domingo, 22 de mayo de 2011

MENTIRAS



Desde bien pequeña me di cuenta: vivimos en una sociedad donde la mentira es uno de los pilares fundamentales en las relaciones interpersonales. Todos mienten y la mentira actúa como un escudo protector que cada uno esgrime frente a los demás. Parece que uno de los grandes peligros de esta vida es ser honesto. Si no mientes, si dices lo que piensas y como lo piensas, si actúas según tu verdad interior, sólo puedes perder.

La mentira la interiorizamos desde muy pequeñitos. Para empezar: una cosa es lo que se nos decía que estaba bien que hiciéramos y otra muy diferente lo que los adultos hacían. Por ejemplo:

- Hay que acostarse temprano para dormir las horas que necesitamos
- Hay que comer de todo y siempre cosas sanas
- No se grita
- No se falta al respeto
- No se pega
- No se fuma
- Debes dejar tus juguetes
- Hay que estudiar y sacar buenas notas
- No hay que emborracharse
- No se miente

Pero ellos, los adultos a nuestro alrededor:

- Se acostaban cuando les daba la gana, y bastante tarde. Ni de casualidad dormían lo que necesitaban.
- Comían lo que querían y en la cantidad que querían, aunque la obesidad estuviera poniendo en peligro su vida o tuvieran claros síntomas de no alimentarse bien.
- Gritaban
- Nos faltaban al respeto
- Nos pegaban
- Fumaban
- Sus cosas eran suyas y pobre del que se las tocara
- Muchos, en ocasiones, se regodeaban de lo mal estudiantes que fueron y lo lejos que habían llegado a pesar de eso.
- De la misma manera presumían de esas legendarias "melopéas" que se habían agarrado en su juventud, en tal o cual ocasión. Y además bebían más o menos en exceso en todos los eventos sociales de relativa importancia.
- Mentían descaradamente, a los demás adultos y, sobretodo, a nosotros los niños. Encima solían presumir delante de nosotros de sus mentiras de juventud a sus padres, a sus maestros.....

Pronto aprendías que el "hecha la ley, hecha la trampa" era una de las bases de nuestro comportamiento social y así se justificaban todas las ilegalidades: conducir por encima de los límites, comprar o vender sin factura, fumar en zonas prohibidas...etc.

Y pronto asimilabas que vivías en  una estructura vertical en la que todos mentían. Los de arriba mentían para aprovecharse de los de abajo y subir, subir subir. Los de abajo mentían para defenderse de los de arriba, que estaban ahí, no para "cuidar" a nadie, sino para mantenerse en su posición a base de pisar e imponerse a todos los que estuvieran por debajo de ellos.  Esta estructura era aplicable a la sociedad en general y a la familia en particular. Todo se basaba en la capacidad de dominio.

Y una estupenda arma para proteger el dominio es, como no, la mentira..

A nivel familiar la mentira está absolutamente normalizada. Los padres mienten a sus hijos para conseguir de ellos lo que quieren, y los hijos a los padres para conseguir hacer lo que también ellos quieren y sin consecuencias indeseables (los castigos). Es LO NORMAL. Un día, una adolescente que sufría graves desórdenes alimenticios y que se estaba ahogando en sus propias mentiras, cuando le pregunté como era capaz de mentir así a sus padres me dijo: "Pero si es lo normal. Ellos también lo hacían con los abuelos".

De adolescente era testigo de todas las mentiras que inventaban mis amigos y conocidos de la misma edad: "me voy con fulanita" cuando salían con el novio; "no me han dado las notas" cuando habían suspendido; "no fumo ni bebo, claro que no" cuando hacían las dos cosas; "voy a estudiar a casa de menganita y me quedo a dormir"..... ¿cuantas realmente han "estudiado en casa de menganita y se han quedado a dormir"?

Me parece evidente que es la "pedagogía negra" de Alice Miller la que alimenta todas estas mentiras familiares. Los hijos no ven en los padres unas figuras de acompañamiento y protección, sino de imposición y dominio. Ya como padres, estos hijos dominados se convierten en padres dominadores. Perpetúan el sistema en sus propias familias y así, perpetúan la mentira. Y de la misma manera que la "pedagogía negra" está normalizada y aceptada, la mentira que acarrea también.

Aprendida esta actitud en el seno de la familia: ¿Que otra opción hay sino extrapolarla al resto de nuestra realidad? Y así nos vemos inmersos en un sistema democrático que hace aguas por todas partes, agujereado de mentiras. Todo el mundo lo sabe, lo acepta, lo normaliza: los políticos mienten para llegar al poder. Es algo tan sabido que parece innecesario decirlo. Los ciudadanos mentimos incumpliendo las leyes que, en teoría, nosotros mismos (con nuestro voto) hemos ayudado a implantar, porque no tenemos confianza ni en los políticos que gobiernan ni en el sistema que entre todos hemos creado.

Pero ¿Nadie se da cuenta de que esta situación es extremadamente dramática y peligrosa? ¿Nadie se da cuenta de que la mentira es uno de los cancerígenos más potentes de nuestra sociedad?

Si nadie puede confiar en los que tiene la responsabilidad de gobernar a los demás, si nadie puede confiar en la profesionalidad de los que trabajan en las diferentes disciplinas necesarias para el bienestar de todos, entonces nos ahogamos porque esto es el "sálvese quien pueda" y así no llegamos a ningún sitio.

Hoy, tras ver todas las movilizaciones del ya llamado Mayo 2011,  me pregunto si algo está cambiando realmente. Si, por fin, los ciudadanos en conjunto, salvando nuestras diferencias, nos vamos a unir para reclamar algo básico para que las cosas funcionen: HONESTIDAD. Y no sólo eso, sino que nos vamos a RESPONSABILIZAR de nuestro propio y personal papel en el desastre general. Nos vamos a responsabilizar de la parte de HONESTIDAD que nos toca.

Porque no sólo se trata de que se acaben los trapicheos políticos o bancarios, la corrupción, el mangoneo de los poderosos, la ambición desmesurada de unos cuantos. También se trata de que acabe la picaresca del los de abajo: las bajas por enfermedad falsas, los cobros de subsidio de los falsos parados, los trabajos en "negro"..... porque cuando trampeamos, perdemos todos, y no sólo nos afectan las trampas de cuatro poderosos, sino también las de miles de conciudadanos.

En los países donde encontramos mayor calidad de vida, no sólo corresponden a los que muestran  menos corrupción política, sino que también tienen una ciudadanía que muestra mayor honestidad y responsabilidad a la hora de cumplir sus leyes.

Porque es la pescadilla que se muerde la cola: Los de arriba no son de confianza porque nos mienten y se aprovechan de nosotros y por eso nosotros trampeamos y nos aprovechamos todo lo que podemos del sistema para nuestro propio beneficio y en detrimento de los demás. Así, desde "los de abajo" sólo pueden "subir" individuos cuyo objetivo sea estar arriba, no por el bien común, sino por su propio beneficio y ambición, ya que para alcanzar su objetivo tiene que escalar por un sistema corrupto y, por lo tanto, tienen que utilizar la corrupción y la mentira como herramientas para su ascenso.

Me pregunto donde podemos romper este círculo dramático. ¿Servirán de algo las movilizaciones de los últimos días? ¿Son realmente un síntoma de que algo está cambiando "de verdad"? ¿Que hay de diferente entre estas movilizaciones y las que han ocurrido decenas de veces en las últimas décadas y que en el fondo no han conseguido ningún cambio importante y en profundidad?

Porque unas movilizaciones basadas en echar la culpa a los de siempre no van a servir de mucho. Seguro que, a largo plazo, no van a servir para nada. Me temo que para producir un cambio real las movilizaciones de toda la vida no son suficientes. De estas ha habido muchas y la verdad, tal vez hayan conseguido cambios a corto plazo, pero a largo plazo parece que todo vuelve a la dinámica de siempre, sea cual sea el sistema político: la mentira como medio para ascender  posiciones que nos permitan más dominio y más poder sobre los demás. Políticos cegados por la sed de dominio y poder, mientras la ciudadanía domesticada vive y trabaja cada día concentrada en acumular bienes materiales para sentirse segura y asegurar el futuro de sus descendientes. Así unos cuantos, tal vez los que mejor mienten, consiguen acumular riquezas mientras otros muchos se dejan utilizar y alimentan la codicia de esos "elegidos" con su propia indiferencia y pasividad.

Me parece a mí que el verdadero cambio no va a nacer de campamentos ni manifestaciones si no nos responsabilizamos cada uno de nosotros de nuestro propio papel a la hora de alimentar este viejo sistema enfermo. El enemigo no son esos políticos corruptos ni esos banqueros usureros. No. Ellos también son personas, seres humanos, tan heridos como los que más, seguramente muy inteligentes y con grandes capacidades que, en otro contexto, hubieran supuesto un enorme beneficio para la sociedad en general. Si hubieran sido inútiles o tontos no hubieran estado donde están, y la inteligencia, la capacidad de trabajo de una persona, son bienes que, bien utilizados, suponen un enorme beneficio para toda la sociedad.

