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domingo, 31 de diciembre de 2017

SOBRE PEDOFILIA Y LACTANCIA.

"Charité maternelle" Autor: Edouard Alexandre Sain

Dos veces en la misma semana, dos personas ha acusado a las madres lactantes de pedófilas. Así de simple y así de tremendo. 

Una fue Pilar Aguilar en Tribuna Feminista. (Y no, no voy a poner el enlace para que, encima de publicar semejante bazofia, les suba el número de visitas a los peores artículos sobre el tema que he leído en mi vida). Pilar se refería a las madres que sienten placer al dar de mamar. La pobre ignoraba (prefiero pensar que era ignorancia porque la alternativa es que escribe por pura maldad) que el placer que siente la madre al dar de mamar es absolutamente fisiológico y una estrategia evolutiva universal que garantiza que la hembra mamífera que ha parido no va a abandonar a la delicada criatura a su suerte y, por el contrario, va a esforzarse por pasar horas ofreciendo alimento de su propio cuerpo. 

Familia de monos en el Estrecho de Gibraltar. Autor: María Berrozpe
Si la lactancia materna fuera algo desagradable y doloroso ya nos habríamos extinguido porque a nuestras antepasadas mamíferas no humanas los argumentos de la OMS sobre las bondades de la lactancia materna no les hubieran convencido en absoluto para realizar un acto que les supone un esfuerzo considerable y, encima, no recompensa de alguna manerar. Por el contrario, la vida tiene una estrategia maravillosa y fascinante para animar a los seres vivos con un sistema nervioso bien evolucionado a realizar actividades que favorecen su supervivencia: el placer. Así engendrar nuevos seres humanos, comer, defecar, cultivar las relaciones sociales amorosas y pacíficas, etc., son actividades que producen un profundo placer. Y la lactancia materna, dado su papel fundamental en la supervivencia de la nueva generación, no podía ser una excepción. Más bien todo lo contrario. Como el coito, la lactancia materna tenía que asegurarse de ser extremadamente placentera. 

Hoy en día los seres humanos hemos conseguido que para un gran número de mujeres no lo sea. Pero ahora ya tenemos un neocortex capaz de convencernos de amamantar a pesar del dolor, el estrés o el cansancio y, cuando ya tiramos la toalla, de desarrollar una leche animal adaptada que garantiza la supervivencia del bebé con daños colaterales relativamente aceptables. 

Pero este neocórtex no debería olvidar que la lactancia materna está diseñada para ser placentera. Repito: la lactancia materna saludable es placentera. Si la lactancia materna no es placentera, algo no está funcionando muy bien. 

Por lo tanto, los pezones están ahí para ser el punto de agarre del bebé o niño pequeño y hacer sentir placer a la madre cuando la criatura los coge con su boca para mamar. Como la naturaleza no da punzada sin hilo posiblemente consideró que si, además, resultan placenteros durante el coito con la pareja adulta, pues mucho mejor. Total, en placer no se debería escatimar nunca. Pero evidentemente su función primordial no era ser un juego erótico para el macho (o hembra) adulto, sino permitir al bebé y niño agarrarse a la glándula mamaria para beber su leche. 

A ver, señoras, si no perdemos la perspectiva. ¿De acuerdo?

Y de aquí paso a la siguiente acusación de pedofilia de esta semana: dos mujeres aseguraron, ante el artículo de una madre adoptiva que ha logrado amamantar a su bebé y alimentarlo en exclusiva con su leche (tras someterse a un proceso de inducción), que era un acto pedófilo, asqueroso y egoísta. Este artículo sí que os lo comparto porque es delicioso (los comentarios de las susodichas están en Facebook y ya las tengo bloqueadas, así que esos no los podéis ver), y África una de las mujeres más maravillosas que conozco. Os recomiendo compartir esta preciosa experiencia aquí:

Historia de una madre que dio el pecho a su hijo adoptado


Y yo desde mi blog, ante todo este sinsentido enfermizo solo puedo explicar que las glándulas mamarias solo necesitan el estímulo del pezón para empezar a producir leche, independientemente de si ha habido un embarazo previo. Generalmente, ante la ausencia del embarazo, al no haber experimentado el proceso de crecimiento glandular que este conlleva, no pueden producir todo lo que necesitará el bebé. Algunas madres, debido a problemas hormonales específicos, puede que nunca consigan nada de leche. Pero a pesar de todo, la lactancia materna es mucho más que sólo alimentación. Es un comportamiento complejo que ofrece al bebé seguridad, calor, regulación fisiológica y mucho, mucho, mucho amor. Decir que un bebé abandonado no puede recibir teta de su madre adoptiva porque ésta no tiene leche o porque no le ha parido y no comparte sus genes es como decir que una pareja no puede realizar el coito si no es fértil. 

Para ser madre y dar el pecho no hace falta haber parido a ese niño. Si eso fuera así miles de menores en todo el mundo estarían condenados a crecer sin madre. Y francamente, eso es inaceptable, sobre todo habiendo miles de mujeres deseosas de abrir su pecho y su corazón a estos niños, para hacerlos suyos. Una viculación materno-filial sana y absoluta puede realizarse perfectamente entre personas que no comparten filiación genética. Miles de hijos adoptados de todo el mundo somos prueba de ello. Y los otros miles de adoptados de todo el mundo que no han tenido la inmensa suerte de disfrutar de este vínculo con sus adoptantes no son prueba de que formarlo sea imposible. Sólo son prueba de que esta vinculación no siempre funciona, por lo que desde los profesionales especializados  hay que trabajar bien duro para que cada familia la logre. Los niños no se merecen menos.

Y para acabar, sólo añadir algo obvio que parece que se ignora: la lactancia materna no forma parte de la sexualidad coital. Obligar a un menor a participar en las sexualidad coital, para la que no está preparado en absoluto, es pedofilia. Ofrecer a un bebé/niño el pecho de su madre (biológica o adoptiva) es maternidad. La maternidad es parte del comportamiento sexual, pero no es coital. Decir que la lactancia materna es "pedofilia" porque produce placer es lo más terrible, injusto, sucio y enfermo que he leído en mi vida.

Y también es muy peligroso. Y por eso escribo este post. Para dejar unas cuantas cosas claras, porque los malos entendidos en este tema tienen consecuencias nefastas para los bebés y niños, y para sus madres. 

Y ahora, para acabar, sólo me queda desearos  a todos una feliz salida del año 2017 y una feliz entrada al 2018. 

¡Que tengáis un año lleno de amor!

Sobre todo ¡Mucho Amor!

Y que todos los bebés y niños del mundo lo tengan lleno de cálida, nutritiva y amorosa teta. 


Autor: Paul Cézanne

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jueves, 8 de junio de 2017

DORMIR CON EL BEBÉ: ¿SÍ O NO?


Hasta ahora la Academía Americana de Pediatría lo tenía bastante claro: aunque son extraordinariamente reticentes a que el bebé humano duerma en su localización natural ―esto es, en íntimo contacto con su madre―, al menos recomendaba que durmiera con ella en la misma habitación (o que sus padre o cuidadores principales), ya que el riesgo de muerte súbita desciende muy significativamente. Y esto a pesar de su visión "tradicionalista" del sueño infantil, profundamente criticada por muchos autores que defienden un abordaje más mustidisciplinar y abierto.

Pero parece que esta concesión (a medias) a la necesidad primal de nuestras criaturas de dormir al menos cerca de su madre todo un año enterito les picaba, y ya tenían ganas de poner los límites más pronto. Porque, si no, no se entienden que en su revista principal, Pediatrics, una de las más influyentes internacionalmente (si no la más) en el mundo de la pediatría, hayan publicado un artículo tan pobre, cuestionable y sencillamente mediocre como el que saldrá en Julio de este año, y que (desgraciadamente) ya podemos encontrar on line: 


Un artículo que de haber demostrado lo contrario de lo que piensan que han demostrado, por su diseño y metodología no lo publican ni en la "Revista de pediatría integral desorganizada y absurda de Villaqueteempujodeabajo"(*), pero como concluye lo que concluye  no sólo ha sido publicado en una de las revistas de más factor de impacto, sino que ya está siendo divulgado a diestro y siniestro por todos los medios de comunicación con secciones dedicadas a los padres.

