la necesidad de creer con toda el alma que realmente "es lo mismo" dar la teta que dar el biberón, manteniéndose de manera obsesiva en una ignorancia absurda sobre todo lo referente a la lactancia materna que llega desde el mundo de la ciencia y la salud. 

Y entonces me acordé de mi propia ignorancia de hace unos años, cuando era capaz de asentir a ese argumento falso y facilón tan esgrimido por los que no tienen ni idea: "es lo mismo". A lo mejor la tal mery sólo es una mujer joven, o una adolescente  con unas ideas en la cabeza no demasiado diferentes a las que pude tener yo en aquella época. Tal vez si yo no me dediqué a pasearme por los blogs lactivistas dando la tabarra fue porque en aquella época no había blogs, ni blogosfera lactivista, a los que fastidiar con mis ignorancias varias.

Pues sí. Yo he llegado a menear mi cabeza de arriba a bajo, tal vez incluso a confirmar con mis palabras que "es lo mismo".

Eso fue antes de tener hijos. 

Cuando llegó mi primer hijo mi cuerpo sabía perfectamente que no era lo mismo, aunque a mi alrededor el mensaje predominante seguía siendo que si lo era. Y como me vi incapaz de negar esa realidad, cuando me enfrenté al hecho de que la lactancia de mi primer hijo era un terrible desastre de dolor y mastitis recurrentes me hundí en una profunda amargura

Amargura.

Amargura porque no podía darle a la persona que más amaba en el mundo una de las cosas que más necesitaba de mí: mi leche. 

Y no podía evitar sentir amargura cada vez que alguien le daba un biberón de leche de fórmula bajo el argumento de que "es lo mismo", "no pasa nada", "tú te criaste con biberón y mira que guapa estás"

Mi deseo maternal me GRITABA: ¡No es lo mismo!!! ¡Sí que pasa!!!!! ¡No es esto lo que quiero para mi hijo!!!!!

Podría haberlo acallado. Podría haber cerrado la puerta a esta sabiduría ancestral que luchaba por liberarme de los convencionalismos sociales y culturales que me impedían maternar a mi hijo como ambos necesitábamos. Al fin y al cabo llevaba toda la vida haciéndolo en todo el resto de aspectos de mi vida.

Así que podría  haberme rendido a las mastitis recurrentes, al biberón que "es lo mismo", al bebé llorando sólo en la cuna, al "todavía no puede tener hambre, eso es que tu leche no le alimenta", al "no le cojas tanto que lo mal-acostumbras" al "dale un biberón por la noche para que te deje dormir"....... 

Pero esta vez no lo hice. La maternidad debilitó la coraza del personaje impuesto y "políticamente correcto" que era María Berrozpe y mi verdadera naturaleza empezó a removerse, manifestarse y liberarse. Esta vez no me sometería. Esta vez ya no.

No sé hasta que punto esta reacción, de la que me siento muy orgullosa, fue mérito mio o de las circunstancias que tuve la suerte de que me rodearan. Para empezar estaba en un país donde la lactancia tras el parto está mucho más establecida y apoyada, al menos hasta los 6 meses (los suizos deben tener algún error de traducción de los consejos de la OMS porque a partir de los 6 meses empiezan a meter leche de vaca a los críos; adaptada, pero de vaca) y donde los partos, por defecto, son más respetuosos que en España. También contaba con un servicio de comadrona a domicilio: 10 visitas pagadas por el seguro para asegurarse de que todo va bien. 

Y menos mal, porque en mi caso la vuelta a casa no fue nada bien. Ya en el hospital sufrí mi primera mastitis, pero la peor fue la segunda, a los tres días de llegar a casa; una mastitís que me tumbo con 40 grados en la cama. Bendita fue entonces la comadrona que me diagnosticó, llamó a la ginecóloga y me trajo los antibióticos, evitando que tuviera que ser nuevamente hospitalizada. Bendita fue también la presencia de mi madre que, a pesar de sus biberones y de su "no pasa nada por un poco de leche de fórmula, que tu así no puedes amamantar" era la que me ponía el bebé al pecho y la que aguantaba mis lágrimas de dolor. 

Y benditas la lectura del Bésame mucho de Carlos Gonzalez y la del Amor Maternal de Sue Gerhard. Los dos primeros libros "liberadores" de los muchos que irían cayendo en mis manos durante mi maternidad. Benditos autores: Rosa Jové, Michel Odent, Alice Miller, Laura Gutman, Jean Liedloff, Meredith Small.....etc

Y bendita blogosfera, que estuvo y está ahí desde que comenzó el proceso de transformación, apoyándolo y afirmándolo: Nohemí, Ileana, Louma, Raquel, Irene, Carolina,  Mari Mar, Maria Jose, Vivian, Azucena, Mireia, Rafi, Alba, Rosa, Ramón, Elena, Gemma ........

Pero dado que hoy quiero resaltar mis inicios en la lactancia materna y las dificultades que tuve que superar para no tirar la toalla, quiero hacer una mención especial:  hoy quiero resaltar las personas y la organización sin cuyo apoyo nada de todo esto hubiera sido posible:  Bendita Liga de La Leche Internacional, y bendita la monitora que a  través de internet, y salvando miles de kilómetros de distancia, me sostuvo y acompañó en la accidentada lactancia de mi primer hijo. Ella abrió la puerta que me permitió entrar definitivamente en el mundo de la lactancia materna placentera. Una puerta por la que, además,  entraron el resto de compañeras de la LLL: Amaia, Esther, Ximena, Gabriela, Alessandra......... Un primer paso que me permitió, no sólo amamantar a mis hijos tal y como ellos y yo deseábamos, sino sumergirme en la liberación comenzada y desarrollar la maternidad que realmente quería mi naturaleza de mujer.

Querer dar de mamar a tu hijo - no sólo porque sabes que es lo mejor para él y para ti, sino porque te sale de las entrañas, lo deseas con toda tu alma y sientes que no puede ser de otra manera - y a pesar de todo no poder, tiene que ser durísimo. En el último post de Alba Padró hay un testimonio que yo encuentro desgarrador y que muestra a cara descubierta el efecto más doloroso del lactivismo: la madre a quien las campañas prolactancia encrudecen su propio dolor fruto de no poder amamantar a su hijo. Esta madre pide que le demos un respiro y cree que la consideramos mala madre. 

