viernes, 19 de julio de 2019

VIOLENTA FELICIDAD

La foto en cuestión corre por Facebook y también la podéis ver en este enlace:

https://www.facebook.com/sarahjefford/photos/a.1646172388979357/2120429381553653/?type=3&theater

Analicemos esta foto.

Ella acaba de parir. Tras nueve meses gestando ese bebé su cuerpo está preparado para su función vital más importante: asegurar la continuidad de la especie mediante la maternidad. Así que ella a todos los efectos es una madre y, como tal, está programada para enarmorarse loca y absolutamente de su criatura y asegurar así su supervivencia.

La clave está en su cuerpo, que ha trabajado intensamente para convertirse en la madre que su hijo necesita. ¿Cómo lo ha hecho? Básicamente liberando las hormonas necesarias para que diversos órganos estén preparados para esta importante función. Dos son los principales: el cerebro y las glándulas mamarias. 

El cerebro sufre tantos cambios en el embarazo que algunos especialistas ya hablan de madrescencia, término paralelo a "adolescencia" que pretende ser un nuevo marco conceptual donde integrarlos. Un objetivo de la madrescencia está muy claro: asegurar la completa atención de la madre sobre su bebé haciendo que ella desee y necesite intensamente estar con él durante las veinticuatro horas del día. Así se asegura un contacto casi continuo entre ambos, especialmente los primeros meses tras el parto, capaz de proporcionar al bebé el hábitat en el que puede prosperar y crecer saludablemente. Por lo tanto, la separación del bebé tras el nacimiento es realmente traumático para la madre. Un trauma que ella puede negar y relegar a lo inconsciente bajo el mandato implacable de su racional neocortex, pero que no por eso es menos real o tiene menos consecuencias.

Las glándulas mamarias también han sufrido cambios espectaculares durante el embarazo con una única finalidad: producir el mejor alimento para ese bebé. Ni la leche de otra mujer, ni mucho menos las leches artificiales, alcanzarán nunca el grado de idoneidad de la leche producida por la propia madre biológica, al menos si no hay una patología que lo impida. 

Cuando tras el nacimiento a una madre se le arrebata su bebé su cuerpo interpretará que éste murió, con todo lo que eso conlleva. La pérdida produce duelo, y el duelo ignorado depresión. Las glándulas mamarias también habrán cambiado para nada, lo que no va a tener muy buenos efectos en su salud, hasta el punto de aumentar significativamente su riesgo de cáncer en el futuro. 

Y ahora el Bebé. En este caso parece que se llama Sarah, y acaba de nacer como lo hacen todas las criaturas humanas: varios meses antes de lo que le correspondería. Por lo tanto viene al mundo extremadamente inmadura. El cuerpo de la madre está preparado para este fenómeno y por eso Sarah está programada para sobrevivir sobre él. El hábitat del recién nacido es el cuerpo de su madre. Todo lo que la bebé puede o no puede hacer sólo se puede entender en referencia al cuerpo de su madre. Si el bebé es separado de éste, su hábitat, se desregula. Esta desregulación genera estrés, o el estrés de la separación provoca una desregulación. Lo mismo da. El caso es que lo peor que le puede pasar a un recién nacido es ser separado de su madre. Si esta separación es definitiva, todavía peor. La separación, incluso aunque sea temporal, determinará su desarrollo neurológico. Sarah no será la misma mujer que tendría que haber sido de haber respetado el continumm y el rol de su madre en su vida. Esto es una evidencia científica.

La separación de su madre hace tanto daño a Sarah que le produce un efecto permanente. Hoy en día diversos especialistas lo llaman Herida Primal. La Herida Primal duele, y mucho. Y no durante unas horas o unos días. La Herida Primal puede llegar a doler toda la vida. Igual que el trauma que la madre sufre por al separación, si esta herida primal es, además, ignorada y despreciada, será el abono perfecto para futuras patologías. Y así en el cuerpo (y el alma) de Sarah se planta la semilla para futuras enfermedades físicas y mentales, que posiblemente nunca se relacionen con el suceso más traumático ocurrido en su etapa primal: la separación de su madre. 

Y al fondo, ellos. Esa pareja de hombres —pero podrían haber sido dos mujeres o un hombre y una mujer, lo mismo me da— que están ahí, llorando de emoción, cuando deberían llorar de culpabilidad y pena. Han prostituido el cuerpo de una mujer y han destrozado los derechos más fundamentales de su bebé, ese bebé tan deseado y en teoría tan amado, pero no parecen conscientes en absoluto. Si, además, pretenden criar a Sarah con "dos padres" ya es la guinda del este pastel de mierda. 

Y no me malinterpretéis. No digo que uno de ellos no pueda incorporarse al rol de madre, tan fundamental para el desarrollo saludable de Sarah. Cada día muchos bebés abandonados tienen la oportunidad de crecer saludable y felizmente porque una madre sustituta ocupa el lugar de la madre biológica. Y esta madre en ocasiones es un hombre (trans o cis). Pero esta madre sustituta, y el resto de la familia adoptiva, suele ser muy consciente de la herida primal, lo que abre la puerta a intervenciones que ayuden a sanarla. También la madre adoptiva suele ser consciente de sus limitaciones fisiológicas, ya que no ha pasado por un embarazo, pero su cuerpo trabaja duro para adaptarse, hasta el punto de que las más comprometidas y mejor informadas llegan a intentar inducirse la producción de leche, o utilizan su pecho como lo haría la propia madre biológica, ofreciendo al bebé un nuevo cuerpo donde habitar. Pero todo ello supone un esfuerzo enorme de sanación, y no sólo por parte de la madre adoptiva, sino, sobre todo, por parte del bebé. Por eso es tremendo que una criatura sea concebida con la finalidad de ser separada de su madre, la mujer que le ha gestado, y es inconcebible justificar la maternidad subrogada con el hecho de que los bebés abandonados pueden llegar a crecer saludablemente cuando son criados en familias amorosas.  

Ellos, los dos emocionados llorones de la foto, parecen no saber todo lo explicado hasta ahora, porque si lo saben, y a pesar de eso han hecho lo que han hecho, es que son muy mala gente. También es posible que se limiten a no creerlo. Los humanos llegamos muy lejos a la hora de justificar las malas acciones. Ellos ya tienen lo que tanto desean, y a quién se han llevado por delante en el camino es irrelevante. Así que lloran de felicidad, no de pena o culpabilidad. 

Existe una felicidad cargada de violencia, y eso es lo que ha inmortalizado el fotógrafo de esta imagen. Felicidad para unos gracias al ejercicio de la violencia sobre otros. No es excepcional en nuestra especie, desafortunadamente, pero mientras que en otros contextos nadie lo cuestiona, en este pretenden esconderlo pintándolo de color rosa Disney, más que nada porque el deseo de ser madres/padres ciega a unos, y la avaricia y el afán de enriquecerse ciega a otros.  

Y no. El rosa chicle aquí no consigue esconder la evidencia. Lo que es violencia es violencia, por mucha felicidad que regale. 


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viernes, 5 de julio de 2019

NO ME QUITÉIS LA PALABRA MADRE


Hace cosa de cinco días, a eso de las dos de la madrugada, estaba yo inmersa en mis ciclos de sueño, cuando una señal ambiental me subió en cuestión de segundos al estado de vigilia. Era la tos de mi hijo pequeño, que duerme en una habitación compartida con sus hermanos al otro lado de la casa. 