Y os preguntareis ¿que concluye el dichoso artículo que María está que se sube por las paredes? pues que los bebés y sus padres duermen mejor en habitaciones diferentes, y que no es necesario que duerman "todo" un año juntos porque el 90% de las muertes súbitas ocurren los 4 primeros meses.

Este mensaje a los medios les ha encantado, por supuesto, porque encenderá debates, likes y shares por doquier. Y que salga en la venerada Pediatrics le da su (inmerecido) certificado de calidad. Ya veo a ciertos divulgadores sobre el sueño frotándose las manos porque tienen otro artículo "publicado en una revista muy importante" para apoyar sus (más que muy moral y científicamente cuestionables pero extraordinariamente rentables) métodos de adiestramiento del sueño en solitario. 

Pero dejadme explicar por qué este artículo es mediocre y nunca debería haber sido publicado en una revista de la categoría de Pediatrics. De hecho, os voy a explicar a fondo una sola razón. Hay más, porque el enfoque completo del trabajo es más que cuestionable, pero esta razón principal la vais a entender rápidamente y me sirve como ejemplo perfecto de lo chapuzas que son muchas veces los investigadores en sus ganas de demostrar sus hipótesis a toda costa, y de cómo los intereses culturales, sociales y hasta económicos son capaces de comprar incluso el respetado, y supuestamente objetivo e independiente, sistema de "peer review" (revisión por pares) de las publicaciones científicas.

El quid de la cuestión para mí es el siguiente: Todo el trabajo se basa en cuestionarios. No hay ni una sola medida objetiva del sueño de los bebés. 

¿Y por qué es esto tan importante?

Imaginad que un científico quieren saber como cantan una muestra de niños. Si cantan fuerte o cantan bajito. Se supone que cantar fuerte es malo porque irrita las cuerdas vocales. Para saberlo, en lugar de oír cantar a todos los niños lo que hacen es preguntar a los padres. Pero los niños están divididos en dos grupos: los niños de un grupo cantan en la misma habitación que los padres y los del otro grupo en una habitación diferente. Después preguntan a los padres como han oído el canto de sus hijos, si fuerte o bajito. Los padres cuyos hijos estaban en otra habitación oyen el canto significativamente más bajito que los que tienen al niño en la misma habitación. Entonces los investigadores concluyen que los niños que cantan en una habitación separada de las de sus padres cantan más bajito, por lo que dañan menos sus cuerdas vocales. En estas circunstancias no pueden sino recomendar que los niños nunca canten cuando se encuentran en la misma habitación que sus padres. 

Los autores de nuestro artículo protagonista han hecho exactamente lo mismo. Sí, así de surrealistas pueden ser algunos estudios científicos. 

Tal vez penséis que ésta es una comparación exagerada (¡los niños están durmiendo, no cantando!), pero fijaos: en el estudio en cuestión los investigadores valoran el sueño infantil mediante cuestionarios a los padres para comparar la calidad del sueño entre los  niños que duermen en la habitación con sus padres o en otra habitación, y llegan a la conclusión de que como los padres reportan más sueño nocturno y periodos de sueño sin interrupción más largos en los niños que duermen en otra habitación, estos realmente están durmiendo mejor, asumiendo por defecto que los padres que duermen separados de su bebé tienen la misma capacidad de valorar su sueño (en cantidad y calidad) que los padres que duermen con el bebé al lado. Y eso, señores, me parece a mí que es mucho asumir, sobre todo cuando las evidencias apuntan exactamente a lo contrario, ya que está demostrado que los padres que duermen lejos de sus hijos no tienen una apreciación realista de su sueño (o de las interrupciones del mismo: no siempre que el bebé está despierto los padres lo oyen). Por su naturaleza y objetivos este trabajo debería haber incluido obligatoriamente una medida objetiva del sueño infantil. Como mínimo la actigrafía, aunque dadas las limitaciones de esta técnica, especialmente con niños, hubiera sido mucho mejor una grabación con cámara de vídeo. Pero no lo han hecho.

Así que aunque los autores aseguran haber demostrado que los niños duermen más tiempo por la noche y periodos más largos de sueño seguido (a diferentes edades que van entre los 4 y los 12 meses, pero no quiero entrar en detalle), lo cierto es que solo han demostrado que los padres tienen esa apreciación. Claro, ellos reconocen esta limitación, pero no le dan importancia argumentando que los despertares que ocurren cuando bebé y padres comparten habitación ocasionan intervenciones no necesarias de los padres, afectando su sueño, y que es por eso por lo que los padres se quejan en la consulta del pediatra, por lo que es lo único relevante. O sea que, por delante de como duerma el niño, lo que realmente importa aquí es el sueño de los padres. Digo yo que, entonces, no pueden concluir ―tal y como hacen― que el niño duerme más y mejor, sino que los padres se enteran menos de (y por lo tanto intervienen menos en) los problemas de sueño de su hijo, y eso les permite dormir mejor. Y me pregunto por qué no dicen las cosas claras ajustándose a lo que realmente han observado. Será que vende menos esta versión más realista de sus conclusiones, ya que podría ser bastante cuestionable animar a los padres de bebés de 4, 6 o 12 meses a dormir lejos de sus hijos para que no se enteren cuando estos tienen problemas de sueño. 

Hay más limitaciones y muy importantes, pero me alargaría demasiado si las analizara aquí todas. De momento os cito brevemente algunas de las preguntas abiertas con las que me deja este artículo:
  1. ¿Cómo pueden asegurar los autores que las características del sueño que supuestamente tienen los bebés que duermen en solitario son más saludables que las de los niños que comparten habitación? Sí, ya sabemos que dormir bien y lo suficiente es importante. Pero ¿cual es ese "bien" y "suficiente" para la cría humana? Porque hasta ahora no veo que se haya demostrado que un sueño consolidado a los 4 meses sea más saludable que el sueño natural de los bebés que duermen como deben, esto es, en contacto con su madre y mamando a demanda (el, espero que ya famoso, Breastsleeping de McKenna). Este artículo, por lo tanto, parte de la naturalización del sueño en solitario realizada por la pediatría del siglo XX y ya denunciada por McKenna a principios del XXI. Una vez conocida la situación no veo que los que tanto defienden esta manera antinatural de dormir se molesten en comprobar si supone realmente un beneficio en el desarrollo físico, cognitivo o emocional del bebé, más allá de si los padres duermen mejor o peor lo que, dicho sea de paso, no depende tanto de la localización del sueño como de las expectativas que la pediatría del sueño nos mete en la cabeza. 
  2. ¿Como afecta a la lactancia a medio y largo plazo el sueño en solitario? Ya observan menos tomas nocturnas en los que duermen solos, lo que era esperable. Esta imposición del sueño en solitario tan temprana podría dificultar enormemente el establecimiento y continuación de la lactancia materna, tan fundamental para la salud de la diada madre/bebé. Algo muy importante a considerar si pretenden cambiar las recomendaciones oficiales sobre el sueño, especialmente porque en nuestra sociedad no se cumplen las recomendaciones oficiales sobre la duración de la lactancia materna ni de lejos. Digo yo que, para lanzar recomendaciones oficiales, no todo puede depender de que los padres duerman mejor si su hijo está en otra habitación. Porque esto nos lleva a la siguiente cuestión:
  3. ¿Qué pasa con todos esos beneficios, algunos ya descubiertos (favorece la lactancia materna, cambia la arquitectura del sueño de la madre y el bebé, para ciertos grupos de madres supone un mejor descanso, el bebé está más relajado, llora menos y se mueve menos, etc.) y otros todavía por descubrir, que son consecuencia directa del colecho entre madre y bebé? Pues pasa que en este artículo "se los pasan por el forro". O sea, los ignoran. Pero nunca debería ignorarse esta realidad tan compleja a la hora de recomendar a la población donde debe dormir sus hijos, digo yo. 
  4. Por otro lado, argumentan que como el 90% de las muertes ocurren los primeros 4 meses de vida y por eso no tiene sentido alargar más el dormir en la misma habitación con el bebé. Pero, ¿Sabemos acaso el peso que tiene el sueño en solitario como factor de riesgo en la población de bebés mayor de 4 meses? Yo no lo sé, y no sé si ellos lo saben o ni siquiera consideran la posibilidad de que poner a los bebés a dormir solos a partir de los 4 meses aumente significativamente la frecuencia de muerte (sea síndrome de la muerte súbita u otro tipo de muerte inesperada y súbita del lactante) a partir de esta edad. En cualquier caso, aunque solo un 10% de las muertes súbitas del lactante ocurran a partir de los 4 meses, si dormir en solitario aumenta significativamente el riesgo no debería ser ignorado a la hora de recomendar el sueño en solitario por la (supuesta) comodidad de los padres.
  5. Y por último: ¿Cómo pueden seguir publicándose artículos sobre el sueño infantil tan escandalosamente sesgados por los valores culturales del sector dominante de la sociedad occidental industrializada, y que se empeñan en convertir en evidencias científicas lo que ni de lejos lo son? Ya desde el principio del artículo el sesgo cultural es inaceptable: desde la advertencia a los padres de que si no sacan a los bebés a dormir fuera de su habitación antes de los 12 meses luego les costará mucho más, hasta la exclusión intencionada del colecho en la misma superficie (bedsharing), porque va en contra de las recomendaciones de la AAP. También asumen que un factor negativo de tener al bebé en la misma habitación es que hay más probabilidades de que se lo metan en la cama, considerando este comportamiento como "de riesgo" e ignorando observaciones como la realizada en un estudio reciente de Blair, en la que podemos apreciar como a partir de los 4 meses el colecho realizado en la misma cama en condiciones seguras es un factor preventivo de muerte. 
En conclusión: cuando veáis en los próximos días titulares asegurando que la evidencia científica dice que hay que sacar a los bebés de la habitación cuanto antes, no os los creáis. Están basados en un estudio mediocre, con un sesgo cultural en su diseño e interpretación inaceptable, posiblemente publicado en una revista de alto impacto por las limitaciones de un sistema, el de revisión por pares, que no escapa a la compleja realidad de la ciencia como mero producto de la sociedad que la crea y, por lo tanto, sujeta a sus determinantes culturales e intereses varios.