Yo creo que nadie la considera mala madre, y es evidente que aunque ella sienta que ha tenido todo el apoyo necesario, existen dificultados que quedan fuera de nuestra capacidad y la de nuestro entorno para  superarlas, al menos en ese momento dado. Pero no por eso creo que podamos "darle un respiro", si ello significa silenciar las bondades de la leche materna y acabar con las campañas prolactancia. Y eso no lo podemos hacer, precisamente, para que cada vez haya menos casos como el suyo. 

La lactancia es una cuestión de salud pública y desde el mundo de la sanidad no les queda otra que apoyarla. Es su obligación, tanto como lo es advertir sobre los peligros del tabaco, el colesterol alto, la obesidad o el abuso del alcohol. El objetivo del personal sanitario tiene que ser que el 100% de los niños sean amamantados en exclusiva hasta los 6 meses, y a partir de entonces con alimentación suplementaria como mínimo dos años, alargando la lactancia todo lo que la madre y el hijo deseen. Eso de momento, porque puede ser que, a medida que aumenta en cantidad e importancia la investigación en lactancia materna, se vayan alargando los tiempos. Algo que no me extrañaría nada, vistos los nuevos datos expuestos en el último congreso de Lactancia Materna celebrado en Madrid este mes de Marzo, donde los expertos expusieron resultados sorprendentes sobre las características de la leche materna, los cuales pueden tener implicaciones que todavía ni nos imaginamos. 

No sé que hubiera sido de mí si tras aquella primera mastitis, o la segunda o la tercera, hubiera tirado la toalla. No sé como hubiera reaccionado al hecho de sentirme obligada a enterrar mi verdadero deseo maternal bajo toneladas de frustración, tristeza, culpabilidad y decepción. Supongo que me sentiría igual que la madre del post de Alba. En realidad "supongo" no es la palabra correcta. Creo que "seguro"  me sentiría como la madre del post de Alba, y me dolería cada dato expuesto anunciando las bondades de la leche materna. Pero quiero pensar que sería capaz de elaborar mi duelo y seguir adelante, como parece que hace esta valiente mujer que, a pesar de su dolor, en ningún momento niega la superioridad de la leche humana como alimento para el bebé. 

Sé que hay muchas madres que a pesar de no haber podido superar las dificultades para amamantar que se les pusieron en el camino, son arduas defensoras de la lactancia, e incluso ayudan a otras madres que pasan por situaciones parecidas, brindando el apoyo que ellas no tuvieron. Como dice mi querida Carolina en el primero de sus tres capítulos del libro "Una Nueva Maternidad":

 "...soy la madre que ha dado biberón mas lactivista que conozco". 

Pocas mujeres hay más comprometidas con la defensa de la lactancia que ella. Y, afortunadamente, no es la única.  

Yo no sé que hubiera sido de mí y mi lactancia sin aquellos e-mails de aquella monitora sudamericana, cargados de empatía, conocimientos y apoyo. Podría ser que ahora yo seria una de esas cansinas que se pasean por los blog lactivistas tocando las narices, negando la evidencia con su "es lo mismo" y proyectando la amargura de mi propio e injusto fracaso. A lo peor me dedicaría a atacar la lactancia materna como al peor de mis enemigos, llegando a considerar las campañas a favor de la misma conspiraciones neomachistas para volver a meter a la mujer en casa.  Puede ser. Aunque, tal vez, hubiera sido capaz de elaborar sanamente mi duelo y comportarme con la sabiduría, valentía y honestidad de  mujeres como Carolina, madres maravillosas capaces de dar a sus hijos lo mejor de sí mismas. Prefiero pensar esto de mí misma, la verdad.

Pero como al final no tuve que enfrentarme a esta situación, nunca sabré como hubiera reaccionado. Por eso me toca ser muy cuidadosa a la hora de juzgar a estas mujeres que nos odian, nuestras lactancias les dan "asco", nos llaman neomachistas, nos culpan de sus sentimientos de culpabilidad y van repitiendo el "es lo mismo" a todo aquel incauto que se les ponga al alcance. 

Quien sabe si en otra realidad,en un universo paralelo, yo soy una de ellas. 







domingo, 17 de marzo de 2013

CRECIENDO

La teoría de como quiero criar a mis hijos la tengo clarísima. Cristalina.  

Pero la práctica me queda grande y eso es algo que ya he compartido con vosotros en innumerables ocasiones. 

Por suerte, en esta aventura de la crianza respetuosa no estoy sola. A parte de un  padre de mis hijos que vale su peso en oro y unos abuelos que siempre están ahí apoyando todas las decisiones (a pesar de los pesares, porque su generación es la que es, con todo lo que eso conlleva), tengo unas hermanas, unas a dos edificios de distancia y otras a miles de kilómetros, siempre dispuestas a sostener, con sus palabras y su apoyo, mis convicciones tan trabajadas y reflexionadas, pero tan difíciles de convertir en realidad

Gracias Mónica. Porque cuando la profesora nos dijo que mi mediano era demasiado "inmaduro emocionalmente" para abandonar en agosto el Kindergarten e ir al colegio lo sentí como un "suspenso". Una derrota. La huella de una crianza inmersa en el sistema de competitividad, de ser el primero o morir en el intento, de "soy en comparación a los demás", está tan arraigada que he necesitado mucho trabajo personal para asimilar esa afirmación e interpretarla en todo su esplendor. 

Llevo unos días de intenso auto-examen y reflexión para poder ser la madre capaz de respetar, apreciar y valorar las peculiaridades y características únicas  de su hijo, fuera de convencionalismos obsoletos y malignos, diseñados para adiestrar una población sometida a un sistema enfermo. Y en este proceso tus palabras han sido determinantes. 


Seguimos creciendo

domingo, 10 de marzo de 2013

MI VUELTA "A LOS RUEDOS" EN EL VII CONGRESO DE LACTANCIA MATERNA


Como ya sabéis mucho de vosotros, estos días - desde el 7 hasta el 9 de Marzo - se ha celebrado en Madrid el VII Congreso de Lactancia Materna. Para mí han sido unos días muy intensos que han supuesto descubrimientos y cambios a niveles muy diferentes e importantes. 

