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domingo, 19 de mayo de 2013

UN CUENTO PARA LA CONCILIACIÓN


Hace unos meses la Asociación de Mujeres Españolas en Suiza convocó un concurso de relatos cortos sobre conciliación. Al final se canceló por falta de participación, pero yo ya había mandado mi relatito. Aquí os lo dejo, a ver que os parece.

¿Es demasiado utópico? 

¿Os parece factible la presencia de los bebés e hijos en las oficinas o centros de trabajo? 

¿Que tipo de conciliación debería desarrollarse: la que permite la permanencia en casa y no trabajar durante un tiempo prolongado durante la crianza de los hijos o la que permite flexibilidad y presencia de los hijos en el centro de trabajo? 

¿Tal vez ambas son posibles?

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 Sin Renunciar a Nada


7 de la mañana

No ha hecho falta el despertador porque Iker es como un pequeño reloj biológico y lleva mamando desde las 6:45. Ella sabe que es cosa de 5 o 10 minutos más para que él suelte el pezón y le dedique una de esas miradas radiantes de “Buenos días mamá ¿Qué hacemos hoy”. 

Se estira perezosa en la cama, con la cadera izquierda un poco sobrecargada y ganas de volverse hacia el otro lado. Iker parece captar la señal y se suelta, pero quiere el otro pecho. No hay problema, hay tiempo de sobra. Hasta las 9:15 no tiene la primera reunión con los clientes.

Diez minutos más y el pequeño está listo. 

Se levanta, lo levanta. 

Se desnuda, lo desnuda, y juntos se meten en la ducha. 

Lo seca, se seca. 

Lo viste, se viste.

Mira el reloj: 7:45. Se toma su tiempo para elegir el sistema de porteo. Hoy le apetece el fular, que con su precioso gris perla combinará de maravilla con el traje que quiere llevar a la reunión. Como el día está lluvioso lo mejor será ponerse el abrigo impermeable con el suplemento para cubrir también al bebé. 

Se ajusta el fular y mete a Iker. Se prepara el desayuno y se lo toma tranquilamente mientras ve como aclara el día lentamente. Iker reclama teta. Automáticamente acomoda el fular y se levanta la parte superior de la camisa mientras toma su té y piensa en la jornada. Esta semana Diego está de viaje y ella lo echa de menos, pero con el pequeño estas ausencias se hacen más llevaderas.

Con Iker confortablemente dormido junto a su cuerpo, sale a la calle en dirección a la parada de autobús. Son las 8:30. Como siempre, a esta hora estará hasta los topes, pero en cuanto ella sube con el niño siempre hay varias personas dispuestas a dejarle su asiento. 

Veinte minutos más tarde ambos entran por las puertas giratorias del gran edificio de oficinas donde se encuentra el estudio de arquitectura en el que ella trabaja. En el ascensor se encuentra con Enrique, que lleva de la mano a la pequeña Raquel de tres años. “¿No prefiere quedarse en infantiles? Pregunta ella, refiriéndose a la guardería situada en la planta principal, donde los hijos en edad preescolar de todos los trabajadores del edifico pueden ser atendidos gratuitamente, por personal cualificado, durante todo el horario laboral.

“No, por la mañana viene con papá al despacho porque también tiene trabajo pendiente” contesta Enrique, dirigiendo un guiño cómplice a su pequeña. 

Ella sabe que en el despacho de Enrique está la mini-mesa de dibujo que todo el equipo le regaló cuando nació Raquel. La niña suele preferir pasar la mañana dibujando mientras su padre trabaja y, por la tarde, tras comer con papá en el comedor de la empresa, le gusta bajar a infantiles hasta que le viene a recoger su madre, a eso de las 5. 

Recuerda que Ana, la madre de Raquel, es investigadora en un centro de biomedicina. Por eso cogió la baja maternal completa, dos años, ya que no consideraba seguro llevarse a Raquel al laboratorio. Posteriormente, la pareja, como ellos mismos hicieron tras el nacimiento de Iker, se acogió a la jornada laboral “familiar”, por lo que contaban con más flexibilidad en cuanto a horarios y presencia de los niños en la oficina, así como guardería gratuita en el centro de trabajo. 

Cuando el ascensor llega a su destino Iker se ha despertado y reclama teta. Sara, la secretaria del estudio le sonríe. 

“¿Qué tal?, le oigo nerviosillo” 

“Es hora de su tercer chupito matinal”

Se apresura a entrar en su oficina donde se sienta y da de mamar a Iker mientras echa un vistazo a los e-mails de ese día. Cuando Iker acaba se duerme de inmediato y ella aprovecha para cargárselo ágilmente a la espalda. Mentalmente agradece el curso de porteo -  gratuito ya que fue financiado por el estado, al igual que los cursos de parto natural, lactancia, alimentación y crianza, que reciben todas las parejas a punto de tener su primer bebé - que le enseñó todos los trucos necesarios para manejar con seguridad, agilidad y comodidad sus fulares y mochilas. Con Iker dormido a la espalda se dirige a su mesa de dibujo para seguir desarrollando el centro para discapacitados que tiene entre manos. Quedan todavía unos minutos para la reunión. 

La reunión empieza puntualmente y ella entra con todos sus papeles preparados para la exposición. En ese momento Iker vuelve a reclamar teta. Ella se sienta tranquilamente en su silla, acomoda a su hijo a un pecho, y se dispone a exponer su parte. Durante la exposición Iker se ha dormido al pecho y ella siente una reconfortante sensación de seguridad y tranquilidad. Al salir, la señora Gerbui, presidenta de la empresa cliente, se aproxima para mirar a Iker que sigue tranquilamente dormido. 

“Que diferentes fueron mis tiempos. Yo tuve que elegir, ¿sabes? Un bebé en la oficina era una utopía y mi hija se crió desde los cuatro meses con una niñera.” 

La señora Gerbui era de otra época, de otro paradigma, donde una mujer tenía que decidir entre ser madre o ser una profesional de éxito. Su elección conllevó renuncias muy dolorosas y, ahora, frente al ejemplo de que otra realidad era posible, tiene sentimientos encontrados. Un poco de envidia porque esa joven y prometedora arquitecto y su hijo van a tenerlo todo: una carrera profesional y una madre presente que cría “corporalmente” a su bebé. Pero también siente orgullo porque ese difícil cambio se produjo gracias a su lucha y a la de las mujeres y hombres de su generación, que no quisieron  conformarse con lo que el sistema les vendía como única realidad posible. 

Las dos mujeres se despiden con un fuerte apretón de manos. Ella vuelve a su despacho y, tras pasar a Iker otra vez a la espalda, sigue con el proyecto del centro para discapacitados. Va a diseñar el edifico más bonito, seguro y práctico de la ciudad, piensa. Y, feliz, se pone al trabajo que la apasiona. Mientras, su hijo duerme tranquilo sobre su espalda, oyendo su respiración pausada y los latidos de su corazón. 

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Y para acabar este post quiero dejaros este vídeo en el que se ve claramente la absurda y dolorosa situación que viven actualmente tantas madres y tantos hijos.


Tal y como dice Louma, este vídeo es DESGARRADOR. Esto hay que cambiarlo. Sin ninguna duda.

miércoles, 23 de mayo de 2012

LO QUE QUIERO Y LO QUE NO QUIERO

No quiero decirle a ninguna madre o padre como tiene que criar a su hijo. Ya son mayorcitos para tomar sus propias decisiones, informarse o no informarse de lo que es mejor o peor, natural o cultural, impuesto o voluntario.

Pero,

tampoco quiero callarme lo que sé, lo que he estudiado y descubierto, simplemente porque alguien se pueda ofender o sentir culpable. El que no quiera oírme, simplemente, que no me pregunte, porque si lo hace le diré lo que sé y lo que pienso sin tapujos.

No quiero juzgar a nadie,

Pero:

Tampoco quiero que me juzguen cuando saco la teta para amamantar a mi hijo de 3 años. Y no, no va a estar mamando hasta la mili porque: 1- Seguramente nunca hará la mili mientras no vuelva a ser obligatoria; 2- Para entonces seguro que se estará agarrando a la teta de otra (y de otra manera, se entiende).

No quiero que llamen "lactancia prolongada" a lo que mis hijos y yo hacemos, porque no estamos prolongando nada más allá de lo que la madre naturaleza ha diseñado y dispuesto. Antes de escribir en un periódico sobre este tema en concreto, sería de agradecer que el/la periodista en cuestión se informara sobre lo que los expertos opinan que sería la duración natural de la lactancia en el ser humano. Importante tener en cuenta que sólo en los últimos dos siglos, y por motivos absolutamente ajenos a la salud de madre e hijo, se acortó lo que de manera natural debería durar varios años y se convirtió en meses, bajo la amenaza de que hacerlo más tiempo era "nocivo". Y yo me pregunto ¿Nocivo para quién? Porque hasta ahora la ciencia más pura y dura sólo ha demostrado beneficios PARA TODOS.