El enemigo es este viejo sistema que ENTRE TODOS hemos creado. Así que entre todos tendremos que sanearlo. Todos los que somos seres humanos adultos, inteligentes, cada uno con sus capacidades personales, TENEMOS LA OBLIGACIÓN de ofrecer lo mejor de estas capacidades para mejorar la vida de todos, para crear la sociedad que todos queremos, y no sólo para enriquecernos personalmente. Pero TODOS tenemos que hacerlo. Porque mientras haya una persona trabajando 20 horas diarias mientras otra se toca la barriga y cobra subsidios sin razón, aprovechándose del trabajo de la primera, esto no va a funcionar.

Todos los que en este sistema viven aprovechándose de los demás lo están enfermando y corrompiendo. Da igual que sean los de arriba o los de abajo. Y yo me pregunto ¿Cual es el origen de esta actitud tan negativa y que tanto daño hace? Porque lo más lógico es que el ser humano, que es un ser social,  tienda a vivir en grupo y trabajar para y por el bien común de manera espontánea. Si no, es impensable la supervivencia en las condiciones en las que sobrevivieron nuestros antepasados. Y estoy segura de que en mayor o menor medida todos tenemos todavía esta inclinación a trabajar por el bien común; no hay más que ver todo el trabajo voluntario y no remunerado que se hace actualmente en la sociedad. Y por supuesto, no todos tenemos esa tendencia al "garrapateo" (de garrapata) de los que quieren aprovecharse de los demás para su propio beneficio. Hay grandísimos profesionales en  todos los sectores: desde la política, la banca, la medicina, el mundo empresarial, el mundo del arte, la mecánica, la limpieza, la construcción...etc cuya dedicación está basada en la satisfacción de un trabajo brillante y bien hecho y que beneficie a todos y no sólo a ellos mismos.

Así que me pregunto: ¿Cual es el origen de los individuos con tendencia al "garrapateo"? Y, por supuesto, como ya os imagináis viniendo de mí, la respuesta - o al menos una de las respuestas -  la encuentro en todas mis lecturas sobre el periodo primal del ser humano. Concretamente, en el libro de Jean Liedloff, El concepto del continumm. En busca del bienestar perdido  (Editorial Obstare 2009),  encontramos un ejemplo que me pareció muy significativo. Si tuviera el libro os lo escribiría literalmente pero, como lo he prestado, confiaré en mi memoria para relatároslo:

Entre los Yecuanas de la selva amazónica parece que la vida en paz y en equilibrio social fluye de una manera especialmente fácil y natural. Como muchos de vosotros ya sabéis (y los que no, a leeros el libro toca) Jean Liedloff lo atribuye a un periodo primal en en cual se ha respetado el continumm del bebé, o sea, su necesidad primal de estar en contacto permanente con su madre, junto con el respeto absoluto por todas sus necesidades en cada una de las fases de su desarrollo. En este contexto ocurrió un episodio que Liedloff encontró muy significativo porque el protagonista fue precisamente un adulto que, o bien nació en la ciudad o bien fue trasladado de recién nacido (esto no lo recuerdo bien), por lo que no vivió su periodo primal como sus familiares  de la tribu, sino siguiendo las reglas del mundo "civilizado".

Resultó que esta persona regresó ya adulto,con pareja e hijos, a la tribu, y se estableció bajo la protección de su cuñado y su familia. Así, siguiendo las normas de convivencia de la tribu, el cuñado tenían la obligación de satisfacer todas las necesidades de los recién llegados hasta que ellos estuvieran en condiciones de hacerlo por sí mismos. Parece ser que el cabeza de familia pasó una larga temporada sin "dar un palo al agua", aprovechándose del trabajo de su cuñado y, encima, de un humor de perros.

Lo que más sorprendió a Liedloff no fue la actitud de este individuo recién llegado, sino que su cuñado, sin una sola queja, se dedicará a trabajar como un mulo para mantener las dos familias, siempre de buen humor y sin reprochar nada de nada al vago de su pariente. Tuvieron que pasar varios meses para que este hombre, por fin, reaccionara y empezara a trabajar como le correspondía. Cuando esto ocurrió, su humor cambió radicalmente y los demás aceptaron este cambio con alegría y naturalidad. Liedloff relata que el cuñado responsable le comentó algo así como que su familiar había necesitado un tiempo para darse cuenta de lo que realmente quería, o sea: trabajar para mantener a su familia y por el bien común, y que cuando lo hizo por fin se sintió feliz y de buen humor.

Creo que esta anécdota nos da una clave importante de lo que nos encontramos en esta sociedad de bebés abandonados cuyas necesidades primales no son respetadas por sistema. Y también nos da la clave de donde está una posible solución; un punto donde podemos cortar la pescadilla que se muerde la cola: EN LA CRIANZA DE NUESTROS HIJOS.

Sólo cuando seamos capaces de respetar el periodo primal de nuestros hijos, desde el momento de su concepción, pasando por su nacimiento hasta su crianza posterior; sólo cuando seamos capaces de criar seres libres, empezarán a cambiar las cosas de verdad. Sólo cuando la siguiente generación esté compuesta por un número mínimo de adultos sanos, satisfechos, equilibrados, que han sido amados, cuyas necesidades afectivas fueron cubiertas desde la concepción, que no han sido domesticados, que han sido educados para la libertad y para el respeto, para el servicio a los demás no desde abajo, sino desde la igualdad; sólo cuando la mentira no tenga cabida en las relaciones familiares porque los padres son vistos como sostenedores y acompañantes y no como dominadores; cuando la verdad deje de dar de miedo, cuando la honestidad sea el fundamento de nuestras relaciones humanas. Sólo entonces cambiaran las cosas. Y no cambiarán unos años ni unas décadas, sino para siempre.


Este es el trabajo que nos corresponde hacer a todos los adultos con la responsabilidad de criar a la siguiente generación.  Esta será nuestra pequeña o gran aportación para que las cosas REALMENTE CAMBIEN.

jueves, 19 de mayo de 2011

LAS VACAS DE HEIDI

Que yo sepa, en este planeta hay dos países donde las vacas son sagradas: La India y Suiza.

Pero mientras que en la India no se les toca ni un pelo y están deambulando por pueblos y ciudades, famélicas y descuidadas, en Suiza son ciudadanas de alto rango, ocupan los más hermosos parajes y disfrutan de servicios comparables a sus cuidadores, los humanos. Y si no mirad esta foto:



La foto no es mía, la he bajado de internet, pero al encontrarla no he podido evitar la tentación de colgarla aquí para contaros que esto que veis - una vaca volando - lo vi yo también, hace unos 7 años, cuando estaba de excursión en Grindelwald, aldea del Eiger, en el oberland Bernés. Esta es una de las muchas regiones paradisíacas que hay en este país de montañas, valles, agua y verdor, donde rebaños de vacas, cabras y ovejas pastan en sus laderas en un estado de cuasi-libertad.

Me encontraba en la región con mi marido y una amiga española que había venido unos días de visita. Creo que volvíamos ya hacia el hotel después de un día de senderismo bastante durillo pero precioso. Entonces vimos un puntito en el cielo, o mejor dicho dos puntitos: uno encima del otro. Se movían hacia nosotros, así que nos quedamos esperando a ver si podíamos ver que era aquella formación tan rara.

Empezó a quedar claro que era un helicóptero...... si pero ¿Que llevaba colgando? ......

Imaginaros nuestra cara cuando vimos que era un helicóptero transportando una vaca.

Y lo curioso es que, como más tarde nos enteramos, esa escena no era en absoluto algo escepcional: las vacas que se pierden por las montañas y no bajan con su rebaño, o las que están heridas o enfermas son trasladadas en helicóptero hasta el valle. ¿Os imagináis la inversión económica que eso supone?

Casi me cuesta creer que esto sea económicamente conveniente y que no se haga sólo por cariño y respeto por el animal. Y es que en este país las vacas son ciudadanos de primera, yo diría que incluso por delante de los perros, los gatos o los caballos. Siempre que he ido a las montañas de excursión me he encontrado rebaños de ejemplares magníficos, pastando y holgazaneando tranquilamente en los parajes más paradisíacos, bajo un cielo azul celeste impresionante (o cubierto de nubes y a todo llover, que para el caso a las vacas les da igual) y con un paisaje ante sus ojos espectacular. Así no os extrañe que yo no me crea nada de lo que dicen los que desaconsejan el consumo de la leche de vaca o incluso de sus diversos derivados.

Viviendo en Suiza, no consumir lácteos es como no beber agua. Y esto es perfectamente comprensible cuando ves como aquí en cualquier supermercado tienes una amplísima oferta de leche fresca ecológica (o como lo llaman aquí, "bio"), sin ninguno de esos añadidos tan ridículos del mercado español (que si calcio, que si vitamina D, que si ácidos grasos omega no se qué....) y con un sabor delicioso (si te gusta la leche, claro). Por no hablar de los quesos o los yogures. Y si estos productos los compras directamente de su granja, ya es el no va más de sabor y calidad.

