Dicen que los extremos se tocan y debe de ser verdad porque en el mundo de la política hay enemigos acérrimos que, al menos en lo referente a la maternidad, van de la manita bien juntitos. Y como muestra un botón: dos mujeres de ideología política opuesta (opuestísima), a pesar de lo cual hacen gala de la misma actitud de desprecio por la maternidad: Beatriz Gimeno y Soraya Saenz de Santa María.
Tal vez haya sido casualidad, o tal vez no, que me hayan coincidido en el tiempo estas dos muestras de lo que es hoy por hoy la mujer patriarcal, la mujer castrada, la eunuca maternal del siglo XXI. Al menos me ha quedado claro que esta masculinización transciende ideologías políticas, religiosas y morales; por si todavía tenía dudas, después de quedarme sin ningún partido digno de ser votado tras estudiar las diferentes políticas de conciliación familiar que ofrecían.
Como ya ocurrió hace unos años con Carme Chacón, parece que Soraya Saenz de Santa María tiene que demostrar a los cuatro vientos que, antes que madre, es una política. Y ahí la tenemos: a los 9 días de parir, sin su hijo en brazos, celebrando la victoria electoral, y con un "muy prometedor" futuro laboral para los próximos meses como lider del equipo del PP encargado del traspaso de poderes.
Los próximos meses, que deberían ser de puerperio - esto es, recogimiento, intimidad y crianza- van a ser de vida política a tope y de trabajo duro. Lo dicho, muy prometedor. Sobretodo para ese bebé, un niño llamado Iván, que todavía no sabe por qué su madre necesita dejarle en manos ajenas (probablemente muy bien pagadas, eso sí) para salir a la calle a igualarse en dignidad y derecho con los hombres. (Sí, ya sé, tal vez lo deje con el padre. Pero me vais a permitir ser todavía más politicamente incorrecta si basándome en todo lo que he ido aprendiendo estos últimos seis años, opino que todavía no es el momento del padre y que para el bebé, hoy por hoy, lo mejor de lo mejor es estar con su madre)
Según las propias palabras de la nueva madre, su hijo va a animarle a trabajar más y mejor. Que lástima. Todas las cosas que Saenz de Santa María podría hacer realmente por el bien de su hijo y de los hijos de todas y todos, y que no va a hacer porque son labores desprestigiadas, menospreciadas y políticamente incorrectas, como amamantar al niño a demanda - sacando la teta donde se tercie y ante quien se tercie- estar disponible para él noche y día, ir a todas partes con el bebé pegadito al cuerpo, y en resumen: todo lo que significa ser madre a tiempo completo integrando la maternidad en su vida en lugar de dejarla en un rincón en manos de otra persona.
Y no, si yo entiendo, de verdad que lo entiendo. En la sociedad actual, tal cual están las cosas, es evidente que Saenz de Santa María ha pensado que sólo tenía dos opciones: sacrificar el ejercicio de su maternidad o sacrificar su vida política. Hoy por hoy, una política con sus objetivos y ambiciones no se puede permitir el derecho a ser la madre que su hijo necesita porque conllevaría el abandono de su prometedora carrera, por lo que sería calificada de machista o neo-machista, algo que al PP, desde luego, no le conviene nada. Y tampoco parece que le convenga que se den los primeros pasos para que las condiciones actuales cambien drásticamente y se abra la puerta a la verdadera conciliación. Y como no le conviene pues ella no lo ha hecho. Así parece que ganan la mujer-política y su partido. Que la mujer-madre se tenga que quedar por el camino y que un bebé vaya a tener que prescindir de lo que para él es imprescindible, no importa a nadie.
Así que, vistas las cosas, la ex-portavoz del PP ha decidido salvar su vida política y sacrificar su maternidad, lo que es una verdadera pena porque existía una tercera posibilidad que ya hemos adelantado en el párrafo anterior, tal vez demasiado atrevida: dar los primeros pasos para alcanzar la verdadera conciliación. ¡ Que forma de desperdiciar una oportunidad de oro para que una mujer con el poder de hacerlo empiece a cambiar de verdad las cosas! En lugar de eso no sólo se somete a la vieja dinámica del sistema, sino que echa por tierra las todavía insuficientes condiciones de conciliación conseguidas por años de lucha de sus predecesoras. ¿ Dieciséis semanas? ¿Para que? ¡Yo no necesito más que nueve días!!!!!!
¿A quién le importa todo lo que disciplinas como la neuropediatría, la etnopediatría o la psicología vienen demostrando en los últimos años, sobre la necesidad de los bebés de estar con sus madres, alimentarse de su leche a demanda y sentir junto a ellos su cuerpo de día y de noche ? Si total, por aquí todavía hay gente que no se lo cree. O más bien prefiere no creérselo, no vaya a ser que tenga que replantearse su noción de lo que es feminismo e "igualdad" entre los sexos. Es más, antes de replantearse nada prefieren echar mano de la más burda mentira para poder negar cosas que hoy en día ya recomiendan todas las más importantes asociaciones de pediatría o la misma OMS: lactancia a demanda exclusiva hasta los 6 meses y acompañada de alimentación complementaria hasta, como mínimo, los dos años. Si algo tan básico y ampliamente recomendado es puesto en duda, ya ni me imagino lo que opinaran sobre los estudios sobre el apego que recomiendan el contacto madre-hijo continuo día y noche o los que hablan de la herida primal que sufren los recién nacidos que son separados de sus madres.
Entre las personas que niegan estas evidencias está otra mujer que seguro que estaría aplaudiendo a Saenz Santa María y su ejemplar "conciliación" familiar", si no fuera porque le habrá repateado el hígado (y resto de órganos) la victoria por mayoría absoluta del partido de su adversaria. Beatriz Gimeno llevaba ya unas semanas deleitándonos con sus posts sobre lactancia cuando ha decidido pasar a atacar al colecho y sus defensores, sobretodo si estos defensores llevan pantalones, como nuestro Armandillo.
A Gimeno, la decisión de Saenz Santa María de poner su carrera política por delante de las necesidades (según esta primera, inexistentes) de su hijo recién nacido, debería haberle producido,como mínimo, un orgasmo feminista. Aunque lo más probable es que le haya dejado descolocada que semejante actitud tan progresista, feminista y todo lo "ista" que se le ocurra, venga de alguien perteneciente a un partido tan conservador y de derechas. Me imagino que hubiera preferido ver a la antigua portavoz del PP con una bata de flores, los rulos puestos y el niño enganchado a la teta mientras su rostro ojeroso y lloroso revela el enorme sufrimiento al que le somete la maternidad. Pero mira por donde resulta que la derecha y la izquierda parecen darse la mano en este asunto y, como dijo mi amiga Mónica el otro día en un comentario en FB: " Soraya y Beatriz podrían ir juntas a tomar un té y hablar de maternidad ¡se iban a llevar de maravilla!"
A mí, tanto el ejemplo de "conciliación" de una, como los post sobre lactancia y colecho de la otra, sólo me producen una honda desesperanza. Desesperanza por su ceguera, por su conformismo, por su cobardía y, en definitiva, por su sometimiento al sistema. Con el agravante de que ambas van de abanderadas, de ejemplos de mujeres modernas, luchadoras y, ante todo y ante todos, profesionales y liberadas.
Lo dicho, que no importa que sean de derechas o de izquierdas, católicas o ateas, heterosexuales, bisexuales o lesbianas, madres o no madres, jóvenes o viejas....... por desgracia parece que las políticas de este país van todas juntas de la mano, al ritmo que marca la sociedad patriarcal, masculinizadas y maternalmente castradas.