Así declaro que:

No quiero leer MENTIRAS en los medios de comunicación, desinformando a los padres con frases como:

"...el niño debe socializarse, y esto implica destetarse." (Javier Urra. La Vanguardía 16 de Mayo 2012). Una majadería digna de no ser nunca leída. Con semejante ex-defensor del menor no me extraña lo que ocurrió hace unos meses con la joven Habbiba y su hija.

"Lo primero que hay que preguntarse es qué mujer trabajadora puede permitirse el lujo de seguir dándole el pecho a su hijo después de la baja maternal." (Susana Quadrado. La Vanguardia 16 de Mayo 2012). Por suerte, y a pesar de las nefastas condiciones laborales de la gran mayoría de madres, muchas, señora Quadrado, muchas. Y si estas condiciones cambiaran serían todavía muchísimas más.

O que la lactancia nos produce un desgaste prematuro y nos estropea los pechos, palabras de Eulalia Solé en otro artículo de la Vanguardia, ampliamente comentado por Alba Padrós en su blog Som la llet. Lástima que todos los estudios científicos que demuestran los efectos de la lactancia sobre la madre desmientan sus palabras porque, entre otras cosas, la lactancia previene el cancer, la osteoporosis, la anemia y las enfermedades cardiovasculares. Así es difícil de creer que las madres que amamantamos estemos más "desgastadas", sobretodo en esta sociedad del exceso donde estamos sobrealimentadas. Hasta el momento, señoras y señores, sobre la lactancia sólo se ha demostrado beneficios PARA TODOS. Todo lo demás es pura CHARLATANERÍA.

Y no quiero polémicas donde no hay lugar para ellas. La ciencia habla claro y en este campo poca polémica hay. Los estudios hasta ahora son cristalinos y no dejan lugar a dudas. Pero a pesar de ello, los medios de comunicación se dedican a crear una guerra a base de enfrentar dos tipos de crianza que, en el fondo, tampoco existen como tales. Primero fue El Mundo y ahora La Vanguardia pero no son los únicos y regularmente salen en la prensa artículos cuya única intención es reavivar la llama de esta "pseudo-polémica".

Basta de polémicas inútiles, señores. Lo que tenemos que conseguir es que la sociedad apoye también a los padres que creemos que lo mejor para nuestros hijos no es dejarlos 12 horas en la guardería desde los 4 meses de vida cuando los mejores cuidadores son su propia madre o su propio padre, o darles leche de vaca cuando tenemos nuestra propia leche humana, u obligarles a dormir solos cuando pueden dormir con sus padres, o tratarlos como personas en pleno derecho y no como seres inferiores que nos pertenecen, o dejar que se desarrollen a su ritmo y no al ritmo de unos promedios y unos patrones que sólo cumplen una minoría de chiquillos.

Quiero ejercer mi maternidad como me pide mi Deseo Maternal y quiero que la sociedad me apoye en ello de la misma manera que en la actualidad apoya a las madres que deciden ignorarlo. Y para esta exigencia cuento con el aval de la ciencia, que ha demostrado y sigue demostrando que lo que mi Deseo me pide hacer con mi hijo es lo mejor para él y para mí y por lo tanto para la sociedad en conjunto. Lástima que sea necesario demostrar científicamente la supremacía de lo que la madre naturaleza ha diseñado durante ciento de miles de años de evolución frente a lo que a la mente humana se la ha ocurrido en los últimos siglos, pero así están las cosas y por eso me molesto en citar a la ciencia, porque basándome en ello creo que tengo derecho a decir que:

Quiero seguir siendo una mujer completa, personal y profesionalmente, a la vez que crío a mis hijos y eso, hoy por hoy, es imposible. Me obligan a elegir y NO QUIERO QUE ME OBLIGUEN A ELEGIR.

Si las cosas fueran diferentes yo no tendría que elegir: si me permitieran integrar mi maternidad en mi vida pública, profesional y social, en lugar de obligarme a "quedarme en casa" para poder criar a mis propios hijos, la sociedad podría beneficiarse de todo mi potencial  a la vez que se beneficiaría de unos hijos que crecerían sin la herida producida por la carencia. Para eso sería necesario adaptar el mundo del día a día de los adultos a la presencia de sus niños, y esto sería posible, pero no nos dejan, porque los inamovibles de siempre se dedican a predicar a los cuatro vientos que las cosas solo pueden ser como son y a crear polémicas sin sentido.

Todo podría ser muy diferente. Quiero que todo sea muy diferente y no quiero que las cosas sigan como están.

Así nos beneficiaríamos todos, no sólo las radicales madres que practicamos esa  ¿madrephilia? y sus retoños. Porque abrir la puerta al Deseo Maternal será bueno para todas y para todos, empezando por las mujeres que ni siquiera saben que lo tienen cuando les ponen a su hijo en brazos.

Y para finalizar os dejo una palabras de Casilda Rodriganez de su libro "La represión del deseo materno y la génesis del estado de sumisión inconsciente". (Ediciones Crimentales 2007)

" La madre entrañable da la vida, no retiene ni es posesiva. Las criaturas cuanto más y mejor han satisfecho sus deseos maternos, vuelan antes y mejor. La mamitis es la enfermedad de la falta de madre; la superabundancia de madre verdadera no enferma sino que expande la vida, allí donde se da."

Foto tomada de El País (22 de Mayo del 2012). La senadora del PSC Iolanda Pineda lleva a su hijo al pleno del Senado.




viernes, 9 de marzo de 2012

¿ES POSIBLE LA VERDADERA CONCILIACIÓN?


A través de SINA (Asociación de Apoyo a la Lactancia Materna y Crianza consciente en Valencia) me llegó esta viñeta que representa (más o menos acertadamente: yo quitaría el comentario de las sandalias) uno de mis sueños: la maternidad integrada en la vida social y laboral de las mujeres.

Pero reconozco que, de todas las ideas que suelo exponer en mis artículos sobre conciliación (como Sobre feminismo y bebes, o Eunucas de la maternidad ) esta es la que más incredulidad y controversia crea. ¿De verdad puede una mujer moderna ejercer su profesión con el niño a cuestas? y ¿De verdad vale tanto la pena hacer el esfuerzo que eso conllevaría?

Es bien sabido que si nos trasladamos unos cuantos miles de años para atrás, o echamos un vistazo a otras culturas contemporáneas de las consideradas "primitivas", vemos que las mujeres integraban e integran su maternidad en su día a día con naturalidad. Es una cuestión de supervivencia. Si hay que recolectar, cultivar, pastorear o procesar los alimentos para comer cada día, las mujeres no se pueden permitir ninguna "baja maternal", ni de 4 meses ni de dos años, y desempeñarán su tarea con el niño a cuestas,  adaptando su dinámica a la presencia del pequeño.

También en estas culturas, tal y como explica Jean Liedloff en su libro El concepto del Continumm, el bebé se integra automáticamente en la rutina de su madre sin convertirse en el centro alrededor del cual gira toda la vida de ella. Esto no significa que la criatura no sea importante para ella, o que la quiera menos de lo que nosotras queremos a nuestros hijos, todo lo contrario. Tanto es así, que siempre está presente. Pero ella sigue realizando sus actividades, aunque con el niño SIEMPRE a su lado, en su regazo y con el pecho a su alcance los primeros meses y, más tarde, cuando el niño empieza a gatear y explorar por su cuenta, siempre accesible y a la vista, para que pueda volver a ella cuando lo necesite, en busca de teta, consuelo o mimos.

¿Podemos considerar esta manera de actuar de las madres "primitivas" como la más conveniente para nuestros bebés? En palabras de la misma Jean Liedloff:

"... El nacimiento no puede considerarse un acontecimiento indicador de la terminación del bebé, como si fuera el final de una cadena de montaje, ya que algunos complementos ya han nacido en el útero y otros no funcionarán hasta más tarde. El recién nacido que llega al mundo con la placentera experiencia de haber tenido una serie de expectativas que han sido colmadas en el útero, esperará o, con más exactitud, tendrá la certeza de que sus nuevas expectativas también serán satisfechas.