Así que yo no puedo encontrar excusas para no consumir lácteos, y mucho menos las que se refieren a la explotación animal. No hay más que ver a los animales para darse cuenta de que viven muy bien. No solo disfrutan de dos residencias -una para verano en las montañas y otra para invierno en el valle- sino que, además, tienen la opción de ser bajadas en helicoptero cuando sufren algún percance en la "residencia de verano"..... ¿Cuantos humanos pueden vivir con tantos lujos?

La lectura del libro de la Dra Christiane Northrup "Cuerpo de mujer, sabiduría de mujer" (Editorial Urano 2010) en donde informa de que los últimos estudios sugieren que el consumo de leche de vaca "ecológica" (o "bio") no está relacionado con muchas de las patologías que tradicionalmente se le han atribuido a la leche de vaca, me ha acabado de convencer de que consumir lácteos, en su justa medida (como todo), es tan sano como cualquier alimento, siempre y cuando sea producido de manera natural y respetuosa con el animal y con el medio ambiente.

martes, 17 de mayo de 2011

lunes, 9 de mayo de 2011

ESTIMADO DOCTOR ESTIVILL

Estimado doctor Estivill:

No puedo evitar escribirle estas lineas en mi blog, con la sincera esperanza de que las lea - por improbable que esto sea - para informarle de una escena que ocurrió hace algunas noches en nuestra familia. Le recomendaría que, después de leerla, cerrara los ojos para imaginársela de nuevo en toda su magnitud.

Era bien entrada la noche y toda la familia dormía. Mi hijo mayor se había colado en nuestra cama sin que nos enteráramos y allí estaba, durmiendo como un bendito. Yo dormía también tranquilamente, cuando me despertó el aliento de mi hijo pequeño en la oreja. El duerme en su cuna-sidecar pegadito a nuestra cama, por lo que puede acercarse a mí siempre que quiera. Su vocecita me sacó del sueño:

"Mamiiiii Tetaaaa"

No le voy a negar que me dio un poco de pereza tener que darme la vuelta y abrirme la chaqueta del pijama. Pero la pereza se me fue de golpe cuando vi su carita: tenía la sonrisa más bonita y enorme del mundo; con los ojos semicerrados, su cara expresaba una felicidad tan auténtica que parecía casi irreal. Su siguiente frase acabó por sumergirme directamente en el paraíso:

"Mamá, te queeeeero...."


Y tras dejar bien claro su amor, agarró la teta con  la boca y las dos manitas, cerró los ojos del todo y siguió durmiendo como un lirón. Yo me quedé un largo rato mirándole. Sentía tanto amor que estaba completamente en éxtasis.

Mire, doctor Estivill, le cuento esta escena tan íntima y hermosa porque me duele en lo más profundo que usted y todos sus colegas anteriores (Skinner, Ferber y compañía) estén robando estos momentos de felicidad extrema, amor profundo y unidad absoluta a tantas madres, padres e hijos. Porque usted y los que son como usted, amparados por esos teóricos conocimientos profesionales, asustan a los padres con amenazas infundadas de enfermedades y desequilibrios futuros; cuando lo cierto es que son sus métodos conductistas, adultocéntricos, irrespetuosos y maltratadores los que los provocan. Podrá citarme toda la bibliografía científica que quiera, doctor Estivill, que por cada artículo que usted me muestre defendiendo la utilidad de su método le mostraré yo otro evidenciando su malignidad.

Pero, en cualquier caso, no hace falta que nos perdamos en un caos de bibliografía porque hay una cosa bastante evidente: La felicidad, doctor Estivill, nunca ha provocado ninguna enfermedad ni ningún desequilibrio a nadie.

Mire, el que usted llama su profesor (el doctor Ferber) todavía podía ampararse en la ignorancia de la época en cuestiones de salud primal, exterogestación, continumm, cortisol, adrenalina, serotonina, oxitocina, desarrollo postnatal de las redes neuronales, ... etc. Pero usted ya no tiene esa excusa (Con el agravante de que es usted neuropediatra ¿no?). Y ahí sigue, en sus trece, mientras que, por cierto, su maestro está suavizando bastante su discurso inicial y modificando su método. 

Y ahora resulta, doctor Estivill, que es usted especialista en nutrición y todo..... en fin. Mejor no le cuento como son nuestras caóticas comidas ( y que el peque, de más de dos años, ¡MAMA ANTES DE COMER!!!!) porque seguro que me hablaría de todos los terribles trastornos alimentarios que sufrirán mis hijos en el futuro y, francamente, ni me lo creo ni me interesa. 

Sólo me gustaría, doctor Estivill, que releyera la escena con la que he empezado esta carta, se la imagine, se sumerja en ella con los ojos cerrados y luego, con el corazón en la mano y mirándome a los ojos, me diga que dormir con mi hijo, atenderle cuando me necesita, darle teta a cualquier hora y, en resumen, satisfacer todas sus necesidades de ser humano de dos años, le va a perjudicar. 

Cordialmente

María Berrozpe

sábado, 7 de mayo de 2011

7 DE MAYO



Hoy nací a la vida.

Hoy me convertí en un bebé deseado y amado.

Hoy tuve un pecho donde habitar, un regazo envolvente, unos brazos sostenedores.

Hoy me envolvió el Amor absoluto.

Hoy es un día de celebración, de sol, de primavera, de principios, de vida............



Hoy es mi CUMPLEAÑOS!!!!









jueves, 5 de mayo de 2011

LA NADA


- "¿Qué es la Nada? 
-Es el vacío que queda, la desolación que destruye este mundo y mi encomienda es ayudar a la Nada. 
- ¿Por qué? 
-Porque el humano sin esperanzas es fácil de controlar y aquél que tenga el control, tendrá el Poder. "



Fragmento de "La Historia Interminable" de Michael Ende.




¿Recordáis "La Nada" que se estaba comiendo el reino de fantasía  en la inolvidable obra de Michael Ende "La historia interminable"? La "Nada", como su nombre bien indicaba, no era algo concreto sino más bien la ausencia de ese algo (en este caso el reino de fantasía). Hasta ese libro, en todos mis cuentos y novelas infantiles el malo era algo concreto, feo, asqueroso, maloliente. Pero Michael Ende pone un toque  de genialidad en su obra: el malo es "La Nada", la no existencia, la falta de.

¿Porque os hablo así, de repente, de "La Nada"? Pues porque en los últimos días he pensado mucho en como caracterizar ese "algo" que se está comiendo nuestra humanidad. Al principio pensé en un dragón negro y oscuro, pero no. No era lo suficientemente horrible. Además, me parece bastante injusto ligar siempre el color negro a lo  "malo":  El Señor oscuro del señor de los anillos, la viuda negra (dígase de un tipo de araña, la de picadura más mortífera, o de la mujer que asesina fríamente a su marido), la oveja negra (el malo de la familia)... etc. Pero lo cierto es que el negro, por sí mismo, no tiene nada de malo. La oscuridad complementa a la luz, sin noche no hay día y, además, el negro no sólo se puede considerar como la ausencia de color, sino  también como la suma de todos los colores.


No me venía a la cabeza otra figura que caracterizara lo que tenía en mente hasta que me acordé de "La Nada", la devoradora de Fantasía de "La historia interminable".


" La Nada", una personalización perfecta de lo que quiero expresar.


Es esa "Nada" la que devora nuestra humanidad poco a poco. Y a medida que crece devora más y más y más. Y cuanto más grande se hace, más nos va a costar que deje de destruirnos, de reemplazar nuestro espíritu con el vacío, la no-existencia.


"La Nada" se alimenta de ausencia de Amor. De hecho podríamos decir que ella ES ausencia de Amor; y como el espíritu humano se alimenta de Amor, "La Nada" lo va destruyendo poco a poco, pero de manera inevitable. Cada acto de la humanidad que ataque directamente al Amor engorda "La Nada": Desde los más evidentes, realizados por pura maldad, hasta los cometidos en nombre del bien, la libertad o la paz. Desde la destrucción de las torres gemelas y los aviones del 11S, hasta las guerras que este hecho desencadenó, y la muerte del terrorista más buscado hace un par de días. Con estos últimos debe de regodearse muy especialmente, riéndose de lo estúpidos que somos los humanos capaces de creernos que podemos conseguir un paraíso de paz y libertad a base de injusticia, muerte y destrucción. Con los daños "colaterales" de las guerras, con las víctimas del terrorismo, con los miles de inocentes que mueren y son heridos cada día, ella celebra un auténtico festín.


