martes, 22 de noviembre de 2011

"EUNUCAS" DE LA MATERNIDAD


Dicen que los extremos se tocan y debe de ser verdad porque en el mundo de la política hay enemigos acérrimos que, al menos en lo referente a la maternidad, van de la manita bien juntitos. Y como muestra un botón: dos mujeres de ideología política opuesta (opuestísima), a pesar de lo cual hacen gala de la misma actitud de desprecio por la maternidad: Beatriz Gimeno y Soraya Saenz de Santa María.

Tal vez haya sido casualidad, o tal vez no, que me hayan coincidido en el tiempo estas dos muestras de lo que es hoy por hoy la mujer patriarcal, la mujer castrada, la eunuca maternal del siglo XXI. Al menos me ha quedado claro que esta masculinización transciende ideologías políticas, religiosas y morales; por si todavía tenía dudas, después de quedarme sin ningún partido digno de ser votado tras estudiar las diferentes políticas de conciliación familiar que ofrecían.

Como ya ocurrió hace unos años con Carme Chacón, parece que Soraya Saenz de Santa María tiene que demostrar a los cuatro vientos que, antes que madre, es una política. Y ahí la tenemos: a los 9 días de parir, sin su hijo en brazos, celebrando la victoria electoral, y con un "muy prometedor" futuro laboral para los próximos meses como lider del equipo del PP encargado del traspaso de poderes.

Los próximos meses, que deberían ser de puerperio - esto es, recogimiento, intimidad y crianza- van a ser de vida política a tope y de trabajo duro. Lo dicho, muy prometedor. Sobretodo para ese bebé, un niño llamado Iván, que todavía no sabe por qué su madre necesita dejarle en manos ajenas (probablemente muy bien pagadas, eso sí) para salir a la calle a igualarse en dignidad y derecho con los hombres. (Sí, ya sé, tal vez lo deje con el padre. Pero me vais a permitir ser todavía más politicamente incorrecta si basándome en todo lo que he ido aprendiendo estos últimos seis años, opino que todavía no es el momento del padre y que para el bebé, hoy por hoy, lo mejor de lo mejor es estar con su madre)

Según las propias palabras de la nueva madre, su hijo va a animarle a trabajar más y mejor. Que lástima. Todas las cosas que Saenz de Santa María podría hacer realmente por el bien de su hijo y de los hijos de todas y todos, y que no va a hacer porque son labores desprestigiadas, menospreciadas y políticamente incorrectas, como amamantar al niño a demanda - sacando la teta donde se tercie y ante quien se tercie-  estar disponible para él noche y día, ir a todas partes con el bebé pegadito al cuerpo,  y en resumen: todo lo que significa ser madre a tiempo completo integrando la maternidad en su vida en lugar de dejarla en un rincón en manos de otra persona.

Y no, si yo entiendo, de verdad que lo entiendo. En la sociedad actual, tal cual están las cosas, es evidente que Saenz de Santa María ha pensado que sólo tenía dos opciones: sacrificar el ejercicio de su maternidad o sacrificar su vida política. Hoy por hoy, una política con sus objetivos y ambiciones no se puede permitir el derecho a ser la madre que su hijo necesita porque conllevaría el abandono de su prometedora carrera,  por lo que sería  calificada de machista o neo-machista, algo que al PP, desde luego, no le conviene nada. Y tampoco parece que le convenga que se den los primeros pasos para que las condiciones actuales cambien drásticamente y se abra la puerta a la verdadera conciliación. Y como no le conviene pues ella no lo ha hecho. Así parece que ganan la mujer-política y su partido. Que la mujer-madre se tenga que quedar por el camino y que un bebé vaya a tener que prescindir de lo que para él es imprescindible, no importa a nadie.

Así que, vistas las cosas, la ex-portavoz del PP ha decidido salvar su vida política y sacrificar su maternidad, lo que es una verdadera pena porque existía una tercera posibilidad que ya hemos adelantado en el párrafo anterior, tal vez demasiado atrevida: dar los primeros pasos para alcanzar la verdadera conciliación. ¡ Que forma de desperdiciar una oportunidad de oro para que una mujer con el poder de hacerlo empiece a cambiar de verdad las cosas! En lugar de eso no sólo se somete a la vieja dinámica del sistema, sino que echa por tierra las todavía insuficientes condiciones de conciliación conseguidas por años de lucha de sus predecesoras. ¿ Dieciséis  semanas? ¿Para que? ¡Yo no necesito más que nueve días!!!!!!

¿A quién le importa todo lo que disciplinas como la neuropediatría, la etnopediatría o la psicología vienen demostrando en los últimos años, sobre la necesidad de los bebés de estar con sus madres, alimentarse de su leche a demanda y sentir junto a ellos su cuerpo de día y de noche ? Si total, por aquí todavía hay gente que no se lo cree. O más bien prefiere no creérselo, no vaya a ser que tenga que replantearse su noción de lo que es feminismo e "igualdad" entre los sexos. Es más, antes de replantearse nada prefieren  echar mano de la más burda mentira para poder negar cosas que hoy en día  ya recomiendan todas las más importantes asociaciones de pediatría o la misma OMS: lactancia a demanda exclusiva hasta los 6 meses y acompañada de alimentación complementaria hasta, como mínimo, los dos años. Si algo tan básico y  ampliamente recomendado es puesto en duda, ya ni me imagino lo que opinaran sobre los estudios sobre el apego que recomiendan el contacto madre-hijo continuo día y noche o los que hablan de la herida primal que sufren los recién nacidos que son separados de sus madres.

Entre las personas que niegan estas evidencias está otra mujer que seguro que estaría aplaudiendo a Saenz Santa María y su ejemplar "conciliación" familiar", si no fuera porque le habrá repateado el hígado (y resto de órganos) la victoria por mayoría absoluta del partido de su adversaria. Beatriz Gimeno llevaba ya unas semanas deleitándonos con sus posts sobre lactancia cuando ha decidido pasar a atacar al colecho y sus defensores, sobretodo si estos defensores llevan pantalones, como nuestro Armandillo.

A Gimeno, la decisión de Saenz Santa María de poner su carrera política por delante de las necesidades (según esta primera, inexistentes) de su hijo recién nacido, debería haberle producido,como mínimo, un orgasmo feminista. Aunque lo más probable es que le haya dejado descolocada que semejante actitud tan progresista, feminista y todo lo "ista" que se le ocurra, venga de alguien perteneciente a un partido tan conservador y de derechas. Me imagino que hubiera preferido ver a la antigua portavoz del PP  con una bata de flores, los rulos puestos y el niño enganchado a la teta mientras su rostro ojeroso y lloroso revela el enorme sufrimiento al que le somete la maternidad. Pero mira por donde resulta que la derecha y la izquierda parecen darse la mano en este asunto y, como dijo mi amiga Mónica el otro día en un comentario en FB: " Soraya y Beatriz podrían ir juntas a tomar un té y hablar de maternidad ¡se iban a llevar de maravilla!"

A mí, tanto el ejemplo de "conciliación" de una, como los post sobre lactancia y colecho de la otra, sólo me producen una honda desesperanza. Desesperanza por su ceguera, por su conformismo, por su cobardía y, en definitiva, por su sometimiento al sistema. Con el agravante de que ambas van de abanderadas, de ejemplos de mujeres modernas, luchadoras y, ante todo y ante todos, profesionales y liberadas.

Lo dicho, que no importa que sean de derechas o de izquierdas, católicas o ateas, heterosexuales, bisexuales o lesbianas, madres o no madres, jóvenes o viejas....... por desgracia parece que las políticas de este país van todas juntas de la mano, al ritmo que marca la sociedad patriarcal, masculinizadas y maternalmente castradas.

Y me vais a disculpar, pero yo me niego a ser una eunuca maternal. Quiero ejercer mi maternidad en su totalidad y además, ingenua de mí, sin renunciar a todo mi potencial como mujer y persona en todos los demás aspectos. Pero por desgracia en el mundo político actual nadie me representa. Tal cual están las cosas, las mujeres en puestos de poder sólo han podido llegar ahí tras someterse a la masculinización de rigor. Y por lo que parece, una vez en el poder, no tienen la menor intención de cambiar nada.

Mientras, las otras, las que hemos decidido ser madres y nos negamos a sacrificar nuestra maternidad, nos quedamos a la sombra, sin posibilidades laborales, ni sociales ni, mucho menos, políticas. Pero como es un "error" que hemos cometido  libremente no nos queda otra que aguantarnos, porque no tenemos tiempo para la lucha política más allá de nuestros desahogos ocasionales en nuestros guerreros blogs. Desahogos que escribimos de 5 en 5 minutos a la vez que amamantamos, dormimos en brazos, preparamos meriendas, limpiamos culetes, ponemos tiriritas, abrazamos, besamos, damos algún que otro grito  y, en definitiva, estamos disponibles toda nuestra jornada - laboral y tiempo libre - para nuestros retoños.