¿Que ocurre a continuación? A lo largo de decenas de millones de generaciones, lo que ha ido ocurriendo es el trascendental cambio de abandonar el entorno totalmente vivo del interior del cuerpo de la madre para ir a otro entorno exterior sólo parcialmente vivo. Aunque el cuerpo de la madre, que se lo ha dado todo, siga estando ahí, así como sus acogedores brazos - desde que el ser humano tiene las manos libres al andar erguido - el bebé siente el contacto del extraño e inánime aire en su cuerpo. Pero también está preparado para esta sensación; estar en brazos de su madre es para él el lugar esperado, en lo más recóndito de su ser sabe que es su lugar, y lo que experimenta mientras está en brazos es aceptable para su continumm, satisface sus necesidades actuales y contribuye adecuadamente a su desarrollo."

(El resaltado en negrita es mío)



O sea, el habitat natural del cachorro humano es el cuerpo de su madre. Esto parece más esencial cuanto más no acercamos al momento del nacimiento, tal y como nos revela el prestigioso pediatra Nils Bergman en sus estudios sobre la reacción de los bebés prematuros según se les coloque o se les separe del pecho de su madre, o los estudios sobre la herida primal de la psicoterapeuta Nancy Verrier.

Pero también es cierto que tanto en las diferentes culturas actuales, como en muchos mas momentos a lo largo de la historia,  está y ha estado ampliamente aceptado que la figura maternal no tiene por que ser obligatoriamente la madre biológica el 100% del tiempo.  La propia Jean Liedloff escribió:

"Evidentemente, no es necesario que sea la madre biológica la que desempeñe el papel maternal de satisfacer las necesidades del bebé, ni tampoco que la madre sustitutiva sea una mujer o un adulto, excepto en el momento de alimentar al bebé..."

Según Meredith Small en su libro Nuestros hijos y nosotros: 


" Los estudios interculturales muestran también la idea de que el vínculo monotrópico (es decir, un progenitor a la vez vinculado con un bebé a la vez) es una visión limitada de las relaciones humanas. Edward Tronick y otros colegas investigadores han demostrado que un bebé pigmeo efé es atendido por varios adultos ; esta relación niño- adulto puede ser más comunitaria. Durante los primeros cuatro meses de vida estos bebés pasan la mitad de su tiempo con un adulto que no es su madre; además, los amamantan varias mujeres que estén en perido de lactancia. El bebé sabe con claridad quienes son su padres, pero tiene varios adultos de quienes depender. En un sistema social que valora la comunidad por sobre todas las cosas, este vínculo multifacético produce una estrecha red de relaciones sociales: los bebés se apegan a varios adultos y los adultos a varios bebés. "


Parece evidente que existen muchas soluciones a la hora de criar a un ser humano pero ¿Son todas igualmente convenientes? El bebé es una criatura excepcionalmente adaptable, lo que no quita que determinadas condiciones de crianza puedan producir daños irreparables. Un ejemplo extremo serían los casos documentados de bebés criados por animales y que Jean Liedloff describe en su libro:

"La capacidad que tienen los niños que se han criado entre animales de adaptarse a unas condiciones inadecuadas es mucho mayor que la capacidad de cualquier animal de adaptarse al estilo de vida de los humanos. Pero la muerte prematura de la mayoría de estos niños, el sufrimiento padecido después de haberlos capturado y su incapacidad para superponer la cultura humana a la cultura animal ya establecida y desarrollada demuestra también la profundidad con la que la cultura, una vez aprendida, se convierte en parte de la naturaleza del individuo humano."

Por lo tanto, la supervivencia del bebé no garantiza que haya sobrevivido salvaguardando todo su potencial como ser humano. Hay condiciones de crianza extremas en las que el daño provocado puede ser irreparable, ya que lo vivido en el periodo primal determina el desarrollo posterior de esta persona.

Pero ¿Todas las condiciones que se desvíen de la condición teóricamente ideal pueden producir daños?

Como ya he comentado, la neurología, la pediatría y la antropología entre otras disciplinas, nos están demostrando que las condiciones de crianza en el periodo primal determinan poderosamente la personalidad y salud del adulto. Podemos suponer que cada cultura criará a sus bebés para obtener seres humanos adultos con las características necesarias para que la mantengan a lo largo de las generaciones, tal y como vemos en el ejemplo citado por Meredith Small de los bebé efé, cuya prioridad es la generación de adultos que valoren su comunidad sobre todas las cosas. Y ya hace tiempo que Prescott descubrió que el contacto piel con piel de los bebés con sus cuidadores y el afecto con que son criados tienen una poderosa influencia en el grado de violencia que desarrolla esa sociedad.

¿Y nosotros, los dominantes y agresivos occidentales?

Como dice Michel Odent, somos el Homo sapiens superdepretator y hemos llegado a este punto a base de imprimir a fuego la herida primal en todos nuestros bebés. Pero el Homo sapiens superdepredator debe  evolucionar porque se está dirigiendo inexorablemente al trágico destino de la extinción. Es hora de dar paso al nuevo Homo sapiens ecologicus, más empático, pacífico, respetuoso con sus semejantes y con la vida entera; un ser humano capaz de desarrollar su capacidad de amar al máximo de sus posibilidades. ¿Y cual es el primer paso para llegar a desarrollarnos como ecologicus y no como superdepredator? ¿Tal vez el respeto por las necesidades primarias del bebé recién nacido, la principal de las cuales es estar en contacto continuo con el cuerpo de su madre?

En nuestra sociedad occidental patriarcal, competitiva, masificada, individulista y, en definitiva, depredadora, no es extraño que hayan triunfado los métodos de parto y crianza que fuerzan la separación entre madre y bebé, sumergiendo a la criatura en un estado de estrés crónico y obligándole a endurecerse y ser independiente cuanto antes, liberando así a su madre del ejercicio de la maternidad para poder masculinizarse lo suficiente y ser valorada social y laboralmente. Así se garantiza la formación de adultos llenos de carencias primales, con poca capacidad de empatía, inmaduros, que necesitarán depender del papá estado, que encontrarán en todas las ofertas comerciales - esas que sustentan nuestra economía de la abundancia y el exceso - unos sustitutos de lo que realmente echan de menos desde su periodo primal - la presencia, el cuerpo y el pecho de su madre - pero que ya han olvidado, dejando dentro de sí un vacío inmenso que se llenará a base de adicciones tan dispares como la comida basura o simplemente en exceso, el tabaco, el alcohol, las drogas ilegales, el trabajo a destajo, la ropa de marca, los coches deslumbrantes o la actividad sexual coital deshumanizada.

También se garantiza el desarrollo de mujeres castradas en su sexualidad maternal, incapaces de reconocer el deseo que sentimos por nuestro hijo recién nacido y capaces de ignorar sus necesidades hasta el extremo de dejarles llorar siguiendo manuales absurdos, o trabajar lejos de ellos durante más de 8 horas al día, por no hablar ya de la necesidad de "liberación" que sentimos  ante la demanda constante de nuestra cría recién nacida que debería estar dentro de nuestro útero unos meses más, pero que la evolución ha obligado a salir antes de tiempo, cuando todavía no está preparada y necesita contacto continuo con el cuerpo de su madre durante el periodo de exterogestación. Mujeres programadas para infligir la herida primal en nuestros hijos en el mismo momento de nacer.

La herida primal es nuestro pecado original. Por ella parimos con dolor. Por ella permitimos que interfieran entre nuestros hijos y nosotras. Por ella no es placentero amamantar. Por ella, necesitamos "liberarnos" de nuestros bebés para poder realizarnos como mujeres. Por ella, nuestros compañeros reclaman a la mujer coital eterna, nunca madre, siempre disponible.

La herida primal es la principal herramienta del patriarcado para someter tanto a hombres como a mujeres, y obligarles a jugar su juego y a la vez es la consecuencia del propio juego del patriarcado.

¿Cuando estaremos preparados para la primera generación libre de ella? Actualmente este momento parece lejos, pero ya se están dando los primeros pasos. Desde que en 1970 Michel Odent puso la primera piscina de partos en su maternidad, cada vez más y más profesionales de la obstetricia y la ginecología  luchan y trabajan para que las condiciones necesarias para el desarrollo de los partos humanos fisiológicos, respetuosos y orgásmicos se den por defecto para todas las parturientas y sus bebés, a la vez que se garantiza la seguridad del proceso mediante la formación de los profesionales adecuados y el acceso a la tecnología necesaria para resolver una situación patológica. Y cada día más madres y padres reivindicamos todo esto para nuestros partos.