Y me vais a disculpar, pero yo me niego a ser una eunuca maternal. Quiero ejercer mi maternidad en su totalidad y además, ingenua de mí, sin renunciar a todo mi potencial como mujer y persona en todos los demás aspectos. Pero por desgracia en el mundo político actual nadie me representa. Tal cual están las cosas, las mujeres en puestos de poder sólo han podido llegar ahí tras someterse a la masculinización de rigor. Y por lo que parece, una vez en el poder, no tienen la menor intención de cambiar nada.
Mientras, las otras, las que hemos decidido ser madres y nos negamos a sacrificar nuestra maternidad, nos quedamos a la sombra, sin posibilidades laborales, ni sociales ni, mucho menos, políticas. Pero como es un "error" que hemos cometido libremente no nos queda otra que aguantarnos, porque no tenemos tiempo para la lucha política más allá de nuestros desahogos ocasionales en nuestros guerreros blogs. Desahogos que escribimos de 5 en 5 minutos a la vez que amamantamos, dormimos en brazos, preparamos meriendas, limpiamos culetes, ponemos tiriritas, abrazamos, besamos, damos algún que otro grito y, en definitiva, estamos disponibles toda nuestra jornada - laboral y tiempo libre - para nuestros retoños.
Algo que, actualmente, es políticamente muy incorrecto.
Escribo todavía con el pico de adrenalina inundando mis venas y arterias. Me la imagino como un maremoto que se distribuye por todos mis tejidos, aumentando mi frecuencia cardiaca, movilizando mis reservas de azúcar del hígado, contrayendo mis vasos sanguíneos, dilatando mis pupilas y haciendo que mi cerebro produzca dopamina, lo que me hace sentir peleona y exultante. Me siento como una leona a la que insultan, agreden y ofenden, a punto de atacar. Todo mi cuerpo se acaba de preparar para la lucha aunque, en lugar de liarme a zarpazos y mordiscos con alguien, como digna representante de una Homo sapiens hembra del siglo XXI, me siento delante del ordenador, donde se va desarrollar mi defensa/ataque. Luego espero que, por el bien de mis arterias y mi corazón, mi marido llegue a tiempo para que yo pueda acabar de quemar los efectos de esta hormona con una buena carrera por el bosque, antes de que anochezca.
Hoy estoy segura de que voy a batir todos mis records de velocidad. Sólo tendré que recordar una y otra vez un párrafo que acabo de leer en El País en un artículo titulado Un feminista llamado Griñán. Y es que impresiona, encoleriza, entristece y da mucho, mucho, mucho miedo (pero que mucho, mucho, mucho y me quedo corta) que semejantes declaraciones salgan de la boca de un político, o sea, de una persona que tiene el poder en sus manos. Un poder que le hemos dado sus conciudadanos.
El párrafo en cuestión es el siguiente:
"Desde que estalló la crisis, José Antonio Griñán no ha parado de analizar, en público y en privado, sus causas y sus consecuencias. Desde todos los puntos de vista. Ayer en un encuentro con colectivos de mujeres advirtió de una las derivadas de la catástrofe económica: el de la "ridiculización" de los avances en materia de igualdad y del "retroceso en la conciencia ciudadana" de la igualdad efectiva entre hombres y mujeres. ¿En qué se nota? En todo, según él. En que vuelve a ponerse el acento en el "papel reproductivo de la mujer", creando en las mujeres una "mala conciencia", por ejemplo, para que opten por la lactancia materna de los hijos, algo que él describió como una forma de "canibalismo".
Francamente, yo ya no soy ni de derechas ni de izquierdas. Tengo mis ideas, que desgraciadamente no acaban de coincidir con ningún partido político (y desde luego con ninguno de los dos mayoritarios), pero si hubiera tenido la más mínima tentación de votar al PSOE, se me hubiera ido tras la lectura de semejantes insensateces.
Por suerte, gracias al milagro de internet y sus blogs, tengo la oportunidad de mandar a la nada mi respuesta a semejante desfatachez. Así al menos me quedaré más ancha que larga y quemaré parte de mi subidón de adrenalina. Así que:
Estimado señor Griñán:
No sé exactamente que idea tiene usted sobre la manera de defender a las mujeres y sus derechos, pero desde luego empeñarse en castrarnos una y otra vez siguiendo la costumbre del sistema patriarcal que usted - por lo que parece - admira y defiende tanto, no es la mejor. De hecho no es una manera en absoluto.
Esta ""ridiculización" de los avances en materia de igualdad y del "retroceso en la conciencia ciudadana" de la igualdad efectiva entre hombres y mujeres" no es fruto de esta crisis, como usted dice, no, es fruto de la concienciación de cada vez más ciudadanas y ciudadanos de que así, en guerra permanente con nuestra naturaleza y con nuestra humanidad, no podemos seguir.
No voy a entrar aquí a profundizar sobre las diferencias biológicas entre hombres y mujeres, o sobre la necesidad de que estas diferencias se respeten y sobre los efectos que han tenido y tienen dos factores fundamentales:
1- El dominio de uno de los sexos respecto al otro. Dominio que se aprovecha de la necesidad de la cría humana de ser engendrada, gestada y alimentada en y sobre su madre, durante su periodo primal.
2- La masculinización a la que se ve obligada la mujer patriarcal para poder igualarse en dignidad y derechos al macho de su especie, sacrificando (gran) parte de su feminidad en el proceso.
Para que se informe y profundice más en estos temas le recomendaría encarecidamente que leyera los escritos de Casilda Rodrigañez, escritora y feminista española con un amplia y esclarecedora bibliografía.
Pero lo dicho anteriormente ni siquiera es lo más vergonzoso que, por lo que parece, llegó a decir usted el otro día. Calificar en su discurso la lactancia materna como "canibalismo" para mí sería razón suficiente para que presentara su dimisión de cualquier cargo público y desapareciera de la vida política para siempre. Evidentemente esto no va a ocurrir, pero lo más triste de todo es que, tras decir semejante sin-propósito, usted siga considerándose y siga siendo considerado "feminista" y defensor de la mujer. No sé si servirá de algo que le recomiende leer artículos como el publicado hace cosa de un año en el blog de Ileana Medina, Tenemos Tetas, de la antigua presidenta de al Liga de la Leche en francia, Claude-Suzanne Didierjean-Jouveau, donde podrá ver que la lactancia no es un cadena de esclavitud alrededor del cuello y los pechos de las madres, sino un acto de placer y de sexualidad maternal, derecho que todas las mujeres y sus hijos deberíamos tener por defecto. Tal vez una idea demasiado rompedora y revolucionaria para su pequeña visión de lo que es progreso y feminismo.
Según usted "se vuelve a poner énfasis en el papel reproductivo de la mujer", y esto es "un retroceso". Pues mire usted: yo creo que esto no es un retroceso en absoluto. El retroceso es negar el papel reproductivo de las mujeres y hombres de esta sociedad. Este es el verdadero retroceso y lo que nos ha llevado a donde ahora estamos. Poner el acento en el papel reproductivo de la mujer y el hombre, en la necesidad de ambos de criar y cuidar a sus hijos, sería un inmenso paso hacia adelante para superar no sólo la crisis actual, sino la crisis crónica en la que estamos sumergidos como humanidad desde los orígenes del patriarcado.
Que los políticos de hoy en día todavía no vean, o no quieran ver, lo evidente y vayan por ahí con ese viejo discurso del feminismo de la igualdad me pone los pelos de punta y me hunde en la desesperanza.