Otro segundo más y ya estaba yo, tambaleante y mareada por despertar tan abruptamente (por el estado en que me encontraba yo juraría que salía del sueño profundo), al lado del desastre. Mi niño había vomitado en el suelo del dormitorio, del pasillo y del baño. Al lado de la habitación de mis hijos está el despacho de la familia. En el despacho estaba mi marido, mirando la pantalla del ordenador con unos auriculares puestos. El bendito padre no había movido un dedo mientras su retoño vomitaba por media casa. No se había enterado. 

Esta anécdota solo es un copito de nieve en la punta del iceberg que muestra que una cosa es ser madre y otra es ser padre. La conexión que tenemos las madres con nuestros hijos es única y a veces parece cosa de magia. ¿Quién de nosotras no se ha despertado en medio de la noche unos segundos antes de que el bebé comenzara a reclamar? ¿O que me decís de esas madres que han salvado la vida de sus bebés al despertar de repente porque la criatura había dejado de respirar? 

Para un bebé la madre es absolutamente fundamental e irreemplazable. Cuando siente que le separan de ella siente un terror de muerte. "El hábitat del recién nacido es el cuerpo de su madre". Y punto. No hay nada más que argumentar por aquí.Y el cuerpo de la madre sigue siendo una parte muy importante del hábitat del bebé mayor y del niño en esta época en la que va cruzando el puente desde su madre hacia la sociedad, puente que en la mayoría de los casos es la relación con el padre. Las relaciones de los hijos con su madre y con su padre nunca serán iguales, tengan la edad que tengan. Cada una es única e irreemplazable.

MAMÁ es el puerto seguro. Es el lugar donde las tempestades de la vida dejan de dar miedo. El refugio de todos los refugios. Yo tengo cuarenta y nueve años y sigo sintiendo esa seguridad infinita entre los brazos de mi madre. A mi padre lo adoro, por supuesto. Pero mi madre es mi madre. Imposible igualar ambas funciones.

Por eso, ante el comunicado de la Liga de la Leche en apoyo a los hombres transexuales, que yo apoyo al 99% me gustaría hacerles llegar una puntualización por ese 1% con el que discrepo.

No me quitéis la palabra MADRE.

Porque un bebé necesita una madre y tiene derecho a una madre. Me da igual que esa madre tenga pene o barba, pero tiene que ser su madre. No su padre. El padre, el rol de padre, es otra cosa muy diferente y nunca puede sustituir a la madre. Una madre gesta, pare y amamanta. Un padre no. 

Desde el punto de vista del bebé, la persona que le pare, en la que habita tras el parto y de la que recibe su alimento, es su madre. Y la conexión fisiológica que se establece entre el cuerpo del bebé y su madre es única e incuestionable. Si el cuerpo de la madre es el de un hombre transexual, será una madre hombre transexual. Pero es una madre. No es un padre, porque ser padre es otra cosa. Y si ser madre es una función femenina, pues este hombre transexual está realizando una función femenina. Esta es la realidad, y yo no puedo comprender por qué esto puede ser un problema para las personas que no se identifican con el binarismo mayoritario. Lo cierto es que, en este contexto, que algo sea masculino o femenino no me parece lo más relevante. Lo importante aquí es el rol que ejerce esta persona respecto al bebé.

En el caso de la adopción, el bebé, que ha sufrido el terrible trauma de la pérdida de su madre biológica, lo que más necesita en este mundo es "Un pecho donde habitar". Me da igual que este pecho sea peludo o no, o pertenezca a un humano macho, hembra o hermafrodita, trans o cis. Pero tiene que ser el pecho de su nueva madre. Su madre, no su padre. 

El patriarcado se basa en la muerte de la madre. Somos la sociedad que somos porque hemos matado a LA MADRE. Desde que descubrí esta realidad trabajo duro para revertir esta situación y resucitar esta figura fundamental en la vida de nuestras criaturas. La evidencia de que lo que más necesita un bebé humano para prosperar y crecer de manera saludable es una madre me ha hecho querer centrar este debate, no en el género o identidad sexual de la persona que pare al bebé, sino en el rol que realmente tiene. Si miramos esta situación desde la perspectiva del bebé, nos damos cuenta de que la identidad de género de la persona que le ha parido es irrelevante. Para él es su madre porque la biología de ambos así lo determina. 

Por eso, nunca, bajo ningún concepto, pienso renunciar a la palabra MADRE.

La madre es sagrada, es imprescindible, es irreemplazable. Y así lo deberíamos entender todos los adultos que queremos tener hijos. 

Y por eso quisiera plantear esta situación desde esta reflexión: la gran mayoría de mujeres y muchos hombres transexuales podemos parir y podemos amamantar, esto es, podemos ser madres. Una vez que  un hombre trans ha gestado, parido y amamantado a su hijo ya es su madre, porque la conexión fisiológica entre ambos así lo determina. El papel de madre no desaparece y uno no se convierte en padre simplemente por su identificación con el género masculino en el resto de facetas de su vida, especialmente cuando su cuerpo ha ejercido de madre durante toda la etapa primal. 

Y en los caso de adopción, concretamente en los de una pareja sin mujer, uno de los hombres tendrá que asumir este papel maternal, con  todo lo que esto conlleva. Porque si no, el bebé será huérfano de madre, y esta carencia se cobra un precio muy alto.


viernes, 17 de mayo de 2019

DÍAZ AYUSO Y EL EMPRENDIMIENTO DE LAS (SUPER)MADRES

Dice Isabel Diaz Ayuso, candidata del PP, que a ella le gustan mucho las mujeres que emprenden justo después de dar a luz. Como su amiga Ana, dice, que una semana después de parir ya está emprendiendo. Y no emprendiendo de manera local, no. Ana —super-Ana, si me permiten— está “emprendiendo por el mundo”. Vamos, que la tía es tan genial que su ciudad, ¡hasta su país!, se le quedan pequeños cuando se trata de emprender en pleno puerperio. Y es que, a la semana de parir, con los puntos de la episiotomía (o la cesárea) todavía frescos, el útero en plena involución, entre entuerto y entuerto, todavía perdiendo sangre nivel “Down of death”, lo mejor que podemos hacer las mujeres es ir a comprar un billete de avión para irnos por ahí, cuanto más lejos mejor, a emprender.

Lo que no deja muy claro es si tenemos que emprender con bebé o sin bebé. Porque si es sin bebé será todo mucho más fácil, donde va a parar. Y es que las podemitas ya se están encargando de que podamos escolarizar a nuestros bebés desde el minuto cero, para que nos podamos dedicar a emprender tranquilas. Por eso no entiendo muy bien cuando Diaz Ayuso acusa a las de izquierdas de “victimizar y colectivizar los sentimientos”, como si estas tuvieran alguna pretensión de apoyar a las mujeres que tenemos hijos para criarlos así, en plan mamífero, con teta a demanda y contacto las veinticuatro horas del día, tipo gorila de montaña.


Pero, señoras, ¡si remáis todas (y todos) en la misma dirección! ¿A qué viene lanzaros tanto insulto gratuito? El objetivo es separar a la criatura de su madre cuanto antes para que ella, la madre, pierda el mínimo tiempo siendo “improductiva” ¿No es cierto? Lo de menos es si emprende o se va a trabajar de cajera al Carrefur, pero el caso es que genere riqueza ya. Además, éste es el método más antiguo de la historia para conseguir una sociedad violenta. Ya lo dijo Prescott en el año 1975; cuanto menos placer corporal y menos afecto maternal a las criaturas, más violencia.  Y yo, entonces, me monto la ecuación perfecta; más violencia igual a más miedo, más miedo igual a más sumisión, más sumisión igual a más poder para los poderosos y, finalmente, más poder para los poderosos igual a la perpetuación de este sistema aberrante que nos está llevando a la especie humana hacia la extinción, a la vez que sigue enriqueciendo y llenando de privilegios a un 1% de la humanidad mientras hunde en la miseria al resto.



