domingo, 30 de diciembre de 2012

LOS MEJORES ARTÍCULOS DEL 2012 DE REEDUCANDO A MAMÁ

Top 10 2012. Los mejores artículos de la blogosfera maternal. AmorMaternal.com


Un año más acepto la invitación que nos lanza Louma para participar en su Carnaval de Blogs.

Top 10 2012 es un carnaval de blogs iniciado por Amor Maternal, cuyo propósito es reunir los mejores artículos de la blogosfera maternal publicados durante 2012 en castellano. La temática del carnaval engloba el embarazo consciente, el parto natural, la lactancia materna, la crianza respetuosa, la psicología, el uso de portabebés ergo, la ecología y demás temas afines."

Este año 2012 ha sido un año de maduración de las cosas aprendidas con anterioridad y de aprendizaje de muchas cosas nuevas. Mis hijos van creciendo. Ya no tengo ningún bebé en casa. Los miro y me encuentro frente a casi un preadolescente y dos niños,  no tan pequeños, tan conocidos y tan desconocidos al mismo tiempo; y se me encoge un poquito el corazón porque ya se fueron aquellos bebés regordetes, demandantes y adorables, para dar paso a estos jovencitos cada vez más parecidos a los hombres adultos, maravillosos, que llegarán a ser.

Si tuviera que buscar la palabra que mejor define este año sería adaptación: adaptación a un nuevo entorno para vivir, adaptación al nuevo colegio y a la nueva guardería, adaptación a una vida de horarios que se solapan, se mezclan, se revolucionan y nos dejan exhaustos.

Y dentro de todos estos cambios, la lactancia y el colecho han supuesto un continuo, un momento de encuentro para toda la familia dentro del torbellino que nos rodea.

La mal llamada "lactancia prolongada" que yo llamaría "lactancia en fase tres", me ha sumergido en un cóctel hormonal y sentimental nuevo, que no había vivido hasta ahora porque nunca llegué a estas alturas con mis dos primeros hijos. Siento como va llegando el momento del destete, siento mi rechazo instintivo a dar de mamar a veces, otras siento su falta de interés en mamar. Pero también siento como sigue siendo necesaria y reparadora en tantas ocasiones. Y ante esta situación siento una mezcla de orgullo, liberación y pena porque se acaba una fase y empieza otra nueva, esta vez bien asentada en los cimientos que estableció la primera.

Y el colecho, tan cuestionado que mejor no hablarlo en público, pero que nos permite cada noche un reencuentro cálido y acogedor, relajado y cariñoso, donde todos nos sentimos arropados, queridos, protegidos y rodeados por lo que más queremos en el mundo, después de un día en el que casi no nos hemos vistos y el estrés, las prisas y las responsabilidades varias han evitado que nos comuniquemos y nos vivamos como necesitamos.

Y sumergida en toda esta marabunda de nuevas y viejas experiencias yo continué escribiendo. Mi lista elegida de posts es la siguiente:
No sé si son los mejores o no, pero son los que más me gustan por uno u otro motivo, y en los que reflejo cosas muy importantes que he aprendido y madurado este intenso año. 

Pero en esta recopilación de post no puedo dejar de nombrar el proyecto rey del 2012. Un proyecto que se empezó a gestar ya el año anterior, pero que tomó impulso y forma definitiva este año. En colaboración con la maravillosa, y a estas alturas ya muy querida, Gemma de Como una Manada, lanzamos al mundo una criatura potente, rigurosa, independiente y liberadora:


Ha sido un trabajo exhaustivo, faraónico, agotador y tremendamente enriquecedor, que sigue creciendo día a día y que, estoy segura, se convertirá en un punto de referencia importante en el mundo del sueño infantil.

Así que ya ha llegado el momento  de ir despidiéndonos del año 2012 para dar paso a un recién nacido 2013 cargado de promesas, esperanzas y expectativas.

Os deseo a todos un año 2013 lleno de felicidad, sueños realizados y nuevos sueño para realizar y sobretodo:

 MUCHO, MUCHO, MUCHO 
AMOR



domingo, 23 de diciembre de 2012

¡FELIZ NAVIDAD!