Os explico: 

En primer lugar me han supuesto una "vuelta a los ruedos". Ya sabéis que soy doctora en biología, por lo que en mi vida profesional como investigadora los congresos eran eventos frecuentes en los que tenía la oportunidad de compartir mis investigaciones con otros investigadores del sector, además de escuchar las conferencias de los "peces gordos" de mis áreas de interés. Siempre me han encantado los congresos y hay algunos de los que guardo un recuerdo maravilloso. Incluso recibí en tres ocasiones un premio a mí trabajo. Tras los mismos sueles volver a la rutina diaria del laboratorio pletórica de energía, con nuevas ideas en la mente y mucha motivación. Desde que dejé de investigar de manera profesional una de las facetas que más echaba de menos eran, precisamente, los congresos y encuentros científicos. 

Cuando vi por primera vez que se celebraría el VII Congreso de Lactancia Materna, y que además era en Madrid  (a donde me es fácil llegar en avión desde Suiza) me picó el gusanillo de apuntarme. La presencia de figuras como Ibone Olza, José María Paricio o Carlos Gonzalez era muy tentadora, además de que el lema era Lactancia Materna: La mirada de la ciencia. Un lema realmente tentador para una bióloga como yo.

Lo único que me frenaba era la inevitable separación de mis hijos durante tres días (nunca me he separado de ellos ni una noche desde que han llegado a mi vida) y el gasto económico que me iba a suponer. 

En Diciembre, como bien recordaréis, Gemma (de Como una Manada) y yo lanzamos al mundo nuestro proyecto de investigación sobre el sueño infantil. Fue entonces cuando Ileana nos lanzó sus palabras mágicas: MANDADLO AL CONGRESO DE LACTANCIA. Si os soy sincera yo ni me lo había planteado. Tres eran mis razones para creer absolutamente imposible que fuera aceptado en dicho congreso:

  1. El nuestro no era un proyecto de investigación original sino de recopilación bibliográfica. En los congresos científicos, este tipo de trabajo no se presentan como comunicaciones o pósters, que era a lo que nosotras podíamos acceder, sino que lo hacen los "peces gordos" invitados, o sea, los expertos reconocidos en una materia dada.
  2. Ninguna de las dos somos investigadoras profesionales en este campo. En este aspecto Gemma, al menos,  está afiliada a una universidad de manera profesional; pero yo, que soy primera autora, no. Al rellenar el formulario de datos de los autores, cuando preguntaron por el "centro de trabajo" (hospital, universidad...etc) yo puse: HOGAR. 
  3. El tema central del proyecto no era la lactancia sino el sueño infantil. Por supuesto que existe una intima conexión entre ambos, en la cual hicimos hincapié en nuestra presentación del proyecto al comité científico del congreso, pero la realidad es que no era un proyecto de lactancia propiamente dicho
Por estas razones yo no era nada optimista sobre las posibilidades de que aceptaran nuestro trabajo. Por el contrario Gemma, siguiendo su inalterable tendencia a creer que todo lo bueno de esta vida es siempre alcanzable, sí. 


Así que, como la idea ya estaba sembrada, el no ya lo teníamos, y la posibilidad de presentar este trabajo en un marco científico era extraordinariamente tentadora, lo mandamos.

Y contra todo (mi) pronóstico: LO ACEPTARON. 

Cierto que "sólo" como póster electrónico (en general las "mejores" comunicaciones se presentan como "comunicación oral"), pero, ante mi disgusto por este detalle, Gemma no le dio la mínima importancia: al fin y al cabo nuestro trabajo no era sobre lactancia propiamente dicho. Lo habían aceptado y eso era lo más importante. 

Así que rompí la hucha del cerdito, me pasé la semana previa al evento sin dormir pensando en como reaccionarían los niños ante mi ausencia de tres días y, con mi maletita de oso panda (de hecho la maletita de mi hijo mediano), el Jueves a las 4 de la mañana salí de mi casa rumbo a la capital de España.

Ese mismo Jueves, entre 14:30 y 15:30, presentaba mi trabajo en el grupo de pósters moderados por Carlos González. La presentación fue un éxito. Los profesionales presentes: pediatras, comadronas y enfermeras, asentían cuando yo describía las tendencias más actuales en las publicaciones científicas, a la vez que las comparaba con la información sesgada dominante que llega a los padres. Reivindiqué el derecho de los padres a nos ser manipulados por los intereses personales (y económicos) de algunos profesionales muy mediáticos y ciertas compañías de productos infantiles, a la vez que remarqué la responsabilidad que ellos mismos tenían a la hora de que TODA la información que se genera en el mundo científico llegue a la sociedad de a pie - la cual que no tiene acceso directo a las publicaciones especializadas - para que puedan encontrar soluciones a sus problemas de sueño con libertad y desde la información más completa y neutral. Al final aplaudieron haciéndome sentir muy orgullosa de nuestro trabajo (en principio, tras la presentación de cada póster, no se aplaude).

Tras la presentación me vi rodeada de personas que me pedían el e-mail o querían más información. Fue maravilloso ver como estaban de acuerdo con lo expuesto y como les interesaba profundizar en el tema. Un pediatra, cuyo nombre ahora no recuerdo, tras admitir que él aconsejaba los métodos conductistas basados en el "crying it out", al menos en algunas ocasiones, también estuvo de acuerdo en que los padres tienen derecho a saber que existen otras maneras de enfrentar y solucionar sus problemas del sueño radicalmente diferentes. Eso me pareció un gran paso hacia nuestro objetivo: que los profesionales de la pediatría no se limiten a la corriente dominante en los medios sino que profundicen en el verdadero debate científico y sean capaces de exponerlo a los padres de sus pacientes.

Así que en lo que se refiere a la promoción de nuestro proyecto, el congreso ha sido un maravilloso éxito. Pero no todo termina aquí. 