Pero el parto sólo es el primer paso. La necesidad del bebé de estar en contacto continuo con su madre los primeros meses, el periodo de exterogestación, es una realidad demostrada desde diversas disciplinas. Y para que esto ocurra necesitamos madres sanas, libres y dispuestas a darle a su hijo lo que necesita. Para ello la maternidad no puede convertirse en una cárcel que encierra a la mujer en casa, la despoja de todo su prestigio social a la vez que destruye todas sus aspiraciones laborales, convirtiéndola en una persona totalmente dependiente económica y socialmente de su compañero.No, la solución no es la que han sufrido cientos de generaciones de mujeres patriarcales, heridas, castradas, infantilizadas, infravaloradas, cosificadas y humilladas.

La solución pasa por el reconocimiento de la maternidad, su integración en la vida pública y laboral de la madre. Y para ello hace falta un cambio radical en la sociedad y el mundo laboral que hoy por hoy prefiere ignorar la maternidad y aparcar a las criaturas en guarderías para que no molesten, cerrándose en banda al reconocimiento de las necesidades de estos bebés y sus madres.

Pero ¿Como?

Uno de las cuestiones que salieron el otro día en la presentación de nuestro libro en Zurich, fue el hecho de que si nunca hay mujeres en puestos de poder -porque se dedican a ser madres que crían a sus hijos - el sistema no va a cambiar. El problema que yo veo a este argumento es que estas mujeres, para llegar a donde están, primero han tenido que convertirse adecuadamente en la mujer patriarcal, castrada y masculinizada y, por lo tanto, cuando alcanzan este poder se limitan a jugar con las mismas reglas del juego sin tener la mínima intención de cambiar nada. Ejemplos de esto nos sobran, desgraciadamente.

Hoy por hoy lo más políticamente correcto es volver al trabajo lo antes posible tras el parto, dejando el bebé en las manos de una cuidadora toda la jornada laboral desde los 4 meses o incluso antes.  Conscientemente se desprestigian,  o directamente se ignoran, todos los estudios que demuestran la importancia de la presencia constante de la madre y la lactancia materna para los bebés de tan corta edad, a la vez que se pregonan a los cuatro vientos los pocos estudios que parecen quitarle importancia a estos factores, independientemente de su calidad, muchas veces manipulando con los titulares las verdaderas conclusiones del trabajo.

Pero, a pesar de los pesares, también hay otras mujeres y hombres que de manera no tan vistosa, día a día y como hormiguitas, van cambiando las cosas poco a poco.

Porque es posible.

El otro día tuve el honor de leer el artículo de una nueva mamá bloguera - Gemma, del blog Como una manada e investigadora de profesión - en el que nos cuenta como se llevó a su bebé de tres meses a un congreso en el que ella formaba parte del comité científico.  Gemma no ha salido en todos los medios de comunicación, como en su día salio la eurodiputada  italiana Licia Ronzulli, pero demuestra de una manera mucho más realista y sencilla como en muchas ocasiones el bebé puede disfrutar de lo que más necesita, su madre, mientras esta ejerce su profesión y cumple perfectamente con sus obligaciones profesionales.

Gemma ha demostrado que la verdadera conciliación sí es posible y, junto a ella, muchas madres cada día nos lo demuestran con su ejemplo. Sin ir mas lejos, la blogosfera está repleta de madres realmente conciliadoras. Os pongo otros ejemplos de los muchos que conozco y que yo personalmente admiro mucho por su valentía, entusiasmo y creatividad para combinar el cuidado de sus hijos con su vida profesional:

* Nohemí de Mimos y Teta, a la que vemos en la foto de al lado porteando a su tercera hija mientras da una charla en la Gerencia de Atención Primaria en Las Palmas de Gran Canarias, en el marco del punto mensual de encuentro de enfermería.

* Louma, de Amor Maternal (blog que ha ocupado el segundo puesto del ranking de wikio durante meses - yo juraría que lo he visto también el primero aunque su autora me dice que no - y sigue muy bien posicionado) que compagina el cuidado de su hijo a tiempo completo con su trabajo de escritora  y diseñadora, además de la realización de talleres virtuales y presenciales sobre crianza respetuosa y la salud bucal de los más pequeños (ella es odontóloga).

* Raquel y Enriq, él diseñador gráfico, ella escritora, puericultora y asesora de lactancia y porteo; ambos al frente de la revista Madre Tierra y de varios blogs como La casa de las Mamás, Madre Tierra, Buscando trazos y Buscando Chapas y todo combinado con la crianza de su hijo también a tiempo completo.

* Y Jesusa, nuestra doula más guerrera y comprometida, que según nos anunció ayer en FB, ya ha vuelto de Brasil a donde fue por motivos profesionales y con su pequeña Anaís bien colgadita de su cuerpo, por supuesto.

Y la lista podría continuar y continuar porque hay muchos más, madres y padres que no han querido renunciar a la crianza de sus hijos y que han luchado por compatibilizar su vida laboral con las necesidades familiares. Pero claro, ellas y ellos lo hacen a la sombra, en trabajos que no salen en los grandes medios de comunicación cada tres por cuatro y que tampoco los meterán en las listas de las grandes fortunas mundiales o en los primeros puestos de poder de los partidos políticos. Pero a pesar de pasar desapercibidos para el resto de los mortales, a pesar de que su radio de acción no es muy grande, su influencia nos hace mucho más bien a todos de lo que somos realmente conscientes.

Porque todas estas mujeres y todos estos hombres, madres y padres, nos están demostrando que incluso en las nefestas condiciones actuales, la verdadera conciliación laboral es posible.

Claro que, tal cual está la situación, tampoco es fácil. Muchas de estas familias han tenido que dar un giro de 180 grados a su vida profesional para poder ejercer la maternidad /paternidad como ellas y ellos querían. La mayoría ha sacrificado mucho poder adquisitivo. Puedo imaginarme que si las cosas hubieran sido diferentes, muchas y muchos hubieran podido seguir con sus profesiones ganando mucho más dinero y sin verse obligados a encontrar alternativas.

¿De verdad es tan imposible ejercer de ejecutiva con tu bebé de meses colgado en un fular? ¿De verdad no puedes darle el pecho mientras sigues con tu reunión? ¿No puedes escribir tus informes mientras el duerme en tu regazo? ¿No puedes atender a tus clientes mientras tu recién nacido duerme plácidamente en su fular colgadito a tu espalda o a tu pecho?

Yo creo que sí es posible, sólo hace falta un cambio de mentalidad muy grande y no sólo por parte de la sociedad, sino también por parte de los propios padres.

Por un lado la sociedad tiene que empezar a priorizar las necesidades de los más pequeños por delante de todo lo demás, considerando el cuidado y crianza de los hijos como la actividad más importante para garantizar el futuro y el bienestar de todos. Y tiene que dejar de autojustificarse, buscando argumentos por aquí y por allá para intentar justificar la institucionalización de las criaturas 10 horas al día, cinco días a la semana desde el primer día de vida.


Y por otra parte los padres tenemos que dejar de paralizarnos cuando nos llega un bebé a nuestras vidas. Dejar de considerarlo un muñeco de cristal que mejor está en su cunita, a salvo, donde no se rompa, y empezar a reconocer en él la cría de mamífero que reclama cuerpo materno las 24 horas del día.

Este cachorro humano  que necesita formar parte desde el principio de la comunidad a la que pertenece, sin que le aíslen en una habitación pintada con florecitas rosas o angelitos azules, que necesita mirar el rostro de los adultos inmersos en sus actividades diarias, y no el móvil de jirafitas girando eternamente encima de su naricilla.

En definitiva, el cachorro humano que reivindica su lugar en su comunidad desde el primer día de su vida extrauterina, reclamando que sus necesidades sean cubiertas, como merece y tiene derecho, para desarrollarse íntegramente en todo su potencial.

Por supuesto que es posible y, sobre todo, vale la pena el esfuerzo.









martes, 6 de diciembre de 2011

SOBRE MÉTODOS CIENTÍFICOS, RESULTADOS, CONCLUSIONES Y PERIODISMO DE DIVULGACIÓN (I)

El 19 de septiembre de este año salió publicado en La Vanguardia el siguiente artículo:


Dicho artículo se basa en tres fuentes:  por un lado en dos trabajos científicos publicado en sendas revistas especializadas en los años 2010 y 2011, y por otro en lo publicado en el número 30 de la Colección de Estudios Sociales de la Fundació La Caixa, escrito por diferentes expertos nacionales y extranjeros.

Como hace mucho tiempo que perdí la fe en los artículos periodísticos, aunque sean los de un diario tan serio como La Vanguardia, me fui de cabeza al Medline en busca de las referencias bibliográficas "casi" citadas (y digo "casi" citadas porque la autora no se molesta en poner la referencias completas,  lo que hubiera sido lo más correcto). Los dos trabajos son los siguientes: 

1- Maternal employment and child socio-emotional behaviour in the UK: longitudinal evidence from the UK millennium cohort study. 
McMunn A, Kelly Y, Cable N, Bartley M
J Epidemiol Community Health 2011, Jan 10. 