De la mano de Liliana Castro de Fundación Camino Claro me ha llegado esta preciosa imagen de la Sagrada Familia, en donde podemos ver una escena mucho más realista de lo que ocurriría el día del nacimiento de Jesús (aunque en realidad representa un momento de la huida a Egipto),  un ser humano que dedicó su vida a enseñarnos lo único que realmente importa en esta vida, algo que es, de hecho, el origen y la finalidad de la vida entera: EL AMOR.

Esta imagen me ha hecho sumergirme en internet para encontrar un fragmento del libro La Cientificacion del Amor de Michel Odent, el cual quiero compartir con todos vosotros. Aquí os lo traigo desde el blog Junto a tu Doula:


Un recién nacido entre un asno y un buey: muchos comparten hoy esta imagen simplificada de la Navidad.

Mi visión de la Navidad está inspirada en lo que he aprendido de las mujeres que han dado a luz en la más completa intimidad, sin sentirse guiadas ni observadas. Está también inspirada en el Evangelium Jacobi Minori, es decir, el protoevangelio de Jacques le Mineur1. Este evangelio fue salvado del olvido, a mediados del siglo XIX, por el místico austríaco Jacob Sorber, autor de La infancia de Jesús2. Según estos textos, María tuvo total privacidad en el parto, porque José la dejó para ir a buscar una partera. Cuando regresó, Jesús ya había nacido. Fue sólo cuando una deslumbrante luz se atenuó, que la partera se encontró ante una escena increíble, ¡Jesús ya había encontrado el pecho de su madre! La comadrona exclamó entonces: “¿Quién ha visto jamás un niño que apenas nacido tome el pecho de su madre?” Este es un signo evidente de que cuando se convierta en Hombre, este Niño juzgará al mundo según el Amor y no según la Ley.

La nueva mirada sobre la Natividad 

El día que Jesús estuvo listo para llegar al mundo, María recibió un mensajeun mensaje no verbal de humildad. Se encontró en un establo, entre otros mamíferos. Sin palabras sus compañeros la ayudaron a comprender que ese día tenía que aceptar su condición de mamífera. Tenía que sobrellevar su desventaja humana e ignorar la efervescencia de su intelecto. Tenía que segregar las mismas hormonas que otras mamíferas parturientas, a través de la misma glándula, o sea, la parte primitiva del cerebro que todos tenemos en común. 
  
El ambiente estaba idealmente adaptado a las circunstancias. María se sentía segura, por lo que su nivel de adrenalina era el más bajo posible. El trabajo de parto pudo establecerse en las mejores condiciones posibles. Habiendo percibido el mensaje de humildad y aceptado su condición de mamífera, María se encontró “en cuatro patas”. En tal postura, y en la oscuridad de la noche, se desconectó fácilmente del mundo. 


Poco después de su nacimiento, Jesús estaba en los brazos de una madre extática, tan instintiva como puede serlo una madre mamífera. En una atmósfera verdaderamente sagrada, Jesús fue bienvenido y pudo, fácil y progresivamente, eliminar las hormonas de estrés que produjo para nacer. El cuerpo de María estaba caliente. El establo también estaba cálido gracias a la presencia de los otros mamíferos. Instintivamente, María cubrió el cuerpo de su bebé con un pedazo de tela que tenía a la mano. Estaba fascinada por los ojos de su bebé y nada hubiera podido distraerla del prolongado contacto visual con Jesús. Este intercambio de miradas indujo otra oleada de oxitocina, de modo que el útero se contrajo nuevamente y envió un poco de la sangre preciosa de la placenta hacia el bebé a través del cordón umbilical y poco después salió la placenta. 