El caso es que cuando oí a Isabel hablando sobre su amiga Ana —super Ana, si me permiten— no pude menos que sentirme un tanto perpleja porque, oye, yo, lo que se dice emprender, siento que llevo trece largos años emprendiendo, en serio. De hecho, ni siquiera esperé una semana para empezar. ¡Yo empecé a emprender desde el minuto cero!



Emprendí tres veces una lactancia materna. Tres veces. Cuatro mastitis la primera, dos la segunda y al menos una evidente en la tercera. A día de hoy cuando pienso, oigo o digo la palabra “mastitis” me duele la teta izquierda. Fueron tres proyectos muy duros e intensos que en conjunto me llevaron nueve años. Valió la pena cada segundo invertido, eso también es verdad, y si bien no "generé riqueza" tal y como se considera convencionalmente, creo poder asegurar que ahorré a nuestro seguro médico unos cuantos miles de francos a medio y largo plazo. Y si no preguntadles a ellos, que me cobraban menos si amamantaba. Digo yo que, con lo prácticos que son los seguros de salud suizos, por algo debía de ser.



Emprendí tres veces una relación de apego. Tres veces. La segunda y la tercera intentando no interferir en el desarrollo de la anterior. Me convertí en una maga del malabarismo con el tiempo invertido a cada niño. He llegado a dar el pecho al pequeño mientras le tiró la pelota con el pie al mediano y le leo un cuento al mayor. En mis mejores momentos, además, entre párrafo y párrafo de la historia infantil era capaz de planificar la cena, hacer la lista mental de la compra y mirar de reojo el reloj a ver si llegaba la hora en la que regresaba, por fin, el padre de las criaturas.



Emprendí tres proyectos de educación. Tres proyectos. Con tres niños, cada uno diferente. Madre primeriza tres veces, me digo. Porque a dos les gusta el Kung-fu y al tercero el tiro al arco. El fútbol, por suerte, a ninguno. Pero los dos pequeños pintan y el mayor canta. A los tres se les dan bien las mates, y a ninguno le gusta especialmente la lengua, aunque tienen dos idiomas en casa y dos más en el colegio. A uno le gusta el inglés, pero odia el francés. Al otro el francés le parece precioso y el inglés muy simple. Al pequeño no le gusta ninguno hoy, y le gustan todos mañana. Quieren hablar siempre en alemán y se niegan a leer libros en español, así que aquí me tenéis escribiendo una novela con ellos para que no pierdan su (mi) amadísima lengua madre. Tengo doce horas al día, más o menos, para ofrecer a cada niño actividades y materiales que les permitan desarrollar sus talentos y superar sus dificultades. Llevo trece años inmersa en mis tres proyectos de educación, y la cosa promete porque va para largo.


Emprendí un programa de salud infantil que incluía nutrición, higiene, desarrollo cognitivo y todo lo necesario para que mis tres retoños crezcan sanos y fuertes. Fui llevando la adquisición de conocimientos teóricos en paralelo a la aplicación práctica. Muy estresante todo, especialmente las épocas en que el mayor se me ponía a 40 grados de fiebre por un catarro, el mediano pillaba tres veces la escarlatina y el pequeño se quedaba anémico porque sólo quería leche y yogur. En el tema del sueño llegué a profundizar tanto que escribí un libro fruto de la lectura de unos 600 artículos científicos (que ahora son más de mil). Pero ese libro sólo es la punta del iceberg de años estudiando intensamente todo lo que consideré relevante para la crianza de mis hijos. Al menos el proyecto del sueño, gracias al libro, los artículos y los cursos, tiene cierto reconocimiento social y económico. Pero todo el trabajo que lo sostiene es invisible. La inversión en tiempo y energía, impagable. La recompensa, en cualquier caso, ha sido inmensa porque me ha dado libertad para criar a mis hijos como realmente quiero hacerlo. Y ese era mi objetivo (y no generar dinero para las arcas del estado).


Así que, querida Isabel Díaz Ayuso, las madres somos emprendedoras por definición y no necesitamos salir de nuestro pequeño mundo para conseguirlo. Pretender que, además de en la maternidad, emprendamos en el campo laboral en plena etapa de exterogestación es, cuanto menos, maltrato y abuso contra la mujer y contra la infancia. Como estamos en una sociedad maltratadora por sistema, sobre todo contra los niños y no menos contra las mujeres, no me extraña esta normalización de la violencia por parte nuestros políticos (Prescott lo explica muy bien, como ya he comentado). Pero que no me extrañe, no significa que esté dispuesta a seguir consintiéndola.

Porque muchas mujeres en el mundo hemos emprendido o estamos emprendiendo el proyecto más importante para la sociedad: la maternidad deseada, responsable, consciente, libre y mamífera.


Y el que no quiera verlo, pues que se vaya comprando unas gafas, porque ya nos hemos hartado de ser pisoteadas por todos estos políticos que, como tú, nos ningunean.









jueves, 29 de noviembre de 2018

SÍ, TÚ PARES, PERO ESTÁS LUCHANDO PARA QUE OTROS DECIDAN POR TI.



“Nosotras parimos nosotras decidimos”, dicen.

Ya, pero es que en los vientres de alquiler el asunto no va así. En realidad, con esta frase estáis ayudando a promocionar todo lo contrario. Porque hoy en día, no sé si os habéis dado cuenta, podéis ceder a vuestros bebés a quién os dé la gana en cualquier momento, más o menos. Quiero decir, que si tú quieres quedarte embarazada de un tío para luego darle la custodia total de este niño, puedes. Y ya. Lo que pasa es que nadie te puede obligar a cumplir con este compromiso si, tras gestar y parir a la criatura, te echas para atrás. Por eso, porque los vientres de alquiler están prohibidos, si tú decides quedarte embarazada de un hombre para cederle la custodia del bebé tras el parto, la que tiene la sartén por el mango eres tú. Claro que yo encuentro tremendo que seas capaz de algo así, eso no te lo puedo negar. Pero bueno, la realidad es la que es, y como tu pares, pues tu decides. 

Y eso a ellos no les conviene, supongo que te habrás dado cuenta. Que vosotras paráis y ellos decidan es su verdadero objetivo. Y con “ellos” me refiero a los que tienen el dinero, ergo los que se sienten con el derecho a tener la sartén por el mango. Ellos quieren que, por ley, vosotras tengáis que abortar si ellos lo deciden, vosotras tengáis que someteros a una cesárea si ellos lo deciden, vosotras tengáis que adelantar o inducir el parto si ellos lo deciden, vosotras tengáis que darles el bebé por las buenas o por las malas, porque ellos así lo han decidido.

Así que no, queridas. Si permitimos este tipo de publicidad, en realidad estamos permitiendo que se consolide una gran mentira: que los vientres de alquiler no suponen la compraventa de seres humanos y la prostitución de la mujer. Porque es eso. No os engañéis. No os dejéis engañar. Que a estas alturas alguien crea que la maternidad subrogada “altruista” va a cubrir ni una milésima parte de la demanda de bebés, o que las mujeres que lo hacen en la actualidad lo hacen por “libre elección” y sin presiones de ningún tipo, o que todo este proceso no afecta en absoluto a la criatura, no es que sea ingenuo, es que es mala persona. Es fuerte decirlo así, pero yo ya estoy harta de ir con medias tintas. Es imposible creerse tanta ignorancia sin un ápice maldad egoísta de por medio. 