Pero hay algo que también engorda a esta "Nada" poco a poco pero constantemente,  que no sale en los medios de comunicación, y mucho menos en primera página. Algo que ocurre millones de veces en el planeta cada día. Cada vez que un niño nace de manera violenta, sin respetar sus necesidades más básicas, cada vez que a un bebé se le priva de su madre, de su calor, de su alimento, de su contacto; cada vez que se le deja llorando en la cuna para "que se acostumbre", no se le abraza, ni se le besa, ni se le coge en brazos; cada vez que se le niega el amor incondicional de la persona a la que él más incondicionalmente ama; cada vez que un niño recibe un bofetón, cada vez que se le humilla, se le somete, se le va transformando en el adulto capaz de humillar y someter. En resumen: cada vez que herimos el espíritu humano con el que nacen nuestros hijos, para enjaularlo y conseguir un adulto capaz de perpetuar nuestra cultura, "La Nada" siente que tiene mucho futuro por delante y que de hambre, precisamente, no se morirá.


Por suerte la humanidad también está llena de amor, por todas partes. De hecho, yo estoy segura de que es más abundante de lo que creemos, sólo que a los medios de comunicación no les interesa tanto. En cada uno de nosotros nuestro espíritu humano tal vez esté herido y enjaulado, pero no está muerto. Quiero creer que hasta el más terrible de los asesinos tiene dentro un espíritu dispuesto a recuperarse y liberarse, para convertir al monstruo que es o fue, en la persona que debería haber llegado a ser.


Cada niño que nace y es recibido en un pecho amoroso que lo nutre, lo sostiene, lo ama de manera incondicional. Cada ser humano criado con amor y respeto. Cada beso, cada abrazo, cada "te quiero", cada "te amo", cada "te perdono", cada muestra de altruismo, cada apretón de manos, cada acto de justicia..... rellena "La Nada"  de Amor y la hace más y más pequeña.


Porque la sociedad libre, pacífica y justa no la vamos a conseguir a base de imponer, de matar, de destruir... o sea, lo que hemos intentado hacer millares de veces a lo largo de nuestra historia y siempre con el mismo resultado: un fracaso absoluto. Porque la humanidad es como un sólo ser que no puede sobrevivir a base de amputarle las partes que no gustan a las partes dominantes del momento. Una humanidad lisiada, eso es lo que somos, que en lugar de trabajar por el bienestar de todo el organismo, de todos sus miembros, todos necesarios e indispensables, nos dedicamos a imponernos unos a los otros, a anular y destruir a los más débiles e imponer nuestra propia visión del mundo cuando nos convertimos en una parte dominante y dominadora de las demás. Curiosamente la misma actitud que tenemos a pequeña escala los adultos con los niños. Interesante ¿no?


Creo sinceramente que el cambio que necesitamos - no ya para conseguir una sociedad pacífica y segura, sino para no extinguirnos y desaparecer para siempre -  no va a venir de la mano de la violencia. No, el cambio tiene que venir de mano del Amor. Ese Amor que nutre nuestro espíritu humano libre y con el que somos concebidos todos los seres humanos. El objetivo es respetarlo y alimentarlo en cada persona, en cada nuevo bebé, para que cada vez  haya más seres humanos incapaces de matar, destruir y odiar. Seres humanos capaces de hacer del amor la base, el camino y el fin de sus relaciones con los demás. Seres humanos para los que hacer daño al prójimo sea tan inconcebible como lo es ahora para nosotros tirarnos de cabeza contra un suelo de piedra desde un cuarto piso y pretender sobrevivir.


Espero que en cada rincón del planeta, en cada una de sus múltiples culturas,  haya en este momento  una madre y un padre recibiendo una nueva vida con amor y respeto, dispuestos a amarla incondicionalmente, para permitir que se desarrolle en su plenitud el ser humano bueno, maravilloso, inmenso, esplendoroso y único que puede llegar a ser. Seres humanos que poquito a poco, generación tras generación, irán alimentando el mundo de Amor, mientras "La Nada" desaparece y es sustituida por el espíritu de una humanidad pacífica, plena y feliz.


Yo todavía tengo esperanza. Una esperanza que -volviendo al mundo de la fantasía , en este caso el mundo de Peter Pan -  se alimenta de las risas de cada uno de los bebés felices, amados y satisfechos.... (como las hadas).

5 DE MAYO

Fue un día triste.

De separación y ruptura.

De dolor y desesperación.

De pánico.

Pero,sobretodo, de soledad.

Sentía la ausencia de mi mundo como un peligro de muerte.

Sí, fue un día triste, un día de pérdidas irreparables.

Un día sin nada que celebrar.

Un día para olvidar.

domingo, 1 de mayo de 2011

MI MADRE

Mi madre es esa mujer que me ha dado la vida dedicándome la suya minuto a minuto, día a día.


Mi madre es esa mujer de la risa clara, transparente, contagiosa. La risa más bonita que he oído nunca.


Mi madre tiene unas manos perfectas, finas, suaves, de uñas cuidadísimas, que parece que no hayan trabajado nunca, cuando la verdad es que han pasado la vida limpiando, fregando, ordenando, remendando.......pero sobretodo, cuidando. Cuidando de mí, cuidando de mi padre, cuidando de sus padres, cuidando de sus suegros....... sus manos lo mismo acariciaban una mejilla llorosa que cambiaban un pañal, pelaban una fruta, ataban los tirantes de un peto,  peinaban, cocinaban un banquete, hacían una cama, ponían una tirita..... Sus manos siempre huelen a jabón, crema hidratante, tomate, ajo, cebolla, cocido, naranja....... Ayer ella se las miraba y se cogía la piel de una con los dedos de la otra. "Debería cortar por aquí...., con las manos que yo tenía, lo arrugadas que están ahora". Ay, mamá, si tus manos están más bonitas que nunca. Llenas de tanta vida..... cada arruga, cada mancha tiene su historia. Las manos de mi madre siguen siendo las más bonitas del mundo.


Mi madre tiene una mirada chispeante, curiosa, cariñosa, que sale de unos ojos oscuros, profundo y enormes.


Mi madre tiene una sonrisa generosa, precursora de esa risa maravillosa.


Mi madre no sabe parar quieta, relajarse y descansar. Sobretodo cuando hay algo que hacer para alguien y especialmente si ese alguien somos nosotros (sobretodo sus nietos). Si no es la comida del día, serán un centenar de croquetas ("para que tengas cuando nos vayamos"), una lavadora ("así la tendemos a primera hora de la mañana"), unos cuantos remiendos ("que quedará como nuevo"), una repasada al orden de la cocina ("hija, es que tu eres muy inteligente... pero de estas cosas yo sé más...).


Mi madre tiene un pecho maternal, acogedor, cálido y terapeútico. Especialmente indicado para el dolor de oidos y las pesadillas infantiles. Un pecho que tal vez nunca se llenara de leche, pero del que fluyó a mares el amor y el deseo maternal.


Mi madre tiene un regazo envolvente, tan acogedor y cálido como su pecho, capaz de protegerme de todos los peligros del mundo. Capaz de exorcizar todos los miedos, acabar con todos los males. Cuando me siento sobrepasada por la vida de adulta, por la responsabilidad de mis tres pequeños, me gustaría encogerme, hacerme tan pequeñita como el menor de mis hijos y volver a acurrucarme en su regazo. Allí todo es paz, todo va bien, no hay problemas......


Mi madre tiene un corazón enorme, que late al únisono de los corazones de los que ama, sacrificando su propio ritmo.


En fin, que mi madre es mi madre y con eso lo digo todo y no hay mucho más que decir, porque no hay ningún amor comparable al amor que une a una madre con su hij@.


FELICIDADES MAMÁ

sábado, 30 de abril de 2011

ESTIMADO SEÑOR MINISTRO:



Estimado señor ministro Valeriano Gomez


No puedo evitar escribirle esta carta abierta, que usted no leerá, pero que me quema en los dedos después de leer sus últimas declaraciones en rueda de prensa tras el Consejo de Ministros. 


Y es que, señor ministro, no me puedo creer lo que acabo de leer. No me puedo creer que una persona en su posición haga gala de tan tremenda ignorancia sobre algo tan básico y fundamental como es la verdadera "conciliación familiar".


Porque realmente quiero creer que es ignorancia lo que le ha llevado a asegurar que: 


...."Si tuviera que elegir una sola medida por encima de todas las demás para estimular la igualdad y, al mismo tiempo, la eficiencia de una economía, la capacidad, la producción y la riqueza a medio y largo plazo, esa sería que todos los chicos pudieran estar escolarizados inmediatamente después de su nacimiento".


Y es que si no ha sido la ignorancia, si usted ha hablado perfectamente informado de las consecuencias que tendría la aplicación de sus medidas, es como para asustarse de que nuestra sociedad esté en manos de hombres así.


Toda la bibliografía, escrita por grandes profesionales de las más diversas disciplinas, que demuestra 
  • La necesidad de los hijos de estar con sus padres. 
  • La necesidad de los bebés de no romper su "continumm" y seguir con su madre, al menos en el periodo de exterogestación (los siguientes seis meses tras el parto, tal vez nueve). 
  • La necesidad de las madres de estar con sus bebés. 
  • La necesidad de los padres de estar con sus hijos. 
está a su alcance de la misma manera que ha estado al mio. Moléstese en leerla, por favor, porque una persona en su cargo debería conocerla. O al menos debería dejarse asesorar por personas que la conocen.