Madre e hijo se sentían completamente seguros. María, guiada por su cerebro mamífero, permaneció de rodillas un ratito después del parto. Luego de la salida de la placenta, se puso de costado, con el bebé cerca a su corazón. En seguida, Jesús comenzó a mover la cabeza, de un lado a otro, abriendo su boca en forma de O. Guiado por su sentido del olfato, se acercó cada vez más al pezón. María, que aún se encontraba en un equilibrio hormonal muy especial, y todavía muy instintiva, supo perfectamente cómo sostener a su bebé e hizo los movimientos necesarios para ayudarlo a encontrar el pecho. 

Fue así como Jesús y María transgredieron las reglas establecidas por la comunidad humana. Jesús –como un rebelde pacífico que desafió las convenciones- fue iniciado por su madre. 

Jesús mamó vigorosamente durante un largo rato. Con el apoyo de su madre, pudo salir victorioso de uno de los episodios más críticos de su vida. En pocos minutos ingresó al mundo de los microbios, se adaptó a la atmósfera, se separó de la placenta, empezó a usar sus pulmones y respiró independientemente y se adaptó a la fuerza de gravedad y a las diferencias de temperatura. ¡Jesús es un héroe! 


No había reloj en el establo. María no trató de tomar el tiempo que Jesús pasó mamando antes de dormirse. La noche siguiente, María tuvo sólo algunos episodios de sueño ligero; estaba vigilante, protectora y ansiosa de satisfacer las necesidades de la más preciosa de las criaturas terrestres. 

En los días siguientes, María aprendió a reconocer cuándo su bebé tenía necesidad de que lo meciera. Había tal sintonía entre ellos, que ella podía perfectamente adaptar el ritmo del balanceo a la demanda del bebé. Mientras lo mecía, María empezó a canturrear unas melodías a las que agregó algunas palabras. Como millones de madres, María había descubierto las canciones de cuna. Fue así como Jesús comenzó a aprender lo que es el movimiento y luego, el espacio. Fue así como Él comenzó a aprender lo que es el ritmo y luego, el tiempo. Estaba entrando progresivamente en la realidad espacio-temporal. Conforme Jesús creció, María empezó a introducir cada vez más palabras en sus canciones de cuna y así fue como Jesús aprendió su lengua materna. "

Referencias 

(1) Proto-Evangelio de Jacques 19.2 Citado en: JesúsJean Paul Roux. Fayard, París 1989, p100. 

(2) Jacob Lorber. L´enfance de Jesús ou l´évangile de Jacques. Capítulo 16 Editions Helios, Ginebra 1983. Título original : Die Jugend Jesu, Stuggart 1852. 

Extracto del Libro: La Cientificación del Amor. EL Amor y la Ciencia Capítulo 19. Hacia una convergencia Ciencias-Tradiciones. Tercer Interludio. pag. 121. Autor: Michel Odent Editorial Creavida. 1999 Facilitador: Grupo Renaciendo Mar del Plata.


Como Michel Odent, yo también creo que en la tradicional historia del nacimiento de Jesús está escondido un poderoso mensaje: el poder del parto mamífero para que el bebé pueda desarrollar todo su potencial de amar. Que durante 2000 años esta historia haya permanecido más o menos intacta no me parece una mera casualidad. Me parece importantísimo. Es como si se nos quisiera dar la clave de lo importante que es respetar el parto natural del ser humano, no renegar de nuestra condición de mamíferos y aceptarla con orgullo y humildad, para poder llegar a desarrollar todo nuestro potencia como seres humanos; como hijos de Dios, esto es, como hijos del AMOR.

Somos mamíferos. Necesitamos nacer y parir en la intimidad, la seguridad y el respeto. Necesitamos ser criados y criar piel con piel, en contacto estrecho, recibiendo y dando la leche humana de nuestros pechos. Así es como nació el mejor ser humano de la historia, el que vivió y murió por y para el AMOR. Así es como parió María, la mujer libre de pecado original, libre de la herida primal.

Y ahí está representada la diada que es la base de toda la humanidad: la madre y el/la hijo/a. 

A pesar de toda la manipulación y deformación que ha sufrido la historia y el mensaje de Jesús de Nazareth, la historia de su nacimiento sigue pasando de generación en generación mostrándonos como de un nacimiento mamífero nació el Dios del Amor.  