Si además en el mismo artículo y tras las declaraciones del señor Griñán me encuentro las de una mujer, Rosario Valpuesta, Catedrática de Derecho Civil de la Universidad Pablo de Olavide, que rematan lo que el señor Griñán ya hirió de muerte, todavía me hundo más en la desesperanza y el miedo. Según la señora catedrática:
"..las jóvenes de 30 años no tienen conciencia de género y las están "fastidiando con una idea de nueva maternidad" en las que trabajar y ser madre resulta incompatible."
Pues no, doctora Valpuesta, las jóvenes (discúlpeme pero a pesar de mis 41 me incluyo) de hoy en día no estamos fastidiando nada con la idea de Una Nueva Maternidad. No doctora, no. Lo que queremos es cambiar las cosas, precisamente para que trabajar y maternar a nuestros hijos no sea incompatible porque hoy por hoy, tal cual está la situación, sí lo es.
Así que de fastidiar nada de nada. Las que "fastidian" son las que tras haber sacrificado su maternidad (o el maternaje de sus hijos) por estar en puestos de poder, se dedican a dificultar que las cosas cambien, para conservar sus posiciones y evitar que la nueva generación de mujeres pueda realizarse plenamente y realizar su faceta profesional y social, a la vez que su faceta femenina y maternal. Esas sí son las que fastidian, cuando la realidad es que deberían ser el primer paso del verdadero cambio: el cambio que permita la crianza de ciudadanos sanos, libres, sin carencias primales y convenientemente destetados. Los únicos que podrían darnos un verdadero futuro como especie y como sociedad.
La ceguera y estancamiento del señor Griñán y de la doctora Valpuesta me llena de tristeza, desesperanza y miedo. Ya lo he dicho ¿Verdad? Pero es que no me cansaré de repetirlo. El problema no es lo que digan ellos, no. El problema es que parece imposible encontrar un discurso diferente con probabilidades de llegar a tener el poder necesario para cambiar las cosas.
En el genial artículo de Nohemí en su blog Mimos y Tetaun comentarista ha colgado este audio con las declaraciones del señor Griñán en el acto por la igualdad. En él podemos escuchar que no dijo canibalismo sino talibanismo.
Bueno, bajo mi punto de vista el uso de una palabra o la otra no cambia demasiado el significado de su discurso y sigue pareciéndome absolutamente insultante y vergonzoso que un político utilice semejante lenguaje refiriéndose a las recomendaciones de todas las organizaciones relacionadas con la salud de la infancia, y la salud en general, en cuanto a la alimentación del bebé se refiere. Además el audio nos permite escuchar como utiliza la lactancia y la maternidad como arma arrojadiza contra la oposición.
Así que me reafirmo en mis palabras: esto es una vergüenza.
El sábado a las cinco de la tarde nos reunimos una veintena de mujeres ( y dos hombres "clandestinos"), en el sótano del café Boy de Zürich.
Y hablamos.
Mientras Ximena Silva, del blog Maternidad Consciente, nos iba haciendo estas estupendas fotos que ilustran el post, Pepa Echanove se encargó de presentar y moderar el debate. Con una profesionalidad que para sí quisieran muchos de los presentadores que tratan de moderar debates en los grandes medios de comunicación de masas, Pepa lo condujo con sencillez, elegancia y muchas tablas.
Yo presenté nuestro libro Una Nueva Maternidad. Hablé de mi propio recorrido personal. De como mi primer hijo destrozó todas las ideas preconcebidas que tenía sobre la maternidad. De como la lectura de una serie de autores liberó mis verdaderos deseos de las cadenas del convencionalismo, permitiéndome, por fin, empezar a fusionarme con mis hijos, pariendo, lactando y criando tal y como nuestra naturaleza profunda y primitiva nos pedía a gritos en el llanto del bebé insatisfecho y el dolor de la madre silenciada.
Carolina Iglesias, en calidad de comadrona, nos habló del parto natural, de la capacidad del cuerpo de la mujer para parir, de la necesidad de que se den las condiciones necesarias de respeto, intimidad, y silencio, además de la presencia de una comadrona que pueda dedicarse en exclusiva a la mujer que pare para apoyarla y sostenerla como ella necesita. Condiciones que hoy en día no son las dominantes en los servicios de obstetricia de nuestros hospitales, tanto en España como en Suiza (aunque reconozco que el primer país está todavía bastante peor que el segundo)
Amaia Lazcano, como monitora de La Liga de la Leche, nos hizo un breve repaso histórico sobre el por qué se perdió la cultura del amamantamiento y las consecuencias que ha tenido y tiene el hecho de que a principios del siglo XX toda una generación de bebés empezara a ser alimentada mayoritariamente con leche adaptada de otra especie.
Joana Tur, profesional del Coaching, se presentó haciendo hincapié en la necesidad de que no nos enfrentáramos, ni nos descalificáramos unas a otras, siguiéramos la tendencia que siguiéramos. Algo con lo que todas, por unanimidad, estábamos de acuerdo.
Mabel Signori, médico de familia, nos habló de como a veces intervenir el parto es necesario y de que una intervención acertada salva cada día la vida a miles de mujeres y niños en todo el mundo.
Y para finalizar Eva María Gómez, presidenta de la Asociación de Mujeres Españolas en Suiza, jurista de profesión, nos habló de la necesidad de que la mujer pueda ejercer con competitividad su profesión, para que ocupe puestos de poder desde los cuales pueda cambiar el sistema.
A partir de ahí empezó el debate, alimentado por citas que nuestra moderadora, Pepa, iba leyendo de nuestro libro y del libro de Elisabeth Badinter: Le Conflit. La femmè et la mere, utilizado como representante de una corriente de feminismo que ve la maternidad como una herramienta del patriarcado para mantener esclavizada a la mujer. Una visión que las autoras de Una Nueva Maternidad queremos superar, reivindicando nuestro derecho a ejercer en libertad nuestra sexualidad completa, dentro de la cual entra nuestra maternidad, sin que eso suponga un sacrificio de nuestra vida social y profesional. Reivindicamos que el ejercicio de la maternidad debería ser placentero y liberador, en lugar de sacrificado y opresor, y esto sólo se conseguirá cuando la maternidad sea convenientemente valorada por la sociedad en su conjunto, más preocupada por la producción que por la reproducción y la crianza, a pesar de que ambas funciones son fundamentales para su supervivencia y salud.
Y fue un debate fluído, agradable, respetuoso, pero no por ello menos intenso. Creo que nadie intentaba convencer a nadie. Sólo dar cada una su punto de vista para, al menos, hacer reflexionar a las demás. Y creo que lo conseguimos, al menos conmigo, que me quedé dándole vueltas a la cabeza a algunos de los puntos que salieron.
En concreto me gustaría resaltar lo expuesto por Eva al señalar que la maternidad entendida como 24 horas al día al alcance del bebé deja a la mujer en desventaja a la hora de competir por los puestos de poder, si no la saca completamente del circuito de competición, por lo que el poder se queda totalmente en manos del hombre. La ausencia de mujeres en estas posiciones de poder hace imposible "feminizar" el mundo laboral para que así sea más favorable a la maternidad. Una reflexión que me ha hecho pensar mucho y que se merecerá un post por sí misma en los próximos días.