Yo, señor ministro, no tengo la menor intención de parir un hijo para abandonarlo inmediatamente en manos de otras personas, por gratuita y bien vista que sea esta opción. Yo, señor ministro, a pesar de haber dedicado gran parte de mi vida adulta a la investigación biomédica, quiero criar a mis hijos. Quiero darles lo que ellos necesitan: a su madre las 24 horas del día, durante el tiempo que sea necesario. Y quiero que ustedes, los políticos, me apoyen en esta opción de la misma manera que apoyan a las mujeres que no la toman. Actualmente no lo hacen y yo me siento discriminada. Actualmente me saldría más rentable dejar a mis hijos en manos desconocidas, pero subvencionadas, y dedicarme yo a seguir desarrollando mi carrera profesional, que permitir que mis hijos se críen en mis manos, no subvencionadas y encima penalizadas por tomar esta decisión. 


Yo, de verdad, no sé que pretende haciendo declaraciones como las que ha hecho. ¿Quiere hacerse el progresista? ¿El feminista? Pues yo creo que lo verdaderamente progresista serían las medidas que permitieran a los padres pasar más tiempo con sus hijos. Que las madres pudieran vivir su puerperio (al menos dos años) con sus bebés, sin sacrificar su vida profesional; y esto no es encerrando a las mujeres otra vez en casa (como piensan algunos) sino sacando a los bebés a la calle, a la vida activa de sus madres; dando facilidades para que las madres puedan desarrollar su profesión cerca de sus hijos, al alcance de sus hijos.  O sea, normalizando la maternidad, que parece que sea algo vergonzoso que sólo se puede ejercer en casa, con las cortinas echadas. Permitir que las madres que quieren estar al alcance de sus hijos las 24 horas del día puedan desarrollar su profesión. Esto sería lo realmente progresista.


¿Difícil? Seguro, dificilísimo. De hecho requiere un cambio de mentalidad tan profundo que parece una utopía. Pero, ¿Acaso usted está en donde está para hacer cosas fáciles?. ¿No debería ser su objetivo conseguir una sociedad mejor? ¿Cree que esta sociedad puede mejorar si la forman seres humanos heridos, insatisfechos  y abandonados desde que son bebés? ¿Cree de verdad que es bueno para alguien, ni a corto, ni a medio, ni a largo plazo, separar a las madres de sus bebés cuando más se necesitan?


Lea, señor ministro, lea y estudie. Si lee un poquito y se informa mínimamente sobre los últimos estudios en salud primal, sobre los efectos que produce la institucionalización en los bebés,  sobre el efecto del estress en la configuración del cerebro y en la futura salud mental del bebé, se daría cuenta de la barbaridad que ha dicho. 


De verdad que quiero creer que es la ignorancia la que ha hablado a través de su boca y no la simple maldad. Quiero creer que nuestros políticos son todavía seres humanos (con sus defectos y virtudes) y no seres tan heridos que han perdido hasta su última traza de humanidad. 


Atentamente


María Berrozpe


viernes, 29 de abril de 2011

ESTIMADO OBSTETRA......

Estimado Obstetra - Amor Maternal

Estimado obstetra:

Soy María, madre de tres hijos de cinco, cuatro y dos años de edad. Y como eso le escribo: como madre multípara, añosa (el primero me nació cuando yo ya contaba con los treinta y cinco años bien cumplidos) y que ha devorado los libros de su colega Michel Odent,  mucha bibliografía de Ina May Gaskin, Consuelo Ruiz-Vélez Frías, David Chamberlain y Casilda Rodrigañez, además de artículos que salen en la red de páginas web como "El parto es nuestro",  las últimas recomendaciones de la OMS para la atención al parto,  diversos blog de maternidad y crianza y bastante bibliografía especializada de estudios clínicos sobre la seguridad del parto en diferentes condiciones .

Me preguntará el porqué de tanto interés por todo lo relacionado con el nacimiento del ser humano teniendo en cuenta que para preocuparse de mis partos ya están ustedes, que han estudiado la larguísima carrera de medicina, con su especialización incluida, y a lo que la mayoría  pueden añadir muchos años de experiencia en el ejercicio de su profesión.

Pues verá, todo empezó en mi primer parto. Fue un muy buen parto según sus estándares. Me dilataron a base de oxitocina sintética y me pusieron epidural. Nada excepcional. Tal vez la mayoría de ustedes hubieran preferido hacerme una episiotomía, ya que me rasgué ( le pedí a mi ginecóloga que por favor no me cortara, algo que respetó, tal vez en contra de su criterio). En el expulsivo sentía que me moría, que no podía más. Me dijeron que eso era lo normal, que precisamente cuando crees que no puedes más es cuando nace el bebé. Me felicitaron porque "había conseguido parir" y nadie se preocupó de que no tuviera el menor interés por ponerme a mi hijo al pecho. Todo era lo normal: una madre agotada y un bebé adormecido que no se engancha al pecho y cuando lo hace (más de 24 horas después) lo hace mal.

Pero ¿Sabe? a mí me quedó mal sabor de boca. Resulta que, además de todo lo que les he contado por ahí arriba, soy doctora en biología y, aunque mi especialidad no es la zoología, lo cierto es que me costaba creer que la especie humana hubiera llegado hasta donde ha llegado teniendo un mecanismo de parto tan terriblemente defectuoso. Porque no era sólo mi parto, no. La mayoría de mis primas y de mis amigas habian parido por cesarea. Sí, si, la mayoría. Y las que se habían librado de la cesarea habían tenido partos bastante infernales y muy intervenidos. Y sí, claro, ya sé eso de la cabeza grande por nuestro inteligentísimo cerebro, la pelvis estrecha por la posición bípeda, como complica todo esto la evolución del parto......... pero, a pesar de todo, es difícil de creer que una especie con un parto tan peligroso haya, no sólo sobrevivido, sino colonizado el planeta entero tal y como nosotros lo hemos hecho.

Por eso empecé a leer. Empecé por "La revolución del nacimiento" de Isabel Fernandez del Castillo y continué con todo lo que caía en mis manos de Michel Odent. Y la verdad es que fue un muy buen comienzo. En la obra de Michel Odent están muy bien reflejadas todas las razones de porqué el parto es como es y no como debería ser. Además a través de sus libros, artículos  y  banco de datos sobre salud primal puedes acceder a muchísima bibliografía interesantísima. Más tarde, la lectura de autores como Casilda Rodrigañez, David Chamberlain, Nils Bergman o Laura Gutman complementaron los conocimientos adquiridos con las lecturas de Michel Odent, apoyando sus teorías desde otras disciplinas.

Así que, después de algo más de cinco años leyendo y leyendo a los más diversos autores sobre el parto, el bebé y la parturienta, he llegado a las siguientes conclusiones:

EN CUANTO A LA MADRE Y AL PARTO
  1. El parto es un ACTO SEXUAL. Igual que lo es el coito pero, a diferencia de este último, no es reconocido ni tratado como tal.
  2. El neocortex inhibe el parto, de la misma manera que inhibe el coito. Es nuestro cerebro primitivo el que tiene que orquestar todo el proceso, pero para ello el neocortex tiene que permitírselo.
  3. Y para que el neocortex deje el camino libre y se "desconecte" la mujer necesita unas condiciones mínimas de intimidad, seguridad, confianza y bienestar. Sólo así se activará completamente la cascada hormonal que permite que el parto se desarrolle con fluidez. 
Reconocerá usted que las condiciones actuales de atención al parto vigentes en la gran mayoría de hospitales  ignoran absolutamente los tres puntos anteriores. El resultado es que las mujeres se enfrentan a sus partos con el neocortex alerta e inhibiendo la cascada hormonal necesaria para que todo evolucione. Esto tiene varios efectos:
  1. Al no evolucionar de manera espontánea se tiene que intervenir y con las intervenciones se produce una "reacción en cadena", ya que cada una aumenta la posibilidad de que se tengan que aplicar otras más invasivas, hasta llegar a la salvadora cesarea, imprescindible cuando el proceso natural se ha echado a perder completamente.
  2. Las mujeres nos creemos que no sabemos parir sin ayuda y consideramos al hospital, sus protocolos y sus profesionales nuestros salvadores, ignorando que en la gran mayoría de los casos se están limitando a resolver las complicaciones que ellos mismos han provocado al intervenir por defecto un proceso que, en otras condiciones totalmente distintas, hubiera evolucionado de manera natural y sin complicaciones. 
Usted me dirá que las cosas no son tan sencillas, que parir es peligroso, que se pueden presentar muchísimas complicaciones, que en la naturaleza también se muere pariendo, que la mortalidad de las madres y los bebés ha disminuido muchísimo en las últimas décadas (sobretodo desde que se pare en hospitales) y, la última y más popular: que parimos demasiado mayores (o sea, somos madres añosas) y por eso necesitamos tanta "ayuda".