Algo que, actualmente, es políticamente muy incorrecto.





martes, 15 de noviembre de 2011

SEÑOR GRIÑÁN ¡NO SE META EN NUESTRAS TETAS!



Escribo todavía con el pico de adrenalina inundando mis venas y arterias. Me la imagino como un maremoto que se distribuye por todos mis tejidos, aumentando mi frecuencia cardiaca, movilizando mis reservas de azúcar del hígado, contrayendo mis vasos sanguíneos, dilatando mis pupilas y haciendo que mi cerebro produzca dopamina, lo que me hace sentir peleona y exultante. Me siento como una leona a la que insultan, agreden y ofenden, a punto de atacar. Todo mi cuerpo se acaba de preparar para la lucha aunque, en lugar de liarme a zarpazos y mordiscos con alguien, como digna representante de una Homo sapiens hembra del siglo XXI, me siento delante del ordenador, donde se va desarrollar mi defensa/ataque.  Luego espero que, por el bien de mis arterias y mi corazón, mi marido llegue a tiempo para que yo pueda acabar de quemar los efectos de esta hormona con una buena carrera por el bosque, antes de que anochezca.

Hoy estoy segura de que voy a batir todos mis records de velocidad. Sólo tendré que recordar una y otra vez un párrafo que acabo de leer en El País en un artículo titulado Un feminista llamado Griñán. Y es que impresiona, encoleriza, entristece y da mucho, mucho, mucho miedo (pero que mucho, mucho, mucho y me quedo corta) que semejantes declaraciones salgan de la boca de un político, o sea, de una persona que tiene el poder en sus manos. Un poder que le hemos dado sus conciudadanos.

El párrafo en cuestión es el siguiente:

"Desde que estalló la crisis, José Antonio Griñán no ha parado de analizar, en público y en privado, sus causas y sus consecuencias. Desde todos los puntos de vista. Ayer en un encuentro con colectivos de mujeres advirtió de una las derivadas de la catástrofe económica: el de la "ridiculización" de los avances en materia de igualdad y del "retroceso en la conciencia ciudadana" de la igualdad efectiva entre hombres y mujeres. ¿En qué se nota? En todo, según él. En que vuelve a ponerse el acento en el "papel reproductivo de la mujer", creando en las mujeres una "mala conciencia", por ejemplo, para que opten por la lactancia materna de los hijos, algo que él describió como una forma de "canibalismo".

Francamente, yo ya no soy ni de derechas ni de izquierdas. Tengo mis ideas, que desgraciadamente no acaban de coincidir con ningún partido político (y desde luego con ninguno de los dos mayoritarios), pero si hubiera tenido la más mínima tentación de votar al PSOE, se me hubiera ido tras la lectura de semejantes insensateces.

Por suerte, gracias al milagro de internet y sus blogs, tengo la oportunidad de mandar a la nada mi respuesta a semejante desfatachez. Así al menos me quedaré más ancha que larga y quemaré parte de mi subidón de adrenalina. Así que:

Estimado señor Griñán:

No sé exactamente que idea tiene usted sobre la manera de defender a las mujeres y sus derechos, pero desde luego empeñarse en castrarnos una y otra vez siguiendo la costumbre del sistema patriarcal que usted - por lo que parece - admira y defiende tanto, no es la mejor. De hecho no es una manera en absoluto.

Esta  ""ridiculización" de los avances en materia de igualdad y del "retroceso en la conciencia ciudadana" de la igualdad efectiva entre hombres y mujeres" no es fruto de esta crisis, como usted dice, no, es fruto de la concienciación de cada vez más ciudadanas y ciudadanos de que así, en guerra permanente con nuestra naturaleza y con nuestra humanidad, no podemos seguir. 

No voy a entrar aquí a profundizar sobre las diferencias biológicas entre hombres y mujeres, o sobre la necesidad de que estas diferencias se respeten y sobre los efectos que han tenido y tienen dos factores fundamentales:

1-  El dominio de uno de los sexos respecto al otro. Dominio que se aprovecha de la necesidad de la cría humana de ser engendrada, gestada y alimentada en y sobre su madre, durante su periodo primal.

2- La masculinización a la que se ve obligada la mujer patriarcal para poder igualarse en dignidad y derechos al macho de su especie, sacrificando (gran) parte de su feminidad en el proceso.

Para que se informe y profundice más en estos temas le recomendaría encarecidamente que leyera los escritos de Casilda Rodrigañez, escritora y feminista española con un amplia y esclarecedora bibliografía.

Pero lo dicho anteriormente ni siquiera es lo más vergonzoso que, por lo que parece, llegó a decir usted el otro día. Calificar en su discurso la lactancia materna como "canibalismo" para mí sería razón suficiente para que presentara su dimisión de cualquier cargo público y desapareciera de la vida política para siempre. Evidentemente esto no va a ocurrir, pero lo más triste de todo es que, tras decir semejante sin-propósito, usted siga considerándose y siga siendo considerado "feminista" y defensor de la mujer. No sé si servirá de algo que le recomiende leer artículos como el publicado hace cosa de un año en el blog de Ileana Medina, Tenemos Tetas, de la antigua  presidenta de al Liga de la Leche en francia, Claude-Suzanne Didierjean-Jouveau, donde podrá ver que la lactancia no es un cadena de esclavitud alrededor del cuello y los pechos de las madres, sino un acto de placer y de sexualidad maternal, derecho que todas las mujeres y sus hijos deberíamos tener por defecto. Tal vez una idea demasiado rompedora y revolucionaria para su pequeña visión de lo que es progreso y feminismo. 

Según usted "se vuelve a poner énfasis en el papel reproductivo de la mujer", y esto es "un retroceso". Pues mire usted: yo creo que esto no es un retroceso en absoluto. El retroceso es negar el papel reproductivo de las mujeres y hombres de esta sociedad. Este es el verdadero retroceso y lo que nos ha llevado a donde ahora estamos. Poner el acento en el papel reproductivo de la mujer y el hombre, en la necesidad de ambos de criar y cuidar a sus hijos, sería un inmenso paso hacia adelante para superar no sólo la crisis actual, sino la crisis crónica en la que estamos sumergidos como humanidad desde los orígenes del patriarcado

Que los políticos de hoy en día todavía no vean, o no quieran ver, lo evidente y vayan por ahí con ese viejo discurso del feminismo de la igualdad me pone los pelos de punta y me hunde en la desesperanza. 

Si además en el mismo artículo y tras las declaraciones del señor Griñán me encuentro las de una mujer, Rosario Valpuesta, Catedrática de Derecho Civil de la Universidad Pablo de Olavide, que rematan lo que el señor Griñán ya hirió de muerte, todavía me hundo más en la desesperanza y el miedo. Según la señora catedrática: 

"..las jóvenes de 30 años no tienen conciencia de género y las están "fastidiando con una idea de nueva maternidad" en las que trabajar y ser madre resulta incompatible."

Pues no, doctora Valpuesta, las jóvenes (discúlpeme pero a pesar de mis 41 me incluyo) de hoy en día no estamos fastidiando nada con la idea de Una Nueva Maternidad. No doctora, no. Lo que queremos es cambiar las cosas, precisamente para que trabajar y maternar a nuestros hijos no sea incompatible porque hoy por hoy, tal cual está la situación, sí lo es.

Así que de fastidiar nada de nada. Las que "fastidian" son las que tras haber sacrificado su maternidad (o el maternaje de sus hijos) por estar en puestos de poder, se dedican a dificultar que las cosas cambien, para conservar sus posiciones y evitar que la nueva generación de mujeres pueda realizarse plenamente y realizar su faceta profesional y social, a la vez que su faceta femenina y maternal. Esas sí son las que fastidian, cuando la realidad es que deberían ser el primer paso del verdadero cambio: el cambio que permita la crianza de ciudadanos sanos, libres, sin carencias primales y convenientemente destetados. Los únicos que podrían darnos un verdadero futuro como especie y como sociedad.

La ceguera y estancamiento del señor Griñán y de la doctora Valpuesta me llena de tristeza, desesperanza y miedo. Ya lo he dicho ¿Verdad? Pero es que no me cansaré de repetirlo. El problema no es lo que digan ellos, no. El problema es que parece imposible encontrar un discurso diferente con probabilidades de llegar a tener el poder necesario para cambiar las cosas. 

Y de momento hoy lo veo todo muy negro.

Articulos relacionados:

Ya que no nos escuchan, no nos insulten… sres. políticos

Políticos así no los quiero

Griñán y sus gilipolleces

De como los "Griñanes" de esta sociedad hacen que nos luzca el pelo como lo hace

El Sr. Griñan y su diccionario patriarcal

Griñán y la lactancia materna. Rectificamos y nos reafirmamos.
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PD: 

En el genial artículo de Nohemí en su blog Mimos y Teta un comentarista ha colgado este audio con las declaraciones del señor Griñán en el acto por la igualdad. En él podemos escuchar que no dijo canibalismo sino talibanismo

Bueno, bajo mi punto de vista el uso de una palabra o la otra no cambia demasiado el significado de su discurso y sigue pareciéndome absolutamente insultante y vergonzoso que un político utilice semejante lenguaje refiriéndose a las recomendaciones de todas las organizaciones relacionadas con la salud de la infancia, y la salud en general, en cuanto a la alimentación del bebé se refiere. Además el audio nos permite escuchar como utiliza la lactancia y la maternidad como arma arrojadiza contra la oposición. 

Así que me reafirmo en mis palabras: esto es una vergüenza. 


miércoles, 9 de noviembre de 2011

80 AÑOS



Por fin está amaneciendo un día muy especial para mi familia. Hoy mi padre cumple 80 años.

80 años.

En 80 años ha vivido tantas cosas: dos guerras, una dictadura, una democracia, las pedradas con los niños del barrio de al lado, el amor adolescente que madura hasta convertirse en eterno, la responsabilidad de sus empresas y de la confianza de su gente, la responsabilidad de su familia, el ir y venir de seres queridos, la enfermedad que amenaza al cuerpo y la satisfacción de vencerla......

Y ahora, a sus 80, la vejez sigue sin llegar, porque a pesar de que le duele un poco aquí y allá, y ya no ve tan bien, sigue siendo un hombre joven, maduro y en su punto. Mi padre representa dignamente a la tercera edad del siglo XXI, cargada de sabiduría, como sus ancestros, pero también de vitalidad, salud, fuerza y ganas de vivir.

Mi padre tiene hoy 80 años y sigue viviendo la vida desde la perspectiva del que tiene la botella medio llena. Y así seguirá, disfrutando de su mujer, de la familia, de los amigos, de su tierra con su gastronomía y su buen vino.

Y luciendo esos impresionantes ojos azules, con el mismo color del cielo en las despejadas mañanas riojanas de primavera. Ojos por los que se deja ver ese alma de bondadoso granujilla,  de tímido conquistador y de hombre sabio.

Muchas felicidades, padre inmenso y maravilloso

Te quiero mucho

Te queremos mucho


sábado, 5 de noviembre de 2011

LOS ESPOSOS ESTATUA.

Reconozco que llevo unos cuantos meses muy criticona. Soy consciente de que algunos de los últimos post han sido muy críticos con unos y con otros, y me había prometido a mi misma cambiar esta dinámica y ser más constructiva. Pero hace unos días cayó en mis manos un artículo del doctor Santiago García Tornel (Jefe clínico de pediatría del hospital Sant Joan de Deu de Barcelona) y no puedo evitarlo: tengo que escribir este post.

Pero no voy a criticar nada; sólo voy a hacer una versión personal de su artículo porque creo que en muchas ocasiones basta con cambiar un poquito el escenario y  los personajes y las cosas se ponen solitas en su lugar, o incluso caen por su propio peso. De hecho, este método ni siquiera es original ya que lo he visto utilizado en innumerables ocasiones, siendo la primera en el libro de doctor Carlos Gonzalez, Bésame mucho.

El artículo en cuestión se llama Los padres estatua y encuentro que es una punzante crítica a la necesidad que tienen nuestros hijos de estar junto a nosotros incluso por la noche. Mi versión personal se llama Los esposos estatua. Supongo que ya sabéis por donde irán los tiros, pero os animo a que sigáis leyendo, a ver que os parece.

Antes de empezar a leer quiero que os imaginéis que la trama transcurre en un mundo diferente al nuestro: un mundo al estilo del de Huxley, pero que en honor a nuestro especialista en sueño infantil preferido lo llamaré El Mundo Feliz de Estivill.  En este mundo no existen las "camas de matrimonio". En el mercado sólo hay camas de 80 cm porque ¿Para que hacer camas de matrimonio si dormir sólo es lo normal y lo saludable? ¿Quién querría dormir con su pareja? Al fin y al cabo los amorosos padres de esta hipotética sociedad se esforzaron muchísimo en acostumbrar a sus hijos a dormir solos así que, cumpliendo los sueños de muchos especialistas sobre sueño infantil, toda la población duerme felizmente sola, siendo casi incapaz de conciliar el sueño en compañía. Pero por desgracia existen "excepciones" a la regla. Tal vez adultos cuyos padres no tuvieron estómago para aplicar los métodos necesarios para que sus hijos aborrecieran dormir con alguien. Y claro, estos adultos causan problemas muy graves en un mundo donde sólo existen las camas de 80 cm.

En este contexto, la doctora especialista en sueño, Santienela Marionona, escribió este artículo para una conocida marca de colchones de camas de 80 cm.

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LOS ESPOSOS ESTATUA


Mucho se ha escrito sobre lo inadecuado de dormir  con la pareja, pero hay un silencio sepulcral en lo que ocurre por las noches en muchas alcobas. Sí, sí, por la noche no todo el mundo puede dormir sin su esposa/esposo. Si pudiéramos filmar en plan “Gran Hermano” lo que sucede en los domicilios, nos quedaríamos pasmados de lo que pasa. Tanto que no podrán creer anécdotas como las siguientes.



Resumen general de muchas historias parecidas. Una mujer, desde recién casada siempre ha querido dormir con su marido. Éste, amoroso y para “dormir sin lágrimas” le ha dejado años para que “no sufriera”. Pero claro, la señora se fue haciendo mayor (o sea, engordando), ocupaba más espacio, se movía o hacía ruidos (todos sabemos que con la edad se ronca más). Pero lo que prevalecía era que ella estuviera confortable. El marido trabajaba duro y necesitaba descansar como el agua de mayo – por cierto, este año poca. El marido decidió que quería descansar y punto. Solución: sacó a su madre del dormitorio donde descansaba y la envió a dormir al sofá del salón. Después cogió su cama y la juntó a la que él compartía con su esposa (recuerdo: cama de 80 cm de ancho porque eso es lo único que se vende en este mundo imaginario). Él con su mujer en dos camas de 80 cm unidas y  la abuela en el sofá. Así todo el asunto se resolvió y hubo paz familiar. Y colorín, colorado….


En otras ocasiones no hay tanto trasiego. Generalmente se compran de entrada dos camas de 80 que se puedan poner juntas ¡Se acabó el problema! Pregunta: ¿que harán los esposos para tener hijos, ya que como es bien sabido (sólo en esta sociedad donde dormir en compañía es una odiosa aberración) dormir juntos inhibe el deseo sexual? Casi seguro que nada: con lo vivido ya están satisfechos.

Otra modalidad nocturna es la estatua. ¡Increíble, emocionante, esforzada y voluntad férrea! ¡Qué sensibilidad y amor! La modalidad estatua que dura varios años tiene dos versiones: horizontal y vertical. La horizontal consiste en que el marido o la mujer, a criterio del otro, se acuesten a lo largo de la cama juntos hasta que éste se duerme. La vertical es similar pero con silla. Uno de los miembros de la pareja, el reclamado para esta humanitaria labor, se sienta en una silla junto a la cama y se cogen de la mano hasta que el otro entra en los brazos de Morfeo. La última variedad me la explicaron el otro día. Un hombre promedio (28 años) se dormía cogiendo el dedo índice de su mujer.

Seguro que se han enternecido con estas historias de amor nocturno. No se repriman, si han de llorar, lloren. Días, meses, años acostados o sentados para el bien dormir de sus “medias naranjas”. Día tras día, noche tras noche, año tras año… Personalmente creo que el Santoral debería recoger (no sé si está) un día del Santo Desconocido y hacer un monumento o una enseña para ellos.

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Desde nuestra "saludable" sociedad, donde los esposos no sólo tenemos permitido desear dormir juntos, sino que además se considera que es lo natural y lo más recomendable, podemos ver que el problema de las pobres parejas de este hipotético Mundo Feliz de Estivill se solucionaría con la existencia en el mercado de nuestras maravillosas camas de matrimonio de 1.60, 1.70 y hasta 1.80 de ancho (y en algunos casos tal vez unos tapones para los oídos). 

Y ahora me gustaría que os imaginarais otro mundo hipotético, al que llamaremos El Mundo feliz (sin más)  en donde dormir en compañía es lo recomendable y lo natural PARA TODOS. Así, cuando una pareja se convierte en familia, se ve como lo más natural del mundo que cambie  su estrecha cama de matrimonio (de hasta 1.80) por una amplia y cómoda Cama Familiar. Y es que en el mercado tienen de todos los tipos y tamaños para poder cubrir la demanda de todas las familias: desde las de los hijos únicos (desde 2 metros) hasta las de familias numerosas (incluso más de tres metros). 

Los habitantes del Mundo Feliz (sin más), leen escandalizados los consejos de doctores como Ferber o Estivill y ante artículos como el del doctor García Tornel menean la cabeza, incrédulos de que nos empeñemos en dormir en simples y pequeñas camas de matrimonio cuando ya somos familia. 

Pero lo que más gracia les hace, con diferencia, es nuestra falta de fantasía a la hora de tener relaciones sexuales. Para ellos la cama es para dormir, disfrutando de la presencia de las personas que más quieres y más te necesitan. Para el sexo puro y duro, el cual gustan de disfrutar en la intimidad igual que nosotros, tienen otras cómodas estancias en la casa (entre la que se encuentra la que posiblemente nosotros utilizaríamos como dormitorio de los niños).

Yo creo que me hago las maletas y con vuestro permiso me voy al  Mundo Feliz (sin más), que me da que no sólo dormiremos mucho mejor (por fin encontraré la cama de mis sueños "familiares") sino que viviremos también muchísimo mejor porque una sociedad donde los hijos reciben de sus padres ni más ni menos que lo que necesitan, tiene que ser una sociedad mucho más agradable para vivir que la nuestra.

Es pura lógica.

lunes, 31 de octubre de 2011

PRESENTACIÓN EN ZÜRICH DE "UNA NUEVA MATERNIDAD" Y DEBATE SOBRE MATERNIDAD Y FEMINISMO. LA DIOSA SE DESPEREZA.


El sábado a las cinco de la tarde nos reunimos una veintena de mujeres ( y dos hombres "clandestinos"), en el sótano del café Boy de Zürich.

Y hablamos. 

Mientras Ximena Silva, del blog Maternidad Consciente, nos iba haciendo estas estupendas fotos que ilustran el post, Pepa Echanove se encargó de presentar y moderar el debate. Con una profesionalidad que para sí quisieran muchos de los presentadores que tratan de moderar debates en los grandes medios de comunicación de masas, Pepa lo condujo con sencillez, elegancia y muchas tablas.

Yo presenté nuestro libro Una Nueva Maternidad. Hablé de mi propio recorrido personal. De como mi primer hijo destrozó todas las ideas preconcebidas que tenía sobre la maternidad. De como la lectura de una serie de autores liberó mis verdaderos deseos de las cadenas del convencionalismo, permitiéndome, por fin, empezar a fusionarme con mis hijos, pariendo, lactando y criando tal y como nuestra naturaleza profunda y primitiva nos pedía a gritos en el llanto del bebé insatisfecho y el dolor de la madre silenciada.

Carolina Iglesias, en calidad de comadrona, nos habló del parto natural, de la capacidad del cuerpo de la mujer para parir, de la necesidad de que se den las condiciones necesarias de respeto, intimidad, y silencio, además de la presencia de una comadrona que pueda dedicarse en exclusiva a la mujer que pare para apoyarla y sostenerla como ella necesita. Condiciones que hoy en día no son las dominantes en los servicios de obstetricia de nuestros hospitales, tanto en España como en Suiza (aunque reconozco que el primer país está todavía bastante peor que el segundo)

Amaia Lazcano, como monitora de La Liga de la Leche, nos hizo un breve repaso histórico sobre el por qué se perdió la cultura del amamantamiento y las consecuencias que ha tenido y tiene el hecho de que a principios del siglo XX toda una generación de bebés empezara a ser alimentada mayoritariamente con leche adaptada de otra especie.

Joana Tur, profesional del Coaching, se presentó haciendo hincapié en la necesidad de que no nos enfrentáramos, ni nos descalificáramos unas a otras, siguiéramos la tendencia que siguiéramos. Algo con lo que todas, por unanimidad, estábamos de acuerdo.

Mabel Signori, médico de familia, nos habló de como a veces intervenir el parto es necesario y de que una intervención acertada salva cada día la vida a miles de mujeres y niños en todo el mundo.

Y para finalizar Eva María Gómez, presidenta de la Asociación de Mujeres Españolas en Suiza, jurista de profesión, nos habló de la necesidad de que la mujer pueda ejercer con competitividad su profesión, para que ocupe puestos de poder desde los cuales pueda cambiar el sistema.

A partir de ahí empezó el debate, alimentado por citas que nuestra moderadora, Pepa, iba leyendo de nuestro libro y del libro de Elisabeth  Badinter: Le Conflit. La femmè et la mereutilizado como representante de una corriente de feminismo que ve la maternidad como una herramienta del patriarcado para mantener esclavizada a la mujer. Una visión que las autoras de Una Nueva Maternidad queremos superar, reivindicando nuestro derecho a ejercer en libertad nuestra sexualidad completa,  dentro de la cual entra nuestra maternidad, sin que eso suponga un sacrificio de nuestra vida social y profesional. Reivindicamos que el ejercicio de la maternidad debería ser placentero y liberador, en lugar de sacrificado y opresor, y esto sólo se conseguirá cuando la maternidad sea convenientemente valorada por la sociedad en su conjunto, más preocupada por la producción que por la reproducción y la crianza, a pesar de que ambas funciones son fundamentales para su supervivencia y salud.

Y fue un debate fluído, agradable, respetuoso, pero no por ello menos intenso. Creo que nadie intentaba convencer a nadie. Sólo dar cada una su punto de vista para, al menos, hacer reflexionar a las demás. Y creo que lo conseguimos, al menos conmigo, que me quedé dándole vueltas a la cabeza a algunos de los puntos que salieron.

En concreto me gustaría resaltar lo expuesto por Eva al señalar que la maternidad entendida como 24 horas al día al alcance del bebé deja a la mujer en desventaja a la hora de competir por los puestos de poder, si no la saca completamente del circuito de competición, por lo que el poder se queda totalmente en manos del hombre. La ausencia de mujeres en estas posiciones de poder hace imposible "feminizar" el mundo laboral para que así sea más favorable a la maternidad. Una reflexión que me ha hecho pensar mucho y que se merecerá un post por sí misma en los próximos días.

Hablamos de parto, lactancia y crianza. Cuestionamos si realmente las mujeres occidentales de la actualidad tenemos verdadera libertad para parir y criar como queremos. Creo que la gran mayoría estuvimos de acuerdo en que no. Comparamos las políticas de igualdad entre países como España, Suiza y Alemania. Hablamos de ciencia. Hablamos de poder.

Pero lo que principalmente quiero contaros en este post es que el Sábado pasado aprendí que todas estamos en el mismo barco. Con todas nuestras diferencias, con nuestros aciertos y errores, con nuestras ignorancias y conocimientos, con nuestras heridas, nuestra masculinización patriarcal, nuestros deseos silenciados y nuestros úteros espásticos. A pesar de todo esto, o precisamente por ello, tenemos mucho por lo que luchar, y lo tenemos que hacer unidas. Y esta lucha no es ni mucho menos contra los hombres, sino en comunión con ellos, ni por encima ni por debajo, sino junto a ellos.

El sábado por la noche sentí que esta unión entre mujeres y entre mujeres y hombres era posible. Sentí que a pesar de los libros como el de Elisabeth Badinter, de artículos como el de Beatriz Gimeno, de ejemplos como los de algunas de nuestras ministras, de métodos como el de la Supernanny o Estivill......... a pesar de todo esto y mucho más y más desesperante, conseguiríamos salir del pozo en el que nos han hundido miles de años de patriarcado.

Porque cuando las mujeres nos miramos a los ojos y hablamos, hablando desde las entrañas, se remueve dentro de nosotras la mujer auténtica, aquella que  el patriarcado tanto ha temido, gastando tanta energía en aniquilar.

La Diosa que todas llevamos dentro se remueve, dispuesta a volver a la superficie, para recordarnos que somos nosotras las que  llevamos en nuestro vientre a la humanidad entera y que por eso no podemos olvidar nunca nuestra responsabilidad a la hora de garantizar la supervivencia de la especie.

Creo que la Diosa-Madre se está despertando.

Y eso me devuelve la esperanza.

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Otros artículos sobre Una Nueva Maternidad aquí.
Comentario sobre la presentación en Tenerife aquí.

viernes, 28 de octubre de 2011

LAS REVOLUCIONES SE GESTAN EN LOS SÓTANOS

Parece que el libro Una Nueva Maternidad está destinado a ser "revolucionario", a remover conciencias, a desbaratar creencias arraigadas, a romper convencionalismos, a desnudar deseos y a ser, en definitiva, una pequeña pieza en el gran movimiento revolucionario que necesitamos como sociedad y como humanidad para seguir adelante y tener un futuro.

Una Nueva Maternidad es una gota más en el mar de la revolución del Amor, de la oxitocina y de la humanidad renacida.

Por eso, como toda revolución que se precie, aquí en Zürich nuestro libro será presentado en un sótano. En Suiza, que es el país de la diplomacia y las convenciones, el país del diálogo y de la paz, el país al que todos recurren para reunirse a encontrar sus puntos en común y llegar a acuerdos pacíficos. Aquí, en este pequeño sótano de un café en la ciudad de Zürich, nos reuniremos un grupo de mujeres para hablar.

Madres y no madres, de todas las edades, condiciones, pensamientos y sentimientos, hablaremos de lo que tenemos y de lo que nos han quitado o hemos sacrificado, de lo que podríamos llegar a tener y de lo que deberíamos tener por derecho, de nuestra naturaleza femenina dentro de nuestra naturaleza humana, de la naturaleza de nuestros hijos, de los hijos de todas y todos; hablaremos de m(p)aternidad, de feminismo y feminidad, de bebés y niños, de hijos y m(p)adres. Hablaremos de crianza. En resumen, hablaremos de la vida, de nuestra vida, de la vida pasada y de la vida futura. Hablaremos de humanidad.

Y aquí os esperamos. Mañana, 29 Octubre a las 5 de la tarde en el sótano del Café Boy (Kochstrasse 2. 2004 Zurich). 

A todas las que estáis por aquí, animaros a venir y participar. Os necesitamos para encontrar soluciones y acuerdos que nos incluyan a todos: bebés, niños, mujeres y hombres, para nacer, crecer, criar y vivir mejor,  formando una sociedad más pacífica, amorosa y sana; donde nadie quede excluido ni sea ciudadano de segunda, ni esté sometido a nadie.  Una sociedad que se gesta desde el vientre materno de sus mujeres y que nace y crece con cada bebé que traemos a este mundo.

Otros actos de presentación del libro este fin de semana:
- En Tenerife a cargo de Ileana Madina
- En Vic a cargo de Erika Irusta

domingo, 9 de octubre de 2011

NO NOS VAMOS A ENFRENTAR. Por Ileana Medina

Quiero mostraros este fabuloso y completísimo análisis que hace la periodista y escritora Ileana Medina, autora de blog Tenemos Tetas y coautora del libro Una Nueva Maternidadsobre la actual corriente en defensa de la lactancia. A raíz de un artículo de Beatriz Gimeno, con el provocador título de "Estoy en contra de la lactancia", se ha iniciado un debate donde Ileana expone sus argumentos con respeto, claridad, brillantez e inteligencia.

Si bien no comparto con Ileana su admiración por la labor de Beatriz Gimeno, ya que que en algunas cuestiones muy fundamentales (me estoy refiriendo concretamente a su agresiva defensa del aborto) no estoy de acuerdo en absoluto con las ideas de esta mujer, creo que su respuesta ha sido perfecta tanto en sus argumentos como en la manera de defenderlos. Como se dice vulgarmente, Ileana ha dado en la diana, poniendo en evidencia la falta de argumentos sólidos en contra de la defensa de nuestro derecho y el de nuestros hijos a dar el pecho y recibirlo. Algo que va más allá de cualquier ideología política, de cualquier corriente feminista o de cualquier religión. Y por eso no nos vamos a enfrentar, porque en el enfrentamiento no está la solución.


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Beatriz Gimeno, quizás la más importante activista española a favor de los derechos homosexuales, que fue presidenta de la FELGT entre 2003 y 2007, precisamente cuando se aprobó en España la ley del matrimonio entre personas del mismo sexo, y cuya labor y persona admiro y respeto muchísimo, publicó días atrás un artículo en la revista Pikara Magazine, titulado provocativamente ESTOY EN CONTRA DE LA LACTANCIA MATERNA.

Debido al gran número de comentarios que tuvo su artículo, luego escribió otro en su página personal, beatrizgimeno.es, titulado Respuestas al asunto de la lactancia.

Beatriz tuvo la amabilidad de responder a mi comentario dejado allí, y se suscitó un pequeño intercambio que pueden leer completo AQUÍ.

Desde aquí, agradezco a Beatriz el tiempo y el espacio concedido en su página, le ofrezco humildemente mi espacio para compartir también lo que ella quiera, y, salvando las distancias entre mi escaso curriculum y el suyo, le ofrezco también mi disposición teórica e intelectual, mi corazón y mi abrazo para juntas encontrar los lugares que nos permitan A TODAS LAS MUJERES, A TODOS LOS HOMBRES Y A TODOS LOS NIÑOS AVANZAR JUNTOS EN LA CONSTRUCCIÓN DE UNA SOCIEDAD MÁS JUSTA Y LIBRE.

No nos vamos a enfrentar las mujeres en este camino. Y tampoco nos vamos a enfrentar con los hombres, ni mucho menos con los bebés y los niños: estamos obligados a encontrar fórmulas para vivir todos más felices y plenos.

Aparte de los comentarios que dejé en sus dos artículos, quiero resumir aquí en forma de carta las ideas que me han venido a la cabeza a partir de los argumentos de Beatriz:


¿POR QUÉ HABLAMOS DE LACTANCIA? 

Estimada Beatriz:

Admiro profundamente tu labor a favor de los derechos lgtb en España, y respeto tu persona, como procuro hacerlo con todos, simplemente por respeto a la dignidad humana.

Igual que tú, defiendo los derechos de los homosexuales (puedes leer un artículo mío sobre lesbianas y maternidad aquí), defiendo la legalidad del aborto, y defiendo los derechos de todo ser humano a LA SOBERANÍA SOBRE SU CUERPO.

Nadie puede ser obligado a hacer con su cuerpo algo que no desea hacer. Desde ese punto de vista TODA MUJER ES LIBRE PARA SER MADRE O NO Y, POR SUPUESTO, PARA LACTAR O NO.

Embarazo, parto y lactancia son parte de la sexualidad de las mujeres, y como tales, solo pueden existir desde el deseo, el placer y la voluntad, o no ser. Es una decisión privada, íntima y respetable. Lo dice muy bien esta imagen que me encontré hoy por las redes sociales:




O sea, se puede ser pro-lactancia, y ser también atea, científica, pro-legalidad del aborto (que no es lo mismo que pro-aborto, el aborto es un trago amargo no deseable, pero debe ser legal), pro-derecho de la mujer a decidir sobre su cuerpo y su mente... De hecho, ESA ES LA POSTURA DE LOS GRANDES ORGANISMOS INTERNACIONALES COMO LA OMS, UNICEF, etc.


Mi respeto total y absoluto pues a todas las mujeres que eligen una cesárea programada, la epidural o el biberón, consciente, informada y libremente. Y mucho más a las que no tienen otra opción. De ahí parto. Soy yo misma, mi hermana, mi mejor amiga o cualquiera de nosotras.



Llegados a este punto, ¿por qué seguir hablando entonces de lactancia?

Evidentemente no para convencer y mucho menos para manipular ni obligar ni hacer sentir culpables a otras mujeres.

Hablamos de lactancia porque las mujeres que queremos amamantar a nuestros hijos, nos encontramos aún con muchos obstáculos, reales y legales, que lo imposibilitan, o lo ponen muy difícil.

Hay algunas medidas fundamentales por tomar, que son necesarias para no violar los derechos de las familias que amamantan y QUE NO PERJUDICAN EN NADA A QUIEN DECIDA NO AMAMANTAR. Medidas sociales similares a las de Noruega, Suecia y otros países nórdicos, considerados los mejores del mundo para tener hijos, con altos índices de lactancia materna y con la mayor participación femenina en los asuntos públicos.

Son mucho más amplias e INCLUSIVAS las políticas sociales para proteger la maternidad y la lactancia, sin que suponga discriminación laboral para la mujer, que las que se toman para que las mujeres trabajemos, dejando a los bebés en manos de otros:

-Las bajas maternales (y también paternales, siempre opcionales) deberían ser más largas, y permitir la reincorporación de la mujer y el hombre a su puesto, sin discriminación. Para que un Estado se atreva a aprobar una medida como esa, hace falta el consenso, al menos a nivel teórico, sobre las bondades de la lactancia y de la crianza mamífera, si no, es imposible.

-Para que la lactancia funcione de forma placentera se necesita un coctel hormonal natural que solo se dispara CUANDO EL PARTO ES LIBRE Y RESPETADO. Hay que mejorar los protocolos de parto en los hospitales que permitan que las mujeres que quieran parir libremente (moviéndonos, gritando, haciendo el pino, en confianza o en intimidad o en compañía de quien queramos, etc…) podamos hacerlo. Y luego que no se lleven a nuestras criaturas sanas "por protocolo", y nos separen de ellas durante horas, porque con ello la lactancia corre peligro. Para cambiar esos protocolos hospitalarios (como ya se está haciendo) y permitir maternidades más libres, gozosas y placenteras, hace falta que esta información (científica) circule. La violencia obstétrica es aún muy habitual en nuestros hospitales.

Si no, no podemos avanzar.

La que quiera parir por cesárea programada y no lactar, por supuesto es también muy libre de hacerlo. Pero eso es más fácil hoy en día, que lo otro. Lo otro requiere más cuidado, sensibilidad y conciencia por parte de los profesionales, de las autoridades y de las políticas sociales.
Si tú decides dar fórmula de leche de vaca a tu hijo, e incorporarte inmediatamente al trabajo, PUEDES HACERLO. NADIE TE LO IMPIDE. Solo tu conciencia es libre. Lo que digamos las demás, te la puede traer floja.

Sin embargo, para poder quedarte con tu hijo si lo deseas, amamantarlo exclusivamente por 6 meses, o cuidarlo una misma hasta que por lo menos camine, ¡¡¡necesitamos unos permisos que ahora no tenemos!!!
De eso es de lo que se trata. Tú, con la normativa legal y jurídica actual, pudiste hacer lo que quisiste. Yo y otras muchas mujeres, no.

Y ahora tú puedes preguntarme: ¿Y por qué deberíamos todos pagar con nuestros impuestos que tú te quedes en casa 6 meses o un año con tu hijo?

No puede ser porque me da la gana. Porque desgraciadamente las ganas de todos no pueden ser subvencionadas. Para yo poder responderte a eso, no me queda más remedio que echar mano de la ciencia. Que decirte, que te guste o no, mi leche es lo mejor para mi bebé. Que los bebés no pueden hablar, y que la salud física y emocional de las futuras generaciones hay que tenerla en cuenta.

Que no es verdad eso que dices de que "las ventajas de la lactancia no están demostradas en el primer mundo".

En primer lugar, porque la lactancia materna no tiene ventajas ni desventajas. La lactancia materna es el funcionamiento de la especie by default, por defecto. Es como preguntarse las ventajas o desventajas de respirar con los pulmones en lugar de con un respirador artificial.

Tengo tetas, y usarlas para lo que son, para alimentar a mi bebé, es MI DERECHO y el de mi bebé, que debe ser protegido por la legislación y no discriminarme laboralmente por ello. La lactancia es también, ya no sólo un derecho reproductivo de las mujeres, sino de todos los seres humanos al nacer.

La industria de la leche artificial está loca por imitar la lactancia natural, cada día lo intenta más, es su meta, pero jamás podrá. Porque la leche artificial es algo muerto. Y la leche materna es algo vivo, lleno de defensas e inmunoglobulinas: de hecho la leche materna es EL ÚNICO SISTEMA INMUNOLÓGICO DEL BEBÉ. (En ese artículo tienes muy bien resumidas además todas las "ventajas" de la lactancia, o sea, los riesgos de la lactancia artificial, en el primero, el segundo, el tercero y el cuarto mundos).


La superioridad de la lactancia materna sobre cualquier intento de sucedáneo no tiene discusión posible. Pero además, el pecho materno no es solo leche. Es contacto humano, es la sexualidad oral del bebé, es consuelo, placer para ellos. Nada comparable a chupar plástico. Además, es ecológica, no tiene residuos, no hay que calentarla, siempre está a punto... Las ventajas para mujeres, bebés y familias son infinitas. Nunca un Estado ha subvencionado ni apoyado nada mejor.

Esa evidencia científica no sirve para que tú amamantes si no quieres, pero SÍ DEBERÍA SERVIR PARA APROBAR NORMATIVAS JURÍDICAS QUE AMPAREN LEGALMENTE LA LACTANCIA MATERNA EXCLUSIVA HASTA LOS SEIS MESES, por lo menos.

Y esto, no tiene nada que ver con el Tea Party, ni con círculos ultracatólicos ni nada que se parezca.

Es tu discurso (y el de muchas feministas de la igualdad, de hecho de las feministas que tienen poder en España como Amparo Rubiales, Celia Amorós, Edurne Uriarte, etc... y que con su corpus teórico sustentan el trabajo de los Departamentos de Igualdad) el que se asemeja paradójicamente a las doctrinas teológicas y bíblicas, en los mismísimos fundamentos del patriarcado: no tenemos nada que ver con la naturaleza, no venimos de la evolución, no somos mamíferos ni monos, no hay determinismo biológico... (¿nos creó acaso un Dios masculino con un toque de su dedo?)…

Pues resulta que no, que venimos de la evolución, que somos mamíferos, que somos primates, y que los bebés (o sea tú, que fuiste bebé, yo y todos) tenemos al nacer una necesidad y un deseo básicos: el del cuerpo y la leche maternos. Más aún los humanos, que gracias a nuestra alta inteligencia, nacemos más inmaduros que el resto de los animales. Y la satisfacción de esa necesidad, de ese deseo, es importante para nuestra salud, para nuestro sistema emocional, para nuestro sistema sexual, para nuestra felicidad y para nuestro crecimiento más pleno. ¿Puedes ponerte en el lugar del bebé que fuiste, del que tuviste, de los que vendrán? ¿No agradecerías todos los apoyos para poder amamantar, apoyos reales y sinceros, igual que el mismo respeto si finalmente no lo deseas o no lo consigues?


Si por amamantar, las mujeres perdemos poder adquisitivo y aumentamos la precariedad laboral, lo que hay que cambiar es ese sistema discriminatorio, y no la lactancia.Mejorar nuestros derechos como mujeres y como madres, y conciliarlos con los derechos de los bebés, que somos todos.

El feminismo que supone progreso es el que tiene en cuenta a nuestros úteros, a nuestros embarazos, a nuestros partos y a nuestros bebés: son parte de nosotras. No podemos dejarlos por el camino. Y exigiendo que la ley apoye el cuidado, los vínculos de cuidado que necesitamos todos, es como lograremos sociedades más justas e igualitarias.

Y claro está que cada mujer tiene que ser libre para amamantar o no, pero de lo que se trata es de CAMBIAR LOS CONDICIONAMIENTOS SOCIALES Y CULTURALES que hacen que a las mujeres ya no nos funcionen las tetas, y detestemos y "estemos en contra" de nuestras propias funciones fisiológicas.

Si de repente, a todos nos dejaran de funcionar los riñones, ¿buscaríamos qué es lo que estamos haciendo mal, verdad?

Si de repente las mujeres odiamos, "estamos en contra" o consideramos una carga menstruar, embarazarnos, parir y lactar, en lugar de considerarlo un privilegio, un goce, un derecho, una oportunidad y una responsabilidad social que todos, hombres y mujeres, debemos honrar y proteger, muy mal vamos. Hacia la robotización y la autodestrucción de la especie.

De lo que se trata hoy en día no es de seguir alimentando el “sacrificio” de las mujeres: sino de darnos cuenta de que la maternidad puede y debe ser UN PLACER.

Todos los procesos fisiológicos femeninos han sido reprimidos y devastados por el patriarcado. Que está ahí también: en nuestras reglas dolorosas, en nuestros partos frígidos, en nuestras lactancias imposibles... Pero el parto, la lactancia y la crianza pueden y deberían ser muy placenteras, como el resto de los procesos fisiológicos lo son.

De lo que se trata es de recuperar nuestro poderío natural, y poco a poco, también nuestra autoestima y nuestros sistemas emocionales devastados… y de exigir respeto a nuestros procesos, lo cual nos llevaría a partos como experiencias irrepetibles, a lactancias placenteras, a crianzas felices…

Es lo que necesitamos las mujeres y los bebés y también los hombres: todos. Conciliar al fin los derechos de las mujeres a tener una maternidad libre con los derechos de los bebés a ser cuidados y deseados.

Te invito a revisar lo que están escribiendo interesantes intelectuales, como las históricas feministas Casilda Rodrigañez y Victoria Sau, la socióloga Isabel Aler, la bióloga María Jesús Blázquez, la psiquiatra Ibone Olza, todas españolas… a revisar todo lo que se está descubriendo recientemente sobre la importancia del vínculo y la neurobiología del apego, a acercarte con interés y respeto a lo que están haciendo asociaciones como El Parto es Nuestro… y también, por qué no, a revisar tu historia personal herida con este tema. Y quizás después puedas escribir otro artículo con nuevos argumentos.

Va por delante nuestro respeto a tu opción, y a la opción de todas las mujeres. Va también por delante nuestra disposición al diálogo, más que respetuoso, amistoso y constructivo.

Un abrazo.

Ileana Medina Hernández

Periodista, profesora, funcionaria del Gobierno de Canarias.

Autora del blog Tenemos Tetas y co-autora del libro Una nueva maternidad.

Mujer y madre común y corriente.

sábado, 1 de octubre de 2011

NUESTRO BAUTISMO..... DE PUNTOS


Ayer llegó el gran día. Ese que me vengo temiendo desde que me pusieron a V en brazos tras el parto. Ese que todos los padres saben que pasará sí o sí alguna vez en la vida de sus retoños.

Si hoy tuviera yo que dar un premio Nobel, se lo daría al médic@, curander@ o modist@ que se le ocurrió un buen día suturar una herida profunda en un ser humano.

Ayer V recibió los primeros puntos de su vida. Fue en la pierna. Más concretamente en la cara interio-posterior del muslo derecho. La razón: la estocada de un grifo de fuente con complejo de toro Ratón. ¿Como acabó el grifo en el interior del muslo de V? Ese es un misterio para el que todavía nadie, ni el mismo V, hemos encontrado una explicación convincente. Parece ser, según versión del accidentado, que estaba encima de un muro con la intención de dar un doble mortal con tres vueltas hacia adelante y dos hacia atrás y caer en medio de unas plantas. Pero se despistó: su amigo E saludó en ese momento (de concentración extrema) a otro niño, el se sobresaltó, desvió por un segundo la vista de las plantas objetivo, y acabo con el grifo incrustado en el muslo.

Cuando vino hacia mí gritando y llorando algo me dijo que aquella vez el dolor era diferente. Y eso que al principio no vi mucho. He pasado alrededor de 5 años de mi vida (desde que V anda) recibiendo a mis niños cuando me vienen accidentados y llorosos con una mano tapando la parte más inverosímil de su cuerpo, sintiendo que esos 3 segundos (lo que me cuesta en quitarles la mano o encontrar el punto golpeado)  que tardo en comprobar que la parte en cuestión sigue en su sitio (aunque un poco maltrecha ), son una eternidad; pero siempre con el feliz resultado de que la cosa nunca ha llegado a mayores y todo se cura con el culito de la rana y un beso.

Por eso ayer tenía la certeza consciente de que, como siempre, todo quedaría en un susto (aunque una parte de mi inconsciente me decía lo contrario): por un momento quité la mano de V de donde se presionaba y sólo vi el pantalón íntegro. Pero había visto un punto equivocado. Dos centímetros más atrás un enorme siete en la tela dejaba entrever un boquete en su pierna. Boquete que dejaba ver con claridad todas las capas del muslo hasta ¿el hueso? Al menos el tejido adiposo se veía con claridad e incluso colgaba por los laterales de la herida. Se me subió el estómago a la garganta y tuve la  certeza de que el gran día había llegado: nos estrenaríamos con los puntos.

A partir de ahí todo fue como la seda. Estaba en el parque con dos amigas que en seguida se pusieron en marcha. Tere sacó una megatirita para proteger el boquete hasta que llegáramos al médico. Paqui me llevó a la consulta pediátrica que, por suerte, estaba a dos minutos del parque. A Tere la dejamos con la chiquillería restante, excepto mi pequeño M y la pequeña de Paqui, que nos los llevamos porque tienen la curiosa capacidad de desaparecer de golpe aunque no les quites la vista de encima. En la consulta, una amabilísima pediatra nos informó que semejante herida sólo podían coserla en el hospital, pero nos hizo una cura de urgencia y nos llamó un taxi.

Creo que el taxi no tardó ni tres minutos. Y en menos de 10 minutos más estaba en la puerta de urgencias. No pasaría ni un cuarto de hora cuando V ya estaba en su camilla, con dos parches anestésicos en la parte posterior de cada mano y yo con tres cuentos infantiles sobre mis piernas. A partir de ahí a esperar a que la anestesia le hiciera efecto en las manos para que al ponerle la vía no le doliera. Espera que fue amenizada por la lectura de los tres cuentos un par de veces cada uno.

Médic@ y enfermer@s fueron un amor de amabilidad y cariño por mí y por el niño. A mi petición de hablar en inglés (en semejante estado nervioso me bloqueo totalmente y entender el suizo-alemán es para mí como intentar entender chino mandarín) no sólo no tuvieron ningún problema, sino que una doctora incluso se dirigió a nosotros en español. Cuando pregunté si podía estar en todo el proceso con mi niño, me dijeron que "por supuesto". Sólo el momento exacto de coserle, cuando V dormía plácidamente por efecto del anestésico que le metieron por la vía, me pidieron muy amablemente que saliera porque me podía desmayar si veía al médico cosiendo el boquete en directo. Estoy casi segura de que si me hubiera resistido un poquito hubieran accedido, pero decidí que con semejante trato y teniendo en cuenta que V estaba rodeado de 2 enfermeras, un anestesista y el médico "sastre", no valía la pena ponerles en un compromiso y mejor esperaba fuera. En escasos 10 minutos el boquete estaba cosido y recosido y protegido por un apósito. V dormía tranquilo, roncando y todo.

Mi marido llegó al hospital cuando todo había pasado y yo esperaba a que V se despertara, cosa que hizo media horita más tarde, un poco lloroso y mareado. Al volver a casa nos pasamos por la de mi amiga Paqui para recoger a mis otros dos niños y nos la encontramos en compañía de Tere, que tuvo el detallazo de quedarse con ella para no dejarla sola con tanta chiquillería. Me encontré a los dos pequeños cenados y satisfechos.

Es absolutamente incalculable el valor de poder dejar a tus otros hijos en unas manos de confianza cuando tienes que correr a urgencias con uno de ellos. Cuando yo abandoné el parque en el taxi rumbo al hospital, Tere y Paqui se llevaron a toda la chiquillería (3 de Paqui, 2 míos  y una de Tere) a casa de Paqui y allí esperaron juntas hasta más de las diez y media a que volviéramos. Paqui incluso quería que los dejara a dormir para que fuéramos más tranquilos. Sé que estas cosas pasan y pueden pasar hoy a uno de mis niños y mañana a otro de los suyos y que yo también me quedaría con sus peques el tiempo que hiciera falta y encantada de la vida porque los adoro. Pero cuando lo hacen contigo y con tus hijos sientes que nunca se lo vas a poder agradecer lo suficiente.

Hoy me siento tan arropada y querida por estas amigas maravillosas con las que cuentas sin pensarlo para superar estos imprevistos y que siempre están ahí, dispuestas a echar una mano donde haga falta y a quien haga falta. Sin ellas, que duda cabe de que la experiencia de ayer hubiera sido muchísimo más traumática tanto para V como para sus hermanos. Gracias a ellas todo se resolvió con suavidad y eficazmente. Por la noche me encontré en casa con mis tres niños, uno un poco dolorido, pero los tres relajados y dispuestos a dormir como lirones. Y todo gracias a que yo pude centrarme en V para que pasara todo el proceso sintiéndose amparado y protegido por su madre, mientras O y M se sentían seguros, tranquilos y felices en manos de Paqui  y Tere.

Estoy muy orgullosa de mis amigas, y estoy muy orgullosa de mis tres hijos. Los tres estuvieron a la altura de las circunstancias de una manera que me dejó impresionada.

V tenía miedo, por supuesto. Lloró porque le dolía, y se asustó mucho cuando me oyó decir que esa herida había que coserla, que nos íbamos al hospital. Pero en todo momento demostró mucha confianza en mí. Yo no le mentí nunca y los doctores también hablaron con el tomándole en cuenta como la persona que es, sin ignorarle en la toma de decisiones como es costumbre hacer con los niños.

O se quedó sin rechistar cuando, con V herido y sentado en la sillita y M colgado en el mei tai, me fui volando a la consulta del pediatra. Se quedó con Tere sin protestar ni un poquito, algo que hubiera sido  normal en otras circunstancias, y luego me dijeron que se había portado de maravilla. Por la noche me lo encontré con ganas de seguir en casa de Paqui un ratito más, pero no rechistó cuando le dije que era tarde y ya nos íbamos. Se durmió en el coche y ahora todavía duerme.

Pero el que más me llegó al corazón fue M, que con sus dos añitos demostró un madurez y una empatía impresionantes. Se mantuvo colgado a mi espalda todo el tiempo que duró la cura en la pediatra y hasta que llegó el taxi. Sólo una vez me pidió bajar, cuando vio la consulta llena de juguetes, pero ante mi negativa no volvió a insistir. Cualquiera que conozca mínimamente a M sabrá lo excepcional de esa falta de insistencia. Y luego, cuando llegó el taxi y Paqui me convenció para que se lo dejara a ella......... me quedé impresionada: Al ver que lo descargaba y oír mis palabras explicándole como tenía que quedarse con Paqui y Tere porque yo tenía que ir con V al hospital a ver al doctor para que le curara, porque V se había hecho mucha pupa, se echó a llorar pero a la vez iba repitiendo

"vale, mami"

"si mami"

Que una criatura tan pequeña fuera capaz de asumir así su dolor ante la separación, aceptar la situación dándome su bendición para que me fuera a pesar de su miedo y tristeza, me dejó con el orgullo más doloroso que he sentido en mi vida. Esas palabras dichas entre lágrimas fueron para mí la certeza de que mi hijo, a pesar de ser tan pequeño, era capaz de hacerse cargo de su papel en esa situación y estar a la altura  a pesar de sus propios sentimientos.

Parece ser que lloró un poquito durante aquellas horas, pero en general se mantuvo tranquilo. Cuando llegamos a recogerlos por la noche se me abrazó con fuerza y me preguntó

"¿Ya no te machas sin mí, eh?????, Macus con mami ¿?"

Una vez en el coche costó unos minutos sentarle en su silla de seguridad porque necesitó estar un poquito en brazos de su papi. Pero cuando vio que ya salíamos se dejo colocar tranquilamente.

Así que al próximo conductista que intente defender las bondades de sus métodos e intente convencerme de que estoy criando unos seres egoístas, malcriados y egocéntrico se va encontrar con que, sin el menor escrúpulo, le voy a estampar su propio nuevo libro en las narizotas. Supongo que sabéis a quién me refiero ¿No?........ pero de eso ya hablaremos con más detalle en el siguiente post.

De momento hoy nos vamos a pasar un sábado familiar a la selva tropical del zoo de Zurich, donde mis niños se han ganado un tucán y dos loros (de peluche) por comportarse ayer como tres superhéroes capaces de enfrentarse a los imprevistos apoyando a los adultos en la resolución de las urgencias y conflictos.

Y para acabar os cuento lo que V me dijo cuando le señalé que hacer locuras puede traer consecuencias como las que acabábamos de vivir:

"No te preocupes mami. Nunca volveré a saltar desde un muro que tenga un grifo. A partir de ahora saltaré sólo desde los muros que no tengan grifos"

Ya estoy mucho más tranquila.

¡Que paséis un buen fin de semana!



miércoles, 28 de septiembre de 2011

ENTRE LA DECEPCIÓN Y LA ALEGRÍA


Entre la decepción y la alegría, así llevo varios días a medida que voy viendo las reacciones que nuestra Revolución de las Rosas esta provocando en el mundo de la profesión médica y en la sociedad en general.

Muy decepcionada porque no ha habido una respuesta contundente de la SEGO, retirando las viñetas y pidiendo disculpas. Han dejado muy claro su consideración hacia las usuarias de sus servicios.

Muy decepcionada por los comentarios que reciben algunos de los artículos que anuncian los actos de protesta. Comentarios machistas, misóginos, muchos cargados de odio contra las mujeres en general y otros contra sus propias ex-compañeras en particular. Comentarios donde queda reflejada la absoluta ignorancia sobre lo que realmente está ocurriendo. Comentarios que lo ignoran todo sobre la atención al parto, sobre como debería ser y sobre como es, al menos en la gran mayoría de las ocasiones. Llegan a escandalizarse de que utilicemos el térmico "violencia obstétrica" acusándonos de desvirtuar lo que ellos consideran "verdadera violencia" de género. Ojalá, todos los que hablan así, se pararan a leer algún artículo como este.

Porque, no me cansaré de decirlo, no se trata sólo de las viñetas. Estas, a pesar de ser de pésimo gusto, no hubieran levantado ni la pluma de un mandarín de haber sido dibujadas por cualquier dibujante de cualquier revista de medio pelo. El problema es que han sido dibujadas por un ginecólogo. El mismo que cada día tiene delante de su mirada el cuerpo desnudo de las mujeres de las que luego se ríe tanto. Y, para más inri, se las publica la sociedad española de Ginecología y Obstetricia (SEGO), o sea, la representante de todos los ginecólogos del país.

Y todo esto en un país con una de las peores atenciones al parto de toda Europa. Un país donde por sistema se pasan las recomendaciones de la OMS por el forro. Y no sólo eso. De hecho se pasan sus propias recomendaciones por el forro

Muy decepcionada también por las declaraciones que el respetado y querido (sobretodo en los círculos en los que se mueve la autora de este blog) pediatra Carlos González ha hecho con tanta ligereza:

"He visto algunas, y no me parece para tanto. Son chistes, todos los chistes se ríen de algo. Hay chistes de Lepe, de políticos, de rubias, de curas... Varias de las viñetas que he visto se ríen más del médico que del paciente.
Soy firme partidario de la libertad de expresión. No me gustaría vivir en una sociedad en que tienes que vigilar qué chistes cuentas por si te denuncian"


¡Ay! doctor González,  a mí tampoco me gusta vivir en un país donde para que me atiendan un parto natural correctamente en un hospital, tenga que recorrer 400 kilómetros de distancia desde mi lugar de residencia que, dicho sea de paso, tiene al menos 3 hospitales importantes con departamento de obstetricia a menos de un cuarto de hora de distancia. No, y tampoco me gustaría vivir en un país donde es más importante el corporativismo que la honestidad; donde cuando uno mete la pata los colegas miran para otro lado; donde más vale ser "coleguita" que buen profesional; donde los cambios (a mejor) entran a presión, cuando todos los países de alrededor los han adaptado mucho tiempo atrás. Y donde la libertad de expresión es muy selectiva. Pregúntele sobre la libertad de expresión a la mujer que, tumbada boca arriba, las piernas atadas, una episotomía de caballo y el forceps agarrando la cabeza de su hijo, intenta parir a la vez que no quejarse demasiado, no se le vaya a enfadar (más todavía) el equipo médico. O tal vez pregunte a esas madres que llevan 40 años preguntándose si su hijo murió en el parto o se lo robaron, porque las durmieron sin su consentimiento, les separaron de sus seres queridos obligándolas a pasar por todo ellas solas, les enseñaron de lejos a su hijo recién parido sin permitirles ni tocarlo, no les dieron ninguna información sobre su estado, se lo llevaron donde ellas no pudieron verlo y, finalmente, les anunciaron su muerte sin explicar las causas y sin molestarse siquiera en enseñarles el cuerpo o permitirles despedirse de él. Realmente, doctor Gonzalez, a mí tampoco me gusta vivir en un país así.

Muy decepcionada porque no ha habido un aluvión de profesionales españoles de la ginecología y la obstetricia posicionándose claramente en contra de, no sólo este tipo de humor chabacano, irrespetuoso, hortera y penoso, sino sobretodo en contra de la ginecolosaugía ejercida por algunos (demasiados) compañeros. En palabras de Jesusa Ricoy:

"En 36 horas tras la denuncia de las dichosas viñetas el lunes pasado tenía varios emails de organizaciones internacionales de peso de matronas y similares que tan sólo por la parte gráfica (cuando aún no se había editado la traducción) ya estaban consternadas por semejante publicación y estaban escribiendo en dos idiomas cartas que se disponían a enviar."

Veo que en este país, para no perder la costumbre y siguiendo con la tradición, nos falta mucho camino por recorrer, siempre detrás de nuestros vecinos.

Pero por otra parte estoy feliz de ver la reacción que se ha orquestado en sólo unos días. De ver que miles de personas de ambos sexos y con diferentes ideologías,  hemos encontrado nuestro punto en común y todos empujamos en la misma dirección, para derribar de una ver por todas al gran Ginesaurus horribilis.

Y feliz porque, entre la apatía de la mayoría de los profesionales de la medicina, se oyen voces denunciando, no sólo las viñetas, sino especialmente las declaraciones de la SEGO y su presidente ante la reacción provocada por las mismas. Muchísimas gracias doctor Sanchez Martos, por su respuesta contundente, dura y coherente, que me tomo la libertad de poner aquí:




Espero que más profesionales del mundo de la medicina tengan el valor de seguir su ejemplo.

Lo dicho, estos días me siento como en una montaña rusa, entre la alegría y la decepción. Pero, en cualquier caso, si algo positivo tiene todo este embrollo es que, como siempre que hace falta movilizarse por una causa justa, se han hecho visibles estas grandes personas que se involucran en las luchas por el bien común, por mejorar las cosas para tod@s. Personas que se pasan horas delante del ordenador, que escriben documentos de denuncia, que consiguen las direcciones donde mandarlos, que abren páginas en facebook para orquestar a la gente, que organizan las recogidas de firmas, que informan a los medios, que diseñan iconos que nos representen, que abren blogs para informar, que dan la cara por todos. No quiero dar nombres porque seguro que me dejo a alguien. Ellos ya saben quienes son. Son la máquina que tira de este tren de seres humanos dispuestos a mejorar el futuro para todos.

A todos ellos:

MUCHAS GRACIAS