Os deseo de todo corazón unas Navidades rodeados y sumergidos en el AMOR. Que el AMOR fluya en vuestras vidas inundándolo todo para que os lleve de la mano hacia el renacimiento a través del cual recuperéis todo el potencial que nos es robado cuando nos imprimen en nuestra primera infancia la herida primal: el pecado original. 

viernes, 14 de diciembre de 2012

CONFLICTOS Y HUMILDAD


En el mundo hay gente que parece que tenga una capacidad innata para vivir en paz, para mediar en los conflictos y apaciguarlos, para crear una atmósfera relajada y agradable a su alrededor donde todos tienden a sacar lo mejor de sí mismos.

Pero también estamos los que, a la mínima llamita de discordia, estallamos como bombas atómicas, rezumamos agresividad por los cuatro costados, tiramos como toros enfurecidos, de frente y con los cuernos por delante, sin pensar en todo lo que arrollamos cuando nos lanzamos por el que, suponemos, es el camino de nuestra victoria.

Yo espero que pertenecer a un grupo u otro de personas no sea una cuestión innata - genética - sino más bien el resultado de un proceso de maduración y crecimiento que todos podemos culminar con éxito, sean los que sean nuestros antecedentes.

Porque a mí, desde luego, me queda mucho camino por recorrer para convertirme en una persona perteneciente al primer grupo, al de los pacificadores. Y es que ser una persona racional, tranquila y pacífica en los momentos tranquilos, sabemos más o menos todos. El problema es seguir siéndolo cuando estalla el conflicto. Entonces, muchos tendemos a sacar lo peor de nosotros mismos e, independientemente de tengamos o no la razón de nuestra parte, acabamos perdiéndola por el camino al defenderla; precisamente por la manera de defenderla.

En mi último  artículo los comentarios de uno o dos anónimos, no sé si son el mismo o son diferentes, han llamado mi atención sobre mi tendencia al ataque en mis últimos tiempos. Por una parte todos los artículos en contra de Estivill y, por la otra, el ataque frontal contra la revisora que tan desafortunadamente intentó mediar en el conflicto creado por aquel individuo que no soportaba a los niños. En su último comentario, anónimo me recordaba que tal vez esta señora sólo era una mujer, posiblemente madre, que intentaba hacer lo mejor posible su trabajo para poder llegar a fin de mes y que no tenía porqué ser la que pagara los platos rotos. Si yo escribo la carta a las SBB ¿podría estar poniendo en peligro su puesto de trabajo? Yo personalmente no lo creo, pero es cierto que me es difícil saber las consecuencias finales que tendría la carta para su vida profesional. Por lo tanto, reconozco que en este caso no vale la pena hacer hincapié en la revisora en sí. Aunque sí creo que debo denunciar los hechos, no tengo porqué identificar a esta mujer, arriesgándome a ponerla en un aprieto sin saber absolutamente nada de sus circunstancias personales. Tal vez sólo tuvo una mala idea en un mal día y ahora lo siente en el alma. Puedo defender mi posición, puedo llamar la atención de las SBB sobre la situación que yo quiero, pero sin perjudicar a nadie. En este caso con no especificar en que tren ocurrió o cuando ocurrió ya es suficiente para denunciar el hecho pero no dañar a la revisora.