Artículo de interés:

EL BEBÉ DEBERÍA DORMIR EL PRIMER AÑO EN LA HABITACIÓN DE SUS PADRES. LOS EXPERTOS DE LA AAP SE REAFIRMAN EN SU RECOMENDACIÓN.












(*) La bromita viene a que en el mundo de las publicaciones científicas cuanto más local es una revista científica y más largo su nombre, generalmente menos impacto (y por lo tanto calidad) tiene. 

viernes, 19 de mayo de 2017

UN BEBÉ DE SIETE MESES MUERE POR NO RECIBIR SU ALIMENTACIÓN NATURAL

En Beveren, Bélgica, un bebé de siete meses murió en el año 2014 supuestamente por el alimento que recibía, y ahora que se acerca el juicio y el caso se ha hecho público, a los medios de comunicación les ha faltado tiempo para generar los más absurdos y engañosos titulares. Desde el "Muere un bebé de 7 meses porque sus padres le aplicaron una dieta sin gluten" de la Vanguardia, hasta el "Muere un bebé con un peso de 4 kilos por la dieta sin gluten que le pusieron sus padres" de Antena 3 TV. No quiero ni pensar la congoja que han debido ocasionar a muchos padres de niños celiacos o intolerantes al gluten.

Otros hacen mención a la leche de quinoa que le daban y, los más acertados, resaltan que no tomaba leche adaptada. Estos ya van apuntando mejor, pero todavía no dan en el pleno. También me llamó especialmente la atención una artículo en el que se resaltaba que los padres se habían empecinado en alimentar a su bebé de manera "natural". Todos estos titulares y artículos parecen tener el objetivo de presentar unos padres alternativos, "hipilondios" y  antisistema, del tipo de los que no llevan a los bebés al pediatra ni le ponen vacunas y ¡ojo! dan de mamar a la criatura por lo menos hasta los 9 años (la lactancia materna no interrumpida suele venir en el pack). 

Por eso me ha llamado sobremanera la atención que en ningún artículo se hace referencia a por qué este bebé no era amamantado, ya que:

La LACTANCIA MATERNA es el único alimento realmente natural y saludable para un bebé humano de 7 meses. 

Por lo que parece, el bebé no recibía leche materna, a pesar de la imagen dada por los medios de comunicación de sus padres como una pareja practicante hasta el extremo de lo que ellos consideraban una "alimentación natural". Y digo "por lo que parece" porque la realidad es que no sabemos de qué ha muerto ese bebé ya que, francamente, si te vas a fiar de la prensa para enterarte de lo que ha ocurrido, más vale de que te mentalices de que te vas a enterar mal. Es incluso posible que su muerte no tenga nada que ver con lo que comía y que los padres en absoluto le estuvieran alimentando como describen por ahí los medios. Aquí los únicos que saben lo que realmente ha pasado son los que están tratando esta tragedia de primera mano. 

Pero en el caso de que todo haya ocurrido como lo cuentan, que el bebé de siete meses sólo estuviera recibiendo leche de quinoa y dieta sin lactosa ni gluten, lo que realmente habría matado a ese bebé no es la ausencia de gluten o de lactosa, sino la ausencia de su alimento natural: la leche materna. Lo más triste es que este hecho no ha llamado la atención de la prensa en absoluto porque no es para nada excepcional: en España, según cifras de la AEP, el porcentaje de niños que reciben lactancia materna a los 6 meses es de sólo un 47%. Esto significa que

 menos de la mitad de los bebés de 6 meses reciben su alimento natural

No sabemos la razón de por qué este bebé no tomaba leche materna: si su madre estaba imposibilitada para alimentarle o si él realmente no la toleraba (algo tan excepcional que apunta a un grave desorden digestivo que hubiera necesitado de una intervención médica inmediata e importante para su supervivencia). Afortunadamente, cuando un bebé no puede tomar leche materna de su madre hay dos opciones: la leche humana donada (en caso de que sea porque su madre no le puede dar) y la leche animal ADAPTADA (pudiendo llegar a ser leche "especialmente adaptada" para esos rarísimos casos en los que un bebé no tolera componentes de la leche humana o de los animales generalmente utilizados, como la vaca, la cabra o la oveja). La primera mejor que la segunda, pero la segunda más fácil de conseguir y todavía suficientemente buena como para permitir unos índices de supervivencia aceptables. 

Por lo que parece, ante la falta de leche materna, estos padres se negaron a alimentar a su bebé con leche de fórmula adaptada por tener un concepto muy equivocado de lo que se puede considerar "alimentación natural". Pero las leches vegetales no son "leches" y lo más parecido a su alimento natural que puede tomar un bebé humano es la leche animal adaptada. Leche adaptada, además, por profesionales de la alimentación infantil, no por la madre o el padre que en su propia casa sigue la receta ancestral de su bisabuela y le añade un poquito de aquí y diluye un poquito de allá a la leche animal de turno. Esas recetas caseras de supuesta "leche adaptada para bebés" que a veces se leen en algunos blogs, absolutamente denunciables, suelen llevarse por delante a los bebés, ahora y hace cientos de años cuando, ante la imposibilidad de alimentar a un bebé con leche humana, no había más opción e intentaban alimentarles "adaptando" leches animales o haciendo papillas varias, que generalmente acababan matando a la criatura. Algunos bebés así alimentados sobrevivían, sí, pero posiblemente lo conseguían en pésimas condiciones de salud. 