Bueno, pues entonces explíqueme porqué las estadísticas sobre mortalidad no reflejan diferencias entre partos atendidos en casa por personal cualificado y partos hospitalarios, cuando lo más razonable y lógico sería que parir en casa fuera significativamente más peligroso. Yo creo que es porque el mismo hospital está desencadenado las complicaciones que luego tiene que tratar. En cambio, en su propia casa, la mujer está en un ambiente más idóneo para que se produzca el verdadero parto orgásmico que es, a todas luces, el más seguro de todos.

Y me preguntará ¿Porqué entonces todavía se producen complicaciones importantes en algunos partos en casa que obligan al traslado urgente al hospital?

Pues yo le contesto lo siguiente (basándome principalmente en mis lecturas de los textos de Casilda Rodrigañez y en el "Estudio sobre el útero" realizado actualmente por mi ciber-amiga Monica de Felipe): Porque las mujeres hemos olvidado, no sólo que podemos parir y como hacerlo, sino que podemos parir sin dolor. No sólo lo hemos olvidado, sino que cuando las últimas investigaciones intentan recordárnoslo, no nos lo creemos. Y eso ha ocurrido porque milenios de patriarcado, sometimiento y demonización de nuestra sexualidad nos ha convertido en lo que ahora somos: mujeres adultas con una sexualidad no desarrollada plenamente:  Mucha sexualidad coital frente a cero sexualidad maternal (parto y lactancia). Mujeres con úteros contraídos, tensos, inhibidos, que no pueden latir en contracciones indoloras y eficaces. Mujeres que llegan a sus partos sin haber desarrollado todo su potencial sexual.. Mujeres que llegan a sus partos sin ver un sólo parto natural, fisiológico u orgásmico (como quieran llamarlo, es lo mismo) y, encima, convencidas de que parir es, obligatoriamente, doloroso, terrible y peligroso.

Las mujeres que paren en casa están más concienciadas y mejor informadas que la gran mayoría de las que van al hospital, pero aún así es muy difícil desprenderse de todas las limitaciones que el patriarcado nos ha impuesto porque el sometimiento empieza a producir sus efectos ya desde que somos niñas. Y a pesar de ello la gran mayoría consigue parir sin grandes complicaciones, seguramente con dolor, pero sin poner en peligro su vida o la de su hijo. Y una minoría consigue librarse incluso del dolor y vivir el parto que la madre naturaleza nos tiene preparadas a todas.

Pero no se preocupe, que no pretendo dejarle sin trabajo. Es evidente que el parto es un proceso que se debe de realizar controlado por personal cualificado para asegurarse de que todo va como debe y, si no, intervenir para asegurar el bienestar de madre y bebé. A diferencia del coito -que puede interrumpirse en cualquier momento del proceso sin poner en peligro la vida de nadie - la interrupción del proceso del parto puede tener consecuencias muy graves para la madre y/o el bebé. Así que no crea que estoy abogando por parir en medio de la selva del amazonas sin ningún tipo de asistencia cualificada.

No, lo que yo reinvindico es totalmente diferente. Reivindico el derecho de todas las mujeres a tener la oportunidad de vivir su parto orgásmico, cuidadas  y protegidas por unos profesionales que vigilan en la sombra, sin molestar, atentos y dispuestos a intervenir si aparecen complicaciones imprevistas (que no producirían ni ellos con su actitud, ni sus obsoletos protocolos), complicaciones que por minoritarias que fueran en el caso de que las mujeres pudiéramos parir en las condiciones ideales, son razón suficiente para la presencia (respetuosa y silenciosa, eso sí) de profesionales debidamente cualificados durante el proceso del nacimiento.

Y EN CUANTO AL BEBÉ

Pues más de lo mismo. El bebé está preparado, gracias a miles de años de concienzuda evolución, para vivir el parto orgásmico y, tras él, ser colocado en su habitat natural: el pecho de su madre, donde encontrará todo lo necesario para sobrevivir por sus propios medios (Nils Bergman). Así de simple. Negarle eso gratuítamente es intolerable, pero es lo que viene ocurriendo desde hace siglos y de manera sistemática en nombre de una falsa seguridad, ya que lo más seguro siempre será lo que la naturaleza tiene previsto. Ante estos hechos Michel Odent nos lanza una valiente hipótesis: la capacidad de amar que tenga en el futuro ese bebé estará determinada por lo que ocurra durante el nacimiento e inmediatamente después de él. La clave parece estar en la oxitocina y le recomiendo encarecidamente que lea los escritos de este autor sobre este tema. Si tiene razón, las repercusiones de su teoría son impresionantes y desde luego es como para plantearse muy seriamente el trato dado al bebé en la actualidad durante el parto y el post-parto.

Y de nuevo no piense que niego la existencia de patologías que obligan a separar el bebé de su madre tras el nacimiento, o a sacarlo mediante cesareas o partos instrumentalizados. Pero usted sabe muy bien que muchas de estas acciones se realizan sin ser necesarias o como respuesta a complicaciones producidas por la misma intervención previa, como ya he comentado anteriormente. Y esto es lo que hay que cambiar. Que ningún bebé sufra gratuitamente en nombre de protocolos obsoletos, que se permita actuar libremente a la naturaleza  mientras ustedes observan (recuerden, en la sombra, "sin ser vistos ni oídos") preparados para actuar en caso de que se necesite su intervención debido a una verdadera complicación.

Si ustedes consiguieran este objetivo no sólo tendríamos los partos que  nuestros hijos y nosotras nos merecemos, sino que se daría el primer paso para que se produjera el apego natural entre madre e hijo y que la tercera fase de nuestro ciclo sexual, la lactancia, empezara con buen pie. Y esto a su vez produciría un cambio enorme en la relación entre padres e hijos y su crianza posterior, repercutiendo todo ello en la formación de seres humanos más pacíficos, amoroso y empáticos. El resultado final sería una sociedad diferente a la sociedad violenta y competitiva de la actualidad. Una sociedad más justa y pacífica. Tal vez crean que estoy exagerando y que se "me va la olla" pero ¿Y si tengo razón? (Bueno, no yo personalmente,  sino Michel Odent y otros autores antes citados que apoyan esta hipótesis). ¿No creen que las repercusiones de su pequeño cambio de actitud podrían ser suficientemente importantes como para lanzarse de cabeza a él?

En fin, estimado obstetra, no quiero alargarme más. Si después de leer mi carta siente la tentación de leer las fuentes que cito, reflexionar sobre ellas y cuestionarse su actuación, me doy por satisfecha. Gracias a Dios las cosas están cambiando, ya desde hace años, más en unos países que en otros, pero de manera inevitable.

Un cordial saludo

María Berrozpe


jueves, 28 de abril de 2011

SOBRE EL "DERECHO" A SER PADRES





Llevo varias semanas dando vueltas a la cabeza con este tema. De hecho escribí un post enterito que acabé borrando; me dio miedo que fuera demasiado duro o, incluso, ofensivo. Tras escribirlo, leerlo y releerlo me dio la impresión de que me había convertido en una juez implacable con el poder de opinar sobre quien tiene derecho y quien no a ser madre o padre.


Y es que lo escribí enfadada. A mis manos habían llegado una serie de artículos que me mostraban la parte más egoísta y oscura del deseo maternal/paternal. Uno de los artículos fue el caso de un matrimonio australiano, capaz de matar a sus gemelos intrauterinos, productos de la fecundación "in vitro", porque deseaban una niña. Los mataron por ser varones.  Unos días antes, en otro artículo, pude leer las desgraciadas declaraciones de una famosa de la prensa rosa, que calificaba el amor que sentía por su hijo biológico con un 10 y el que sentía por sus gemelas - producto de un vientre de alquiler - con un 9. Y es que para esta señora el amor por un hijo biológico es mayor que por uno adoptado. Hay hijos de primera y de segunda, vamos. Todo esto se unía a comentarios que había ido leyendo en diferentes medios de comunicación, blogs de adopción y grupos de facebook, hechos por padres adoptivos que parecía que habían ganado el certificado de idoneidad en una rifa de feria. Y eso que  los adoptivos al menos tienen que superar una evaluación porque los biológico ni eso. De hecho, a la hora de la verdad es todo lo contrario: el derecho de los padres biológicos sobre sus hijos se pone muchas veces por delante del derecho de los menores a que se haga lo es mejor para ellos.


Parece que para ser padres, y padres del bebé que queremos, todo vale. Y de verdad que entiendo la injusticia que supone para muchas personas no poder concebir hijos de manera natural. Personas con un poderoso deseo maternal/paternal que serían  padres maravillosos. Personas que pueden ver como hay mujeres abortando bebés no deseados,  pariéndolos  para luego matarlos, abandonarlos o maltratarlos, mientras ellos que quieren ser padres y tienen todo lo necesario para dar a una criatura una crianza amorosa y completa, no pueden. Es muy injusto. Muy, muy injusto.


Pero eso no convierte la maternidad/paternidad en un derecho. Ni convierte en realidad la frase "el fin justifica los medios". Y los medios hoy en día son muchos y variados. A los tradicionales de la fecundación natural y la adopción, en los últimos decenios se ha unido el desarrollo de las técnicas de fecundación "in vitro". Y estas últimas han acabado de abrir la caja de Pandora.