Hablamos de parto, lactancia y crianza. Cuestionamos si realmente las mujeres occidentales de la actualidad tenemos verdadera libertad para parir y criar como queremos. Creo que la gran mayoría estuvimos de acuerdo en que no. Comparamos las políticas de igualdad entre países como España, Suiza y Alemania. Hablamos de ciencia. Hablamos de poder.
Pero lo que principalmente quiero contaros en este post es que el Sábado pasado aprendí que todas estamos en el mismo barco. Con todas nuestras diferencias, con nuestros aciertos y errores, con nuestras ignorancias y conocimientos, con nuestras heridas, nuestra masculinización patriarcal, nuestros deseos silenciados y nuestros úteros espásticos. A pesar de todo esto, o precisamente por ello, tenemos mucho por lo que luchar, y lo tenemos que hacer unidas. Y esta lucha no es ni mucho menos contra los hombres, sino en comunión con ellos, ni por encima ni por debajo, sino junto a ellos.
El sábado por la noche sentí que esta unión entre mujeres y entre mujeres y hombres era posible. Sentí que a pesar de los libros como el de Elisabeth Badinter, de artículos como el de Beatriz Gimeno, de ejemplos como los de algunas de nuestras ministras, de métodos como el de la Supernanny o Estivill......... a pesar de todo esto y mucho más y más desesperante, conseguiríamos salir del pozo en el que nos han hundido miles de años de patriarcado.
Porque cuando las mujeres nos miramos a los ojos y hablamos, hablando desde las entrañas, se remueve dentro de nosotras la mujer auténtica, aquella que el patriarcado tanto ha temido, gastando tanta energía en aniquilar.
La Diosa que todas llevamos dentro se remueve, dispuesta a volver a la superficie, para recordarnos que somos nosotras las que llevamos en nuestro vientre a la humanidad entera y que por eso no podemos olvidar nunca nuestra responsabilidad a la hora de garantizar la supervivencia de la especie.
Creo que la Diosa-Madre se está despertando.
Y eso me devuelve la esperanza.
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Otros artículos sobre Una Nueva Maternidadaquí.
Comentario sobre la presentación en Tenerife aquí.
Parece que el libro Una Nueva Maternidad está destinado a ser "revolucionario", a remover conciencias, a desbaratar creencias arraigadas, a romper convencionalismos, a desnudar deseos y a ser, en definitiva, una pequeña pieza en el gran movimiento revolucionario que necesitamos como sociedad y como humanidad para seguir adelante y tener un futuro.
Una Nueva Maternidad es una gota más en el mar de la revolución del Amor, de la oxitocina y de la humanidad renacida.
Por eso, como toda revolución que se precie, aquí en Zürich nuestro libro será presentado en un sótano. En Suiza, que es el país de la diplomacia y las convenciones, el país del diálogo y de la paz, el país al que todos recurren para reunirse a encontrar sus puntos en común y llegar a acuerdos pacíficos. Aquí, en este pequeño sótano de un café en la ciudad de Zürich, nos reuniremos un grupo de mujeres para hablar.
Madres y no madres, de todas las edades, condiciones, pensamientos y sentimientos, hablaremos de lo que tenemos y de lo que nos han quitado o hemos sacrificado, de lo que podríamos llegar a tener y de lo que deberíamos tener por derecho, de nuestra naturaleza femenina dentro de nuestra naturaleza humana, de la naturaleza de nuestros hijos, de los hijos de todas y todos; hablaremos de m(p)aternidad, de feminismo y feminidad, de bebés y niños, de hijos y m(p)adres. Hablaremos de crianza. En resumen, hablaremos de la vida, de nuestra vida, de la vida pasada y de la vida futura. Hablaremos de humanidad.
Y aquí os esperamos. Mañana, 29 Octubre a las 5 de la tarde en el sótano del Café Boy (Kochstrasse 2. 2004 Zurich).
A todas las que estáis por aquí, animaros a venir y participar. Os necesitamos para encontrar soluciones y acuerdos que nos incluyan a todos: bebés, niños, mujeres y hombres, para nacer, crecer, criar y vivir mejor, formando una sociedad más pacífica, amorosa y sana; donde nadie quede excluido ni sea ciudadano de segunda, ni esté sometido a nadie. Una sociedad que se gesta desde el vientre materno de sus mujeres y que nace y crece con cada bebé que traemos a este mundo.
Otros actos de presentación del libro este fin de semana:
- En Tenerife a cargo de Ileana Madina
- En Vic a cargo de Erika Irusta
Hoy es un gran día para nuestro pequeño retoño: ¡va a ser presentado en Madrid! Me muero de envidia (de la sana) porque no voy a poder estar. Me duele en el alma no volver a ver a las autoras, editora y colaborador que ya conozco, y no conocer a las que no pudieron venir a Barcelona.
Hoy me acordaré de todas ellas desde Zürich, esperando que la presentación sea un gran éxito y que disfruten muchísimo el tiempo que van a pasar juntas.
Chicas, grabadlo todo, todo, todo y espero con ansia los posts de los próximos días sobre el evento.
Louma, de Amor Maternal nos ha subido a su blog este estupendo artículo sobre nuestro libro "Una nueva maternidad. Reflexiones de mujeres en la red" de mi amiga y periodista Pepa Echanove. El artículo ha sido publicado en la revista Mundo Hispánico (Num 145. Septiembre 2011), y en él anuncia la presentación del libro en Zurich, la cual se dará en el trascurso de un debate sobre feminismo y maternidad organizado por la Asociación de Mujeres Españolas en Suiza, y que tendrá lugar el 29 de Octubre a las 5 de la tarde en el Café Boy (Kochstrasse 2. 2004 Zurich).
Quiero animaros a participar a todas las hispanohablantes que os encontráis por aquí cerca. Es importante que pongamos encima de la mesa muchos aspectos de la maternidad actual que se dan por supuestos pero que, tal vez, deberían ser muy diferentes. ¿Podemos ser las madres que necesitan nuestros hijos? ¿Podemos parirlos? ¿Nos dejan amamantarlos? ¿Podemos criarlos? o ¿Nos obligan a renunciar a nuestro deseo maternal para llegar al nivel de masculinización que la sociedad actual nos exige para no ser un cero a la izquierda, para tener representación y libertad, para ser consideradas ciudadanas de pleno derecho?
Las que estáis interesadas, allí mismo podréis comprar un ejemplar del libro (dedicado y firmado), al mismo precio que en España (17 F) y libre de cargos por transporte.
Aquí os dejo el vídeo de la presentación en Barcelona de nuestro libro, grabado por Enriq Boix y Alex Nuñez y editado por Enriq Boix.
Me ha emocionado verlo y escuchar al final mi querida "Rumba de las madres" de Rosa Zaragoza, a la vez que veía imágenes de estas maravillosas mujeres, compañeras de maternidad. Ha sido precioso.
Fue un momento precioso. Gracias a todas y a todos los que habéis hecho posible que este maravilloso proyecto haya salido adelante. Espero volver a encontraros pronto, tal vez en Madrid..........
Todavía estoy digiriéndolo. Este fin de semana ha sido para mí uno de los más intensos y emotivos de mi vida, y eso que en estos últimos años mi maternidad me ha regalado muchos momentos difícilmente comparables. Pero estos dos días me han dejado una huella que no se borrará nunca.