En cualquier caso, y volviendo al tema central que nos interesa, lo cierto es que  ni el gluten, ni la lactosa, ni los productos "naturales" como la leche de quinoa, han matado a esta criatura. Si las cosas han sucedido realmente como lo explica la prensa, a este bebé le ha matado: 

  • En primerísimo lugar, y aunque nadie lo mencione: la falta de leche materna
  • En segundo lugar: la no sustitución de la leche materna por una leche de fórmula adaptada (posiblemente "especialmente adaptada" a los problemas digestivos de este bebé, en caso de que los tuviera) aprobada por los organismos de salud pública. 
  • Y en tercer lugar, y en el caso de que el bebé realmente sufriera un desorden digestivo que le hubiera hecho intolerante a la leche humana o animal adaptada (de manera general), la falta de un tratamiento médico adecuado y una leche especialmente diseñada por profesionales para sus necesidades. 


Esta, creo yo, sería la información relevante que debería divulgarse. Esta es la información que yo hubiera querido leer. 

sábado, 4 de marzo de 2017

QUE NO TE ENGAÑEN. TU BEBÉ NO MURIÓ POR TU CULPA.

Fuente de la imagen: La Demajagua

Hoy leo en los blogs de Consulta de Lactancia y Lact App sobre el dramático caso de un bebé supuestamente muerto por deshidratación debido a la hipogalactia de su madre y, como a cualquier asesora de lactancia, el tratamiento que se le ha dado en los medios me produce nauseas y un "cabreo" (con perdón) difícilmente controlable. Pero, además, en esta noticia hay algo terriblemente dramático que duele hasta físicamente: el sentimiento de culpa que destila cada una de las palabras de la madre en el artículo original, que no os enlazo porque paso de dar visibilidad a una fundación dedicada a desacreditar la lactancia materna, como es Fed ist Best, en cuya web la madre del bebé hizo público su caso 5 años después de que sucediera. 

Así que desde este blog, mi casa, necesito expresar  mi dolor por esta madre, y explicarle que no, 

que le han engañado, 

que la culpa no fue suya,

ni de lejos.

Querida Jillian, ellos, el personal sanitario que te atendió en el postparto, son los único culpables. Ellos tenían la responsabilidad de controlar el establecimiento de la lactancia, y deberían haber estado preparados para identificar los signos de alarma de que el bebé se estaba deshidratando. La más novata de las monitoras de La Liga de La Leche lo debería estar, así que asumo que los profesionales con más razón. Nunca deberían haberte dado el alta en las condiciones en las que te la dieron, y que no profundizaran en hechos como que tu bebé no mojaba los suficientes pañales, o que lloraba todo el rato a pesar de estar en tus brazos mamando a demanda bien enganchado al pecho, no tiene perdón y es absolutamente incomprensible.

Querida Jillian, la lactancia materna no tuvo la culpa, como el hecho de que un corazón lata no tiene la culpa de un paro cardíaco. La lactancia materna es lo natural, es el comportamiento de base, es para un bebé como respirar con sus  pulmones, que su sangre sea impulsada por su corazón o que sus riñones produzcan su pipí. Lo normal es que los bebés nazcan y todo esto funcione bien. Pero en un pequeño porcentaje no lo hace, y por eso parimos acompañadas de personal sanitario que, en teoría, está preparado para reconocer las señales que indican que algún órgano - los pulmones, el corazón o el pecho de la madre- no funciona bien, e intervenir a tiempo para que no se produzcan males mayores. 

Por eso, si un bebé nace con problemas cardíacos, renales o pulmonares, el personal sanitario debería estar entrenado para advertirlo y darle lo antes posible el apoyo tecnológico necesario para que continúe viviendo. Pero entenderás que a nadie se le ocurre que, nada más nacer, cada criatura sea conectada a un aparato de diálisis o a un corazón externo "por si acaso". Así que ese "mejor consejo que te dieron"  en el hospital al que llevasteis a vuestro bebé tras la parada cardiaca, de que "siempre hay que dar un biberón de leche artificial tras la toma para asegurarnos de que el bebé se está alimentando bien" fue un consejo nefasto y ni de lejos el mejor que se puede dar. Porque eso es mentira. Lo que hay que hacer es saber reconocer las señales que te indican que el bebé se alimenta bien o no se alimenta bien (como se reconoce si un bebé está sano o, por el contrario, sufre insuficiencia cardiaca o renal) y, sólo en el caso de que no se esté alimentando bien, intervenir. 

Pero dar un biberón a todos los bebés "por defecto" va en contra de su salud y está absolutamente demostrado que el mal que produciría semejante acción no compensa este supuesto efecto preventivo, que en realidad no es tal porque, te aseguro y te repito, cualquier profesional medianamente competente debería ser capaz de reconocer un bebé de tres días en proceso de deshidratación mucho antes de que se produzcan daños graves o irreparables. 

Así que, querida Jillian, la culpa no fue tuya. Tú hiciste lo que tenías que hacer: Darle el pecho a demanda. Recibiste consejos nefastos, entre los cuales está ese tan peligroso que normaliza el llanto de los bebés. Porque no, no es normal que un bebé en brazos de su madre y amamantado a demanda llore. En esta cultura en la que lo normal es que el bebé sea y se mantenga separado de su madre y alimentado a no-demanda, hemos normalizado su llanto hasta un nivel francamente peligroso, porque el llanto es una señal de alarma y te aseguro que no es "normal". Si un bebé llora hay que mirar por qué. Si un bebé llora continuamente al segundo día de vida a pesar de estar en brazos de su madre y mamando correctamente y, encima, tiene signos de deshidratación (¡como que no mojó ningún pañal!!!!!), NO ES NORMAL, hay que analizar a ese bebé y esa madre con más profundidad y, desde luego, no se le puede dar el alta.

Fuente de la imagen: MadresHoy
Y cuando la lactancia no funciona se debe intervenir, por supuesto. Claro, que la leche artificial debería ser la última opción. La primera, tras el pecho de su madre, es la leche humana donada. Por eso sería importante conseguir que en todos los hospitales con maternidad hubiera un buen banco de leche. En una sociedad con una cultura de la lactancia bien establecida esto sería lo normal. Como también sería normal tener profesionales capaces de identificar un bebé deshidratado y desnutrido durante los primeros días de vida debido a problemas reales con la lactancia, y diferenciarlo de las falsas alarmas continuas que hoy en día hacen que un número innecesario de bebés reciban lactancia mixta desde el nacimiento. En la nuestra, evidentemente, no lo es. 

Y encima, que en lugar de que esta tragedia sirva para llamar la atención sobre la falta de formación en lactancia materna de los profesionales, haya por ahí una fundación (una tal Fed is Best, en "honor" a la campaña Breast is Best que pretenden desacreditar) dispuesta a utilizaros, divulgando vuestra tragedia de manera sesgada e interesada con la única finalidad de desacreditar la lactancia materna exclusiva y conseguir que todos los bebés reciban lactancia mixta (serían muchos beneficios económicos, ¿verdad? ¡Guau!!! seguro que las compañías de alimentación infantil lo notarían) es descorazonador e inaceptable. Con todas las vidas que se ha llevado la alimentación con leche artificial por delante, no hay derecho, no hay derecho y no hay derecho a que todavía se cuestione una verdad incuestionable:

LO MEJOR PARA EL BEBÉ HUMANO ES LA LECHE HUMANA

Y punto. El que se atreva a decir lo contrario debería ser denunciado y condenado, igual que condenaríamos a cualquier loco que propusiera conectar a los bebés sanos a una máquina de diálisis por si sus riñones no funcionan, o porque así nos evitamos complicaciones y es más fácil.

Así que en memoria de todos los bebés que han muerto por culpa de la falta de leche materna humana, debido a la pérdida de la cultura de la lactancia que tanto esfuerzo nos está costando recuperar, yo reclamo:

La existencia de profesionales REALMENTE bien formados en lactancia materna.

La existencia de bancos de leche humana en cada hospital y centro sanitario con maternidad.

Y, ya puestos, pena de cárcel para los fundadores de esa impresentable fundación Fed ist Best y todo el que ose poner en peligro la vida de más bebés a base de desinformar a la población. 


domingo, 29 de enero de 2017

¿CRIANZA CON APEGO?...¡CHORRADAS!