Me encantaron las conferencias y, como monitora de la liga de la leche que soy, encontré información interesantísima sobre como enfrentar muchas de las consultas con que nos vienen las madres. Aprendí sobre la leche humana y la mejor manera de conservarla. Sobre mastitis y sus los agentes infecciosos relacionados  Sobre la duración de la lactancia en diferentes épocas y culturas. Sobre la necesidad de las vacunas a pesar del efecto protector de la lactancia........ tanta y tanta información interesante que me es imposible compartirla toda con vosotros. 

De todas formas, Eloisa de Una Maternidad Diferente ha hecho varios fantásticos resúmenes de varias conferencias magistrales. Los podéis leer aquí, aquíaquí y aquí. Os lo recomiendo. 

Y me gustaría resaltar el encuentro de madres de grupos de apoyo. Incomprensiblemente no me había apuntado con antelación, como debería haber hecho, pero al llegar el momento pude colarme (sí, lo admito, me colé) sin problemas. Menos mal, porque perderse este evento hubiera sido imperdonable. El encuentro contó con la presencia de José María Parico e Ibone Olza. El primero nos habló de la duración de la lactancia en diferentes épocas y culturas y la segunda sobre el verdadero significado de la misma para las madres y sus hijos. Entre ambas conferencias proyectaron dos vídeos cortitos pero enormemente emotivos: uno de fotografías de madres e hijos (mayorcitos) lactando, con una música preciosa que nos dejó a todas con los ojos bañados en lágrimas; y otro con los testimonios de los niños: la leche sabe a chocolate, a caramelo pero, sobretodo, LA LECHE SABE A MAMÁ. 

Y, ale, más lágrimas. 

Este ha sido el primer congreso científico de mi vida en el que he salido de algunas conferencias secándome las lágrimas. Menudo subidón de oxitocina que provocaron algunos conferenciantes y sus imágenes de bebés, niños, madres y tetas. 

Otro detalle que me entusiasmó fue ver proyectadas en un congreso científico, de la mano de Ibone Olza, palabras de la maravillosa Casilda Rodrigañez de su libro La Represión del deseo materno y la génesis del estado de sumisión inconsciente. Esta fue un primer paso para aceptar, de manera oficial y desde el mundo de la ciencia, la existencia de la sexualidad maternal: La reivindicación de la lactancia como un acto de la sexualidad maternal. Ya era hora. 

Y otro tema que, por fin, se hizo visible - de nuevo en la reunión de madres - fue la lactancia de hijos adoptados. Un par de monitoras de grupo de apoyo hablaron de sus experiencias en este aspecto. Fue emocionante. Yo aproveché para reivindicar (he estado de lo más reivindicativa, por lo que parece) que en el próximo congreso dediquen mas tiempo a tratar este tema en profundidad, además de dedicar más esfuerzo a la formación en lactancia materna de los profesionales de la adopción, para que la idea de que  amamantar a sus hijos adoptivos es posible les llegue a las madres. Y  no sólo que es posible, también que es importante. Es importante, maravilloso y posible. Y ni siquiera hace falta que sea "lactancia real", entendida como un bebé que se alimenta de la leche de su madre. Puede ser también  "lactancia simbólica": una madre que ofrece el pecho a su bebé o niño adoptado el cual, a pesar de no poder alimentarse - bien porque a perdido el reflejo necesario para extraer leche del pecho o porque la madre no tiene leche - mama para consolase, para sentir a su madre, para familiarizarse y hacer suyos su olor, su sabor, su piel, su presencia.... SU MATERNIDAD. 

Esto me ha hecho pensar que también sería muy interesante estudiar a nivel hormonal (oxitocina, prolactina, endorfinas) el efecto de la lactancia en la diada madre e hijo. No me extrañaría nada que los niveles hormonales de ambos reflejen una maternidad más "biológicamente" establecida. Me pongo como tarea pendiente profundizar mediante el MedLine sobre este tema y escribir un artículo en el blog. 

Y en este contexto me viene a la mente una de las ponencias, la de Susana Ares Segura, en la que nos explicó como el ADN de la madre, tras transcribirse a ARN, es capaz de entrar en la leche en forma de partículas muy semejantes a los retrovirus y, actuando de manera análoga, incorporarse en el ADN de su hijo. No está claro el significado de este fenómeno en la diada madre/hijo biológica y, desde luego, es un fenómeno impresionante. Pero si lo trasladamos a la diada madre/hijo adoptivos ¿Que implicaciones tiene este descubrimiento? ¿Podría este fenómeno ayudar al bebé a adaptarse mejor a su nuevo entorno biológico (lleno de virus y bacterias frente a los que él no estaría inmunizado ya que no corresponden a los que se exponía su madre biológica)? 

Interesantísimo. Os prometo profundizar en este tema y escribir un artículo más en detalle.

Y por último, pero no por eso menos importante, este congreso me ha dado la oportunidad de conocer a gente maravillosa. 

Primero me encontré, tras la presentación de nuestro póster, con tres grandes mujeres:

Una es Eloisa, periodista de formación y madre bloguera al frente de Una Maternidad Diferente, además de co-fundadora de la tienda de productos infantiles Oh! La Luna. Todo un honor conocerla y compartir con ella momentos del congreso. 

Otra es mi admiradísima Imma Marcos, comadrona e IBCLC, con la que no pude más que intercambiar unas palabras pero a la que quise transmitir lo importante que fue su influencia a la hora de conseguir el parto maravilloso de mi tercer hijo.

Otra fue Carmen Gabilondo, matrona, diplomada en psicología (ISCE), en sofrología, puericultura y educadora de madres. Autora del libro Siete pasos hacia un parto feliz, entre otros. Una mujer que es un tesoro en este mundo de la lactancia y la crianza porque las mujeres de su generación concienciadas, formadas y comprometidas como ella son realmente excepcionales. Un tesoro para todas nosotros y un ejemplo maravilloso de que dedicarse a tu pasión no tiene edad y siempre tienes la oportunidad de aprender y aportar. 

También tuve la oportunidad de intercambiar unas palabras con dos grandes pediatras que, no sólo son muy mediáticos, sino que también, cada uno a su manera, ha supuesto el principio de un cambio de paradigma en el mundo de la pediatría. Un cambio que espero que se vaya extendiendo y deje de ser excepcional, por el bien de todos nuestros niños. Ya sabréis a quién me refiero: José María Paricio y Carlos Gonzalez.