Ser padres no es un derecho. Nunca me cansaré de repetirlo. Y lo siento en el alma, porque sé que es durísimo aceptar que no se puede tener hijos. Pero es que el derecho lo tienen los bebés. Derecho a ser concebidos, gestados y criados en las mejores condiciones posibles. Y si bien hay circunstancias en las que es imposible cumplir estos requisitos, y la sociedad debe hacer todo lo posible para arreglar la situación y garantizar que se cumplan, permitir que se estén concibiendo nuevas vidas humanas solo por puro beneficio económico para unos y cumplimiento de deseos para otros, me parece una de las mayores hipocresías que he visto en mi vida.  Y es que la misma sociedad que por un lado se echa las manos a la cabeza porque en los años negros de dictaduras  y fundamentalismos, un sector influyente se dedicó a “salvar” bebés de mujeres “perdidas” dándolos a familias “de bien”, por el otro permite que se  vayan colgando carteles para promocionar la legalidad de la compraventa de criaturas humanas y la explotación de sus madres (porque sí, son sus madres, desde el punto de vista del bebé, del cuerpo de la mujer y de la naturaleza entera, ellas son sus madres). Y, encima, intentan hacernos creer que esta campaña sale de las “numerosísimas” mujeres que altruistamente estarían dispuestas a gestar una criatura para otros, tan orgullosas ellas de su “superpoder”.



Pues no, no cuela. Sólo da asco y enfada. Enfada muchísimo. 

Aquí y ahora los vientres de alquiler son ilegales. Señores gobernantes, sean consecuentes con esto y actúen acorde a esta realidad. Ya saben, el que hace algo ilegal multa o cárcel. Nadie permitiría publicidad heroína o cocaína por las calles ¿verdad? Pues eso.

Y vosotras, ese grupo de mujeres dispuestas a gestar y a regalar a su criatura por altruismo, o  a venderla por puro dinero, si es que realmente existís y no sois sólo un sucio truco de marketing, quiero deciros que no hace falta que gastéis tanta energía en campañas. Ya os digo que no tiene sentido. Solo lucháis para que se recorten, todavía mucho más, vuestros escasos derechos.



Otros post que te pueden interesar sobre este tema:

En otras webs:

Maternidad subrogada: vosotras parís, nosotros decidimos de Patricia Merino.
Y en ente blog:

¿QUIERES REGULAR LA MATERNIDAD SUBROGADA?

¿Y QUIÉN ERES TÚ PARA...?

ADOPCIÓN Y MATERNIDAD SUBROGADA: INCOMPARABLES

UN CRIMEN CONTRA LA HUMANIDAD

jueves, 1 de marzo de 2018

PROYECTO DE INVESTIGACIÓN PARA VALORAR LOS EFECTOS DEL MÉTODO ESTIVILL


Hoy quiero compartiros un proyecto de investigación que se está llevando a cabo en la Facultad de Psicología de la Universidad del País Vasco y cuya finalidad es valorar el llamado popularmente Método Estivill, conocido en los círculos profesionales como Extinción gradual, Llanto controlado o Consuelo controlado.

Hasta el día de hoy no existen pruebas directas publicadas en revistas científicas (revisadas por pares) que demuestren efectos negativos, y en esto se basan sus defensores para seguir recomendando su práctica, a pesar de los numerosos indicios publicados de que sí puede tener efectos nocivos significativos, especialmente a largo plazo. 

Por lo tanto, considero muy necesario que desde diferentes disciplinas -y, por lo tanto, perspectivas- se siga evaluando sus efectos.

Os adjunto el e-mail que he recibido del doctor Amenabar solicitando mi colaboración en la divulgación del cuestionario y os animo encarecidamente a participar si tenéis experiencia con el método.

Estimado/a colaborador/a:
 
Somos un equipo de profesionales que, preocupados por la salud mental de la población infantil, estamos realizando una investigación sobre el método Estivill.
 
Como es sabido, en 1996 Estivill publicó el libro «Duérmete, niño», en el que presentaba un método para acabar con los supuestos problemas de sueño infantil. Su propuesta consiste en un entrenamiento progresivo, con lapsos de tiempo cada vez más prolongados, en los que los adultos han de aguantar sus deseos de atender al niño que llora a la hora de dormir. Así, noche tras noche, hasta que el niño aprende a dormirse solo.
 
El método Estivill, aplicado a miles y miles de niños a lo largo de los años, ha suscitado gran polémica a nivel médico, psicológico y educativo, con posiciones encontradas entre sus partidarios y sus detractores.
 
Para poder conocer de primera mano cómo se ha vivido la aplicación del método Estivill, se han diseñado 2 CUESTIONARIOS:
               
1)     PARA QUIENES EN ALGÚN MOMENTO APLICARON EL MÉTODO ESTIVILL y desean participar en nuestra investigación, pueden hacer clic en este apartado.
 
2)     PARA QUIENES EN SU INFANCIA SE LES APLICÓ EL MÉTODO ESTIVILL y desean participar en nuestra investigación, pueden hacer clic en este apartado.


Dr. JOSÉ MARTÍN AMENABAR BEITIA
Nortasuna, Balioespena eta Psikologia Tratamenduaren Saila
Departamento de Personalidad, Evaluación y Tratamiento Psicológico

domingo, 31 de diciembre de 2017

SOBRE PEDOFILIA Y LACTANCIA.

"Charité maternelleAutor: Edouard Alexandre Sain

Dos veces en la misma semana, dos personas ha acusado a las madres lactantes de pedófilas. Así de simple y así de tremendo. 

Una fue Pilar Aguilar en Tribuna Feminista. (Y no, no voy a poner el enlace para que, encima de publicar semejante bazofia, les suba el número de visitas a los peores artículos sobre el tema que he leído en mi vida). Pilar se refería a las madres que sienten placer al dar de mamar. La pobre ignoraba (prefiero pensar que era ignorancia porque la alternativa es que escribe por pura maldad) que el placer que siente la madre al dar de mamar es absolutamente fisiológico y una estrategia evolutiva universal que garantiza que la hembra mamífera que ha parido no va a abandonar a la delicada criatura a su suerte y, por el contrario, va a esforzarse por pasar horas ofreciendo alimento de su propio cuerpo. 

Familia de monos en el Estrecho de Gibraltar. Autor: María Berrozpe
Si la lactancia materna fuera algo desagradable y doloroso ya nos habríamos extinguido porque a nuestras antepasadas mamíferas no humanas los argumentos de la OMS sobre las bondades de la lactancia materna no les hubieran convencido en absoluto para realizar un acto que les supone un esfuerzo considerable y, encima, no recompensa de alguna manerar. Por el contrario, la vida tiene una estrategia maravillosa y fascinante para animar a los seres vivos con un sistema nervioso bien evolucionado a realizar actividades que favorecen su supervivencia: el placer. Así engendrar nuevos seres humanos, comer, defecar, cultivar las relaciones sociales amorosas y pacíficas, etc., son actividades que producen un profundo placer. Y la lactancia materna, dado su papel fundamental en la supervivencia de la nueva generación, no podía ser una excepción. Más bien todo lo contrario. Como el coito, la lactancia materna tenía que asegurarse de ser extremadamente placentera. 

Hoy en día los seres humanos hemos conseguido que para un gran número de mujeres no lo sea. Pero ahora ya tenemos un neocortex capaz de convencernos de amamantar a pesar del dolor, el estrés o el cansancio y, cuando ya tiramos la toalla, de desarrollar una leche animal adaptada que garantiza la supervivencia del bebé con daños colaterales relativamente aceptables. 

Pero este neocórtex no debería olvidar que la lactancia materna está diseñada para ser placentera. Repito: la lactancia materna saludable es placentera. Si la lactancia materna no es placentera, algo no está funcionando muy bien. 

Por lo tanto, los pezones están ahí para ser el punto de agarre del bebé o niño pequeño y hacer sentir placer a la madre cuando la criatura los coge con su boca para mamar. Como la naturaleza no da punzada sin hilo posiblemente consideró que si, además, resultan placenteros durante el coito con la pareja adulta, pues mucho mejor. Total, en placer no se debería escatimar nunca. Pero evidentemente su función primordial no era ser un juego erótico para el macho (o hembra) adulto, sino permitir al bebé y niño agarrarse a la glándula mamaria para beber su leche. 

A ver, señoras, si no perdemos la perspectiva. ¿De acuerdo?

Y de aquí paso a la siguiente acusación de pedofilia de esta semana: dos mujeres aseguraron, ante el artículo de una madre adoptiva que ha logrado amamantar a su bebé y alimentarlo en exclusiva con su leche (tras someterse a un proceso de inducción), que era un acto pedófilo, asqueroso y egoísta. Este artículo sí que os lo comparto porque es delicioso (los comentarios de las susodichas están en Facebook y ya las tengo bloqueadas, así que esos no los podéis ver), y África una de las mujeres más maravillosas que conozco. Os recomiendo compartir esta preciosa experiencia aquí:

Historia de una madre que dio el pecho a su hijo adoptado


Y yo desde mi blog, ante todo este sinsentido enfermizo solo puedo explicar que las glándulas mamarias solo necesitan el estímulo del pezón para empezar a producir leche, independientemente de si ha habido un embarazo previo. Generalmente, ante la ausencia del embarazo, al no haber experimentado el proceso de crecimiento glandular que este conlleva, no pueden producir todo lo que necesitará el bebé. Algunas madres, debido a problemas hormonales específicos, puede que nunca consigan nada de leche. Pero a pesar de todo, la lactancia materna es mucho más que sólo alimentación. Es un comportamiento complejo que ofrece al bebé seguridad, calor, regulación fisiológica y mucho, mucho, mucho amor. Decir que un bebé abandonado no puede recibir teta de su madre adoptiva porque ésta no tiene leche o porque no le ha parido y no comparte sus genes es como decir que una pareja no puede realizar el coito si no es fértil. 

Para ser madre y dar el pecho no hace falta haber parido a ese niño. Si eso fuera así miles de menores en todo el mundo estarían condenados a crecer sin madre. Y francamente, eso es inaceptable, sobre todo habiendo miles de mujeres deseosas de abrir su pecho y su corazón a estos niños, para hacerlos suyos. Una viculación materno-filial sana y absoluta puede realizarse perfectamente entre personas que no comparten filiación genética. Miles de hijos adoptados de todo el mundo somos prueba de ello. Y los otros miles de adoptados de todo el mundo que no han tenido la inmensa suerte de disfrutar de este vínculo con sus adoptantes no son prueba de que formarlo sea imposible. Sólo son prueba de que esta vinculación no siempre funciona, por lo que desde los profesionales especializados  hay que trabajar bien duro para que cada familia la logre. Los niños no se merecen menos.

Y para acabar, sólo añadir algo obvio que parece que se ignora: la lactancia materna no forma parte de la sexualidad coital. Obligar a un menor a participar en las sexualidad coital, para la que no está preparado en absoluto, es pedofilia. Ofrecer a un bebé/niño el pecho de su madre (biológica o adoptiva) es maternidad. La maternidad es parte del comportamiento sexual, pero no es coital. Decir que la lactancia materna es "pedofilia" porque produce placer es lo más terrible, injusto, sucio y enfermo que he leído en mi vida.

Y también es muy peligroso. Y por eso escribo este post. Para dejar unas cuantas cosas claras, porque los malos entendidos en este tema tienen consecuencias nefastas para los bebés y niños, y para sus madres. 

Y ahora, para acabar, sólo me queda desearos  a todos una feliz salida del año 2017 y una feliz entrada al 2018. 

¡Que tengáis un año lleno de amor!

Sobre todo ¡Mucho Amor!

Y que todos los bebés y niños del mundo lo tengan lleno de cálida, nutritiva y amorosa teta. 


Autor: Paul Cézanne

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miércoles, 5 de julio de 2017

¿Y QUIÉN ERES TÚ PARA...?


6:50 de la mañana.

Me levanto y me voy al ordenador a ver las buenas nuevas del día. Abro el correo y me encuentro la notificación de un comentario a mi último post. Es anónimo, o sea, no puede ser nada bueno. La gente que tiene algo maleducado y violento que decir el 99% de las veces lo hace al amparo de la anonimidad. La gente decente y honesta que no está de acuerdo con mis escritos suele comentar con su nombre y escribir palabras que, pudiendo ser agresivas, ni son violentas, ni son maleducadas y, la gran mayoría de las veces, tienen sus fundamentos, con los que yo podré o no estar de acuerdo, pero que finalmente suelen dar lugar a debates constructivos para todos, aunque finalmente nadie cambie de opinión. 

Lo leo:

¿Y quién eres tú para obligar a una subrogada a amamantar a un niño que no considera ni ha considerado hijo? ¿Y a la MADRE a amamantarlo porque te da la gana a ti, y a estimularse? Eres más machista que los machirulos.
Si tanto te preocupa la infancia, vete de voluntaria a Etiopía y deja en paz a los niños que ya tienen padres y que son muy deseados. 

Como por sistema borro las palabras anónimas ignorantes, maleducadas y violentas no me lo pienso más, y lo tiro a la basura. Pero me quedo con la cabeza llena de los ¿Y quién eres tú para...?  que quedan pendientes si un día los vientres de alquiler se regulan como quiere la parte poderosa del cuarteto: los padres receptores y los intermediarios. A su merced una mujer gestante y, sobre todo, una criatura humana vulnerable, deseada sólo si cumple los cánones de salud y belleza exigidos, en manos de los que actúan por dinero y los que actúan por el "todo vale" egoísta de su propios deseos. 

A estos, a los de arriba, a los que tienen la sartén por el mango...

al anónimo que con tanta ignorancia y falta de respeto osa entrar en mi casa a insultarme, 

yo les pregunto:

¿Y quién eres tú para aprovecharte de la vulnerabilidad de una mujer para dejarla embarazada mediante un procedimiento cargado de riesgos e incertidumbres (éticas y científicas), de un embrión que nunca será su hijo?

¿Y quién eres tú para obligarla, durante los meses de gestación, a seguir tus normas, en muchas ocasiones prisionera en una "granja de mujeres", lejos de su propia familia?

¿Y quién eres tú para prohibirle, por dinero, que tenga relaciones sexuales, beba o se drogue si le da la gana?

¿Y quién eres tú para obligar a nacer a un niño el día que a ti te conviene porque es el que me mejor te va para ir a recogerlo?

¿Y quién eres tú para privarlo de la que él considera "su madre", del piel con piel con ella, de su olor y de su sabor y, sobre todo, de la leche de sus pechos?

¿Y quién eres tú para privar al bebé del calostro y de la leche madura: el único alimento óptimo para el bebé humano y al que todos deberían tener derecho por defecto?

¿Y quién eres tú para obligar a la mujer gestante a abortar cuándo el producto del embarazo no es lo que tú deseabas tan fervientemente?

¿Y quién eres tú para evitar que aborte si cambia de idea y ya no quiere gestar al bebé que deseas?

¿Y quién eres tú para quitarle al bebé que ha gestado y parido si ya no quiere separarse de él?