¡Ay, sí! Este fin de semana ha sido uno de esos momentos que marcará mi vida de una manera muy especial. Y no ha sido tanto por la presentación de nuestro libro, Una nueva maternidad, que también, sino por haber conocido, por fin, en la realidad corporal, a la mayoría de estas personas maravillosas con las que he compartido la gestación virtual de este precioso proyecto. Por fin he podido poner voz, expresión, mirada y contacto a Raquel, Enriq, Ileana, Carol, Mónica, Louma, Cristina, Erika, Mari Mar y María José sin olvidar a nuestra editora Eva y al resto de maridos/compañeros presentes. Por supuesto me faltaron Irene, Vivian, Azucena, Nohemí y Miriea. Fue la única sombra en un encuentro donde se notó su vacío como algo físico. Vamos, que podía ver perfectamente el hueco que dejaba su ausencia cuando el grupo se reunía.
Estos dos días han estado cargados de momentos especiales: la primera visión de Ileana, Carol, Raquel, Mónica y María Jose cuando escuché "¡Aquella es María!", los abrazos y besos que siguieron, la visión del libro en las estanterías de la librería, la multitud que llenó la sala hasta rebosar, las palabras de cada una de las conferenciantes y, especialmente, la ola de emoción y fuerza que nos embargó a todos los presentes tras la intervención espontánea, tan intensa y cargada de verdad, de Mari Mar.
Ya por la noche, en la cena, conversando con Carol y su marido, que sostenía al pequeño Mateo dormido en brazos.
Y la comida en la villa olímpica al día siguiente, hablando de la absoluta dependencia que cada ser humano tiene de todos los demás: como la salud y el bienestar de cada uno depende del bienestar de la humanidad y del planeta; y luego la tarde vagueando en la playa, charlando y celebrando el cumple de Mónica con un delicioso bizcocho preparado por Louma y una velita que se apagaba continuamente por culpa de la brisa mediterránea.
Y la charla con Mónica, ya de vuelta por el paseo, por causa de la cual perdimos a los demás y estuve a punto de no poder despedirme de ellos antes de que mi familia y yo nos retiráramos, ya definitivamente, mientras el grupo iba a realizar algunas comprillas para regalar.
Conversaciones sinceras, intensas, profundas y también irónicas y divertidas. Abrazos y apretones de manos que surgían de manera espontanea, miradas que se cruzaban cargadas de reconocimiento y cariño.
Ahora, por fin ya en casa, a un millar de kilómetros de Barcelona, siento que me he traído un pedacito del alma de cada una de estas mujeres y que otros tantos pedacitos de la mía se han quedado con ellas. Recuerdo una y otra vez las escenas compartidas y mi pecho se llena de una felicidad tan auténtica, de una esperanza tan real, que me hace mirar la vida con sus problemas cotidianos, sus sinsabores y sus tropezones, de manera diferente.
Ya está, ya se presentó el libro. Ya conocí en persona a una parte de La Tribu . Me quedan los recuerdos, las fotos y el vídeo que Enriq editará en breve. Ahora a seguir adelante. A retomar los viejos proyectos y gestar nuevos. A seguir viviendo, con el impulso que esta experiencia me da para vivir como quiero vivir y criar como quiero criar. Para resucitar definitivamente a La Madre auténtica que hay en mí, esa que el patriarcado ha intentado asesinar pero que, evidentemente, no ha conseguido, porque cada una de nosotras la lleva dentro, esperando que el beso del deseo y la inteligencia la despierten.
Quiero dejaros aquí una canción interpretada por Barbara Streisand en la película Jentl que representa lo que yo he sentido estos dos días: "This is one of those moments". A Jentl la conocí hace unos 23 años, cuando un amigo me regaló su banda sonora. Es una película muy especial en la que una mujer judía tiene que hacerse pasar por hombre para poder cumplir su sueño de estudiar, para al final descubrir que ella no puede renunciar a su verdadera identidad por nada, por lo que se ve obligada a emigrar a una tierra que le permita desarrollar todo su potencial siendo ella misma. Muy representativa de esta sociedad que ha intentado vendernos la masculinización disfrazada de liberación. Desde que conozco esta canción, ha habido cuatro momentos muy especiales en los que se ha presentado en mi cabeza sin una invitación consciente: la unión con mi marido y mis tres partos. También he intentado evocarla en otros momentos que yo creía importantes, como el día de la defensa de mi tesis doctoral, pero lo cierto es que así sólo consigo recordarla sin que me invada de la manera en que lo hace cuando llega ella sola a mi mente, sin haberla llamado. Hoy, cuando me he puesto delante de la pantalla, la canción me ha invadido, arrancándome una sonrisa de reconocimiento e impulsándome a ir a YouTube para colgárosla aquí.
Hay momentos que recuerdas toda la vida
Hay momentos por los que esperas y sueñas toda la vida
Os traigo desde el Blog alternativo la brillante entrevista que han hecho a la coordinadora y autora del libro "Una Nueva Maternidad": Ileana Medina Hernandez, autora del blog Tenemos Tetas.
“PROPONEMOS UN CAMBIO hacia una crianza respetuosa. Derribar el último y más importante tabú que nos queda: el de creernos superiores a los niños y obligarles a cumplir nuestros deseos. Una crianza consciente que comience cuidando todo el proceso, desde la gestación”
“La “nueva maternidad” es ya el presente y el futuro. Uno de los pocos futuros posibles que alcanzo a vislumbrar es, por ejemplo, el de una ciudad llena de pequeños negocios familiares, donde la gente conozca, ame y sienta el oficio en el que trabaja, utilice materias primas cercanas y de calidad, y trabaje desde el amor y la pasión, mientras los bebés cuelgan de sus madres y los niños corretean por el negocio familiar a la vez que aprenden, se integran, y se vuelven seres humanos plenos.
El modelo intensivo de la industrialización está agotado, no es sostenible por ninguna parte. Ni ecológicamente (el mundo se deteriora como todos vemos) ni económicamente (esa es la crisis de la que hablamos), ni humanamente, pues la gente no acepta ya más ser mercancía barata en manos de políticos, empresarios y banqueros”
Ileana Medina Hernández
Es un silencio a gritos…
Miles de madres y padres han roto con el “modo automático” de criar hijos interiorizado desde hace siglos y están configurando el movimiento más revolucionario pero menos investigado y tomado en cuenta del momento: la crianza consciente y el cuestionamiento de muchos “…ismos” oficiales.
El mundo no solo se cambia desde acampadas o instituciones, sino que las raíces y las alas están dentro de nuestra casas.
Para hablarnos de esta tendencia emergente, imparable y mundial hemos entrevistado a Ileana Medina Hernández, periodista y analista de los cambios microsociales que están ocurriendo en los hogares, en las redes sociales, en los paritorios, en los parques, … y sus influencias.
Ileana es coordinadora y una de las 15 co-autoras del libro “Una nueva maternidad” en el que madres y mujeres toman la palabrapara mostrar las nuevas reglas del juego, que son estas…
1. ¿Qué es la “nueva maternidad”?
La “nueva maternidad” es un fenómeno del siglo XXI que se cuece en las casas de cada una, y se teje en Internet.
Desde cientos de blogs que crecen y crecen, páginas webs, redes sociales, foros, se puede constatar hoy un nuevo fenómeno: el de la maternidad «consciente» y la crianza «natural», una especie de m(p)aternidad posmoderna, posfeminista y ecologista, que a grandes rasgos, podría caracterizarse así:
- Familias tardías, que posponen la procreación hasta más allá de la treintena, una vez alcanzados los objetivos de estabilidad laboral y personal. Estos hijos son escasos, planificados y deseados.
- Cada vez mayor nivel cultural, cualificación profesional, búsqueda y contraste de información en libros, revistas, internet… en lugar del mero acatamiento de las instrucciones de un pediatra o de las abuelas.