Y por supuesto, en el encuentro de madres pude conocer algunas de las integrantes de La Liga de La Leche de Madrid. Maravillosas. 

Pero mi historia de encuentros no acaba en el congreso. Ahora ando zombi de sueño, pero le saqué mas jugo a mi viaje a Madrid quedando por la noche con tres grandes amigas. 

La primera noche tras el congreso pude conocer - por fin, en persona porque nos conocíamos desde hace años de manera virtual - y cenar con Irene García Perulero, coautora de Una nueva maternidad y escritora al frente de Ser Mamás. Una velada preciosa con ella y su familia, acompañada con un pollo con arroz que espero me pasen la receta porque estaba de muerte. Y, la segunda noche,  pude compartir unas esperadas horitas de charla con Gemma y  Beatriz Beneitez, esta última abogada y mediadora al frente de Mediación: entre la necesidad y el derecho. ¡Que lujo de salidas nocturnas! 

En fin, que puedo considerar esta aventura un verdadero éxito a todos los niveles. Incluso lo que más miedo me daba - dejar a mis hijos tres días en manos de su "inexperto"padre - resulto un miedo infundado. Se lo pasaron de maravilla. El único inconveniente es que yo llegué a las 12 de la noche con el pecho rebosante de leche, después de tres días sin mi pequeño "sacaleches" humano. Por suerte, sin ni siquiera despertarle pude ponerle al pecho (estaría en fase REM) y me vació lo suficiente como  para dormir tranquila. Por la mañana acabó de vaciarme "del todo" (los pechos nunca se vacían del todo) y los tres me recibieron, al despertarse y encontrarme en la cama, de manera inolvidable.

Os dejo con un vídeo precioso. No es el del congreso. Si ese lo cuelgan ya os lo traeré. Pero es igual de hermoso. Es de Colon Villén, del blog Buceando en mí. Los textos son de Ileana Medina de Tenemos Tetas.


viernes, 15 de febrero de 2013

LA PEDAGOGÍA BLANCA


Llevo un temporada terrible. Yo no sé si soy yo o son ellos o somos todos pero cada día siento que no puedo más, no doy mas de mí, me superan y no tengo más herramientas para manejar todos estos conflictos (que encima siento que ellos provocan por el mero placer de fastidiarme a mí) y que no acaben a gritos y lloros.

Cada día se monta una. Que digo una, se montan varias. Ellos, que son tres, se van turnando. Pero yo, que soy una y estoy sola con ellos prácticamente todo el día, me las tengo que comer todas. Y al final el resentimiento me asusta porque sé que no es culpa de ellos que son niños normales y sanos, sino mía, que no puedo afrontar su crianza con la madurez que requiere porque no he alcanzado esa madurez. Y para cuando la alcance, si la alcanzo, ¿será ya tarde?

Desde que nació el mayor siento que voy siguiendo un tren en marcha que nunca alcanzo. Cada paso me pilla sin la preparación intelectual y sin el estado de madurez afectivo y emocional que requiere para poder manejarlo convenientemente. El primer parto fue intervenido, la primera lactancia fue mixta, la primera pedagogía fue negra........ y el mayor va cargando con mis errores, uno a uno, porque para cuando yo aprendo ya he metido la pata con él, y muchas veces también con el segundo y con el tercero. Y es que, o yo soy dura de entendederas o esto es más difícil de lo que parece y yo he empezado desde muy abajo y ahora no llego. Es que no llego.

Se trata de saltar " a la otra orilla" pero últimamente estoy siempre en el agua. No hay manera y me ahogo. Estoy agotada.

Cuando tenía 18 años comencé una carrera universitaria para convertirme en bióloga: 5 años de licenciatura más 5 años de doctorado. Antes de considerarme capaz de ejercer como bióloga investigadora tuve que pasar un mínimo de 5 años de estudios.

Pero para convertirme en madre, una madre que cría y educa a sus hijos, no hice nada y empecé a ejercer sin la mínima preparación en una sociedad donde lo establecido deja múchísimo que desear. Dicen que a ser padres no hace falta aprender, que todo el mundo sabe. Y yo creo que depende: si estás de acuerdo con la manera en que te educaron, si no cuestionas nada, si sólo te vas a limitar a repetir en tus hijos lo que hicieron en ti, es verdad: no necesitas más.

Pero si te cuestionas las bases de lo "tradicional" de tu cultura, si crees que hay maneras mejores de hacerlo porque tus hijos no se merecen el daño que a ti te hicieron, que cambiando el paradigma de crianza puedes conseguir que ellos sean lo mejor y más felices que pueden llegar a ser, entonces sí necesitas más. Y yo quiero educar de otra manera, pero no sé hacerlo y al intentar cambiar el paradigma fracaso. Me caigo al agua. No sé como hacerlo. Simplemente es eso.

Por lo tanto necesito aprender como convertir estos deseos teóricos en una realidad diaria en la que cada segundo mi relación con ellos pone en jaque esta filosofía. Y es que no tengo herramientas para realizar el cambio ya que no sé, no conozco, no tengo ni datos ni ejemplos. A nosotros no nos educaron así. Entonces ¿Donde obtengo la información para actuar acorde a estos principios? ¿Como puedo aplicarlos en la vida diaria cada vez que mis hijos deciden que no quieren hacer lo que tienen que hacer, lo que yo necesito que hagan, o deciden hacer algo que les pone en peligro o que no es conveniente para ellos?

¿Como educarlos sin violencia, castigos, imposiciones cuando se declara un conflicto entre lo que ellos quieren y lo que tu quieres o consideras que debe ser? ¿Como no aplastar su personalidad, creatividad, libertad, iniciativa, al intentar que se ajusten a lo que yo considero que son unas normas imprescindibles para la vida familiar y social?