Estos dos ejemplos de conflictos y los comentarios de anónimo me han traído a la memoria una anécdota que viví hace ya bastantes años, cuando era becaria predoctoral de investigación en el Hospital de Sant Pau en Barcelona. En aquella ocasión había ido a comer con un grupo de compañeros al comedor del personal. Como siempre, nos habíamos quitado las batas blancas con las que trabajábamos en el laboratorio, ya que no nos parecía higiénico comer con ellas. En aquella época el comedor estaba dividido en dos secciones: la de fumadores, siempre llena a rebosar; y la de no fumadores: casi siempre medio vacía. Aquel día la situación era la de siempre y cuando nos sentamos en la sección de no fumadores no tardamos en ser acompañados en la misma mesa por un grupo de médicos, de los cuales uno se puso a fumar. Yo, que tengo una intolerancia extrema frente al tabaco, no tardé ni dos segundos en saltar al ring, recordando al fumador, de no muy buenas maneras, que aquella era la sección libre de humo. Él, lejos de acobardarse, me dijo que aquel comedor era para el personal del hospital y que nosotros no debíamos comer allí, a lo que yo le respondí que éramos tan personal del hospital como él, sólo que comer con bata nos parecía una auténtica cochinada. La guerra ya estaba declarada y los ataques de uno al otro se sucedieron en un tono de voz cada vez más alto, hasta que el médico hizo referencia al hecho de que él nos estaba molestando. No recuerdo exactamente como, pero aquel comentario dio pié a la intervención de una de mis compañeras, Berta, becaria predoctoral como yo, que con un tono de voz suave pero firme, seria pero no agresiva dijo: "no nos molesta usted, nos molesta el humo de su tabaco".

Aquella frase cayó como un manto de nieve blanca sobre un bosque ardiendo, apaciguando los ánimos y dejando en evidencia la inutilidad de la actitud de los dos contrincantes. Él se sentó, apagó su cigarro y no volvió a fumar, y yo me quedé avergonzada por haber llevado tan mal aquel asunto, convirtiéndolo en un ataque personal y generando un conflicto que no llevaba a ninguna parte.

"No me molesta usted, me molesta el humo de su tabaco"

¿Cuantas veces nos olvidamos de la situación en si misma para atacar a la persona que, según creemos, está generando la situación? Yo continuamente. De esta manera no se acaba con el problema, sino que nos limitamos a herir a otro ser humano, al margen de todas las circunstancias que le habían puesto en esa posición. Y, de paso, el problema original que provocó el enfrentamiento suele quedar sin solución.

No se trata de dejar pasar todo en nombre de una falsa paz y cordialidad. No. Se trata de enfrentar las situaciones conflictivas centrando el ataque en la situación conflictiva, no en la persona que lo genera. De esta manera se da una oportunidad al otro de cambiar de actitud para cambiar la situación, colaborando activamente en generar unas nuevas condiciones aceptables para ambas partes. Por el contrario, cuando identificas la situación con la persona, parece que la única manera de acabar con el conflicto es "eliminando" a la persona que lo genera: o él/ella, o yo. Se crea así un conflicto paralelo, independiente del original, muy difícil de resolver ya que conlleva la derrota y humillación de una de las partes, en lugar de ofrecer una oportunidad para que ambos implicados se involucren en buscar una solución satisfactoria para todos, sin perder por ello "el honor" o la dignidad.

Estivill no es su método. Ni siquiera es sus libros. A mí me molestan su método y sus libros sobre el sueño infantil y es lo que ataco. Y lo hago desde la ciencia y la racionalidad, desde las emociones y los sentimientos. Estoy en mi derecho. No estoy de acuerdo ni con su método ni con su forma de presentarlo y defenderlo, y tengo razones muy bien fundamentadas para no estarlo. Pero no es el hombre Eduard Estivill al que estoy atacando, sino una teoría: uno de los puntos de vista de la pediatría del sueño infantil que él defiende. Si un día Estivill llega a la conclusión de que está equivocado, de que su posición no es la que más se ajusta a la realidad del sueño infantil y su actos se adaptan a su nueva percepción, no significa que ha retrocedido, se ha humillado o ha perdido. Significa que ha evolucionado. Por graves que puedan ser los errores que cometamos o cometan, siempre debemos tener y dar la oportunidad para que el cambio de actitud o de opinión  no se convierta en una humillante derrota, sino en una muestra de crecimiento y evolución. 

Porque todos sabemos lo difícil que es corregir una posición, incluso cuando somos conscientes de que no tenemos la razón de nuestra parte, sólo por la humillación que conlleva. Si sabemos que, tras corregir, en lugar de reconocimiento y comprensión, recibiremos el desprecio y la sorna de los demás, nos agarraremos a ella con uñas y dientes, sin ni siquiera plantearnos cambiarla, por muy justificada que esté la otra parte y por muy convencidos de nuestro error que, en el fondo, estemos nosotros.