- Identificación de los males de la «pedagogía negra» y de la violencia familiar que se han perpetuado a través de generaciones, para evitar repetirlos con nuestros hijos.
- Regreso al paradigma de la «crianza natural». La propia capacidad para buscar información más allá de la inmediata que aporta el entorno, la madurez sociológica de las clases medias, la reconciliación con los arquetipos de la femineidad, y el compromiso emocional de la pareja, permite una re-conexión con la fisiología, un rechazo al exceso de intervencionismo tecnológico, y una crianza más «natural», espontánea y de contacto físico: parto respetado, lactancia materna a demanda, colecho, porteo, alimentación casera cuidada, etc.
- Conciencia ecológica: utilización cada vez más frecuente de alimentos eco y bio, productos de higiene naturales, pañales reutilizables, juguetes de madera, materiales orgánicos y artesanales, etc.
- Madres foreras y blogueras: el uso de las nuevas tecnologías, la nueva cultura en red. El debilitamiento de las redes familiares tradicionales (madres, abuelas, hermanas, vecinas…) que vivieron la «cultura del biberón» y que no coinciden con nuestro modo de entender la maternidad, y que muchas veces viven a largas distancias, ha sido sustituido por la aparición de gran cantidad de sitios web dedicados a la maternidad, foros, blogs, redes sociales, y modos de apoyo virtual que permiten a las madres (y también padres) de similares inquietudes compartir conocimientos y experiencias, formando nuevas «tribus virtuales».
- Madres en solitario, adoptivas, homosexuales, con matrimonios sucesivos o en parejas de hecho, con modelos familiares distintos del matrimonio tradicional, y en familias nucleares muy reducidas. Parejas volcadas en el tiempo y cuidado dedicados a nosotros mismos, más interesadas en la felicidad y en el aspecto «nutricio» de la familia, que en la producción, el consumo o la moral tradicional.
- Influencia política. Hoy es posible, desde dentro del sistema económico-productivo, la exigencia de nuevos derechos laborales y de nuevas formas de organización del trabajo, que permitan bajas maternales y paternales remuneradas más largas, protección de la vuelta al trabajo de las madres,más tiempo con nuestros hijos, así como una consideración social más alta de las labores de la crianza, y de cuidado en general.
-Orgullo renovado del cuerpo femenino y maternante, no como mero «mecanismo reproductor» ni como falso estereotipo de belleza, sino como sentido primario de la sociedad, como derecho femenino, y como experiencia enriquecedora y única, que no tiene por qué ser «obstáculo» para el desarrollo laboral ni intelectual de las mujeres, sino todo lo contrario. Si se hicieran las transformaciones socio-laborales necesarias, que a su vez redundan en beneficio de los bebés (o sea, de toda la sociedad y su futuro), la maternidad y la capacidad laboral e intelectual de las mujeres pueden ser perfectamente compatibles.
2. ¿Y qué tiene de “nueva” exactamente? ¿Acaso habéis descubierto algo que no sabían las madres y la sociedad durante millones de años?
Lo nuevo es la conciencia. Durante millones de años, las hembras humanas han amamantado, abrazado, porteado y sostenido a sus hijos en todas las culturas, naturalmente.
Lo nuevo es que hoy las mujeres con estudios, con puestos de trabajo cualificados, estamos ELIGIENDO criar de esta manera. A contrapelo de las políticas oficiales, e incluso contradiciendo lo que nuestras madres y abuelas hicieron con nosotras y nos dicen que hagamos.
La lactancia materna extensa, el porteo, el colecho, el respeto por los ritmos de los niños, la crianza respetuosa… la estamos eligiendo conscientemente, y para ello, muchas veces tenemos que leer y estudiar, pues la sociedad no nos lo pone fácil.
Dar un biberón o comprar un carrito cualquiera sabe, y la publicidad está por todas partes, pero para mantener la lactancia a pesar de varias mastitis (el único especialista español en mastitis humana es un veterinario, siempre lo digo para dar idea del punto en que estamos), o para aprender a usar los fulares y portabebés, hay que buscar ayuda, conocimiento, apoyo… hay que hacerlo con conciencia y con muchas ganas.
2. ¿Qué criticáis respecto a la situación de la crianza, maternidad-paternidad e infancia en el mundo actual?
Mi principal crítica es que la crianza es adultocéntrica. Quiero decir, desde el punto de vista del adulto. Todas las decisiones sobre los niños se toman desde el adulto, lo que es más cómodo o conveniente para nosotros. Y los bebés tienen unas necesidades emocionales que están bastante distante de lo que los adultos imaginamos y hemos practicado hasta el día de hoy.
La historia de la infancia a lo largo de los siglos ha sido la historia de la INFAMIA. Hasta el siglo XIX, lo “normal” era que los niños fueran abandonados, castigados, violados, abusados, explotados laboralmente, por sus propios padres y familiares.
El psiquiatra Luis Rojas Marcos, en su importante ensayo Las Semillas de la Violencia, habla de que hasta un tercio de los niños eran abandonados o asesinados por sus propios padres en el siglo XIX en Europa.
Películas como La Cinta Blanca (Alemania, 2009) o La Celebración (Dinamarca, 1998) reflejan una realidad que no era la excepción, era lo habitual hasta hace bien poco en las mejores familias.
Alice Miller ha desmenuzado las biografías de los grandes dictadores, y también de grandes artistas y literatos, y en todos ha encontrado una infancia profundamente desdichada. Era y es lo normal todavía en muchas casas.
Todos provenimos en mayor o menor grado de esas cadenas históricas de desamparo, de violencia intradoméstica… la familia ha sido la reproductora social de la violencia por excelencia.
3. ¿Y qué proponéis? ¿Realismo o utopía?
Proponemos un cambio hacia una crianza respetuosa. Derribar el último y más importante tabú que nos queda: el de creernos superiores a los niños y obligarles a cumplir nuestros deseos. Una crianza consciente que comience cuidando todo el proceso, desde la gestación.
La ciencia, con la neurobiología a la cabeza, ha demostrado en los últimos años que las primeras fases, lo que se llamado salud primal ( la vida intrauterina, el momento del nacimiento, los primeros meses y años de vida) son importantísimos para la construcción de nuestro sistema cerebral, neuronal y emocional.
El conocido divulgador científico Eduard Punset lo ha dicho con claridad: “Si mis lectores me insisten en que les diga cuál es el descubrimiento social más trascendental de estos dos últimos siglos, no tendré más remedio que responder: el impacto insospechado en su vida de adulto de lo acontecido al bebé desde el vientre de la madre.”
Lo que el bebé viva en esa etapa configurará su cerebro, sus redes neuronales y su sistema nervioso para el amor, la confianza, la seguridad, la paz, la autoestima… o en cambio para el miedo, la violencia, la competitividad, la lucha, la ansiedad o la depresión.
Embarazos conscientes, partos respetados, que no separen a la criatura recién nacida de la madre, lactancia materna a demanda y hasta que el niño quiera, porteo, acompañar a dormir…
El tema del sueño me parece particularmente importante.Todas las crías de animales duermen junto a sus padres y su manada. Ningún progenitor expulsa a las crías del nido para dormir. La noche es larga, oscura y llena de depredadores.
Cuando un bebé humano nace, él no tiene forma de saber que en su hermosa cuna está seguro, él se siente seguro únicamente junto a su madre y a su padre, como ha sido siempre filogenéticamente.