Mi hijo mayor va creciendo y, aunque todavía está lejos de la adolescencia, ya le siento mucho más allá del límite de mis capacidades para educarlo como quiero hacerlo. En el día a día se pone de manifiesto mi absoluta ignorancia sobre muchos aspectos de la evolución y crecimiento de mis hijos, de sus capacidades y posibilidades como seres humanos en desarrollo. Esto me pone en la peligrosa situación de estar una y otra vez recurriendo a lo que no quiero recurrir pero que es lo único que conozco: la pedagogía negra. Y es que, como he dicho, es lo único que conozco a fondo porque es lo único que se aplicó en nuestra generación y que todavía, desgraciadamente, se aplica mayoritariamente en la actualidad. Desde la propia familia hasta el personal de enseñanza del colegio, es casi imposible recibir el apoyo y la información necesarias para hacer las cosas como quiero hacerlas.

Y entonces Mireia Long me ha puesto al alcance de la mano una herramienta extraordinaria. Ella y su colaboradora Azucena Caballero han organizado un curso donde enseñarán exactamente lo que yo necesito aprender:




"...con la Pedagogía Blanca nosotras y nuestro equipo de expertos vamos a ayudarles a desarrollar herramientas y estrategias fundamentadas en el respeto al niño y a sus procesos naturales."


Ayer hicieron pública su web y aquí me tenéis, haciendo números y cavilando. De entrada parece bastante dinero, pero considerando que es un año de enseñanza y a todos los profesionales implicados no es tanto. Así que estoy pensando en apuntarme. Será una inversión que hago por mis hijos y por mi misma. Porque necesito ayuda, yo sola no puedo, y estoy cansada de no llegar nunca a coger el tren y de que mi hijo mayor pague una y otra vez por mis errores. Tal vez ahora tenga la oportunidad de dar un salto enorme para ponerme a la altura de mis expectativas y de lo que ellos necesitan de mí. Al menos en lo que se refiere a la parte intelectual. La parte de madurez afectiva y emocional tendrá que seguir su ritmo, pero esta ayuda en forma de conocimiento, formación e información supondrá una base importante desde la cual afianzar mi salto a la otra orilla, estoy segura.





jueves, 24 de enero de 2013

DIOS LE DA PAN.....................

Mi tercer parto:

Empezó rompiéndose la bolsa mucho antes de empezar las contracciones,  igual que en el primer parto pero a diferencia del segundo. En cualquier caso este detalle no tuvo más importancia que unas horas de incertidumbre por si mi ginecóloga insistía en inducir. Carolina la mantuvo a raya y pude dejarme llevar por la fuerza de mi naturaleza.

Cuando empezaron las contracciones ya estaba en mi sala de partos: una habitación relajada, suave, con una cama confortable, unas espalderas, una pelota enorme, la bañera de partos, una ducha y un retrete. Pero todo eso me sobraba, excepto la cama y el retrete, porque lo más importante lo llevé conmigo. Mi música de vida: una recopilación de mis canciones favoritas desde mi infancia. Quería que ese recorrido por la música que me había cautivado desde pequeña  nos acompañara a mi hijo y a mí en su nacimiento, en mi parto.

Fue mágico, hipnótico, extático. Las contracciones venían como olas potentes, nada dolorosas, algunas incluso placenteras. Hubo un par de horas que nos las cambiaría por nada en el mundo. Fueron increíbles. Fue una danza con la vida, con mi vida, mis recuerdos; con el futuro que salía de mi vientre. El pasado acompañó la bajada de mi hijo con sus sonidos y las imágenes y sentimientos que estos evocaban. Mi mente se perdió en ellos arropada por esas viejas canciones. Salí del tiempo y del espacio y me perdí en un ahora eterno donde mi infancia, mi adolescencia, mi vida adulta se fundían acunadas por el vaivén de las olas que traían a mi hijo al mundo.

Mi cuerpo era poderoso, eterno, inmenso. NO hubo dolor. NO hubo sufrimiento. Sólo placer y felicidad. Mi hijo estaba naciendo

Entró la comadrona y rompió el hechizo: "¡Llama a Carolina, que yo tengo una madre primeriza y no te podré atender si te pones a expulsar ahora!"

Hasta ese momento yo había abierto la puerta que lleva al parto orgásmico, había asomado la cabeza por la abertura, había estirado la mano y lo había tocado con la punta de los dedos. La llamada de atención de aquella comadrona provocó mi retirada. Volví al mundo real. Cerré la puerta. Mi cuerpo volvió a quedar bajo el control del neocórtex. Pero el camino andado ya estaba hecho y con 8 cm de dilatación sólo me quedaron 4 contracciones más, estas sí me dolieron, y el expulsivo, que también fue doloroso. 20 minutos nada más.

¿Que hubiera pasado si nadie me hubiera sacado de mi estado extático? ¿Hubiera parido totalmente sin dolor?¿Hubiera sido el expulsivo un gran orgasmo? No lo sé. Probablemente nunca lo sepa y mi camino hacia la recuperación de LA MADRE y de la maternidad completa se quede aquí, en cuanto a lo que al parto se refiere.

Pero me siento satisfecha. No cambiaría esas horas de dilatación no dolorosa, extática y placentera por nada del mundo. Cuento mi parto a diestro y siniestro para que las nuevas mamás puedan empezar desde el punto en que yo lo dejé, para que lleguen mucho más lejos. Para que se lo crean. Y me siento una privilegiada por haber podido vivir el parto que tuve.

Por todo esto me cuesta tanto entender que haya madres que, teniendo este y tantos otros testimonios al alcance de la mano, tanta información científica apoyando el parto natural, cuestionando las intervenciones innecesarias, GRITANDO los peligros de las cesáreas innecesareas, prefieran actuar desde la ignorancia y los intereses creados, a pesar de su situación privilegiada que les coloca en una posición donde tienen todas las posibilidades al alcance de la mano (y el bolsillo).

Pero este post no va dedicado a esas madres, ni siquiera a la más famosa de estos días: Shakira. No. Este post va dedicado a mi amiga Vivian Watson, autora del blog Nace Una Mamá y coautora de Una Nueva Maternidad. Resulta que Vivian no pertenece a esa clase social privilegiada y no lo tiene tan fácil para elegir el parto que quiere. Pero sí pertenece a esa otra clase de personas conscientes, inteligentes, informadas, preocupadas y ocupadas en construir un mundo y una sociedad mejores para todos. Por desgracia estas cualidades no se pagan con dinero, ya que en el fondo - y aunque no dé la felicidad - tal cual están las cosas a día de hoy, el dinero te da la libertad que necesitas para ejercer tus derechos.