Ahora muchas personas que no podían concebir, pueden, como si todo el mundo tuviera el "derecho" a ser padres por todos los medios y en cualquier circunstancia. Pero la posibilidad de que una mujer se quede embarazada en algunas de las situaciones en las que no hubiera sido posible de manera natural puede ser extremadamente delicado. Porque estamos hablando del inicio de la vida de un nuevo ser humano. No se trata de una técnica para salvar la vida de nadie, ni para curar a un enfermo. Se trata de una técnica que produce nuevos seres humanos (y, que yo sepa, no somos una especie en peligro de extinción).  Yo siempre he sido muy crítica con esta tecnología y de hecho no me pareció muy oportuno que  su "padre" recibiera el premio Nobel, pero reconozco que bien utilizada ofrece la oportunidad de ser padres a personas que por patologías muy concretas no pueden concebir, pero por lo demás llevan a término el embarazo sin más complicaciones que cualquier embarazo producido naturalmente. Así que, en principio, no tenemos porqué esperar ninguna consecuencia negativa para estos bebés.  Esta es su cara buena.


Pero también tiene una cara mala: la fecundación "in vitro" también ha abierto la posibilidad a que se produzca un embarazo en situaciones que, por decirlo suavemente, son éticamente muy cuestionables. Este es el caso, por ejemplo, de las mujeres que por su edad ya no son fértiles pero deciden embarcarse en la aventura a pesar de los riesgos que supone, no sólo para ellas, sino sobretodo para el futuro bebé. También es muy delicada la situación de mujeres que por la enfermedad que sufren tienen embarazos de alto riesgo que raramente llegan a término produciéndose por ello abortos repetidos o nacimientos prematuros. 


Pero para mí el premio al mal uso de la técnica se lo llevan los llamados "vientres de alquiler". Concebir un hijo en el cuerpo de una mujer que no será su madre sólo para satisfacer el deseo maternal/paternal de otras personas me parece una manera de lo más brutal de tratar la vida humana como una mercancía más.  Porque aquí se ha montado un negocio, como otro cualquiera, donde el deseo de ser padres al precio que sea y en cualquier condición se utiliza para conseguir ganancias, caiga quien caiga en el camino. Pero esto es terrible porque en este camino el que cae es un bebé humano. Una criatura completamente a merced de los adultos que deciden sobre como y cuando es concebido, como y cuando nace y en que condiciones.


En una época donde profesionales como Nils Bergman nos dicen que "lo peor que le puede pasar a un recién nacido es que lo separen de su madre", o como Nancy Verrier que describió la "herida primal" sufrida por los bebés ofrecidos en adopción; donde proliferan las organizaciones de adoptados reclamando su derecho (ya legalmente reconocido) a  saber sus orígenes biológicos y, lo que es más importante, su necesidad de saberlos; parece mentira que se estén realizando miles de fecundaciones "in vitro" con esperma y/o óvulos de donantes anónimos y en algunas ocasiones en mujeres que alquilan su cuerpo para hacer de incubadoras, con lo que el bebé no tendrá ninguna posibilidad de que se le respeten dos de sus más importantes derechos:


1- El derecho a no ser separado de su madre
2- El derecho a conocer sus antecedentes biológicos


Así que a los abusos que históricamente se han cometido en el terreno de la adopción y de la maternidad/paternidad biológica, ahora tenemos que añadir los que se producen gracias a las nuevas tecnologías desarrolladas, y francamente, me dan mucho miedo. ¿Quien controlará su uso? Porque aunque algunos países tienen una legislación bastante restrictiva, en otros todo está permitido, así que con tener dinerito ya vale: consigues el niño que te interesa. ¿Quien evitará el diseño de hijos  "a la carta"? ¿Quien pondrá un límite de edad para concebir? ¿Quién valorará la diferencia entre valentía y  puro egoísmo/irresponsabilidad? ¿Quién controlará el derecho de todos los seres humanos a no ser un producto de compra/venta? ¿Quién controlará las motivaciones para engendrar estos hijos?


¿Qué sentirán en el futuro esas personas producto de un "vientre de alquiler" anónimo y de un óvulo y/o espermatozoide de origen desconocido?  ¿Son conscientes los padres que recurren a ellas de la repercusión que tendrá este origen en la vida de sus hijos? ¿Les da igual?  


Y volviendo a la pregunta inicial ¿Existe el derecho a ser padres? Yo creo que no. La maternidad/paternidad no es un derecho. El derecho a la vida y a unos padres capaces de cubrir todas sus necesidades de ser humano, lo tiene la criatura recién concebida. 


Pero nosotros, los adultos, no tenemos derecho a concebir cuando no podemos garantizar, al menos mínimamente, el cumplimiento de los derechos de nuestros hijos. De la misma manera que concebir y parir un hijo no te da el derecho a quedarte con él, como si de un bien se tratara, cuando no quieres o no  puedes cumplir con tu rol de madre/padre. Ni cualquiera puede adoptar, si no demuestra antes que está capacitado para cubrir todas las necesidades de una criatura. 


En la naturaleza lo podemos ver muy claramente: sólo dejan descendencia los mas aptos, los mejor adaptados, los más fuertes. En cualquier caso no es un derecho que tengan por defecto todos los individuos, sino que se convierte en el objetivo por el que viven y luchan y que sólo algunos consiguen. 


En la sociedad humana no es tan simple. De hecho no tienen más hijos los que más fuertes o los mejor adaptados. Parece que la naturaleza se ha desligado de la sociedad y ser capaz de concebir ya no está ligado ni al deseo de ser madre/padre ni a la capacidad de la persona para cuidar a su descendencia y asegurar su supervivencia. Por eso se dan situaciones tan críticas e injustas (unas personas que conciben muchos hijos de los que no pueden o quieren hacerse cargo y otras que no pueden concebir pero tienen todo lo necesario y más para cuidar una o más criaturas). Injustas para todos los protagonistas, pero especialmente para el bebé, que no ha pedido estar aquí, pero aquí lo han traído. 


Es un tema muy delicado y polémico. Los responsables de poner reglas y límites en todo este asunto no lo tienen nada fácil porque se trata de juzgar a las personas, a su capacidad para ser madres o padres. Yo reconozco que algunos casos (como los que he citado más arriba) me escandalizan, pero claro, yo juzgo con mis propios parámetros y ¿Quien soy yo para juzgar a nadie? ¿A sus motivaciones o a su capacidad para ser madre/padre?


¿Qué opináis vosotros? ¿Deberían existir límites a la hora de aplicar la tecnología de la misma manera que existen a la hora de adoptar un hijo? ¿Quién debería ponerlos?

lunes, 18 de abril de 2011

"EN DEFENSA DE LAS VACUNAS", DEL PEDIATRA CARLOS GONZALEZ





Tras mi atracón de Alice Miller, al leerme dos de sus libros de un tirón y sin un descanso razonable entre ellos, decidí leer algo que no me rompiera demasiado la cabeza, que me confirmara cosas que ya sé  y que me dejara buen sabor de boca. Así que me lancé sobre "En defensa de las vacunas" de Carlos Gonzalez (Ed Temas de hoy. 2001).


Y no me ha decepcionado. Con su lenguaje directo, sencillo, irónico y divertido no sólo me ha dicho cosas que ya sabía (como doctora en Biología que soy, algo sé del tema) sino que me ha enseñado muchas que todavía no sabía. 


Por ejemplo, una curiosidad: ¿Sabíais que la vacuna de Jenner no fue la primera vacuna aplicada en Europa? Pues yo no (O tal vez lo estudié en la asignatura de  Microbiología pero se me había olvidado, puede ser). Resulta que en 1717, Lady Mary Wortley Montagu (Thoresby Hall, 26 de mayo de 1689 - 21 de agosto de 1762,  aristócrata, viajera y escritora británica, autora de una famosa correspondencia) explica en sus cartas como en Turquía se practicaba la llamada "varolización" que consistía en inmunizar a una persona sana con la variante "minor" de viruela y conseguir así que no sufriera la variante más grave o viruela "mayor" (con una mortalidad del 30% frente al 2% de la menor). Yo creía que la vacuna de Jenner había sido la primera inmunización voluntaria de personas sanas, pero no, resulta que no sólo los turcos, sino también en las zonas rurales de Gales - y sólo Dios sabe en cuantas regiones más del planeta y desde que tiempos inmemorables- los seres humanos ya nos habíamos dado cuenta de que pasar una forma leve de ciertas enfermedades era mejor que exponerse a pasar las formas graves, aunque para ello se tuviera que exponer a la enfermedad leve a personas sanas. 


Este sólo es principio de un ameno, interesante y bien documentado repaso de la historia de las vacunas: desde la viruela hasta la gripe A, pasando por la rabia, la tuberculosis, la difteria, el tétanos, la tosferina, la polio, el sarampión, la rubeola, las paperas, las hepatits, el meningococo, el Haemophilus, el neumococo, la varicela, el rotavirus, y el el virus del papiloma. De todas explica sus orígenes, su razón de ser y el efecto que en su distribución e intensidad han tenido las diferentes campañas de vacunación. Todo basado en una bibliografía transparente y fácil de encontrar para cualquiera. 