Mandarlo a dormir solo es decirle inconscientemente que no nos importa que muera, que lo mandamos a exponerse al peligro de los depredadores. Cada bebé humano que nace es exactamente igual que el que vivía hace millones de años en una cueva, nace con las mismas necesidades que cualquier otro primate.
El hecho de echar a los niños a dormir solos, en cunas con barrotes o incluso en su propia habitación, usando para ello a veces métodos conductistas disuasorios muy crueles, tiene necesariamente repercusiones en el futuro: miedos, terrores nocturnos, enuresis, fobias, inseguridad, baja autoestima, agresividad…Acompañarles a dormir nos permite además compensar por tantas horas diarias de separación.
No creo que sea una utopía. Basta con echar un vistazo a la “red maternal” para ver que cada vez más madres y padres intentan criar con cuerpo, compañía y respeto a las necesidades emocionales de los niños pequeños.
4. Hablas de temas que buena parte de la sociedad y autores de renombre como la intelectual feminista francesa Badinter consideran una “peligrosa ofensiva naturalista ecológica” y “una nueva forma de esclavitud”. ¿La nueva maternidad es progreso o retroceso para los derechos de las mujeres?
El “progreso” ocurre en espiral y no en línea recta. Incluso ocurre en muchas direcciones. Eso de creernos que hay una línea que nos lleva de las cavernas a un futuro luminoso era una creencia de la modernidad que ya no se sostiene, y que nos está cobrando precios muy altos en materia de salud y de destrucción del planeta.
La maternidad es, puede y debe ser UN PLACER. Y permitirnos vivir la maternidad como fuente de placer y satisfacción es por supuesto un avance en la comprensión y la plenitud de la femineidad y en los derechos de las mujeres.
Los procesos fisiológicos todos son placenteros. Gestar, parir y amamantar también lo serían en condiciones normales. Son todas fases del proceso reproductivo-sexual de la especie.
Es la represión sexual y vital de la mujer la que ha convertido el parto en doloroso, y la lactancia en un “sacrificio”.
El dolor del parto es cultural. Como sugiere la Biblia uniéndolo en un mismo versículo, está relacionado con el dominio masculino, con el patriarcado. No tiene que ver con nuestras cabezas grandes ni con la posición bípeda: cuando la mujer pare empoderada y respetada, en su hábitat, puede llegar a tener partos orgásmicos. Hay testimonios.
Al reprimir sexualmente a las mujeres desde la infancia,nuestro útero se vuelve espástico, y por eso duele. Como bien ha explicado Casilda Rodrigañez a partir de los hallazgos de varios ginecólogos y obstetras, lo que se considera hoy día como dolores normales del parto en realidad son calambres del útero contraído.
¡Todas las mujeres tenemos el útero espástico en esta sociedad represora durante milenios! Nuestra sexualidad reprimida, el miedo, la baja autoestima, y el perder costumbres como las danzas del vientre, nos desconectaron de nuestro útero. El parto horizontal, en presencia de extraños, y atemorizadas, hace lo demás.
Con la lactancia, ocurre lo mismo, está previsto por la naturaleza y por la evolución que sea fácil, natural y placentera para la mujer.
De hecho, la mujer durante el parto y la lactancia libera las mayores cotas de oxitocina y prolactina de la especie humana, y la oxitocina es la hormona del amor y el placer. Los neurotransmisores del placer se activan durante el parto y la lactancia, y está previsto por la naturaleza que así sea: ¡la maternidad sería entonces el momento de mayor plenitud y placer de las mujeres!
Nada más lejos de la esclavitud, desde mi punto de vista.
5. ¿Son los hijos el enemigo de la carrera profesional de las mujeres?
Las mujeres nos hemos incorporado a un mercado laboral diseñado por hombres en una época en que las mujeres nos quedábamos en casa con los niños.
Por eso, la incorporación de la mujer al trabajo ¡tiene que servir para cambiarlo! No para sacrificar a nuestras criaturas escolarizándolas durante 12 horas al día desde los 4 meses de nacidos, y con ello, perjudicando a todo el futuro de la humanidad.
Es urgente cambiar el sistema productivo-laboral y adaptarlo a las nuevas familias donde ambos miembros trabajan: jornadas de trabajo más reducidas, excedencias, horarios flexibles, trabajos en casa, trabajo en red, trabajo por objetivos, aumento de la productividad, empleos donde se pueda acudir con los niños, guarderías pequeñas en los centros de trabajo…todo lo que nos ayude a estar menos tiempo en el trabajo, y más cerca de nuestros hijos.
La esclavitud siempre ha radicado en el trabajo y no en quedarse en casa, según cuenta la historia más oficial, ¿no? La palabra trabajo proviene del latín tripalium, castigo en tres palos.
6. ¿Qué cambios están ocurriendo dentro del feminismo? ¿Y quiénes conforman este movimiento? ¿Les debe temer el Sistema?
A mí me gusta una tendencia del feminismo que se llama ECO-FEMINISMO. Pretende que pongamos la vida en el centro y que cultivemos el paradigma del cuidado. La mujer, la maternidad, los niños, la naturaleza… La protección de la naturaleza y la protección de nuestros niños, ancianos, enfermos… (que somos todos en algún momento de nuestras vidas) van unidos. El “cuidado de sí”, ese principio ético que ya cultivaban los antiguos filósofos griegos.
Se trataría de poner un poco de freno a la vida productiva alocada que llevamos, a la dinámica producción-consumo, y centrarnos, todos, hombres y mujeres, en lo verdaderamente importante: el tiempo generoso compartido con las personas que amamos. Que los trabajadores asalariados tengamos esa posibilidad: no es verdad que “la crisis” necesite que trabajemos más, “la crisis” lo que necesita es que se reparta mejor la riqueza.
Desgraciadamente el feminismo que prima en los Institutos de la Mujer y afines es lo que el sociólogo Jesús Ibañez llamó “feminismo converso”. Un feminismo que consiste en que todos, mujeres y hombres, seamos patriarcas: generales de ejército, empresarias de éxito, ministras, jefas, millonarias. Me temo que por eso triunfa en los gobiernos y en las instituciones: porque en realidad ese feminismo es funcional al patriarcado y al capitalismo. Es digamos, el colmo del patriarcado. El patriarcado asumido, interiorizado y representado por las propias mujeres.
Y no digo que no sea importante que las mujeres ocupemos puestos de poder. Pero más interesante sería que mináramos el poder, que cambiáramos las formas de ejercer el poder. QUE “FEMINIZÁRAMOS” LA SOCIEDAD, entendiendo por “feminización” unas mayores cuotas de ternura, sensibilidad, empatía, cooperación, solidaridad, justicia social…
Más interesante que llegar al poder, es prestigiar las labores de cuidado. Que nos demos cuenta de que para la sociedad en su conjunto, es más importante la labor de crianza de los niños que las labores de un Ministro o de un General, por ejemplo. Que debería ganar más –porque aporta más a la sociedad - una educadora infantil que un ejecutivo de la banca.
Ese cambio de valores es lo que yo esperaría del feminismo, y lo que sería verdaderamente un salto de progreso.
7. ¿Qué relación tiene la lactancia o lo doméstico con la Política, la ecología o la soberanía alimentaria?
Criar es hacer política. Los políticos de hoy y del mañana fueron niños criados y amados o desamados por alguien. Y en la medida en que hayan sido criados con justicia y amados suficientemente, podrán luego ejercer el poder de una manera ética y justa.