2- Maternal work early in the lives of children and its distal associations with achievement and behavior problems: A meta-analysis.
Lucas-Thompson R
Psychol Bull. 2010 Nov;136(6):915-42.

Pude tener acceso a los dos artículos completos gracias a mi compañera de tribu y coautora de Una Nueva Maternidad, Maria José García, y hoy me gustaría centrarme sólo en el primero, porque el segundo es un meta-análisis muy denso que todavía no he tenido tiempo de trabajar en profundizad y que además requerirá un post por sí solito.  Por otra parte, este primero es  la piedra angular del artículo de La Vanguardia, que lo utiliza como la gran prueba científica de que la separación de los bebés de sus madres no sólo no tiene consecuencias negativas sino que las tiene positivas. Cito textualmente:

"......según numerosos estudios, los hijos de padres trabajadores, sobre todo de las mujeres, tienen un buen desarrollo social y emocional, incluso, mejor que los niños de madres no trabajadoras.
Así lo asegura un reciente estudio realizado por el Economic and Social Research Council, del Reino Unido, y publicado en Journal of Epidemiology and Community Health. El trabajo, dirigido por la doctora Anne McMunn, llega a esta conclusión tras evaluar el desarrollo de casi 19.000 menores nacidos entre los años 2000 y 2002.

La investigación va más allá y revela que los resultados son positivos, incluso, en el caso de los niños cuyas madres trabajaban antes de que ellos cumplieran doce meses. Según la doctora McMunn, estas conclusiones echan por tierra algunos trabajos que apuntaban a la influencia negativa para aquellos bebés cuyas madres trabajaban fuera del hogar. Su estudio, asegura, no muestra que esto tenga un efecto perjudicial en el pequeño a largo plazo. Al contrario.

"Algunos estudios han sugerido que las madres que trabajan fuera de casa durante los primeros doce meses de vida de un niño pueden influir de forma decisiva en el desarrollo personal de sus hijos. Pero en este estudio no hemos detectado ninguna evidencia de posibles influencias perjudiciales a largo plazo que las madres puedan ejercer sobre el comportamiento de sus hijos por el hecho de trabajar", afirma McMunn."



Tras leer semejantes declaraciones me fui de cabeza a destripar tan revolucionario trabajo de investigación y la verdad es que fue, cuanto menos, decepcionante. Que queréis que os diga, los mismos autores me lo pusieron en bandeja.

Os explico: en este estudio los resultados y las conclusiones son las siguientes:

" Results: There was no evidence of detrimental effects of maternal employment in the early years on subsequent child socio-emotional behaviour. There were significant gender differences in the effects of parental employment on behavioural outcomes. The most beneficial working arrangement for both girls and boys was that in which both mothers and fathers were present in the household and in paid work independent of maternaleducational attainment and household income. Conclusion: No detrimental effects of maternal employment in the early years were seen. There were important gender differences in relationships between parental working arrangements and child socio-emotional outcomes." 

o sea

"Resultados: No hubo evidencia de efectos perjudiciales del empleo materno en los primeros años del niño en el comportamiento socio-emocional posterior. No hubo diferencias significativas en los efectos de empleo de los padres en los resultados conductuales. El acuerdo más beneficioso para  niñas y niños es aquel en que las madres y los padres estaban presentes en el hogar y en el trabajo remunerado independiente del nivel educativo de la madre y los ingresos del hogar. Conclusión: No se observaron efectos perjudiciales del empleo materno en los primeros años. Hubo importantes diferencias de género en las relaciones entre los arreglos laborales de los padres y los resultados socio-emocionales  del niño."


Pero lo más interesante, lo que echa por tierra toda la publicación, lo encontré en el apartado de "Métodos":

"Child socio-emotional behaviour was measured when children were aged 3 years and again at 5 years using the parent fill version of the Strengths and Difficulties Questionaire (SDQ)"

o sea:

"El comportamiento socio-emocional del niño se midió  cuando los niños tenían  3 años y otra vez a los 5 años usando la versión para padres del Cuestionario de Fortalezas y Dificultades"

Según admiten los autores en el apartado de conclusiones, los cuestionarios fueron mayoritariamente rellenados por la madre. Además, cito textualmente:

"It is possible that maternal perceptions of their child`s behavior were influenced by how much time they spent at work away from their children"

Traduzco:

"Es posible que la percepción de la madre sobre el comportamiento del niño se vea influenciada por la cantidad de tiempo que pasa en el trabajo lejos de su hijo"

Esto significa que TODO el artículo, todos los resultados y sus conclusiones, están basados en el testimonio mayoritariamente de las madres (supongo que el resto serán padres o cuidador principal; no especifican). Un testimonio que no se sabe si está influenciado o no por la variable cuya influencia tratamos de elucidar: el tiempo que la madre pasa lejos de su hijo. Ni una sola prueba directamente a los niños.

Me vais a perdonar pero a mí estos métodos y estas conclusiones no me encajan. ¿Como es posible que los autores se sientan con el poder de llegar a la conclusión de que el trabajo materno no afecta a los niños basándose únicamente en los testimonios, y por lo tanto la apreciación subjetiva, de estas mismas madres cuya ausencia tratan de analizar? ¿Se ha demostrado acaso que los resultados de los cuestionarios no están influenciados por la cantidad de tiempo que estas madres pasan con sus hijos? No, ¡incluso admiten claramente esta posibilidad!

Los mismos autores nos confiesan que este "detalle" es la más "seria limitación potencial" del estudio. Yo creo que esto, mas que una limitación potencial, tira por tierra todo el trabajo. Al menos tira por tierra las conclusiones que no pueden ser otras que las de que las madres que trabajan fuera de casa no tienen una apreciación del comportamiento socio-emocional de sus hijos significativamente diferente a las que no lo hacen, o que incluso, en algunas situaciones, tienen una percepción más positiva que las madres que no lo hacen. Pero aquí no se demuestra por ningún lado que los hijos realmente tengan un comportamiento socio-emocional mejor.

Para explicar mejor lo que quiero decir dejadme que os cuente una situación hipotética: Alguien va a hacer un estudio para elucidar si las personas gorditas comemos más que las personas delgadas. Para eso nos cogen a cien yos (gorditas) y cien Paquis (mi amiga delgada) y nos preguntan cuanto hemos desayunado y comido un día cualquiera.

Para desayunar yo me tomé un bol de 80gr de cereales (400Kcal/100gr) mas 100 ml de leche semi (57/Kclñ/100ml). Mi amiga tomó un café con leche (más café que leche, unos 20 ml de leche entera, 67Kcal/100ml), una tostada de pan con mantequilla (pongamos que unos 30gr de pan que a 300Kcal/100gr son 90 Kcal, más la mantequilla). Su desayuno rondará las 200Kcal y el mio las 500 Kcal, pero si alguien nos pregunta: "Dígame su percepción de lo que ha desayunado" yo, que nunca tengo la sensación de comer demasiado, diré:

"Sólo un bol de cereales integrales y con leche semidesnatada"


y mi amiga, que cuida su peso al miligramo, dirá

"Ufff, me tomé un café con leche entera y una tostada con mantequilla y todo"

El concienzudo investigador, que ha elaborado una tabla del 1 al 5 ( de menos a más percepción de comida)para cuantificar los resultados, me da un 3 a mí (porque mi leche era semi y no había comido ni pan ni mantequilla que "engordan tanto") y un 4 a Paqui (porque su leche era entera y además tomó pan y mantequilla).

A medio día ella no pica nada pero yo no me resisto a cortar unas ronchitas del chorizo que estoy añadiendo a las lentejas, bien envuelto en rebanadas de pan (una para cada ronchita), para comérmelos sin tan siquiera fijarme, y probablemente metiéndome más de 200 Kcal en el picoteo "de nada". Picoteo que no me queda registrado en absoluto, por el que no me preguntarán o, si me preguntan, quedará como "un par de ronchitas de chorizo mientras cocinaba, sólo para probarlo"

Para la comida mi amiga no se sirve una ración de lentejas sino que espera a que acaben sus hijos ( a los que les sirve unos 70 gr por plato) para comerse las sobras y no tener que tirar, porque ellos siempre dejan algo. Yo también me como las sobras "para no engordar", pero pongo a mis hijos 100 gr por ración. Pongamos que los niños se comen unos 50 gr así que Paqui come al final unos 60 gr de lentejas y yo 150gr. Yo con pan, que como me lo corto finito no le doy importancia pero lo cierto es que me he comido unos 50 gr de pan. Mi amiga sin pan. Cuando nos vuelven a preguntar que percepción tenemos de lo que hemos comido las dos diremos: " las sobras de los niños". Las dos sentimos que no hemos comido demasiado pero mientras que Paqui se habrá tomado unas 300 Kcal en total, yo al menos he tomado 600 (entre las lentejas, el picoteo de chorizo  y el pan). Pero de nuevo el concienzudo investigador, guiado por nuestras palabras, nos da un 3 a Paqui y un 3 a mí.

Total: basándose en nuestras palabras el investigador le dará a Paqui un 7 y a mí un 6. O sea, conclusión del  "estudio" basado en la percepción de lo que comemos: ¡ las personas gorditas no sólo no comemos más que las delgadas sino que  ¡comemos menos!

¿Quiere usted adelgazar? ¡Pues coma!

La realidad: Yo he tomado en total 1100 Kcal y mi amiga 500. Casi  la mitad de lo mio. ¿Queda reflejada esta realidad en la investigación? absolutamente NO. Además las conclusiones son tan erróneas que son contrarias a las razonables y a la realidad, que no es otra que el hecho irrefutable de que las personas gorditas comemos más que las delgadas.

¿Cual ha sido el fallo? evidentemente la metodología no era la adecuada para sacar estas conclusiones. No puedes preguntar a una persona sobre la percepción de lo que come, tomarlo como una medida real y sacar la conclusión de que esto que ha dicho es lo que realmente ha comido y por lo tanto es lo que explica su peso.

Si las conclusiones del estudio hubieran sido: las personas gorditas perciben que comen menos que las personas delgadas, entonces nada que objetar. Pero no fueron estas. Evidentemente este estudio no será publicado en una revista de alto índice de impacto, porque su calidad es muy baja, pero de todas formas será publicado y un periodista que está navegando por el Medline y con ganas de crear polémica, o tal vez con ganas de poder comer todo lo que le de la gana sin sentirse culpable, se lo encuentra. Feliz de la vida saca un artículo en su periódico de tirada nacional con el siguiente titular:

Se demuestra que las personas delgadas comen más que las obesas. 

¡Ale! y se queda tan ancho. Y los millares de gordos del país amanecerán ese día con una noticia que les alegrará el día, sí, pero no ayudará en nada a resolver su problema de obesidad. 

Volviendo al primer trabajo citado por el artículo de La Vanguardia, como podéis ver en la cita bibliográfica completa, en el título no se habla para nada de los resultado ni las conclusiones, sino que se limitan a describir el tipo de trabajo y lo que hacen: "Maternal employment and child socio-emotional behaviour in the UK: longitudinal evidence from the UK millennium cohort study" que en español más o menos viene a ser:  "Empleo materno y comportamiento socio-emocional del niño en UK: evidencia longitudinal del estudio de cohorte Millenium de UK". En cambio el título del artículo de La Vanguardia hace hincapié sobre este supuestamente demostrado beneficio del trabajo materno sobre el menor. Así al público le llega la idea de que está demostrado, sin lugar a dudas y sin limitaciones de ningún tipo, que el hecho de que una madre esté separada de su hijo 10 horas al día desde que tiene un día de vida no sólo no le hace daño sino que es ¡beneficioso! 

Es evidente que desde varios sectores de la sociedad actual se nos quiere vender la idea de que conciliar es dejar a nuestros hijos cinco días a la semana en otras manos, desde al menos los cuatro meses de vida, cuando no antes. Como esto no es tragable así, a palo seco, echan mano de artículo mediocres que no demuestran nada, cuyo índice de impacto es mínimo pero que ahí están, en los bancos de citas bibliográficas. Hasta cierto punto, que la defensa de estas actitudes tenga que recurrir a ciencia de tan baja calidad es un consuelo para los que no las compartimos, ya que nos demuestra la inexistencia de verdaderas pruebas sobre la inocuidad de semejante "conciliación" laboral. Pero por desgracia siempre habrá gente que se quiera dejar convencer, prefiera seguir con los ojos cerrados y no quiera ver que la única solución pasa por un cambio drástico en las prioridades de la sociedad en su conjunto, la cual debería poner por delante de todo y de todos la crianza de sus hijos, los más desprotegidos y desamparados de todos sus individuos. 

martes, 15 de noviembre de 2011

SEÑOR GRIÑÁN ¡NO SE META EN NUESTRAS TETAS!



Escribo todavía con el pico de adrenalina inundando mis venas y arterias. Me la imagino como un maremoto que se distribuye por todos mis tejidos, aumentando mi frecuencia cardiaca, movilizando mis reservas de azúcar del hígado, contrayendo mis vasos sanguíneos, dilatando mis pupilas y haciendo que mi cerebro produzca dopamina, lo que me hace sentir peleona y exultante. Me siento como una leona a la que insultan, agreden y ofenden, a punto de atacar. Todo mi cuerpo se acaba de preparar para la lucha aunque, en lugar de liarme a zarpazos y mordiscos con alguien, como digna representante de una Homo sapiens hembra del siglo XXI, me siento delante del ordenador, donde se va desarrollar mi defensa/ataque.  Luego espero que, por el bien de mis arterias y mi corazón, mi marido llegue a tiempo para que yo pueda acabar de quemar los efectos de esta hormona con una buena carrera por el bosque, antes de que anochezca.

Hoy estoy segura de que voy a batir todos mis records de velocidad. Sólo tendré que recordar una y otra vez un párrafo que acabo de leer en El País en un artículo titulado Un feminista llamado Griñán. Y es que impresiona, encoleriza, entristece y da mucho, mucho, mucho miedo (pero que mucho, mucho, mucho y me quedo corta) que semejantes declaraciones salgan de la boca de un político, o sea, de una persona que tiene el poder en sus manos. Un poder que le hemos dado sus conciudadanos.

El párrafo en cuestión es el siguiente:

"Desde que estalló la crisis, José Antonio Griñán no ha parado de analizar, en público y en privado, sus causas y sus consecuencias. Desde todos los puntos de vista. Ayer en un encuentro con colectivos de mujeres advirtió de una las derivadas de la catástrofe económica: el de la "ridiculización" de los avances en materia de igualdad y del "retroceso en la conciencia ciudadana" de la igualdad efectiva entre hombres y mujeres. ¿En qué se nota? En todo, según él. En que vuelve a ponerse el acento en el "papel reproductivo de la mujer", creando en las mujeres una "mala conciencia", por ejemplo, para que opten por la lactancia materna de los hijos, algo que él describió como una forma de "canibalismo".

Francamente, yo ya no soy ni de derechas ni de izquierdas. Tengo mis ideas, que desgraciadamente no acaban de coincidir con ningún partido político (y desde luego con ninguno de los dos mayoritarios), pero si hubiera tenido la más mínima tentación de votar al PSOE, se me hubiera ido tras la lectura de semejantes insensateces.

Por suerte, gracias al milagro de internet y sus blogs, tengo la oportunidad de mandar a la nada mi respuesta a semejante desfatachez. Así al menos me quedaré más ancha que larga y quemaré parte de mi subidón de adrenalina. Así que:

Estimado señor Griñán:

No sé exactamente que idea tiene usted sobre la manera de defender a las mujeres y sus derechos, pero desde luego empeñarse en castrarnos una y otra vez siguiendo la costumbre del sistema patriarcal que usted - por lo que parece - admira y defiende tanto, no es la mejor. De hecho no es una manera en absoluto.

Esta  ""ridiculización" de los avances en materia de igualdad y del "retroceso en la conciencia ciudadana" de la igualdad efectiva entre hombres y mujeres" no es fruto de esta crisis, como usted dice, no, es fruto de la concienciación de cada vez más ciudadanas y ciudadanos de que así, en guerra permanente con nuestra naturaleza y con nuestra humanidad, no podemos seguir. 

No voy a entrar aquí a profundizar sobre las diferencias biológicas entre hombres y mujeres, o sobre la necesidad de que estas diferencias se respeten y sobre los efectos que han tenido y tienen dos factores fundamentales:

1-  El dominio de uno de los sexos respecto al otro. Dominio que se aprovecha de la necesidad de la cría humana de ser engendrada, gestada y alimentada en y sobre su madre, durante su periodo primal.

2- La masculinización a la que se ve obligada la mujer patriarcal para poder igualarse en dignidad y derechos al macho de su especie, sacrificando (gran) parte de su feminidad en el proceso.