¿Y quién eres tú para engendrar un ser humano con gametos anónimos, robando el sagrado derecho de esa criatura a conocer sus antecedentes biológicos?

¿Y quién eres tú para abandonar ese bebé si una vez nacido no cumple tus requisitos, dejando en ocasiones a la madre gestante con otro bebé a cargo, sin dinero y en condiciones todavía más precarias que en las que se encontraba antes de la gestación, o condenando a esta criatura a una vida de orfandad y miseria en una institución?

¿Y quién eres tú para ponerle precio a una vida?

¿Y quién eres tú para jugar al Dios todopoderoso que pasa por encima de todo y de todos para cumplir sus deseos en nombre del egoísmo disfrazado de amor pater/maternal?

Sé lo que me vas a contestar:

Soy el que tiene el poder y el dinero.

Y yo te añado: 

 ...y la falta de humanidad 


lunes, 3 de julio de 2017

¿QUIERES REGULAR LA MATERNIDAD SUBROGADA?



Últimamente se habla mucho sobre la regulación de los vientres de alquiler. Los defensores argumentan que existe el "derecho" a ser padres; que cualquier mujer debe tener la libertad de gestar un bebé para otros, si eso es lo que quiere; que hay muchísimas mujeres (con varias carreras universitarias y altísimo nivel socioeconómico) dispuestas a hacerlo por mero altruismo, sin recibir beneficios de ningún tipo; y que los que estamos en contra somos unos egoístas sin corazón que no tenemos la mínima empatía con la dura situación de las parejas, o no parejas, que desean ser padres y no pueden.

Pero, lo cierto, es que la realidad de esta práctica es muy distinta a la foto tipo Disneyland que nos quieren mostrar los defensores, y esta regulación tan reclamada por los interesados, y que presentan algunos partidos políticos, lo último que pretende es proteger los intereses y derechos del bebé producto del proceso o de la madre gestante. 

Por favor, no nos engañemos. Esta regulación está diseñada para proteger EXCLUSIVAMENTE los intereses de los receptores y los intermediarios. 

Y si no, pues os gustará mucho la propuesta que os dejo a continuación, centrada en la defensa de los derechos del bebé y la mujer gestante:
  1. La gestante es dueña de su cuerpo en todo momento y durante todo el proceso se respetará su libertad, estando prohibido prohibirle u obligarle a nada por contrato. Esto implica también que se puede echar atrás en cualquier momento. Puede decidir interrumpir el embarazo (dentro de la legalidad del país en el que se encuentra), no interrumpirlo aunque haya malformaciones o enfermedades o quedarse al niño tras el parto.
  2. La gestante cobrará de acuerdo al riesgo, esfuerzo, dedicación y duración de su servicio. Esta cantidad no podrá ser ser inferior a 100.000 euros netos para ella. (Y dejémonos de altruismos hipócritas, por favor. Todos sabemos que las mujeres realmente dispuestas a hacerlo por altruismo, psicológicamente sanas, se podrán contar con los dedos de una mano y ni de lejos cubrirán esa demanda que se pretende regular. Y como pagar, se va a pagar, que menos que se pague lo que merece cobrar una mujer que gesta un ser humano).
  3. El bebé nunca será producto de gametos anónimos. La identidad e historia de los donantes deberá estar convenientemente documentada y a disposición del sujeto producto del proceso en cuanto este lo reclame.
  4. El parto nunca será provocado sin razones médicas reales. Se priorizará un parto natural que sólo será intervenido en caso de riesgo REAL para la salud del bebé o la madre gestante. Nunca se modificará por el interés de los receptores o de los intermediarios.
  5. Tras el parto al bebé se le permitirá tomar el calostro de la madre gestante, por lo que será colocado sobre su pecho los primeros tres días de vida extrauterina. El paso al pecho de la madre receptora se producirá de manera gradual para minimizar al máximo el daño causado por la separación de la madre, esto es, la herida primal.
  6. La madre receptora (y esto va a ser de lo más polémico pero, que porras, prima el interés del bebé, así que yo lo suelto...) se estimulará la producción de leche por lo que seguirá un programa los meses previos al nacimiento debidamente dirigida por una IBCLC o asesora de lactancia. Si no consigue producir leche o no produce suficiente, tras el nacimiento del bebé se dará prioridad al uso del relactador sobre el biberón convencional. En este caso, el relactador se rellenará con la leche de la madre gestante, al menos los 6 primeros meses en la que la lactancia debe ser exclusiva. Si no hay madre receptora, o la madre receptora no consigue producir nada de leche, la madre gestante proveerá con la suya al bebé durante los dos primeros años de vida. Para ello se facilitará el almacenaje y transporte de la leche materna en las condiciones óptimas, todo a cargo de los padres receptores. Por cada litro de leche la madre gestante recibirá la cantidad de 100 euros adicionales que se cobrarán mensualmente. 

¡Ah!!!! ¿que así no???????

Ya...... Así a nadie le interesa que se regule ¿verdad?

A mí, tampoco, por supuesto. Porque el solo hecho de engendrar una criatura para separarla de la madre gestante y entregarla, con un intercambio de dinero por medio o sin él, me parece una aberración.

La maternidad es demasiado sagrada para convertirla en esto.




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domingo, 11 de junio de 2017

EL BEBÉ DEBERÍA DORMIR EL PRIMER AÑO EN LA HABITACIÓN DE SUS PADRES. LOS EXPERTOS DE LA AAP SE REAFIRMAN EN SU RECOMENDACIÓN.

Mucho ruido y pocas nueces. Eso es lo que ha ocurrido esta semana con el polémico (y mediocre) artículo de Paul et al. que pretendía cuestionar las recomendaciones de compartir habitación lanzadas a la sociedad por la academia de pediatría más poderosa del mundo: la American Academy of Pediatrics (AAP).

Finalmente yo sigo sin entender como Pediatrics (la revista de dicha academia) ha aceptado un artículo tan limitado y mal diseñado, pero al menos la reacción de la Task Force on Sudden Infant Death Syndrome (el grupo de trabajo contra la muerte súbita del lactante) de dicha academia sí es digna de resaltar porque deja en evidencia la lenta pero continua consolidación de lo que yo considero como la nueva corriente multidisciplinar de la ciencia del sueño infantil dentro de sus filas. 

Lo que quiero decir con esto es que si hasta ahora todas las recomendaciones de la AAP sobre el sueño infantil se basaban en la "pediatría tradicional del sueño", para la cual el sueño del bebé durmiendo en solitario y sin lactancia materna es el modelo de sueño saludable, poco a poco empiezan a consolidarse los trabajos de autores que investigan desde otra perspectiva, más abierta a los conocimientos de disciplinas como la antropología y la biología evolutiva, y que nos enseñan que la manera natural de dormir del bebé humano es en íntimo contacto con su madre y, por lo tanto, ese es el modelo de sueño saludable en el que se deberían basar todas las investigaciones. Y lo mejor es que estas nuevas investigaciones empiezan a influir en el criterio de los que realizan las recomendaciones.

Hasta ahora siempre he pensado que los miembros de la Task Force on Sudden Infant Death Syndrome eran el ejemplo perfecto de expertos de la "vieja escuela", más que nada por su rechazo unilateral al bedsharing, o colecho con el bebé compartiendo cama. Pero he aquí que en la respuesta de dos miembros del grupo, Moon y Hauck, al artículo de Paul et al, puede leerse un avance importante hacia mi esperado cambio de paradigma. En primer lugar, se esfuerzan mucho en defender el Roomsharing, algo que me sorprende ya que utilizan argumentos antes utilizados por los que más critican su aversión al Bedsharing, como la importancia de la lactancia materna (que se ve beneficiada con la cercanía entre madre y bebé por la noche), y la incertidumbre sobre si realmente es seguro y apropiado que un bebé de 4 meses tenga un sueño consolidado, teniendo en cuenta de que las evidencias apuntan a que no lo es

Pero la guinda del pastel es que ya por segunda vez (la primera fue en la actualización de sus recomendaciones oficiales, pero muy sutilmente) abren la puerta a la posibilidad de que realizar bedsharing sea, en ciertas circunstancias, la posibilidad más segura para el bebé. 

Ante la advertencia de Paul et al. de que los padres que comparten habitación con su bebé tienen más posibilidades de meterlo en su cama en algún momento de la noche, en contra de las recomendaciones de la Task Force on Sudden Infant Death Syndrome, y que esa es una razón de peso para sacar al bebé de la habitación lo antes posible, Moon y Hauck responden: 

Esto es realmente preocupante y refuerza la necesidad de que los profesionales de la salud hablen con los padres sobre la importancia de preparar la cama de los adultos proactivamente ante la posibilidad de que se practique el Bedsharing en  medio de la noche. En las recomendaciones para un sueño seguro del año 2016 se reconoce que los padres pueden llegar a dormirse con sus bebés mientras los alimentan, por lo que se recomienda que se quiten almohadas, mantas y otros equipamientos de la cama adulta si existe la posibilidad de que esto ocurra. 

Esto viene de decir que ante el riesgo de que los padres por compartir habitación aumenten la probabilidad de meterse al bebé en su cama, es más recomendable para la seguridad del bebé preparar la cama para que se coleche con seguridad que sacarlo de la habitación.

Y esto, conociendo el desarrollo histórico de la investigación sobre muerte súbita del lactante y las diferentes recomendaciones realizadas a lo largo del siglo XX, es un gran paso hacia el cambio de paradigma, esto es, el ejercicio de una pediatría del sueño más independiente de los prejuicios culturales, morales, religiosos y económicos y mejor informada sobre la naturaleza humana y, concretamente, la diada madre/bebé. 

Os podrá parecer un avance pequeño, pero llevo tantos años leyendo artículos diseñados por y para la vieja escuela, que este paso en lo que yo considero la dirección correcta me llenan de esperanza. Así que a pesar de que Pediatrics ha aceptado esta vergüenza de artículo y, encima, la AAP le está dando bombo; a pesar de que los medios están divulgando con la falta de rigurosidad y honestidad que les caracteriza; a pesar de los pesares, que Moon y Hauck no aprovechen este trabajo para echarse directamente para atrás recomendando que el bebé duerma en otra habitación, y en lugar de ello defiendan el compartir habitación con él usando argumentos de los defensores del colecho, es una noticia estupenda.

Mi agradecimiento y admiración por todos estos investigadores como McKenna, Ball, Gettler, Blair, Bergman, Olza, etc., que hacen ciencia en contra del sistema establecido y, poquito a poquito, están consiguiendo el cambio. 

jueves, 8 de junio de 2017

DORMIR CON EL BEBÉ: ¿SÍ O NO?


Hasta ahora la Academía Americana de Pediatría lo tenía bastante claro: aunque son extraordinariamente reticentes a que el bebé humano duerma en su localización natural ―esto es, en íntimo contacto con su madre―, al menos recomendaba que durmiera con ella en la misma habitación (o que sus padre o cuidadores principales), ya que el riesgo de muerte súbita desciende muy significativamente. Y esto a pesar de su visión "tradicionalista" del sueño infantil, profundamente criticada por muchos autores que defienden un abordaje más mustidisciplinar y abierto.

Pero parece que esta concesión (a medias) a la necesidad primal de nuestras criaturas de dormir al menos cerca de su madre todo un año enterito les picaba, y ya tenían ganas de poner los límites más pronto. Porque, si no, no se entienden que en su revista principal, Pediatrics, una de las más influyentes internacionalmente (si no la más) en el mundo de la pediatría, hayan publicado un artículo tan pobre, cuestionable y sencillamente mediocre como el que saldrá en Julio de este año, y que (desgraciadamente) ya podemos encontrar on line: 


Un artículo que de haber demostrado lo contrario de lo que piensan que han demostrado, por su diseño y metodología no lo publican ni en la "Revista de pediatría integral desorganizada y absurda de Villaqueteempujodeabajo"(*), pero como concluye lo que concluye  no sólo ha sido publicado en una de las revistas de más factor de impacto, sino que ya está siendo divulgado a diestro y siniestro por todos los medios de comunicación con secciones dedicadas a los padres.

Y os preguntareis ¿que concluye el dichoso artículo que María está que se sube por las paredes? pues que los bebés y sus padres duermen mejor en habitaciones diferentes, y que no es necesario que duerman "todo" un año juntos porque el 90% de las muertes súbitas ocurren los 4 primeros meses.

Este mensaje a los medios les ha encantado, por supuesto, porque encenderá debates, likes y shares por doquier. Y que salga en la venerada Pediatrics le da su (inmerecido) certificado de calidad. Ya veo a ciertos divulgadores sobre el sueño frotándose las manos porque tienen otro artículo "publicado en una revista muy importante" para apoyar sus (más que muy moral y científicamente cuestionables pero extraordinariamente rentables) métodos de adiestramiento del sueño en solitario. 

Pero dejadme explicar por qué este artículo es mediocre y nunca debería haber sido publicado en una revista de la categoría de Pediatrics. De hecho, os voy a explicar a fondo una sola razón. Hay más, porque el enfoque completo del trabajo es más que cuestionable, pero esta razón principal la vais a entender rápidamente y me sirve como ejemplo perfecto de lo chapuzas que son muchas veces los investigadores en sus ganas de demostrar sus hipótesis a toda costa, y de cómo los intereses culturales, sociales y hasta económicos son capaces de comprar incluso el respetado, y supuestamente objetivo e independiente, sistema de "peer review" (revisión por pares) de las publicaciones científicas.

El quid de la cuestión para mí es el siguiente: Todo el trabajo se basa en cuestionarios. No hay ni una sola medida objetiva del sueño de los bebés. 

¿Y por qué es esto tan importante?

Imaginad que un científico quieren saber como cantan una muestra de niños. Si cantan fuerte o cantan bajito. Se supone que cantar fuerte es malo porque irrita las cuerdas vocales. Para saberlo, en lugar de oír cantar a todos los niños lo que hacen es preguntar a los padres. Pero los niños están divididos en dos grupos: los niños de un grupo cantan en la misma habitación que los padres y los del otro grupo en una habitación diferente. Después preguntan a los padres como han oído el canto de sus hijos, si fuerte o bajito. Los padres cuyos hijos estaban en otra habitación oyen el canto significativamente más bajito que los que tienen al niño en la misma habitación. Entonces los investigadores concluyen que los niños que cantan en una habitación separada de las de sus padres cantan más bajito, por lo que dañan menos sus cuerdas vocales. En estas circunstancias no pueden sino recomendar que los niños nunca canten cuando se encuentran en la misma habitación que sus padres. 

Los autores de nuestro artículo protagonista han hecho exactamente lo mismo. Sí, así de surrealistas pueden ser algunos estudios científicos. 