Hoy  pensaba en que es una pena y que aquí podemos aplicar ese dicho de que Dios le da pan al que no tiene dientes. Y no es justo. Más que nada porque en la sociedad actual el pan no lo reparte Dios y el que más tiene no es ni de lejos el que más se lo merece por ser el que mas aporta a los demás, el que realiza un trabajo más valorado, necesario  o difícil. Por eso van las cosas como van, claro. Y evidentemente eso no lo vamos a cambiar a corto plazo. Desde luego no en las próximas semanas.

Pero lo que sí podemos hacer es echar una mano a Vivian para que tenga su parto en casa, el parto que ella y su hija se merecen. Aquí os dejo el enlace donde podéis donar dinero para que podáis ayudar a que Vivian pueda vivir el parto que consciente y libremente ha elegido tener. Creo que el parto en casa le va a costar unos 2000 euros. Ni de lejos el coste de una cesárea, pero ya veis, 2000 euros que hacen la diferencia entre tener la libertad para elegir tu parto o no tenerla.

Espero de todo corazón vuestra colaboración para que, así, con estos pequeños/grandes detalles hagamos esta sociedad de locos un poquito más justa


¡Daos prisa que ya está en la recta final!!!!!!!!!!




sábado, 12 de enero de 2013

LA CIENCIA QUE NOS LLEGA


Cuando trabajaba en un laboratorio de investigación cardiovascular haciendo mi tesis doctoral, tuve la oportunidad de ser testigo de hasta que punto la prensa general y los medios de comunicación tergiversan el mensaje que sale de los artículos científicos o las declaraciones de sus autores en las entrevistas que les hacen. Incluso recuerdo una vez donde uno de los directores del instituto de investigación donde estaba haciendo una estancia temporal tuvo que llamar a un periódico que había publicado una entrevista manipulando tan terriblemente sus respuestas que el mensaje había perdido todo el sentido original, hasta el punto de sentir que iba a quedar como un presumido mentiroso delante de sus colegas.

En otra ocasión, la directora del laboratorio, tras la presentación de los resultados de una posdoctoral del grupo en un congreso internacional, entusiasmada por el interés que habían suscitado aquellos resultados entre sus colegas, respondió tal vez con excesivo entusiasmo sobre las posibilidades de un determinado proyecto cuyo objetivo era encontrar nuevas proteínas implicadas en ciertas enfermedades cardiovasculares. Al día siguiente estos resultados fueron presentados en dicho periódico como una garantizadísima cura a este tipo de enfermedades, algo que todavía estaba muy lejos de las posibilidades del proyecto. La posdoctoral a cargo del mismo se moría de vergüenza y preocupación al ver hasta que punto se habían manipulado las declaraciones de la directora para conseguir un titular sensacionalista y exagerado.

Por eso no sé por qué me he escandalizado tanto ante lo que ha pasado estos días en referencia a un artículo recientemente publicado por la doctora Marsha Weinraub en Developmental  Physiology. A estas alturas, que los periodistas destaquen lo que a ellos les parece que va a llamar más la atención para motivar a los lectores a leer esa noticia, ya no extraña a nadie. Que lo que resaltan no sea exactamente lo más acorde con la realidad tampoco, desgraciadamente, extraña a nadie. 

Pero cuando esta información que resaltan no sólo no es verdad sino que tiene una influencia importante en el bienestar y la salud de nuestros niños, han pasado una frontera peligrosa. 

Y hasta aquí hemos llegado. 

Weinraub publicó junto con 7 coautores más un artículo titulado Patterns of developmental change in infants' nighttime sleep awakenings from 6 through 36 months of age. (Dev Psychol. 2012; 48;6: 1511-1528. ) Este trabajo tenía tres objetivos fundamentales: 

  • Estimar las trayectorias durante el desarrollo de los patrones del sueño en los niños ( de 6 a 36 meses)
  • Identificar los procesos más importantes asociados con estas trayectorias, examinando la relación de las mismas con factores intrínsecos y extrínsecos.
  • Examinar las diferencias individuales en la frecuencia de los despertares nocturnos en momentos concretos de la infancia. 

No voy a analizar aquí el trabajo más en detalle, ya que ya lo he hecho en el blog del Debate Científico sobre la Realidad del Sueño Infantil (Capitulos 1 y 5). Lo que desde mi blog quiero resaltar y denunciar es lo siguiente:

En diversos medios de comunicación  han salido noticias con titulares como estos:










Evidentemente, con semejante explosión mediática me fui volando a la facultad de medicina para conseguir el articulo original ya que era imprescindible añadirlo al blog sobre el debate del sueño infantil. No puedo colgaros el artículo por motivos de copyright, ya que es de pago, pero si alguno de vosotros está interesado en leerlo se lo mandaré con mucho gusto (supongo que eso sí lo puedo hacer). Vale la pena que comprobéis personalmente lo que estoy denunciando:

Estos titulares mienten.

El estudio NO DICE por ninguna parte que a los niños se les deba dejar llorar. TODAS las conclusiones que sacan los artículos que os he enlazado, según las cuales hay que dejar llorar a los niños hasta que se duerman, o que la lactancia materna dificulta que el niño duerma "sin despertarse" porque interfiere en su capacidad de autoconsolarse,  no salen del artículo original sino de un artículo  que publicó la Universidad de Temple (universidad donde se realizó el estudio) en el cual, por lo que parece, la autora principal hizo estas declaraciones.

O sea, como mucho, el origen de estos titulares es la opinión personal de la autora principal de este estudio, pero no son las conclusiones del estudio en sí. La conclusiones del estudio, antes de ser publicadas, tuvieron que superar: 1) el consenso de los 7 autores (entre ellos el director de estudio); 2) el análisis de 3 ó 4 revisores de la revista científica. Las opiniones personales de la autora, reflejadas en el artículo de la universidad y mezcladas con los resultados y conclusiones del estudio, no tienen ninguna validez más allá del hecho de ser opiniones personales de una doctora en psicología más. Ni han sido consensuadas por los 7 autores ni aprobadas por los revisores de la revista.