Además en este libro Carlos Gonzalez critica abierta, directa y honestamente a los dos antivacunas más destacados de España: Xavier Uriarte y Juan Manuel Marín. El libro está lleno de citas de estos dos autores y sus réplicas son concretas,  muy bien razonadas y muy bien documentadas. Porque si algo tienen los libros de Carlos Gonzalez es una bibliografía detallada donde cualquier lector interesado puede, no sólo verificar la información que nos da, sino profundizar en los temas que más le hayan interesado. Esto es algo que yo agradezco muchísimo en los libros de divulgación científica porque no me gusta que me hagan creer nada porque sí, porque lo dice el autor. Me gusta que me traten con respeto, como a una lectora inteligente capaz de sospesar, valorar y contrastar la información y las fuentes del autor; y desde luego no soporto que me hagan "comulgar con ruedas de molino" porque un supuesto super-especialista me cuenta algo que yo tengo que creer como "palabra de Dios", sin argumentos, sin pruebas, sin antecedentes y sin nada de nada. 


En conclusión: es un libro que vale la pena leer. Desafortunadamente creo que lo leeremos precisamente los que ya estamos convencidos de la necesidad de las vacunaciones y los que confiamos en el método científico para confirmar hechos y reaccionar en consecuencia. Pero desde este blog me gustaría hacer una llamada para que todos vosotros, los que os habéis dejado convencer por los argumentos de los antivacuna, os lo leáis. Honestamente, creo que es vuestra obligación saber lo que hay escrito en este libro, y  dudo mucho de que podáis o queráis poneros a hacer un trabajo de recopilación e investigación de la bibliografía tan exhaustivo como ha hecho Carlos Gonzalez, para rebatir ciertos argumentos y llegar a ciertas conclusiones; y, a pesar de ello, habéis tomado una decisión que puede tener unas repercusiones muy importantes, no sólo para la salud de  vuestros hijos, sino para la de la sociedad donde vivís. 



domingo, 10 de abril de 2011

¡CAE LA MURALLA! (Mi homenaje a Alice Miller)



Como algunos de vosotros ya sabéis, he estado leyendo a Alice Miller (12 de Enero de 1923- 14 de Abril del 2010). Empecé hace ya bastantes meses con "La madurez de Eva"  (Paidos Contextos. 2002)  y confieso que necesito releerlo otra vez porque en ese momento no fui, no pude ser,  plenamente consciente de todo su significado. Más o menos igual me ocurrió  con "El drama del niño dotado" ( Fábula TusQuets. 2009). Poco a poco, la rompedora realidad que Alice Miller me presentaba empezó a hacer mella en la inquebrantable fortaleza con la que trataba de proteger mi idílica infancia y  amorosos padres. "El cuerpo nunca miente" (Ensayos TusQuets. 2009)   con su implacable ataque al cuarto mandamiento ("honrarás a tu padre y a tu madre") me hirió en lo más profundo porque ¿Quien puede aceptar el derecho a odiar a sus padres, sin sentir un agudo dolor? Aceptar, por fin, que mis padres, a los que quiero con toda mi alma, me podían haber hecho daño, ( y eso a pesar de ser unos padres modelos que nunca se sobrepasaron del cachete o bofetada ocasional, sin palizas ni maltratos ni abusos del tipo que hoy en día son claramente aceptados como tales) y que este dolor provocaba en mí un sentimiento de rechazo ( o en momentos, incluso odio)  absolutamente lícito, ha sido y es muy doloroso y difícil.

Por fin,  "Por tu propio bien. Raíces de la violencia en la educación del niño" (Ensayos TusQuets. 2009),  ha acabado por destruir hasta el último ladrillo de mi muralla personal de resistencia y protección a la evidencia. Finalmente me he quedado expuesta a la realidad para darme cuenta de que, no sólo no es tan doloroso, sino que es sorprendemente reparador.

Ahora miro a la niña María, expuesta al tan aceptado "cachete a tiempo", a los nervios y miedos desmesurados de su madre, una madre herida a su vez por un adiestramiento implacable que la convirtió en una mujer sumisa frente a  unas obligaciones impuestas desde arriba (padres, marido, sociedad e iglesia) sin planteárselas, sin cuestionarlas, sin permitirse sufrir ni mostrar su sufrimiento por la imposición injusta. Ahora permito que la niña María odie esos momentos, o incluso odie en ese momento a su madre. Y la liberación del sentimiento da paso a la comprensión, a la empatía, al perdón y al amor.

Ahora, por fin, puedo aceptar el hecho de que las escenas amorosas de juegos, risas, besos, abrazos, calor, protección y amor convivieron con momentos de agresividad, humillación, miedo, soledad e injusticia. Todos normalizados y aceptados por una sociedad cuya base era la "pedagogía negra" como método de crianza.  Esos momentos "oscuros" que no quieres recordar, o a los que quieres quitar importancia con argumentos como "era por mi bien", "para educarme" o "le dolía a ellos más que a mí". Argumentos que luego legitiman la repetición en tus propios hijos porque a ti te lo hicieron y no te hizo daño sino todo lo contrario: gracias a eso eres "una persona de bien".

Pero sí, me hicieron daño. Y por eso no los voy a volver a repetir en mis hijos. NUNCA. No soy la persona adulta que hoy en día soy gracias a ellos, sino a pesar de ellos. Y sí, mis padres han ayudado a hacer de mi lo que ahora mismo soy, y lo han hecho gracias a su amor pero a pesar de los métodos que se vieron obligados a utilizar porque simplemente no conocían otros y no tenían ni las herramientas ni la autoridad para cambiarlos.

"Primero te cortan las alas, y después te piden que vueles"

Esta frase, sencilla, genial y dramática, escrita por Gabriela Sotomayor en su libro "Llamado urgente. Poemas de un ama de casa" (Ediciones Malvario 2007), resume perfectamente una situación vivida por generaciones y generaciones, no sólo de mujeres, sino también de hombres, sometidos a la pedagogía negra desde su más tierna infancia. 

Y ahora entiendo. No tengo que justificar, pero puedo entender. Entiendo que ellos no tuvieron opción. Vivieron una época, una situación que puso en sus manos unas herramientas. Y soy consciente de que, con un grandísimo esfuerzo, mejoraron muchas cosas. Ni de lejos recibí  tanta "pedagogía negra" como ellos mismos. Ahora veo claramente como su amor por mí ya produjo cambios muy importantes en su manera de criarme.

Y ahora que he liberado los sentimientos encerrados dentro de la oscuridad de la muralla me siento más libre y, curiosamente, más llena de amor por ellos. A pesar de que Alice Miller me "ha dado permiso" para odiarles, sólo he conseguido afianzar aun más mi amor, porque ahora el amor se asienta en los sentimientos aceptados y en la realidad asumida.

Siento como si hubiera descargado mi mochila de varias piedras y ahora ya, por fin más ligera, me enfrento a la crianza de mis hijos de otra manera. Ya no tengo que repetir unos patrones de crianza que cada célula de mi cuerpo rechazaba, simplemente para justificar los del pasado, transmitidos de generación en generación. Ya no tengo nada que justificar porque acepto que no es justificable. Ahora yo sí tengo las herramientas para cambiar y desterrar absolutamente la "pedagogía negra" de mi método de crianza. Ahora, cuando la inercia me sumerja en ella, puedo pararme a tiempo porque se que es dañino. Y hacer daño a mis hijos es algo que no quiero hacer NUNCA. Ya no puedo engañarme con "es por su bien", ahora que sé que sólo son mis sombras guerreando y que la pedagogía negra la aplico por mí, como vía de escape y justificación, y no por ellos.

Gracias Alice Miller. Gracias a tu trabajo, tu investigación y tus escritos soy más libre. Una libertad que hará a su vez más libres a mis hijos. Una libertad que fluirá generación tras generación, criando seres humanos de manera amorosa y respetuosa, sosteniendo y nutriendo desde abajo, en lugar de imponiendo y humillando desde arriba.

Todos los padres y aspirantes a padres deberíamos leer los escritos de Alice Miller. Hoy en día ya no hay excusa para mantenerse en la ignorancia, por cómodo que sea, perpetuando la "pedagogía negra" en nuestros hijos. Tal y como dice Abraham Maslow

 "El miedo a saber es en el fondo el miedo a hacer, porque todo conocimiento entraña una responsabilidad".

A los lectores de este artículo que todavía no habéis leído nada de Alice Miller os recomiendo empezar sumergiéndoos en su magnífica web. Ahí podréis encontrar muchos artículos y editoriales (algo en Español pero mucho más en Inglés) que son una buena representación de su obra y sus teorías. El siguiente paso son sus libros. Trece en total. Hasta ahora yo sólo he leído cuatro. Pero poquito a poco, porque es difícil y duro y hay que leerla y releerla a medida que se te van abriendo los ojos, la mente y el corazón.