Tal vez penséis que ésta es una comparación exagerada (¡los niños están durmiendo, no cantando!), pero fijaos: en el estudio en cuestión los investigadores valoran el sueño infantil mediante cuestionarios a los padres para comparar la calidad del sueño entre los  niños que duermen en la habitación con sus padres o en otra habitación, y llegan a la conclusión de que como los padres reportan más sueño nocturno y periodos de sueño sin interrupción más largos en los niños que duermen en otra habitación, estos realmente están durmiendo mejor, asumiendo por defecto que los padres que duermen separados de su bebé tienen la misma capacidad de valorar su sueño (en cantidad y calidad) que los padres que duermen con el bebé al lado. Y eso, señores, me parece a mí que es mucho asumir, sobre todo cuando las evidencias apuntan exactamente a lo contrario, ya que está demostrado que los padres que duermen lejos de sus hijos no tienen una apreciación realista de su sueño (o de las interrupciones del mismo: no siempre que el bebé está despierto los padres lo oyen). Por su naturaleza y objetivos este trabajo debería haber incluido obligatoriamente una medida objetiva del sueño infantil. Como mínimo la actigrafía, aunque dadas las limitaciones de esta técnica, especialmente con niños, hubiera sido mucho mejor una grabación con cámara de vídeo. Pero no lo han hecho.

Así que aunque los autores aseguran haber demostrado que los niños duermen más tiempo por la noche y periodos más largos de sueño seguido (a diferentes edades que van entre los 4 y los 12 meses, pero no quiero entrar en detalle), lo cierto es que solo han demostrado que los padres tienen esa apreciación. Claro, ellos reconocen esta limitación, pero no le dan importancia argumentando que los despertares que ocurren cuando bebé y padres comparten habitación ocasionan intervenciones no necesarias de los padres, afectando su sueño, y que es por eso por lo que los padres se quejan en la consulta del pediatra, por lo que es lo único relevante. O sea que, por delante de como duerma el niño, lo que realmente importa aquí es el sueño de los padres. Digo yo que, entonces, no pueden concluir ―tal y como hacen― que el niño duerme más y mejor, sino que los padres se enteran menos de (y por lo tanto intervienen menos en) los problemas de sueño de su hijo, y eso les permite dormir mejor. Y me pregunto por qué no dicen las cosas claras ajustándose a lo que realmente han observado. Será que vende menos esta versión más realista de sus conclusiones, ya que podría ser bastante cuestionable animar a los padres de bebés de 4, 6 o 12 meses a dormir lejos de sus hijos para que no se enteren cuando estos tienen problemas de sueño

Hay más limitaciones y muy importantes, pero me alargaría demasiado si las analizara aquí todas. De momento os cito brevemente algunas de las preguntas abiertas con las que me deja este artículo:
  1. ¿Cómo pueden asegurar los autores que las características del sueño que supuestamente tienen los bebés que duermen en solitario son más saludables que las de los niños que comparten habitación? Sí, ya sabemos que dormir bien y lo suficiente es importante. Pero ¿cual es ese "bien" y "suficiente" para la cría humana? Porque hasta ahora no veo que se haya demostrado que un sueño consolidado a los 4 meses sea más saludable que el sueño natural de los bebés que duermen como deben, esto es, en contacto con su madre y mamando a demanda (el, espero que ya famoso, Breastsleeping de McKenna). Este artículo, por lo tanto, parte de la naturalización del sueño en solitario realizada por la pediatría del siglo XX y ya denunciada por McKenna a principios del XXI. Una vez conocida la situación no veo que los que tanto defienden esta manera antinatural de dormir se molesten en comprobar si supone realmente un beneficio en el desarrollo físico, cognitivo o emocional del bebé, más allá de si los padres duermen mejor o peor lo que, dicho sea de paso, no depende tanto de la localización del sueño como de las expectativas que la pediatría del sueño nos mete en la cabeza
  2. ¿Como afecta a la lactancia a medio y largo plazo el sueño en solitario? Ya observan menos tomas nocturnas en los que duermen solos, lo que era esperable. Esta imposición del sueño en solitario tan temprana podría dificultar enormemente el establecimiento y continuación de la lactancia materna, tan fundamental para la salud de la diada madre/bebé. Algo muy importante a considerar si pretenden cambiar las recomendaciones oficiales sobre el sueño, especialmente porque en nuestra sociedad no se cumplen las recomendaciones oficiales sobre la duración de la lactancia materna ni de lejos. Digo yo que, para lanzar recomendaciones oficiales, no todo puede depender de que los padres duerman mejor si su hijo está en otra habitación. Porque esto nos lleva a la siguiente cuestión:
  3. ¿Qué pasa con todos esos beneficios, algunos ya descubiertos (favorece la lactancia materna, cambia la arquitectura del sueño de la madre y el bebé, para ciertos grupos de madres supone un mejor descanso, el bebé está más relajado, llora menos y se mueve menos, etc.) y otros todavía por descubrir, que son consecuencia directa del colecho entre madre y bebé? Pues pasa que en este artículo "se los pasan por el forro". O sea, los ignoran. Pero nunca debería ignorarse esta realidad tan compleja a la hora de recomendar a la población donde debe dormir sus hijos, digo yo. 
  4. Por otro lado, argumentan que como el 90% de las muertes ocurren los primeros 4 meses de vida y por eso no tiene sentido alargar más el dormir en la misma habitación con el bebé. Pero, ¿Sabemos acaso el peso que tiene el sueño en solitario como factor de riesgo en la población de bebés mayor de 4 meses? Yo no lo sé, y no sé si ellos lo saben o ni siquiera consideran la posibilidad de que poner a los bebés a dormir solos a partir de los 4 meses aumente significativamente la frecuencia de muerte (sea síndrome de la muerte súbita u otro tipo de muerte inesperada y súbita del lactante) a partir de esta edad. En cualquier caso, aunque solo un 10% de las muertes súbitas del lactante ocurran a partir de los 4 meses, si dormir en solitario aumenta significativamente el riesgo no debería ser ignorado a la hora de recomendar el sueño en solitario por la (supuesta) comodidad de los padres.
  5. Y por último: ¿Cómo pueden seguir publicándose artículos sobre el sueño infantil tan escandalosamente sesgados por los valores culturales del sector dominante de la sociedad occidental industrializada, y que se empeñan en convertir en evidencias científicas lo que ni de lejos lo son? Ya desde el principio del artículo el sesgo cultural es inaceptable: desde la advertencia a los padres de que si no sacan a los bebés a dormir fuera de su habitación antes de los 12 meses luego les costará mucho más, hasta la exclusión intencionada del colecho en la misma superficie (bedsharing), porque va en contra de las recomendaciones de la AAP. También asumen que un factor negativo de tener al bebé en la misma habitación es que hay más probabilidades de que se lo metan en la cama, considerando este comportamiento como "de riesgo" e ignorando observaciones como la realizada en un estudio reciente de Blair, en la que podemos apreciar como a partir de los 4 meses el colecho realizado en la misma cama en condiciones seguras es un factor preventivo de muerte. 
En conclusión: cuando veáis en los próximos días titulares asegurando que la evidencia científica dice que hay que sacar a los bebés de la habitación cuanto antes, no os los creáis. Están basados en un estudio mediocre, con un sesgo cultural en su diseño e interpretación inaceptable, posiblemente publicado en una revista de alto impacto por las limitaciones de un sistema, el de revisión por pares, que no escapa a la compleja realidad de la ciencia como mero producto de la sociedad que la crea y, por lo tanto, sujeta a sus determinantes culturales e intereses varios.

Artículo de interés:

EL BEBÉ DEBERÍA DORMIR EL PRIMER AÑO EN LA HABITACIÓN DE SUS PADRES. LOS EXPERTOS DE LA AAP SE REAFIRMAN EN SU RECOMENDACIÓN.












(*) La bromita viene a que en el mundo de las publicaciones científicas cuanto más local es una revista científica y más largo su nombre, generalmente menos impacto (y por lo tanto calidad) tiene.