Y para acabar os quiero dejar aquí el párrafo final del estudio original. De hecho os voy a dejar el párrafo original en inglés y la traducción, y que conste que he contrastado mi interpretación con la de dos mujeres angloparlantes, Louma Sader Bujana y Vivian Watson, para que veáis hasta que punto se ha deformado el mensaje final del mismo. Os recomiendo leer los capítulos 1 y 5 del blog  El Debate Científico sobre la realidad del Sueño Infantil y, repito, os mandaré encantada el artículo original de Weinraub si os interesa comprobar todo por vosotros mismos:

"For families who report continuing sleep awakenings in infants older than 18 months old, interventions may be necessary. Our findings are indeterminate in regards to supporting specific expert recommendations for optimal infant sleep patterns concerning greater bedtime ritualization, discouragement of parental intrusion, and encouragement of infant self-soothing to promote sleep that is more continuous. Future research should be directed to exploring sleep problems in high-risk samples and the effectiveness of interventions with high-risk samples and to investigating whether these early, normative patterns of sleep disruptions have implications for later cognitive and social developments that require self-regulation"

"Las intervenciones podrían ser necesarias para aquellas familias cuyos niños mayores de 18 meses presentan despertares nocturnos continuos  Nuestros hallazgos no son determinantes con respecto a las recomendaciones para un patrón de sueño infantil óptimo en cuanto a la mayor implementación de rituales de sueño, a desalentar la intrusión parental, y a alentar el auto-consuelo para promover un sueño más continuo. Se deberán realizar más investigación en el futuro dirigidas a estudiar los problemas del sueño en las muestras con un riesgo más alto, y la efectividad de las intervenciones en estas muestras, para investigar si estos patrones normativos tempranos de interrupción del sueño tienen implicaciones posteriores a nivel cognitivo y social, que requiere la auto-regulación." 

Más o menos lo contrario de lo que la prensa general ha divulgado.

Es para reflexionar. 


jueves, 10 de enero de 2013

LA MANERA MÁS TIERNA Y AMOROSA DE AYUDAR A UN NIÑO A DEJAR LOS PAÑALES. CONCEBIDA Y DISEÑADA POR UNA NIÑA DE TRES AÑOS


Es posible que dentro de doce o trece años los protagonistas de esta historia me odien por haberla hecho pública, pero la encuentro tan encantadora, tierna, amorosa, simpática, limpia e inocente que no lo puedo evitar, ¡tengo que contároslo! Y es que no hay nada como pararse a mirar el mundo a través de los ojos de los niños, de su mente pura e inocente, para darse cuenta de hasta que punto somos absurdos los adultos, con nuestros tabús, nuestras manías y nuestros ascos.

Mi hijo M, de tres años y tres cuartos,  hasta hace tres días todavía llevaba pañal. Y lo cierto es que este hecho no me preocupaba en absoluto ya que hasta el próximo mes de agosto no empieza la escolarización obligatoria, e incluso entonces hubiera sido posible llevarle con un pañal braguita, ya que aquí en Suiza empiezan con muy pocas horas al día. Así que yo andaba tranquila con el asunto y, aunque M era capaz de hacer su pipí en el inodoro cuando quería, no me he opuesto en ningún momento a su preferencia a seguir llevando pañal.

Pero hace dos día mi peque encontró la motivación perfecta para dar el gran paso: su muy mejor amiga L. L es cinco meses más jovencita que M, y no sólo ya lleva un tiempo sin pañal, sino que es capaz  de ir ella solita al baño sin problemas.

Y eso es lo que hizo hace dos días y, de paso, enseñó de la mejor manera, con el ejemplo, a su gran amigo M las ventajas de dar este gran paso de dejar el pañal y usar el inodoro.

El pasado Martes por la tarde mi casa parecía un colegio:  7 enanos jugando y alborotando mientras dos amigas y yo nos tomábamos una infusión mientras charlábamos "tranquilamente" (es un decir). En un momento dado en el que yo me levanté para atender a alguno de los niños, al cruzar por delante del cuarto de baño, me encontré una escena de lo más graciosa:  L sentadita en el inodoro, encima del trono adaptador que - esta cría es impresionante - se había puesto ella solita. Su expresión decía a todas luces que estaba haciendo caca. En frente de ella estaba M  sentado en un banquito, mirándola  tan re-concentrado que su carita reflejaba exactamente la misma expresión que la de su amiga, hasta el punto que pensé que él también estaría haciendo caca. Cada vez que a  L le caía una bolita los dos se levantaban a mirarla, comentaban su forma y tamaño para, a continuación, volver cada uno a su puesto hasta que L dió por terminadas sus necesidades fisiológicas. Ayudé a  L a limpiarse y cuando iba a quitar el trono adaptador del inodoro M me dijo que ahora quería él. Yo, entusiasmada con la idea, le ayudé a sentarse. Como en general M es muy pudoroso y cada vez que tiene que hacer caca se esconde detrás de algún mueble (Si lo descubres y le miras grita muy enfadado: "¡VETE, NO MIRES!"), me fui del cuarto de baño esperando que M le dijera a L que saliera. Pero no. L ocupó el banquito donde antes se sentara M y se repitió la misma escena, con los dos con carita de hacer caca, de tan compenetrados que estaban. Me fui de allí conteniendo la risa y tras esperar unos minutos volví para limpiar a M.  Pero al ir a hacerlo me di cuenta de que ya estaba limpio, a lo que  L  muy seriecita y enseñándome dos trocitos de papel higiénico estrujados en sus manitas me dijo: "No hassse falta, yalhe lempiado io".

Desde entonces M no ha vuelto a querer pañal, ni siquiera por la noche. De momento sólo ha tenido un escape, cuando ayer al levantarse se le olvidó que no lo llevaba y se hizo encima justo cuando salia de la habitación.  Y hoy hemos tenido una superurgencia justo en la cola del supermercado, claro, como no podía ser de otra manera. Pero el paso ya está dado y él se siente orgullosísimo llevando calzoncillos. Ni que decir que L también y cada vez que se ven se recuerdan que ahora LOS DOS ya llevan braguita/calzoncillo


Para comérselos........