A veces parece que nunca cometamos errores, especialmente cuando nos dedicamos a denunciar los errores de los demás.

Y todas estas reflexiones me han llevado a considerar la definición de humildad. Creo que acabo de darme cuenta de lo que realmente es:

Humildad es reconocernos en nuestro contrincante.

Por lo tanto, humildad no es bajar la cabeza ante las situaciones injustas o las posiciones erróneas, no, sino ser conscientes de que todos podemos cometer errores, ser injustos o no tener la verdad ni la razón de nuestro lado en un momento dado y, por lo tanto, debemos tratar de defender nuestra postura siempre desde el respeto a la persona que defiende la postura contraria porque, por mucho que sintamos y sepamos que tenemos la razón de nuestra parte, mañana o pasado, en otro conflicto, podemos no tenerla, y entonces querremos que el otro nos trate con ese mismo respeto, dándonos la oportunidad de corregir dignamente, sin humillarnos ni hacer "leña del árbol caído".


lunes, 10 de diciembre de 2012

CARTA ABIERTA A LA RED DE FERROCARRILES SUIZA (SBB)

Estimados señores de las SBB,

Me dirijo a ustedes con el fin de pedirles que, por favor, me informen detalladamente de las condiciones de uso de los vagones de primera clase normales, no esos especiales destinados a un ambiente tranquilo y silencioso que sé perfectamente que también existen, sino los que no tienen ninguna señalización en este sentido. 

Mi pregunta se debe a una muy desagradable experiencia que sufrimos mi familia (mi marido y 3 niños de 7, 5 y 3 años) y yo el pasado viernes en el tren que hacía el recorrido Basel- Zurich, con salida de Basel a las 20:07 horas. Experiencia que paso a relatarle a continuación.

Dado que en los vagones de segunda no encontramos cinco sitios libres juntos, decidimos sentarnos en primera, ya que mi marido disfruta de un abono anual para toda Suiza en esta categoría. Evidentemente, yo me proponía pagar la diferencia por el ascenso de clase en cuanto apareciera el revisor, como así hice. Mi hijo de 7 años tenía su billete infantil correspondiente. Los otros dos viajaban gratis siguiendo la normativa. 

Desgraciadamente, tuvimos la mala suerte de sentarnos al lado de un individuo que opinaba que los vagones de primera clase eran por defecto vagones silenciosos, como esos que tienen una señal especificando esta característica. Los razonamientos de mi marido no sirvieron para nada y dicho individuo estuvo amargándonos todo el viaje con sus despectivos e insultantes comentarios.

He de puntualizar que mis hijos en todo momento se comportaron acordemente con su condición de niños, sin hacer por ello nada censurable fuera de las normas normales de educación.  Ni gritaron, ni corrieron, ni saltaron, pero evidentemente hablaron, se movieron, bebieron agua, comieron las golosinas y los cacahuetes que Samichlaus acababa de regalarles (tampoco había ninguna señalización prohibiendo comer o beber), e interaccionaron continuamente entre ellos y con nosotros, sus padres. 

Cuando llegó el revisor, revisora en este caso, le pedí que me informara si en este vagón de primera los niños estaban permitidos, a lo que la revisora me confirmó lo que yo ya sabía: que por supuesto lo estaban. Entonces le pedí que por favor se lo explicara al individuo en cuestión. Él y la revisora intercambiaron varias palabras, tras lo cual ella le ofreció cambiarse a otro sitio más tranquilo. Él se negó, decidido a seguir amargándonos el viaje, como así hizo.

Pero lo peor de todo no fue el comportamiento de esta persona. Al fin y al cabo, desgraciadamente, adultos como él existen en todas partes y hay que vivir con ello. Lo peor, lo más humillante para mí y para mi familia, fue cuando la revisora apareció con una invitación para una bebida gratis para él. Le aseguro que su mirada de triunfo y su satisfacción al comprobar que las SBB le daban la razón se me clavaron como una espada. 