Para que se informe y profundice más en estos temas le recomendaría encarecidamente que leyera los escritos de Casilda Rodrigañez, escritora y feminista española con un amplia y esclarecedora bibliografía.

Pero lo dicho anteriormente ni siquiera es lo más vergonzoso que, por lo que parece, llegó a decir usted el otro día. Calificar en su discurso la lactancia materna como "canibalismo" para mí sería razón suficiente para que presentara su dimisión de cualquier cargo público y desapareciera de la vida política para siempre. Evidentemente esto no va a ocurrir, pero lo más triste de todo es que, tras decir semejante sin-propósito, usted siga considerándose y siga siendo considerado "feminista" y defensor de la mujer. No sé si servirá de algo que le recomiende leer artículos como el publicado hace cosa de un año en el blog de Ileana Medina, Tenemos Tetas, de la antigua  presidenta de al Liga de la Leche en francia, Claude-Suzanne Didierjean-Jouveau, donde podrá ver que la lactancia no es un cadena de esclavitud alrededor del cuello y los pechos de las madres, sino un acto de placer y de sexualidad maternal, derecho que todas las mujeres y sus hijos deberíamos tener por defecto. Tal vez una idea demasiado rompedora y revolucionaria para su pequeña visión de lo que es progreso y feminismo. 

Según usted "se vuelve a poner énfasis en el papel reproductivo de la mujer", y esto es "un retroceso". Pues mire usted: yo creo que esto no es un retroceso en absoluto. El retroceso es negar el papel reproductivo de las mujeres y hombres de esta sociedad. Este es el verdadero retroceso y lo que nos ha llevado a donde ahora estamos. Poner el acento en el papel reproductivo de la mujer y el hombre, en la necesidad de ambos de criar y cuidar a sus hijos, sería un inmenso paso hacia adelante para superar no sólo la crisis actual, sino la crisis crónica en la que estamos sumergidos como humanidad desde los orígenes del patriarcado. 

Que los políticos de hoy en día todavía no vean, o no quieran ver, lo evidente y vayan por ahí con ese viejo discurso del feminismo de la igualdad me pone los pelos de punta y me hunde en la desesperanza. 

Si además en el mismo artículo y tras las declaraciones del señor Griñán me encuentro las de una mujer, Rosario Valpuesta, Catedrática de Derecho Civil de la Universidad Pablo de Olavide, que rematan lo que el señor Griñán ya hirió de muerte, todavía me hundo más en la desesperanza y el miedo. Según la señora catedrática: 

"..las jóvenes de 30 años no tienen conciencia de género y las están "fastidiando con una idea de nueva maternidad" en las que trabajar y ser madre resulta incompatible."

Pues no, doctora Valpuesta, las jóvenes (discúlpeme pero a pesar de mis 41 me incluyo) de hoy en día no estamos fastidiando nada con la idea de Una Nueva Maternidad. No doctora, no. Lo que queremos es cambiar las cosas, precisamente para que trabajar y maternar a nuestros hijos no sea incompatible porque hoy por hoy, tal cual está la situación, sí lo es.

Así que de fastidiar nada de nada. Las que "fastidian" son las que tras haber sacrificado su maternidad (o el maternaje de sus hijos) por estar en puestos de poder, se dedican a dificultar que las cosas cambien, para conservar sus posiciones y evitar que la nueva generación de mujeres pueda realizarse plenamente y realizar su faceta profesional y social, a la vez que su faceta femenina y maternal. Esas sí son las que fastidian, cuando la realidad es que deberían ser el primer paso del verdadero cambio: el cambio que permita la crianza de ciudadanos sanos, libres, sin carencias primales y convenientemente destetados. Los únicos que podrían darnos un verdadero futuro como especie y como sociedad.

La ceguera y estancamiento del señor Griñán y de la doctora Valpuesta me llena de tristeza, desesperanza y miedo. Ya lo he dicho ¿Verdad? Pero es que no me cansaré de repetirlo. El problema no es lo que digan ellos, no. El problema es que parece imposible encontrar un discurso diferente con probabilidades de llegar a tener el poder necesario para cambiar las cosas. 

Y de momento hoy lo veo todo muy negro.

Articulos relacionados:

Ya que no nos escuchan, no nos insulten… sres. políticos

Políticos así no los quiero

Griñán y sus gilipolleces

De como los "Griñanes" de esta sociedad hacen que nos luzca el pelo como lo hace

El Sr. Griñan y su diccionario patriarcal

Griñán y la lactancia materna. Rectificamos y nos reafirmamos.
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PD: 

En el genial artículo de Nohemí en su blog Mimos y Teta un comentarista ha colgado este audio con las declaraciones del señor Griñán en el acto por la igualdad. En él podemos escuchar que no dijo canibalismo sino talibanismo. 

Bueno, bajo mi punto de vista el uso de una palabra o la otra no cambia demasiado el significado de su discurso y sigue pareciéndome absolutamente insultante y vergonzoso que un político utilice semejante lenguaje refiriéndose a las recomendaciones de todas las organizaciones relacionadas con la salud de la infancia, y la salud en general, en cuanto a la alimentación del bebé se refiere. Además el audio nos permite escuchar como utiliza la lactancia y la maternidad como arma arrojadiza contra la oposición. 

Así que me reafirmo en mis palabras: esto es una vergüenza. 


viernes, 28 de octubre de 2011

LAS REVOLUCIONES SE GESTAN EN LOS SÓTANOS

Parece que el libro Una Nueva Maternidad está destinado a ser "revolucionario", a remover conciencias, a desbaratar creencias arraigadas, a romper convencionalismos, a desnudar deseos y a ser, en definitiva, una pequeña pieza en el gran movimiento revolucionario que necesitamos como sociedad y como humanidad para seguir adelante y tener un futuro.

Una Nueva Maternidad es una gota más en el mar de la revolución del Amor, de la oxitocina y de la humanidad renacida.

Por eso, como toda revolución que se precie, aquí en Zürich nuestro libro será presentado en un sótano. En Suiza, que es el país de la diplomacia y las convenciones, el país del diálogo y de la paz, el país al que todos recurren para reunirse a encontrar sus puntos en común y llegar a acuerdos pacíficos. Aquí, en este pequeño sótano de un café en la ciudad de Zürich, nos reuniremos un grupo de mujeres para hablar.

Madres y no madres, de todas las edades, condiciones, pensamientos y sentimientos, hablaremos de lo que tenemos y de lo que nos han quitado o hemos sacrificado, de lo que podríamos llegar a tener y de lo que deberíamos tener por derecho, de nuestra naturaleza femenina dentro de nuestra naturaleza humana, de la naturaleza de nuestros hijos, de los hijos de todas y todos; hablaremos de m(p)aternidad, de feminismo y feminidad, de bebés y niños, de hijos y m(p)adres. Hablaremos de crianza. En resumen, hablaremos de la vida, de nuestra vida, de la vida pasada y de la vida futura. Hablaremos de humanidad.

Y aquí os esperamos. Mañana, 29 Octubre a las 5 de la tarde en el sótano del Café Boy (Kochstrasse 2. 2004 Zurich). 

A todas las que estáis por aquí, animaros a venir y participar. Os necesitamos para encontrar soluciones y acuerdos que nos incluyan a todos: bebés, niños, mujeres y hombres, para nacer, crecer, criar y vivir mejor,  formando una sociedad más pacífica, amorosa y sana; donde nadie quede excluido ni sea ciudadano de segunda, ni esté sometido a nadie.  Una sociedad que se gesta desde el vientre materno de sus mujeres y que nace y crece con cada bebé que traemos a este mundo.

Otros actos de presentación del libro este fin de semana:
- En Tenerife a cargo de Ileana Madina
- En Vic a cargo de Erika Irusta

miércoles, 13 de julio de 2011

CONCILIACIÓN: ESA PALABRA IMPOSIBLE DE ENTENDER






Llevaba unos cuantos días un poco "apagada", sin inspiración, intentando encarar un informe sobre la lactancia sobre el cual no acabo de ver el enfoque, cuando ha caído en mis manos este artículo de El País: "Cuando conciliar no es una opción. La mitad de las madres madrileñas ha tenido que dejar de trabajar para cuidar de sus hijos, una interrupción en la carrera profesional que a veces se paga cara"


Todo ha sido comenzar a leerlo y encenderme. El artículo empieza con el ejemplo de Beatriz, una ingeniera forestal que lleva tres años "sin trabajar" cuidando de sus mellizos:


"Yo no valgo para esto, es un círculo vicioso en el que dejas de ser una persona interesante"


Sigue con una crítica de lo caras que son las guarderías y de que no hay plazas suficientes.