"Crianza con apego", dicen algunos. Otros la han llamado "Crianza natural", "Crianza respetuosa" o, el término que siempre me ha gustado a mí más pero que es el que menos se oye, "Crianza corporal".

Y esto viene a cuento de un artículo que no he tenido más remedio que acabar leyendo, porque al final mi admirada y querida Elena López me etiquetó en una publicación de Facebook, con el fin de pedirme información sobre el último párrafo del susodicho, en el cual la periodista y doctora en biología (sí, bióloga, como Ana Obregon, ya sabéis), Marta Palomo, cargaba contra el colecho poniendo como ejemplo de certeza científica uno de los artículos más polémicos y criticados de los últimos años en los foros científicos sobre el tema. 

A mí este tipo de artículos divulgativos me dan ya demasiada pereza. Últimamente ni los leo y, cuando lo hago, lo hago en diagonal. Me los sé de memoria porque todos dicen lo mismo. Encima, esta semana ya ha habido dos en la misma línea. El otro fue el escrito Luz Sanchez Mellado reclamando su derecho a no ser una madre mamífera. Se montó toda una guerra dialéctica en twitter y facebook, con sus bajas incluidas. 


El caso es crear un debate donde realmente no lo hay.

No me malinterpretéis. Debate sobre crianza hay. Por supuesto. Pero lo que pretenden "debatir" con este tipo de escritos no es algo realmente discutible, porque son realidades suficientemente comprobadas, con y sin el método científico. 

Y es que, hoy por hoy, yo creo que nadie puede poner en duda que:
  1. Somos mamíferos
  2. Somos primates
  3. Nuestros hijos tienen las necesidades de cualquier cría mamífera y primate. Esto es:
    1. Gestarse dentro del útero de su madre y nacer mediante un proceso fisiológico, no patológico, perfectamente orquestado por ambos organismos, el de la madre y el del hijo, que requiere un ambiente íntimo y tranquilo donde puedan producirse y actuar las hormonas implicadas en el proceso
    2. Tras el nacimiento, y durante la etapa de exterogestación, seguir en contacto con su madre, siendo alimentado a demanda por la leche segregada por las glándulas mamarias de esta última, las 24 horas del día.
    3. Crecer en un ambiente social que le permita ir desarrollando su individualidad, saliendo lentamente de su hábitat natural, el cuerpo de su madre, para integrarse en su grupo social, con el apoyo y el sostén de otros adultos y la compañía de otros bebés y niños. En el caso de la mayoría de culturas humanas, pero no en todas, el padre biológico del bebé suele tener aquí un papel fundamental. En el resto de primates hay variabilidad respecto al papel del padre. 

Esta es una realidad universal fuera de cualquier debate. Por lo tanto, criar a nuestros recién nacidos tal y como se describe en el párrafo anterior debería ser, simplemente, CRIAR. Ni criar con apego, ni criar respetuosamente. Porque no es una moda. Es la crianza por defecto. Es la crianza básica. Y no hace falta meter a Dios en la ecuación y convertir esto en una religión, como hace Marta Palomo. Para nada. Basta con tener unos conocimientos mínimos de biología básica, (la zoología, la antropología, la neurología, la etnología y la etología tampoco molestan) algo que yo esperaría de una doctora en dicha ciencia, pero, por lo que parece, nunca se sabe. Reconozco que yo también tengo mis lagunas, para que nos vamos a engañar (preguntadme cualquier cosa, la más básica, sobre, por ejemplo, botánica, como "¿que es el xilema?", y lo veréis). A lo mejor esto lo tengo claro porque llevo 11 años de maternidad y me he documentado mucho sobre el tema. Tanto, que hasta me atrevo a escribir sobre él. 

La que necesitaría un adjetivo descriptivo detrás es la "otra" forma de crianza. Esa que ha ido imponiendo la sociedad occidental en los últimos (3 ó 4 ) siglos, y que considerando que la primera se venía practicando, digamos, desde hace unos 130.000 años (por poner como origen la aparición del Homo sapiens sapiens), sí que podría ser considerada una "moda". Esta "otra" forma de criar se caracteriza por:
  1. Las intervenciones externas en el parto que obstaculizan en proceso natural, generando un riesgo significativo que se resuelve a base de más intervenciones.
  2. La separación inmediata del bebé de su madre tras el nacimiento, llegando a impedir el necesario e importantísimo latchment, lo que obstaculiza el inicio y establecimiento de la lactancia materna, con la consiguiente necesidad de alimentar al bebé con biberón y leche adaptada de otra especie animal.
  3. La imposibilidad para el bebé y su madre de permanecer en contacto físico durante la exterogestación debido a:
    1. La exclusión del bebé de la gran mayoría de actividades sociales de la madre (laborales, recreativas, etc...), lo que suele obligar a las madres a elegir entre el mundo de la maternidad o su vida social entre adultos.
    2. La pérdida absoluta de la cultura del porteo, por lo que las madres dejan a sus bebés en diferentes superficies (cochecitos, hamaquitas, cunas, etc.), separadas de sus cuerpos, cuando quieren realizar otras tareas.
    3. La imposición del sueño en solitario del bebé.
    4. La pérdida absoluta de la cultura de lactancia, con la normalización de la leche adaptada y la alimentación complementaria demasiado temprana. 
    5. La igualación de los roles de la madre y el padre EN LA INFANCIA TEMPRANA, en contra de la biología de los miembros de la triada (madre, padre e hijo).
Sin entrar a evaluar la conveniencia o no de estos comportamientos ―esto es, si suponen una ventaja adaptativa de nuestro poderoso neocortex, o todo lo contrario― creo que no me podéis negar que de ser una MODA o de necesitar un adjetivo, es esta forma de criar, tan nueva y poco natural, la que lo es y lo necesita. Y recalco, aquí no pretendo juzgarla ni juzgar si esta forma de hacer las cosas es necesaria o no en determinadas circunstancias. Aquí estoy hablando de otra cosa, y espero que me permitáis centrarme en ello. Con este artículo sólo (estimado Pérez Reverte, lo siento, pero el "solo" sin acento no me gusta) pretendo poner en evidencia que la CRIANZA es la que es, y no la "otra".

Por lo tanto, propongo varios términos para esta forma alternativa de criar, tan excepcional tanto en la historia como en las culturas humanas:

Crianza occidentalizada,
Crianza Industrializada,
Crianza artificial,
Crianza con distancia
...

Admito sugerencias

Y, por lo demás, una vez que todos estamos bien informados y sabemos que la situación es tal cual la he descrito, cada madre y cada padre, como adulto inteligente y responsable, decide como criar a su hijo dentro de sus circunstancias particulares, que difícilmente pueden ser tan bien valoradas desde fuera como lo son por los propios protagonistas. 

lunes, 3 de octubre de 2016

SOBRE TETAS CANÍBALES Y DISPARATES DIVULGATIVOS



Yo lo entiendo, de verdad que lo entiendo. 

Entiendo que es necesario poner titulares que atraigan a la gente. Que es necesario encontrar temas que atraigan a la gente. Que es necesario escribir un artículo al mes, o a la semana o al día, (porque si no, no llego a fin de mes). Que uno es periodista (o no), que tal vez no sabe mucho sobre el tema, pero le han dicho que escriba sobre él y, encima, no tiene tiempo para informarse. 

Que sí, que lo entiendo. Pero que hay cosas que no se hacen y superan mi nivel de comprensión. Y poner como titular que Los pechos se comen a sí mismos tras la lactancia es de esas cosas que no se hacen. Y dar a entender en un artículo escandalosamente falto de rigurosidad que la lactancia puede estar relacionada positivamente con el cáncer de mama, tampoco se hace. 

En primer lugar, porque ambas cosas son mentira. Y en segundo lugar,  porque decenas, si no cientos o miles, de mujeres que sienten el cáncer de mama como una amenazadora sombra en su vida -porque su propia madre o hermana lo sufrió o lo sufre, porque ven la lucha diaria de una amiga o, simplemente, porque son unas hipocondriacas aprensivas como yo misma- están, desde que tuvieron la mala suerte de poner un ojo en semejante desatino, llenas de dudas sobre si amamantar es un peligro para sus pechos porque han leído a un iluminado que dice que "Las mujeres presentan un riesgo elevado de sufrir cáncer de mama agresivo entre los cinco y los diez años posteriores a la lactancia, y la teoría hasta ahora ha sido que el proceso posterior a la lactancia podría alimentar el crecimiento del cáncer."

Vamos a ver, alma de cántaro (sí tú, Daniel Ventura. El mismo que firma el "artículo" en cuestión), si enmendamos los errores uno por uno y por el camino bien-informamos a todas las madres deseosas de amamantar a sus hijos sin miedo al cáncer:

PRIMER DISPARATE: Cuando la lactancia termina, los pechos de la mujer comienzan a devorarse a sí mismos.

Fuente de la imagen Nasreen et al 2016. 
Pues no, la verdad, y que manera tan feísima de titular un mecanismo tan elegante e inteligente como el descrito por Nasreen y colaboradores. Cuando la lactancia termina, todas esas células que se produjeron durante el embarazo (EMBARAZO. Fíjate bien que esto es importante; ya verás por qué más adelante), como ya no son necesarias, entran en un proceso de muerte controlada llamada APOPTOSIS, también considerado un suicidio celular. Es un mecanismo ampliamente utilizado por el cuerpo para deshacerse de todas esas células  que, por lo que sea, ya no son necesarias. La principal característica de la apoptosis es que es una muerte controlada que no produce inflamación ni daño en los tejidos circundantes, a diferencia de la NECROSIS, que es una muerte descontrolada y dañina. Cuando una célula entra en apoptosis otras se encargaran de deshacerse de sus restos, generalmente "fagocitando" los mismos. Los barrenderos profesionales de nuestro cuerpo suelen ser los macrófagos, como su propio nombre indica, pero en el caso del pecho, y debido a que se tiene que eliminar hasta un 90% de la masa de tejido utilizada para la lactancia, las propias células epiteliales mamarias se encargan de fagocitar a sus compañeras apoptóticas, porque el número de macrófagos presente no sería suficiente como para evitar que todos estos desechos celulares fueran liberados al lumen del conducto y causasen inflamación. 

Un mecanismo inteligente y muy interesante para una bióloga celular como yo, ya que conlleva que diferentes proteínas cambien de función (durante la lactancia hacen una función secretora y durante la involución pasan a tener una función en la fagocitosis). La novedad del artículo de Nasreen citado anteriormente  (que no de Naylor, como tu afirmas; Naylor solo hace un corto comentario en el mismo número de la revista), es que parece que todo está orquestado por Rac-1, ya que las células deficientes en Rac-1 no consiguen fagocitar convenientemente a sus compañeras muertas, por lo que los cuerpos apoptóticos se liberan al lumen y producen una respuesta inflamatoria que activa los macrófagos, lo que tiene como consecuencia un daño al tejido e inflamación del árbol epitelial. Por lo tanto, según los autores, Rac-1 es responsable de que esta involución se haga sin daño para los tejidos, dejando la mama preparada para volver a comenzar el ciclo de la lactancia en el próximo embarazo. 

Todo esto es interesántisimo, y a mí se me ha caído la baba viendo las estupendas fotografías con microscopios óptico, confocal (¡¡¡¡Ay!!!! Microscopio confocal!!! lo adoro!!!!) y electrónico. Es un artículo muy bonito... pero, y siento desilusionarte, sin la más mínima relevancia social. Ahora te diré por qué.

SEGUNDO DISPARATE: El proceso, identificado por un equipo dirigido por el biólogo australiano Mathew Naylor, ocurre a nivel celular y puede ser, según el artículo publicado recientemente en la prestigiosa revista Cell, un avance significativo en la comprensión del cáncer de mama.

Vale, más que disparates son errores, pero es que ¡No das una! En primer lugar, la investigación a la que te refieres ha sido publicada por Akhar, Li, Mironov y Streuli, siendo este último el director del proyecto, y el primero el "currante" oficial (dícese del becario o "precario" pre o post doctoral que está a pie de poyata haciendo los experimentos, o la mayoría de ellos, y que finalmente escribe el artículo). Este grupo de investigación está afincado en Reino Unido. Matthew J. Naylor está en Australia y sí, escribe sobre el artículo de Akhar en el mismo número de la revista, pero no dirige el proyecto, que  yo pueda ver, tal y como tu afirmas. Más me parece a mí que es un experto en el tema (su laboratorio investiga sobre los reguladores de la muerte celular transcripcionales y de la matriz celular) al que la revista ha pedido un comentario sobre el mismo, o a él le ha apetecido publicarlo. En cualquier caso, no es el que ha caracterizado el mecanismo descrito en el artículo citado. 

Y tampoco ambos artículos (el original y el comentario) se han publicado en Cell (¡Madre mía! Ni en eso te has molestado en informarte). Están en Developmental Cell (Factor de impacto 9), que no está nada mal, pero no es CELL (Factor de impacto cerca de 29).

Y por último: las repercusiones que este descubrimiento tienen o no tienen en el cáncer de mama, tal y como afirma Naylor (que yo haya leído, en el artículo original ni tocan el tema), están por ver. Por lo tanto, REPITO, un estudio muy interesante para los foros especializados pero sin ninguna relevancia social. ¿Cómo se te ocurrió utilizarlo para un artículo en el Huffington Post?

TERCER (Y PEOR) DISPARATE: Las mujeres presentan un riesgo elevado de sufrir cáncer de mama agresivo entre los cinco y los diez años posteriores a la lactancia.

No cariño: AL EMBARAZO: En palabras textuales de Naylor: 

Women have an increased risk of developing breast cancer for the first 5-10 years following PREGNANCY

PREGNANCY, esto es, EM-BA-RA-ZO.

Y por qué esto es tan importante. Porque tu error ha hecho creer a cientos, tal vez miles, de madres que por dar el pecho van a tener un riesgo mayor de tener cáncer de mama. Y no. El riesgo habrá aumentado simplemente por embarazarse porque es durante el embarazo, ya desde el primer trimestre, cuando se produce el crecimiento de los tejidos implicados en la producción y conducción de leche: conductos, alvéolos, lobulillos y lóbulos.  Es en este momento de intensa proliferación celular cuando puede aumentar el riesgo de cáncer de mama, ya que los tejidos en proliferación son más vulnerables a la producción de mutaciones que puedan dar lugar a células malignas. Por el contrario, un tejido bien diferenciado y ocupado en "sus labores", como es le caso del pecho que está dando de mamar, pocas ganas tiene de proliferar y mutar. No le queda ni tiempo ni energía. 

Por lo que dice el artículo de Naylor, el segundo momento donde POTENCIALMENTE (lo que significa que todavía no está demostrado) puede aumentar el riesgo es la involución, ya que si se acaba produciendo inflamación, o ésta se realiza de manera defectuosa, TAL VEZ (no se sabe a ciencia cierta) aumente el riesgo. Pero este riesgo no está en absoluto relacionado (y mucho menos POSITIVAMENTE RELACIONADO) con la lactancia. Cuando una mujer se queda embarazada las glándulas mamarias van a aumentar y luego involucionar, independientemente de si entre ambos procesos ha dado o no de mamar. Y es precisamente el dar de mamar lo que se ha demostrado sin lugar a dudas como un factor que PREVIENE el cáncer de mama. 

Por otra parte, y a pesar de que el riesgo de cáncer de mama aumente en este periodo de 5 a 10 años tras el embarazo, según Helewa y colaboradores, considerando el riesgo total durante toda la vida, éste todavía es menor en la mujer que ha tenido hijos que en la mujer que no se ha quedado embarazada nunca (nulípara).  

Mira si cambia el mensaje cuando se empieza a añadir este tipo de información relevante ¿Verdad?

Así que con tu pésimo ejemplo de divulgación estás dando a las mujeres exactamente el mensaje contrario a la realidad. LA LACTANCIA MATERNA ES UN FACTOR PREVENTIVO EN EL CÁNCER DE MAMA. Esa es la realidad. 

Y es que todo este proceso de crecimiento de la glándula mamaria en el embarazo e involución posterior tiene como objetivo único la lactancia materna. Cuando esta no ocurre, es evidente que hay más probabilidades de que algo no se realice correctamente. La falta de lactancia materna tras el embarazo y parto, o los destetes tempranos y bruscos, que generalmente sí producen inflamación, posiblemente puedan estar relacionados con un aumento del riesgo. Pero ¡OJO! Que estas afirmaciones también son hipótesis, de ahí que no pare de usar el condicional. De momento la única certeza es que la lactancia es un factor preventivo del cáncer de mama, incluso en las condiciones en las que se realiza predominantemente en nuestra sociedad occidental (destetes tempranos, pocos hijos y muy tarde, etc.).

Una lactancia "natural" (de varios años) seguida por un destete paulatino que da tiempo a las células a ir limpiando el material apoptótico de manera paulatina y sin traumas, muy posiblemente conlleve una disminución del riesgo de cáncer de mama muy significativa. Teniendo en cuenta que en nuestra sociedad este tipo de lactancias "prolongadas" y naturales son excepcionales, esto está todavía por  investigar y demostrar. Pero a mi no me sorprendería nada que estas evidencias aparecieran en un futuro cercano, ahora que la lactancia materna está recibiendo el apoyo unánime que merece por parte de las organizaciones y autoridades sanitarias, a pesar de los intereses económicos de ciertas empresas alimentarias y las meteduras de pata de algunos sectores de los medios de comunicación. 


jueves, 4 de agosto de 2016

LA VERDADERA RAZÓN POR LA QUE LOS BEBÉS NO QUIEREN DORMIR SOLOS


No nacen con intención de fastidiarnos la noche. Es una respuesta de supervivencia del cerebro




Seguramente lo habréis escuchado más de una vez. Una madre recién parida, el padre o cualquier familiar, diciendo que el bebé “es muy bueno porque duerme y come muy bien”. ¿Esto se ajusta a la realidad? ¿Significa, entonces, que un bebé que no duerme del tirón toda la noche es malo? La ciencia, la biología, como casi siempre, tiene la explicación a estos temas que tanto preocupan a los padres, especialmente a los primerizos. 


martes, 28 de junio de 2016

ESTIVILL, YO Y UNA ENTREVISTA. DOS PERSPECTIVAS DIFERENTES DEL SUEÑO INFANTIL.




Hace unos meses en la revista virtual "Qué!" salió esta entrevista al doctor Estivill. Y es precisamente "¿Qué?, ¿Quéeee?, ¡¿QUÉ!!!?????" lo que venía a mi mente cada vez que leía una de sus respuestas. Es algo que suele ocurrirme siempre que le leo, todo hay que decirlo, así que hoy, en vísperas del Día Mundial del sueño feliz, he decidido dar mis propias respuestas a las preguntas de la periodista. Respuestas basadas en cinco años de análisis y estudio de la literatura científica y divulgativa sobre el sueño infantil (más de 600 obras revisadas) y en diez años de maternidad intensiva. No soy ni médico ni directora de ninguna clínica del sueño. Soy doctora en biología, máster en investigación de la comunicación social de la ciencia, autora del Debate científico sobre la realidad del sueño infantil y madre implicada en la problemática del sueño infantil. Y, como bien han demostrado los estudios sociales de la ciencia y la tecnología, dado el carácter multidisciplinar de la ciencia del sueño infantil y los valores éticos y culturales implicados, mis respuestas no valen menos que las suyas. Y tú, madre o padre preocupado por los problemas de sueño de tu familia, tienes derecho a tener ambas perspectivas. 

He mantenido las respuestas de Estivill para que comparéis. El que quiera comprobar quién tiene razón o está más cerca de la verdad puede consultar estas más de 600 publicaciones.
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¿Cuánto tiempo de la vida de una persona se emplea durmiendo? 
ESTIVILL: Una tercera parte de nuestra vida. Si llegamos a los 90 años habremos dormido 30 años. Pero dormimos 30 años para poder estar 60 despiertos.
BERROZPE: Un tercio de nuestra vida (En eso estamos de acuerdo)
Hay quien no sabe que la falta de sueño puede provocar la muerte... ¿cuál es el límite (en días) que es capaz de aguantar el ser humano sin dormir? 
ESTIVILL: No hay trabajos científicos con humanos, como es natural, pero sí lo sabemos en animales. En ratones que no se les deja dormir ni un solo minuto mueren a los 7 días. Se muere antes de falta de sueño que de hambre o de sed.
BERROZPE: En principio los experimentos realizados con animales eso parecen demostrar. Pero también hay quién argumenta que los animales mueren no por la falta de sueño en sí misma, sino por el estrés que se les provoca para que no puedan dormir. Patologías humanas como el insomnio familiar fatal también parecen apoyar esta idea pero, de nuevo, como es una patología compleja que no sólo conlleva no poder dormir, es difícil saber a ciencia cierta el papel de la falta de sueño en el desenlace final. 
'Duérmete niño': Su método de enseñar a dormir tiene defensores y detractores, ¿qué les diría a los que opinan que es malo para los niños? 
ESTIVILL: Solo hay detractores en las redes sociales y no existen en el mundo científico. En la red solo hay opiniones personales o tendencias de moda sin fundamento. En el mundo científico no se cuestionan las normas que nosotros recomendamos; es más, tanto la Sociedad Americana de Sueño como la de Pediatría recomiendan las mismas normas. Los padres no deben consultar a internet sobre temas médicos. Es mejor que consulten con su pediatra. Internet les confundirá.
BERROZPE: En la actualidad el método tiene una fuerte oposición dentro de los mismos foros científicos. Multitud de investigadores desde diferentes disciplinas científicas consideran que existen incertidumbres sobre su efectividad real y su inocuidad, además del conflicto ético y emocional asociado, suficientes para invalidarlo. Entre estos investigadores, de prestigio internacional y asiduos autores en las revistas científicas más punteras, encontramos a McKenna, Gettler, Ball, Schore, Narvaez, Panksepp, Gleason, Jenni, Douglas, Middlemiss, Blunden, etc. Como reacción a esta realidad muchos de sus defensores, como Sadeh o Mindell, se esfuerzan en la actualidad en desarrollar técnicas alternativas que no conlleven dejar al bebé o niño llorando en su habitación. 
¿A partir de qué momento el niño debe dormir solo en su propia habitación?
ESTIVILL: Es recomendable a partir de los 6 meses. Antes, es correcto que lo hagan en la habitación de los padres sobre todo si la mamá le da el pecho, por una cuestión de comodidad.
BERROZPE: No hay ningún momento específico en el que el bebé DEBA salir de la habitación de sus padres. De hecho, es lo contrario: hasta los 6 meses DEBE dormir en la habitación de sus padres, como mínimo, ya que si no está en un mayor riesgo de sufrir la muerte súbita del lactante. Algunos autores alargan este periodo de colecho recomendado hasta el año. A partir de ahí ya depende de las preferencias familiares, y no hay normas. 
¿A partir de qué edad puede aplicarse su método para que sea exitoso? 
ESTIVILL: En la nueva versión del 'Duérmete niño', que ha sido actualizada, ya sabemos enseñar a dormir a partir del primer día de vida. Aplicamos las rutinas adecuadas desde el nacimiento, basados en los estudios de sueño realizados en los fetos. Así evitaremos después tener que aplicar otras normas para reeducar el hábito. 
BERROZPE: Nunca. La aplicación del método ha demostrado no ser necesaria porque respetando la evolución natural del sueño infantil todos los niños sanos acaban durmiendo "bien", esto es, ajustando su sueño a las exigencias ambientales. Como ya hemos dicho, forzar la aceleración de este proceso mediante una técnica que obliga al niño a llorar solo durante tiempos controlados presenta las suficientes incertidumbres como para que no sea recomendable. 
¿Es compatible para un niño de pecho a demanda? 
ESTIVILL: Totalmente. Nosotros recomendamos la lactancia materna a demanda, sin confundir el pecho con un chupete. En el 'Duérmete niño', versión actualizada, recomendamos normas correctas de sueño con la lactancia materna. 
BERROZPE: Todo comportamiento que comprometa la proximidad nocturna entre madre y bebé, así como la sincronización física y emocional entre ambos, compromete la lactancia materna. El problema de los que opinan lo contrario es que tienen unas expectativas muy bajas a la hora de considerar lo que es una lactancia materna bien establecida y consolidada. 
¿Hay que dejar llorar a los niños para que se duerman solos? 
ESTIVILL: Nunca. Esto es lo que explicamos en el libro y que las personas que se lo han leído, han entendido correctamente. Los que opinan que nuestro método consiste en dejar llorar a los niños, es que no se han leído el libro.
BERROZPE: Evidentemente no. Y el método Estivill lo hace, porque ya sea 1 minuto, ya sean 20, el niño o bebé está llorando EN SOLEDAD. Y sí, me he leído el libro y he visto algún vídeo muy representativo de lo que supone el método, como el que enlazo a continuación. Y yo, mire por donde lo mire, veo que se deja al niño llorando solo.


¿Qué opina del colecho que defienden algunos pediatras como Carlos González o Rosa Jové?
ESTIVILL: No conozco a las personas que me indica. He consultado en la lista de miembros de la Sociedad Española de Sueño y no pertenecen a ella. Tampoco tengo constancia de publicaciones suyas en las revistas científicas como 'Sleep' o la Revista de la Sociedad Española de Sueño. Supongo que solo deben tener presencia en internet y no en el mundo científico. Respecto al colecho, nosotros no opinamos, sino que recomendamos lo mismo que la Sociedad Americana de Pediatría, que aconseja que no se practique.
BERROZPE: El colecho no sólo es un comportamiento actualmente aceptado dentro de la ciencia del sueño infantil y desde las más diversas disciplinas implicadas en la misma -la misma Sociedad Americana de Pediatría aconseja compartir habitación con el bebé, aunque todavía se muestra reticente a que comparta cama con un adulto-,  sino que desde algunos sectores se propone un profundo cambio de paradigma al considerar que tanto el colecho como la lactancia nocturna son facetas incuestionablemente unidas al sueño del bebé. Es por eso que el reconocido mundialmente profesor de antropología James Mckenna, autor de numerosos estudios y artículos publicados en las revistas especializadas de más prestigio, ha acuñado el término Breastsleeping, esto es, sueño-al-pecho, como marco conceptual para el estudio del sueño del bebé. En el bebé humano la lactancia y el colecho son inseparables del sueño y así debería ser considerado a la hora de investigar sobre el mismo. Por cierto, el prof McKenna acaba de publicar una interesante editorial en Sleep Medicine reviews (revista con un impact factor superior a Sleep y, por supuesto, a la Revista de la sociedad española del sueño) cuya lectura recomiendo encarecidamente al doctor Estivill. 
¿Con qué problemas se encontrarán, desde su punto de vista, los padres que han practicado el colecho, cuando por fin quieren dejar a los niños dormir solos? 
ESTIVILL: Según los datos de las asociaciones de sueño y de pediatría, pueden haber problemas en los niños más dependientes de los padres: no quieren ir a dormir a casa de otros niños o de los abuelos, si no duermen con ellos, y pueden tener más despertares nocturnos. En los padres, los problemas son conflictos de pareja, poca comunicación, inseguridad en el momento de impartir las normas, etc. 
BERROZPE: según la evidencia científica más actual, con ninguno. Más bien todo lo contrario. Los niños de las familias que practican colecho voluntario son más independientes y autónomos que los niños que duermen en solitario. Todos los efectos negativos atribuidos tradicionalmente por la pediatría del sueño al colecho sólo están relacionados con el llamado "colecho reactivo", esto es, un colecho practicado en contra de la voluntad de los padres, los cuales en muchas ocasiones se sienten hasta culpables pensando que hacen algo "malo", y sólo como reacción a los problemas de sueño. Pero cuando la familia está bien informada y se siente libre para colechar, y lo hace por voluntad y de acuerdo a sus valores, entonces no hay efectos negativos demostrados para nadie ( ni siquiera para la pareja), sino positivos. 
Y si no se ha acostumbrado al niño a dormir solo desde pequeño, ¿es demasiado tarde intentarlo a partir de los 5 ó 6 años? 
ESTIVILL: Nunca es tarde para enseñar un hábito. Podemos hacerlo a cualquier edad, pero lógicamente, cuanto antes se enseñe, más fácil será.
BERROZPE: (Menuda pregunta estúpida, con perdón). Todos los niños sanos acaban siendo capaces de dormir en las condiciones ambientales que exige la sociedad en la que viven, sin necesidad de forzar esta adaptación mediante técnicas conductistas. Esto está científicamente demostrado. 
Para muchos padres, la hora de dormir a los niños se convierte en una auténtica pesadilla: cuentos, nanas, historias... ¡acaban ellos durmiendo a los padres! ¿Qué pautas debe seguir un niño antes de irse a dormir? 
ESTIVILL: Hay que seguir unas rutinas fijas, el niño tiene que aprender a dormirse solito, con su muñeco y sus chupetes. Estas normas son las que explicamos en el libro 'Duérmete niño versión actualizada'.
BERROZPE: Un niño que da problemas para irse a dormir es que está exteriorizando una necesidad:necesitará más presencia y contacto de los padres (a los que probablemente no ve en todo el día, o ve muy poco), o tendrá miedos y conflictos internos que necesiten el apoyo del adulto para ser resueltos, o también puede tener algún problema físico real que le impida conciliar el sueño. Los reclamos y los llantos son su manera de pedirnos ayuda, y nuestra responsabilidad es dársela. Cuando identifiquemos el problema lo podremos solucionar y el niño dormirá a gusto. Si nos limitamos a dejarle llorar y a "enseñarle a dormir", el problema seguirá ahí, pero él ya no lo exteriorizará y, por lo tanto, nosotros ya no nos enteraremos de que nuestro hijo tiene un problema que necesita ayuda para solucionar. 
¿Y qué es recomendable darles de cena para un buen sueño? 
ESTIVILL: Hay alimentos que ayudan a tener un mejor sueño. Los hidratos de carbono, las verduras, las ensaladas y los derivados lácteos son los más indicados.
BERROZPE: yo supongo que una cena ligerita y saludable, como para todo el mundo. Pero esta pregunta yo se la pasaría a especialistas como Julio Basulto. 
¿Cuántas horas al día debe dormir un niño (que va al cole) para descansar? 
ESTIVILL: Alrededor de las 11 horas. En niños de hasta 5 años la siesta es imprescindible. A partir de los 5-6 años puede que no necesite la siesta. Si vemos que el niño que no la hace, llega contento al momento de la cena, come bien y está de buen humor, es que no la necesita, pero si esta irritable, de mal humor, come mal y protesta es que va corto de sueño. 
BERROZPE: desde primaria hasta el final del colegio el número de horas se va reduciendo y el ciclo circadiano desplazando. Es difícil generalizar sobre cuántas horas deben dormir los niños a una edad determinada. Hoy en día muchos especialistas abogan por un estudio personalizado de cada niño, ya que hay una enorme variabilidad entre niños y cualquier generalización puede ser contraproducente. Hay niños que durmiendo 10 horas estarán faltos de sueño y otros de la misma edad que durmiendo 8 estarán perfectamente. Si un niño no presenta durante el día síntomas de haber dormido poco se puede asumir que ha dormido bien, aunque duerma 2 o 3 horas menos de lo que le han dicho en la consulta del pediatra o ha leído en la revista para padres. Si hay alguna duda lo mejor es que un especialista valore individualmente al niño para ajustar las expectativas de los padres a las necesidades del niño. Este es el abordaje seguido por el doctor Oskar Jenni del KinderSpital de Zürich, con excelentes resultados, recientemente publicados.