Ni que decir tiene que para nosotros ha quedado muy claro que las SBB, a través de su empleada, estaban premiando así la intolerancia y la mala educación de este individuo, a la vez que sutilmente nos informaban de que nuestros hijos no eran bien recibidos en ese vagón, a pesar de la normativa. 


Por lo tanto les ruego de todo corazón que me aclaren exactamente las condiciones en las que puedo viajar con mis hijos en sus trenes, porque no estoy dispuesta a pasar por una humillación semejante una segunda vez. Mis hijos no tienen porqué pedir perdón por ser niños. Si no somos bien recibidos en la primera clase de la SBB, viajaremos en nuestro coche o no viajaremos (ya que no me voy a meter con tres niños pequeños durante hora y media en un vagón de segunda arrebatado de gente, en el que ni siquiera puedo sentarme junto a mis tres hijos). Pero por favor, no nos digan una cosa y luego nos demuestren otra. 

Y remarco: mis hijos en ningún momento tuvieron un comportamiento incivilizado o mal educado, de hecho fue todo lo contrario y fue un auténtico milagro que, dada la atmósfera cargada de tensión que aquel personaje estaba creando, los niños no reaccionaran con más nerviosismo, ruido y movimiento. 

Si las SBB prefieren premiar el comportamiento mal educado, niño-fóbico e intolerante de un adulto, a la vez que humillan y castigan por ser lo que son a unos niños, yo entonces no tengo nada más que decir. Con no viajar en sus trenes, ya me vale. Pero desde luego esperaba un comportamiento diametralmente diferente de la red de ferrocarriles del país en el que creció y se educó la gran Alice Miller. Es una verdadera lástima porque, como bien dice una brillante periodista de la que tengo el honor de ser amiga: 

"Una sociedad "niño-fóbica", construida de espaldas a la infancia, donde los niños no tienen cabida en los hoteles, ni en los restaurantes, ni en los aviones, ni en los centros de trabajo, ni en nuestra habitación, ni en nuestras vidas... es una sociedad fascista y suicida." (Ileana Medina Hernandez)

Les saluda atentamente

María Berrozpe Martinez


Esta carta será debidamente traducida y mandada a la red de ferrocarriles suiza. Pues buena soy yo cuando me enfadan de verdad, y esta vez lo consiguieron.


lunes, 3 de diciembre de 2012

LA CIENCIA DEL SUEÑO INFANTIL




¿Os acordáis de que os hice una promesa?

¿Os acordáis de que os prometí demostrar que  estas palabras eran mentira?

"Las opiniones en contra de todo lo que nosotros enseñamos en los libros solo están en Internet. No hay un solo artículo científico ni una sola controversia y crítica en las sociedades y el mundo científico. No he inventado nada: mi mérito es saber poner en palabras sencillas lo que la ciencia ha ido descubriendo. Internet no es un foro científico: cualquiera pueda hacer de médico o de periodista. Mi actitud es siempre la misma: no entrar en controversia con esas opiniones".

Eduard Estivill El País 4/10/2011


"Supongo que recibió muchos elogios cuando apareció el primer libro del método Estivill… ¿algún reproche?

Las normas que explicamos son normas científicas. Y dentro del mundo científico no hay ningún reproche. Yo no he inventado nada, no soy ningún gurú, no tengo ninguna teoría. Simplemente explico lo que el mundo científico ha demostrado, que además son las mismas normas que aplica la Sociedad Americana del Sueño y la Sociedad Americana de Pediatría. En Internet, que es un foro que no es científico, puede opinar todo el mundo. Cada cual, evidentemente, dice lo que quiere. Pero como nosotros somos científicos, no hacemos ningún caso a los comentarios de Internet."

Eduard Estivill. La Vanguardia 07/05/2012.

Bueno, pues ya lo he hecho.