"Los servicios, aunque públicos, son caros; pero eso para quienes consiguen plaza, porque el Gobierno regional admite que la escolarización entre 0 y 3 años- que en toda España no es universal y gratuita, - alcanza solo el 50% de la demanda potencial máxima. Sindicatos y profesionales del sector calculan que unas 30.000 familias se quedan sin plaza en Madrid cada año".


Muy en la linea del ministro de trabajo Valeriano Gomez, se presenta la escolarización temprana y gratuita como la gran y única solución a los problemas de conciliación.


La opinión del sociólogo lo deja también muy claro:


"...nunca "compensa" dejar de trabajar, aunque casi cueste lo mismo pagar la atención de los niños que el sueldo que se percibe. "Cuando trabajas estás capitalizando el mercado, te estás formando, estás generando experiencia", señala."

El comentario de Nuria Manzano, secretaria de igualdad de UGT Madrid,  deja clarísimo la visión que tiene sobre el cuidado de los hijos:

"Si hay que sacrificar la carrera profesional de uno de los dos para cuidar a los hijos, lo normal es que sean ellas las que lo hagan. La diferencia salarial entre hombres y mujeres en la región es la segunda más alta de España. Ellas suelen tener peores condiciones laborales, así que es habitual que sean las que acaban cediendo".

Yo no sé a vosotras, pero el mensaje que a mí me llega de este artículo  es el siguiente: 

Querida mujer: si quieres seguir siendo útil e interesante a la sociedad ni se te ocurra dedicarte al cuidado de tus hijos. Si por una casualidad te decides a parir seres humanos - acto que, por  otra parte, necesitamos que hagas, so pena de extinguirnos todos - ¡sobretodo no abandones tu trabajo!, porque si lo haces perderás el poco valor que tienes (recuerda que tu trabajo está peor valorado que el de tu marido) y para ello, pon a la criatura cuanto antes en una guardería que, eso sí, lucharemos para que te sea lo más barata posible de modo que te compense y no te tengas que SACRIFICAR ejerciendo de madre. ¡Así de igualitarios somos! y ¡que orgullosos que estamos de serlo!

¿Por donde empiezo? Estoy que ardo por dentro.

SEÑORES Y SEÑORAS: CONCILIAR NO SIGNIFICA ABANDONAR A NUESTROS HIJOS

¿Queda alguien por ahí que quiera entender que CONCILIAR significa que una mujer pueda ser MADRE (con todas sus letras y en mayúscula) y PROFESIONAL (con todas sus letras y en mayúscula también), y también que un hombre pueda ser PADRE y PROFESIONAL (con las mismas letras y en mayúscula)?

Dejar a los niños 10 horas en una guardería desde que tienen una hora de vida o cuatro meses NO ES CONCILIACIÓN porque se está sacrificando el bienestar de la criatura. Se está sacrificando la MATERNIDAD. Se está sacrificando el derecho de la mujer a ser la madre del hijo que ha parido y el derecho del niño a tener la madre que necesita. 

Pero ¡Ojo! los que queráis acusarme de neomachista: quedarte en casa encerrada, aislada, desconectada, al cuidado en solitario de  tu hijo porque tu compañero sigue trabajando fuera sus 8, 10,12 o más horas diarias, para que al cabo de un tiempo no tengas ninguna opción de volver a tu profesión porque la maternidad te ha estigmatizado, te ha quitado valor en el mercado laboral y se ha convertido en un lastre que hunde irremediablemente tu carrera TAMPOCO ES CONCILIACIÓN. Ahora se está sacrificando la capacidad de la mujer de ofrecer a la sociedad su don, su vocación y su capacidad de trabajo en su faceta no maternal. Esta capacidad por cuyo reconocimiento hemos tenido que luchar tanto desde los comienzos de la sociedad patriarcal, empeñada en encerrarnos en casa con nuestras criaturas, convirtiéndonos en seres absolutamente dependientes de la libertad de acción del varón (hasta el punto de convertirnos en algunas épocas, en una pertenencia más). Con esta opción pierde la mujer, que ve la maternidad como una losa que le obliga a sacrificar su realización personal fuera de ella. Pierde el hijo, que se encuentra con una madre triste, amargada, enfadada y frustrada que percibe su cuidado como una carga. Pierde el padre, que renuncia a ejercer su paternidad por seguir siendo competitivo en el mundo laboral, alejándose y desvinculándose irremediablemente, no sólo de la criatura, sino también de su compañera. Y pierde la sociedad que se queda sin toda la riqueza que esta mujer podría aportarle como profesional. 

Entonces ¿Que es conciliar?

Conciliar es vivir en una sociedad donde las mujeres podamos ser MADRES y PROFESIONALES. Para ello los hombres también tendrán que conseguir su derecho a ser PADRES y PROFESIONALES y todo ello sin sacrificar las necesidades genuinas de los más desprotegidos: nuestros hijos. 


Conciliar es abrir el mundo de los adultos a nuestros niños. Dejar de tratarlos como ciudadanos de segunda que se pueden aparcar todo el día en una guardería porque "no se enteran", e integrarlos en la vida laboral, pública y social de sus padres.


Conciliar es adaptar el ritmo de la sociedad a las necesidades de nuestros hijos y no lo contrario: ignorar las necesidades de nuestros hijos cuando no se adaptan al ritmo de nuestra sociedad. 

 Todo lo que hacemos los seres humanos debería estar enfocado y centrado en las necesidades de nuestros cahorros humanos. Ellos son nuestro futuro. Es ridículo decir que estamos luchando por una sociedad más justa y mejor mientras violamos sitemáticamente las necesidades más básicas de nuestras criaturas. No se puede obviar las necesidades de madre e hijo en el parto, el papel imprescindible de la madre en los meses de exterogestación, la necesidad de cuerpo maternal y de pecho lactante, de la misma manera que tampoco se puede ignorar la necesidad de pasar tiempo, y mucho, con su padre, especialmente a partir de una cierta edad. No se puede pasar por encima de la necesidad de la familia de ESTAR TIEMPO JUNTA, de la necesidad de los padres DE EDUCAR  A SUS HIJOS, de la necesidad de los hijos de APRENDER DE SUS PADRES. No podemos actuar como si nuestros hijos no necesitaran estar la mayor parte del tiempo con nosotros, sus padres, sobretodo cuando son pequeños y sufren tanto por la separación.

Pero ignorar todo esto es exactamente lo que están haciendo estos señores y señoras que se llenan tanto la boca con la palabra conciliación. Y no, señores, no, esto de lo que ustedes hablan no es conciliar. Esto es masculinizar a la mujer y destruir la maternidad, robar los derechos del hombre a ejercer su paternidad, expulsándolos a ambos del mundo de los sentimientos y deseos para encarcelarlos en el mundo laboral. 


Y en la peor de las posiciones quedan nuestros bebés, nuestros niños. Obligados a crecer en el abandono y el desapego, unos más y otros menos, pero ninguno con todas sus necesidades primarias cubiertas, de manera que se convertirán en adultos llenos de carencias innombrables que les marcarán de por vida. 

¿Es posible una verdadera CONCILIACIÓN? Sí, estoy segura de que sí. Aunque supone un cambio social valiente y radical. Pero posible, seguro que es posible. Otra cosa es que, tal cual van las cosas, sea probable. De momento es evidente que la noción  actual de igualdad y conciliación de la gran mayoría de políticos y pensadores está lejos de ser la idónea para conseguir los verdaderos objetivos, pero ya empiezan a oírse voces cada vez más altas y más claras ofreciendo soluciones alternativas desde puntos de vista diferentes. 

Os coloco aquí una lista de artículos de madres blogueras que tratan este tema. Algunos ofrecen soluciones y otros sólo denuncian. La lista irá creciendo a medida que vaya recordando donde leí algunos de ellos y salgan, además, otro nuevos:


"Valeriano Gómez propone la Escolarización desde el Nacimiento como medida de "Conciliación". Manifestación Bloguera por la Verdadera Conciliación en España" de Louma Sader Bujana, autora del blog Amor Maternal. En este enlace encontrareis, además, todos los artículos que participaron en la manifestación bloguera convocada por las declaraciones del citado ministro. 



"Trabajo y maternidad" de Mónica de Felipe, autora del blog Grupo Maternal


"Amor, bebés, crianza y salud" de Mónica de Felipe, autora del blog Grupo Maternal


"Pueden tener derechos los bebés" de Ileana Medina Hernandez, autora del blog Tenemos Tetas

"Feminismo, maternidad y política: ¡cambiemos el mundo!"  de Ileana Medina Hernandez, autora del blog Tenemos Tetas