El poder lo suelen ambicionar y ostentar personas con grandes vacíos personales, que vienen de su propia infancia, y que buscan llenarlos a través de la “erótica del poder” y del dominio sobre los demás. No podemos en general esperar que desde ese vacío personal, puedan hacer algo para mejorar la sociedad.
El cambio vendrá desde lo microsocial, desde lo que cada una de las personas con conciencia hagamos en nuestra casa, en nuestras familias, en nuestro entorno inmediato.
8. ¿Tiene apoyos esta nueva tendencia o se mueve en tierra de nadie?
Aparentemente no tiene muchos apoyos. No veo hablar de esto en ningún programa de ningún partido político, ni en las escuelas, ni en las universidades, ni en los grandes medios de comunicación… Pero ES UN SILENCIO A GRITOS.
Las grandes instituciones de la época moderna (la escuela, el Parlamento, los medios de comunicación de masas…) están llamados a cambiar, y poco a poco lo vamos viendo. Han perdido credibilidad, nadie confía hoy en los políticos, nadie les cree… Vivimos como en una farsa, sosteniendo en apariencia un sistema en el que nadie realmente confía, y poco a poco, y desde abajo, eso está empezando a cambiar. Sin revoluciones violentas, sin alardes, desde la casa y la cama de cada uno, desde nuestras decisiones de compra, desde la intimidad, nos vamos haciendo más libres y más conscientes.
9. ¿Qué es el libro Una Nueva Maternidad y qué puede encontrar el lector en él?
El libro Una Nueva Maternidad es una recopilación de artículos heterogéneos, escritos no en lenguaje literario ni en jerga profesional, sino en lenguaje “blogueril”, limpio y correcto. Muy ameno y de rápida lectura, pero contundente y profundo en los contenidos, y con basamento científico.
El hilo argumental que lo une es la experiencia maternal: el embarazo, el parto, la lactancia, la crianza… hemos intentado ordenarlos de modo que conforme una idea coherente de todo el proceso.
El lector encontrará en él una descripción de la maternidad vista desde adentro. Algo aparentemente tan sencillo, y sin embargo sin precedentes en la historia de la humanidad. Nunca antes madres normales habían escrito sobre la maternidad y la crianza. No es un libro escrito por psicólogos, pediatras ni gurús de la crianza, tampoco por literatas ni escritoras de renombre, sino por madres con cierto nivel cultural que nos hemos atrevido a reflexionar sobre la maternidad y sus dimensiones sociales.
10. ¿Cómo se ha parido-gestado este libro y quién está detrás?
Detrás no hay “nadie”, si se entiende por ello un encargo de una gran editorial, o a los intereses de alguna empresa.
Fue una idea de una madre bloguera, Raquel Tasa, y su marido, diseñador. Contactaron conmigo, y entre los tres nos dedicamos a convocar al resto de las madres blogueras participantes*. Cuando se lo ofrecimos a la Editorial Ob Stare, ya el libro está hecho, incluso maquetado.
Es un libro de la “tribu 2.0”, de esa tribu de mujeres y madres que, a falta de grupos reales en la vida cotidiana, nos encontramos, conversamos y sostenemos unas a otras en la red.
La blogosfera ha elevado la crianza a categoría temática de primer nivel, que no existía en los medios tradicionales. Los grandes periódicos, frente al éxito de la blogosfera maternal, han tenido que contratar también a columnistas blogueras que hablen de maternidad, pero que están lejos de alcanzar la autenticidad, frescura y profundidad que ofrece la blogosfera de madres independientes, que escriben desde el corazón en sus espacios libres y personales.
11. ¿Qué puede mostrar esta obra a la nueva generación de mujeres jóvenes?
Las mujeres –y también los hombres- jóvenes tienen que saber que sí, que es posible vivir la m(p)aternidad y nuestras carreras profesionales ambas de modo intenso. Que tenemos que exigirle al sistema esa posibilidad.
Quizás los altos índices de paro vengan a decirnos que tenemos que encontrar otros caminos, fuera del mercado laboral al uso, que nos hagan más plenos como profesionales y también como seres humanos.
La plenitud del ser humano no está en trabajar como un esclavo de sol a sol para una multinacional, para ganar un mal-sueldo que nos permita comprarnos un coche de pacotilla y pagar la gasolina a precio de oro, sin poder siquiera independizarnos de nuestros padres. Tenemos que buscar caminos alternativos, y aparecerán. Tenemos que usar la imaginación y darle un vuelco a esto, desde nuestros corazones y nuestros úteros, no desde lo que nos viene impuesto desde afuera como la única posibilidad. Porque al poder le importamos un pimiento, nadie va a hacer nada por nosotros, si no nos movemos.
12. ¿Qué puede aportar este libro a madres-familias de crianza “convencional” o con otra visión de estos temas…?
Quizás la posibilidad de pensar. Nosotras mismas venimos de familias con crianza “tradicional” y teníamos ideas muy convencionales, hasta que la maternidad y el encuentro con otras mujeres nos permitió hacer un “clic”, conectar con un conocimiento que está muy escondido, pero por suerte, cada vez menos.
Por mi experiencia en foros, blogs y redes sociales, y por la mía propia, la gran mayoría de mujeres cuando nos exponemos a estos mensajes, cuando accedemos a este tipo de lecturas, nuestro corazón nos dice que ahí está la verdad.
Si algunas prefieren evitar estos mensajes, o reaccionan de manera “virulenta” es porque se sienten impotentes –y muchas veces, injustamente culpables- ante sus propias historias de partos violentos, lactancias fracasadas, familias autoritarias, infancias desamparadas, convencionalismos sociales que creen no poder enfrentar ni evitar…
Preferimos muchas veces cerrar los ojos y no ver, ante la falta de apoyos, ante nuestra frágil autoestima, o ante nuestra propia historia vital de desamparo, que preferimos mantener en el olvido, en el inconsciente. Es duro enfrentarse de pronto a nuestras propias carencias y limitaciones.
Criar de esta manera es todo un taller de crecimiento personal, y cada uno lo hace desde el punto en que está. Pero lanzarse ¡es tan reconfortante! Una vez que el “clic” sucede, y salimos de Matrix, todo empieza a funcionar mucho mejor en nosotras mismas, con nuestros hijos, con nuestras familias. Nos damos cuenta de la fuerza interior que poseemos, y de la capacidad de ser libres que tenemos por delante.
Ojalá les dé la posibilidad de conectar mejor con su instinto, con su corazón, con sus sentimientos, y de darse cuenta de que el modo automático de criar que heredamos de nuestros padres o que nos impone la sociedad, ni siquiera es el mejor para nosotros mismos.
13. ¿Existe alguna relación entre la “nueva maternidad” y la Spanish Revolution? ¿Hay futuro para la “nueva maternidad”?
La “nueva maternidad” es ya el presente y el futuro. Uno de los pocos futuros posibles que alcanzo a vislumbrar es, por ejemplo, el de una ciudad llena de pequeños negocios familiares, donde la gente conozca, ame y sienta el oficio en el que trabaja, utilice materias primas cercanas y de calidad, y trabaje desde el amor y la pasión, mientras los bebés cuelgan de sus madres y los niños corretean por el negocio familiar a la vez que aprenden, se integran, y se vuelven seres humanos plenos.
El modelo intensivo de la industrialización está agotado, no es sostenible por ninguna parte. Ni ecológicamente (el mundo se deteriora como todos vemos) ni económicamente (esa es la crisis de la que hablamos), ni humanamente, pues la gente no acepta ya más ser mercancía barata en manos de políticos, empresarios y banqueros.