Hace siete meses, los autores al frente de El Blog Alternativo me pidieron un artículo de revisión de la literatura científica sobre el sueño infantil. Me daban hasta Septiembre. Como desde mi casa yo no podía acceder (gratuitamente) a la gran mayoría de la bibliografía que necesitaba (no era cuestión de arruinarme en el proyecto, teniendo en cuenta que a los particulares nos cobran unos 30 euros por artículo y que me tendría que leer unos 200 artículos),  le pedí a Gemma Herránz Sanchez-Cosgalla de Como Una Manada, con la que ya había colaborado en este sentido en alguna ocasión porque es investigadora en activo, que fuera coautora en este proyecto.  A pesar de que concilia (de verdad) vida laboral al 100% y crianza, lo que seguro le supone jornadas de 25 horas al día, me dijo que sí.

Y empezamos. Yo buscaba y escribía. Ella me mandaba artículos: los que yo le pedía y los que encontraba por su cuenta. Al principio el proyecto avanzó despacio, pero poco a poco empezó a tomar forma y, como esos bebés rollizos que nacen con más de cinco kilos de peso, se negó a mantenerse en un tamaño razonable para seguir siendo un artículo de un blog. Y se convirtió en un blog en sí mismo.

En septiembre pedí una prórroga porque el proyecto necesitaba más tiempo y a partir de ahí se convirtió en una obsesión que me ha tenido sentada al ordenador más de 8 horas al día, fines de semana incluidos. Desde los tiempos de mi tesis doctoral no me sentía así. Y las dos últimas semanas han sido de vértigo, con Gemma y yo  sumergidas de cabeza en los textos, añadiendo, corrigiendo, complementando, las dos unidas para sacar adelante esta rebelde criatura que se niega a mantenerse dentro de los límites en los que fue concebida. Ella quiere ser mucho más.

Esta noche Louma Sader  de Amor Maternal, le ha dado el toque final de belleza y elegancia que le corresponde y por fin os podemos presentar nuestra creación: Una revisión de la literatura científica sobre el sueño infantil con el potencial de estar siempre actualizada, además de abierta a vuestros comentarios y aportaciones. 

Hoy es el gran día de su lanzamiento y, como requiere la ocasión, la gran escritora y periodista Ileana Medina  Hernandez, del blog Tenemos Tetas, nos ha escrito la presentación al mundo de este pequeño gran proyecto. Os dejo con sus palabras:


"La irrupción de la ciencia en la cultura popular
tendrá unas consecuencias insospechadas en la vida cotidiana de la gente"
Eduard Punset 


Dos mujeres científicas, María Berrozpe, doctora en Ciencias Biológicas, y Gemma Herranz, doctora en Ciencia e Ingeniería de Materiales, aúnan su experiencia investigadora con su condición de madres y nos ofrecen una puesta a punto acerca de la realidad del sueño de los bebés humanos.

Cada familia actúa como mejor sabe o puede, pero estamos seguras de que la información de calidad es una herramienta indispensable para hacer una elección consciente sobre las alternativas más saludables y felices para nuestros hijos a corto y largo plazo, y para la convivencia familiar y social en su conjunto.

Los expertos que trabajan como prescriptores y divulgadores de salud: pediatras, médicos, matronas, psicólogos, orientadores,  educadores infantiles, periodistas, revistas y empresas editoriales... están éticamente obligados a mantenerse actualizados, a separar sus creencias personales de las evidencias científicas y por lo menos a reconocer las distintas aproximaciones que existen al respecto y sus correspondientes sustentos empíricos, científicos y/o culturales.

Con este estudio comparativo y su exhaustiva revisión bibliográfica -publicado en formato blog de modo que pueda actualizarse periódicamente y ser accesible a todo el mundo- las autoras pretenden contribuir a que tanto padres y madres como profesionales de la salud y la pedagogía, tengamos acceso fácil pero serio a la información relacionada con este tema, y podamos comentar, aportar, difundir…  y finalmente comprender entre todos de qué se trata el “problema” del sueño con nuestros niños.

Estamos de enhorabuena.

Y sin más preámbulos os animo a conocer: