lunes, 31 de octubre de 2011

PRESENTACIÓN EN ZÜRICH DE "UNA NUEVA MATERNIDAD" Y DEBATE SOBRE MATERNIDAD Y FEMINISMO. LA DIOSA SE DESPEREZA.


El sábado a las cinco de la tarde nos reunimos una veintena de mujeres ( y dos hombres "clandestinos"), en el sótano del café Boy de Zürich.

Y hablamos. 

Mientras Ximena Silva, del blog Maternidad Consciente, nos iba haciendo estas estupendas fotos que ilustran el post, Pepa Echanove se encargó de presentar y moderar el debate. Con una profesionalidad que para sí quisieran muchos de los presentadores que tratan de moderar debates en los grandes medios de comunicación de masas, Pepa lo condujo con sencillez, elegancia y muchas tablas.

Yo presenté nuestro libro Una Nueva Maternidad. Hablé de mi propio recorrido personal. De como mi primer hijo destrozó todas las ideas preconcebidas que tenía sobre la maternidad. De como la lectura de una serie de autores liberó mis verdaderos deseos de las cadenas del convencionalismo, permitiéndome, por fin, empezar a fusionarme con mis hijos, pariendo, lactando y criando tal y como nuestra naturaleza profunda y primitiva nos pedía a gritos en el llanto del bebé insatisfecho y el dolor de la madre silenciada.

Carolina Iglesias, en calidad de comadrona, nos habló del parto natural, de la capacidad del cuerpo de la mujer para parir, de la necesidad de que se den las condiciones necesarias de respeto, intimidad, y silencio, además de la presencia de una comadrona que pueda dedicarse en exclusiva a la mujer que pare para apoyarla y sostenerla como ella necesita. Condiciones que hoy en día no son las dominantes en los servicios de obstetricia de nuestros hospitales, tanto en España como en Suiza (aunque reconozco que el primer país está todavía bastante peor que el segundo)

Amaia Lazcano, como monitora de La Liga de la Leche, nos hizo un breve repaso histórico sobre el por qué se perdió la cultura del amamantamiento y las consecuencias que ha tenido y tiene el hecho de que a principios del siglo XX toda una generación de bebés empezara a ser alimentada mayoritariamente con leche adaptada de otra especie.

Joana Tur, profesional del Coaching, se presentó haciendo hincapié en la necesidad de que no nos enfrentáramos, ni nos descalificáramos unas a otras, siguiéramos la tendencia que siguiéramos. Algo con lo que todas, por unanimidad, estábamos de acuerdo.

Mabel Signori, médico de familia, nos habló de como a veces intervenir el parto es necesario y de que una intervención acertada salva cada día la vida a miles de mujeres y niños en todo el mundo.

Y para finalizar Eva María Gómez, presidenta de la Asociación de Mujeres Españolas en Suiza, jurista de profesión, nos habló de la necesidad de que la mujer pueda ejercer con competitividad su profesión, para que ocupe puestos de poder desde los cuales pueda cambiar el sistema.

A partir de ahí empezó el debate, alimentado por citas que nuestra moderadora, Pepa, iba leyendo de nuestro libro y del libro de Elisabeth  Badinter: Le Conflit. La femmè et la mereutilizado como representante de una corriente de feminismo que ve la maternidad como una herramienta del patriarcado para mantener esclavizada a la mujer. Una visión que las autoras de Una Nueva Maternidad queremos superar, reivindicando nuestro derecho a ejercer en libertad nuestra sexualidad completa,  dentro de la cual entra nuestra maternidad, sin que eso suponga un sacrificio de nuestra vida social y profesional. Reivindicamos que el ejercicio de la maternidad debería ser placentero y liberador, en lugar de sacrificado y opresor, y esto sólo se conseguirá cuando la maternidad sea convenientemente valorada por la sociedad en su conjunto, más preocupada por la producción que por la reproducción y la crianza, a pesar de que ambas funciones son fundamentales para su supervivencia y salud.

Y fue un debate fluído, agradable, respetuoso, pero no por ello menos intenso. Creo que nadie intentaba convencer a nadie. Sólo dar cada una su punto de vista para, al menos, hacer reflexionar a las demás. Y creo que lo conseguimos, al menos conmigo, que me quedé dándole vueltas a la cabeza a algunos de los puntos que salieron.

En concreto me gustaría resaltar lo expuesto por Eva al señalar que la maternidad entendida como 24 horas al día al alcance del bebé deja a la mujer en desventaja a la hora de competir por los puestos de poder, si no la saca completamente del circuito de competición, por lo que el poder se queda totalmente en manos del hombre. La ausencia de mujeres en estas posiciones de poder hace imposible "feminizar" el mundo laboral para que así sea más favorable a la maternidad. Una reflexión que me ha hecho pensar mucho y que se merecerá un post por sí misma en los próximos días.

Hablamos de parto, lactancia y crianza. Cuestionamos si realmente las mujeres occidentales de la actualidad tenemos verdadera libertad para parir y criar como queremos. Creo que la gran mayoría estuvimos de acuerdo en que no. Comparamos las políticas de igualdad entre países como España, Suiza y Alemania. Hablamos de ciencia. Hablamos de poder.

Pero lo que principalmente quiero contaros en este post es que el Sábado pasado aprendí que todas estamos en el mismo barco. Con todas nuestras diferencias, con nuestros aciertos y errores, con nuestras ignorancias y conocimientos, con nuestras heridas, nuestra masculinización patriarcal, nuestros deseos silenciados y nuestros úteros espásticos. A pesar de todo esto, o precisamente por ello, tenemos mucho por lo que luchar, y lo tenemos que hacer unidas. Y esta lucha no es ni mucho menos contra los hombres, sino en comunión con ellos, ni por encima ni por debajo, sino junto a ellos.

El sábado por la noche sentí que esta unión entre mujeres y entre mujeres y hombres era posible. Sentí que a pesar de los libros como el de Elisabeth Badinter, de artículos como el de Beatriz Gimeno, de ejemplos como los de algunas de nuestras ministras, de métodos como el de la Supernanny o Estivill......... a pesar de todo esto y mucho más y más desesperante, conseguiríamos salir del pozo en el que nos han hundido miles de años de patriarcado.

Porque cuando las mujeres nos miramos a los ojos y hablamos, hablando desde las entrañas, se remueve dentro de nosotras la mujer auténtica, aquella que  el patriarcado tanto ha temido, gastando tanta energía en aniquilar.

La Diosa que todas llevamos dentro se remueve, dispuesta a volver a la superficie, para recordarnos que somos nosotras las que  llevamos en nuestro vientre a la humanidad entera y que por eso no podemos olvidar nunca nuestra responsabilidad a la hora de garantizar la supervivencia de la especie.

Creo que la Diosa-Madre se está despertando.

Y eso me devuelve la esperanza.

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Otros artículos sobre Una Nueva Maternidad aquí.
Comentario sobre la presentación en Tenerife aquí.

viernes, 28 de octubre de 2011

LAS REVOLUCIONES SE GESTAN EN LOS SÓTANOS

Parece que el libro Una Nueva Maternidad está destinado a ser "revolucionario", a remover conciencias, a desbaratar creencias arraigadas, a romper convencionalismos, a desnudar deseos y a ser, en definitiva, una pequeña pieza en el gran movimiento revolucionario que necesitamos como sociedad y como humanidad para seguir adelante y tener un futuro.

Una Nueva Maternidad es una gota más en el mar de la revolución del Amor, de la oxitocina y de la humanidad renacida.

Por eso, como toda revolución que se precie, aquí en Zürich nuestro libro será presentado en un sótano. En Suiza, que es el país de la diplomacia y las convenciones, el país del diálogo y de la paz, el país al que todos recurren para reunirse a encontrar sus puntos en común y llegar a acuerdos pacíficos. Aquí, en este pequeño sótano de un café en la ciudad de Zürich, nos reuniremos un grupo de mujeres para hablar.

Madres y no madres, de todas las edades, condiciones, pensamientos y sentimientos, hablaremos de lo que tenemos y de lo que nos han quitado o hemos sacrificado, de lo que podríamos llegar a tener y de lo que deberíamos tener por derecho, de nuestra naturaleza femenina dentro de nuestra naturaleza humana, de la naturaleza de nuestros hijos, de los hijos de todas y todos; hablaremos de m(p)aternidad, de feminismo y feminidad, de bebés y niños, de hijos y m(p)adres. Hablaremos de crianza. En resumen, hablaremos de la vida, de nuestra vida, de la vida pasada y de la vida futura. Hablaremos de humanidad.

Y aquí os esperamos. Mañana, 29 Octubre a las 5 de la tarde en el sótano del Café Boy (Kochstrasse 2. 2004 Zurich). 

A todas las que estáis por aquí, animaros a venir y participar. Os necesitamos para encontrar soluciones y acuerdos que nos incluyan a todos: bebés, niños, mujeres y hombres, para nacer, crecer, criar y vivir mejor,  formando una sociedad más pacífica, amorosa y sana; donde nadie quede excluido ni sea ciudadano de segunda, ni esté sometido a nadie.  Una sociedad que se gesta desde el vientre materno de sus mujeres y que nace y crece con cada bebé que traemos a este mundo.

Otros actos de presentación del libro este fin de semana:
- En Tenerife a cargo de Ileana Madina
- En Vic a cargo de Erika Irusta

domingo, 9 de octubre de 2011

NO NOS VAMOS A ENFRENTAR. Por Ileana Medina

Quiero mostraros este fabuloso y completísimo análisis que hace la periodista y escritora Ileana Medina, autora de blog Tenemos Tetas y coautora del libro Una Nueva Maternidadsobre la actual corriente en defensa de la lactancia. A raíz de un artículo de Beatriz Gimeno, con el provocador título de "Estoy en contra de la lactancia", se ha iniciado un debate donde Ileana expone sus argumentos con respeto, claridad, brillantez e inteligencia.

Si bien no comparto con Ileana su admiración por la labor de Beatriz Gimeno, ya que que en algunas cuestiones muy fundamentales (me estoy refiriendo concretamente a su agresiva defensa del aborto) no estoy de acuerdo en absoluto con las ideas de esta mujer, creo que su respuesta ha sido perfecta tanto en sus argumentos como en la manera de defenderlos. Como se dice vulgarmente, Ileana ha dado en la diana, poniendo en evidencia la falta de argumentos sólidos en contra de la defensa de nuestro derecho y el de nuestros hijos a dar el pecho y recibirlo. Algo que va más allá de cualquier ideología política, de cualquier corriente feminista o de cualquier religión. Y por eso no nos vamos a enfrentar, porque en el enfrentamiento no está la solución.


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Beatriz Gimeno, quizás la más importante activista española a favor de los derechos homosexuales, que fue presidenta de la FELGT entre 2003 y 2007, precisamente cuando se aprobó en España la ley del matrimonio entre personas del mismo sexo, y cuya labor y persona admiro y respeto muchísimo, publicó días atrás un artículo en la revista Pikara Magazine, titulado provocativamente ESTOY EN CONTRA DE LA LACTANCIA MATERNA.

Debido al gran número de comentarios que tuvo su artículo, luego escribió otro en su página personal, beatrizgimeno.es, titulado Respuestas al asunto de la lactancia.

Beatriz tuvo la amabilidad de responder a mi comentario dejado allí, y se suscitó un pequeño intercambio que pueden leer completo AQUÍ.

Desde aquí, agradezco a Beatriz el tiempo y el espacio concedido en su página, le ofrezco humildemente mi espacio para compartir también lo que ella quiera, y, salvando las distancias entre mi escaso curriculum y el suyo, le ofrezco también mi disposición teórica e intelectual, mi corazón y mi abrazo para juntas encontrar los lugares que nos permitan A TODAS LAS MUJERES, A TODOS LOS HOMBRES Y A TODOS LOS NIÑOS AVANZAR JUNTOS EN LA CONSTRUCCIÓN DE UNA SOCIEDAD MÁS JUSTA Y LIBRE.

No nos vamos a enfrentar las mujeres en este camino. Y tampoco nos vamos a enfrentar con los hombres, ni mucho menos con los bebés y los niños: estamos obligados a encontrar fórmulas para vivir todos más felices y plenos.

Aparte de los comentarios que dejé en sus dos artículos, quiero resumir aquí en forma de carta las ideas que me han venido a la cabeza a partir de los argumentos de Beatriz:


¿POR QUÉ HABLAMOS DE LACTANCIA? 

Estimada Beatriz:

Admiro profundamente tu labor a favor de los derechos lgtb en España, y respeto tu persona, como procuro hacerlo con todos, simplemente por respeto a la dignidad humana.

Igual que tú, defiendo los derechos de los homosexuales (puedes leer un artículo mío sobre lesbianas y maternidad aquí), defiendo la legalidad del aborto, y defiendo los derechos de todo ser humano a LA SOBERANÍA SOBRE SU CUERPO.

Nadie puede ser obligado a hacer con su cuerpo algo que no desea hacer. Desde ese punto de vista TODA MUJER ES LIBRE PARA SER MADRE O NO Y, POR SUPUESTO, PARA LACTAR O NO.

Embarazo, parto y lactancia son parte de la sexualidad de las mujeres, y como tales, solo pueden existir desde el deseo, el placer y la voluntad, o no ser. Es una decisión privada, íntima y respetable. Lo dice muy bien esta imagen que me encontré hoy por las redes sociales:




O sea, se puede ser pro-lactancia, y ser también atea, científica, pro-legalidad del aborto (que no es lo mismo que pro-aborto, el aborto es un trago amargo no deseable, pero debe ser legal), pro-derecho de la mujer a decidir sobre su cuerpo y su mente... De hecho, ESA ES LA POSTURA DE LOS GRANDES ORGANISMOS INTERNACIONALES COMO LA OMS, UNICEF, etc.


Mi respeto total y absoluto pues a todas las mujeres que eligen una cesárea programada, la epidural o el biberón, consciente, informada y libremente. Y mucho más a las que no tienen otra opción. De ahí parto. Soy yo misma, mi hermana, mi mejor amiga o cualquiera de nosotras.



Llegados a este punto, ¿por qué seguir hablando entonces de lactancia?

Evidentemente no para convencer y mucho menos para manipular ni obligar ni hacer sentir culpables a otras mujeres.

Hablamos de lactancia porque las mujeres que queremos amamantar a nuestros hijos, nos encontramos aún con muchos obstáculos, reales y legales, que lo imposibilitan, o lo ponen muy difícil.

Hay algunas medidas fundamentales por tomar, que son necesarias para no violar los derechos de las familias que amamantan y QUE NO PERJUDICAN EN NADA A QUIEN DECIDA NO AMAMANTAR. Medidas sociales similares a las de Noruega, Suecia y otros países nórdicos, considerados los mejores del mundo para tener hijos, con altos índices de lactancia materna y con la mayor participación femenina en los asuntos públicos.

Son mucho más amplias e INCLUSIVAS las políticas sociales para proteger la maternidad y la lactancia, sin que suponga discriminación laboral para la mujer, que las que se toman para que las mujeres trabajemos, dejando a los bebés en manos de otros:

-Las bajas maternales (y también paternales, siempre opcionales) deberían ser más largas, y permitir la reincorporación de la mujer y el hombre a su puesto, sin discriminación. Para que un Estado se atreva a aprobar una medida como esa, hace falta el consenso, al menos a nivel teórico, sobre las bondades de la lactancia y de la crianza mamífera, si no, es imposible.

-Para que la lactancia funcione de forma placentera se necesita un coctel hormonal natural que solo se dispara CUANDO EL PARTO ES LIBRE Y RESPETADO. Hay que mejorar los protocolos de parto en los hospitales que permitan que las mujeres que quieran parir libremente (moviéndonos, gritando, haciendo el pino, en confianza o en intimidad o en compañía de quien queramos, etc…) podamos hacerlo. Y luego que no se lleven a nuestras criaturas sanas "por protocolo", y nos separen de ellas durante horas, porque con ello la lactancia corre peligro. Para cambiar esos protocolos hospitalarios (como ya se está haciendo) y permitir maternidades más libres, gozosas y placenteras, hace falta que esta información (científica) circule. La violencia obstétrica es aún muy habitual en nuestros hospitales.

Si no, no podemos avanzar.

La que quiera parir por cesárea programada y no lactar, por supuesto es también muy libre de hacerlo. Pero eso es más fácil hoy en día, que lo otro. Lo otro requiere más cuidado, sensibilidad y conciencia por parte de los profesionales, de las autoridades y de las políticas sociales.
Si tú decides dar fórmula de leche de vaca a tu hijo, e incorporarte inmediatamente al trabajo, PUEDES HACERLO. NADIE TE LO IMPIDE. Solo tu conciencia es libre. Lo que digamos las demás, te la puede traer floja.

Sin embargo, para poder quedarte con tu hijo si lo deseas, amamantarlo exclusivamente por 6 meses, o cuidarlo una misma hasta que por lo menos camine, ¡¡¡necesitamos unos permisos que ahora no tenemos!!!
De eso es de lo que se trata. Tú, con la normativa legal y jurídica actual, pudiste hacer lo que quisiste. Yo y otras muchas mujeres, no.

Y ahora tú puedes preguntarme: ¿Y por qué deberíamos todos pagar con nuestros impuestos que tú te quedes en casa 6 meses o un año con tu hijo?

No puede ser porque me da la gana. Porque desgraciadamente las ganas de todos no pueden ser subvencionadas. Para yo poder responderte a eso, no me queda más remedio que echar mano de la ciencia. Que decirte, que te guste o no, mi leche es lo mejor para mi bebé. Que los bebés no pueden hablar, y que la salud física y emocional de las futuras generaciones hay que tenerla en cuenta.

Que no es verdad eso que dices de que "las ventajas de la lactancia no están demostradas en el primer mundo".

En primer lugar, porque la lactancia materna no tiene ventajas ni desventajas. La lactancia materna es el funcionamiento de la especie by default, por defecto. Es como preguntarse las ventajas o desventajas de respirar con los pulmones en lugar de con un respirador artificial.

Tengo tetas, y usarlas para lo que son, para alimentar a mi bebé, es MI DERECHO y el de mi bebé, que debe ser protegido por la legislación y no discriminarme laboralmente por ello. La lactancia es también, ya no sólo un derecho reproductivo de las mujeres, sino de todos los seres humanos al nacer.

La industria de la leche artificial está loca por imitar la lactancia natural, cada día lo intenta más, es su meta, pero jamás podrá. Porque la leche artificial es algo muerto. Y la leche materna es algo vivo, lleno de defensas e inmunoglobulinas: de hecho la leche materna es EL ÚNICO SISTEMA INMUNOLÓGICO DEL BEBÉ. (En ese artículo tienes muy bien resumidas además todas las "ventajas" de la lactancia, o sea, los riesgos de la lactancia artificial, en el primero, el segundo, el tercero y el cuarto mundos).


La superioridad de la lactancia materna sobre cualquier intento de sucedáneo no tiene discusión posible. Pero además, el pecho materno no es solo leche. Es contacto humano, es la sexualidad oral del bebé, es consuelo, placer para ellos. Nada comparable a chupar plástico. Además, es ecológica, no tiene residuos, no hay que calentarla, siempre está a punto... Las ventajas para mujeres, bebés y familias son infinitas. Nunca un Estado ha subvencionado ni apoyado nada mejor.

Esa evidencia científica no sirve para que tú amamantes si no quieres, pero SÍ DEBERÍA SERVIR PARA APROBAR NORMATIVAS JURÍDICAS QUE AMPAREN LEGALMENTE LA LACTANCIA MATERNA EXCLUSIVA HASTA LOS SEIS MESES, por lo menos.

Y esto, no tiene nada que ver con el Tea Party, ni con círculos ultracatólicos ni nada que se parezca.

Es tu discurso (y el de muchas feministas de la igualdad, de hecho de las feministas que tienen poder en España como Amparo Rubiales, Celia Amorós, Edurne Uriarte, etc... y que con su corpus teórico sustentan el trabajo de los Departamentos de Igualdad) el que se asemeja paradójicamente a las doctrinas teológicas y bíblicas, en los mismísimos fundamentos del patriarcado: no tenemos nada que ver con la naturaleza, no venimos de la evolución, no somos mamíferos ni monos, no hay determinismo biológico... (¿nos creó acaso un Dios masculino con un toque de su dedo?)…

Pues resulta que no, que venimos de la evolución, que somos mamíferos, que somos primates, y que los bebés (o sea tú, que fuiste bebé, yo y todos) tenemos al nacer una necesidad y un deseo básicos: el del cuerpo y la leche maternos. Más aún los humanos, que gracias a nuestra alta inteligencia, nacemos más inmaduros que el resto de los animales. Y la satisfacción de esa necesidad, de ese deseo, es importante para nuestra salud, para nuestro sistema emocional, para nuestro sistema sexual, para nuestra felicidad y para nuestro crecimiento más pleno. ¿Puedes ponerte en el lugar del bebé que fuiste, del que tuviste, de los que vendrán? ¿No agradecerías todos los apoyos para poder amamantar, apoyos reales y sinceros, igual que el mismo respeto si finalmente no lo deseas o no lo consigues?


Si por amamantar, las mujeres perdemos poder adquisitivo y aumentamos la precariedad laboral, lo que hay que cambiar es ese sistema discriminatorio, y no la lactancia.Mejorar nuestros derechos como mujeres y como madres, y conciliarlos con los derechos de los bebés, que somos todos.

El feminismo que supone progreso es el que tiene en cuenta a nuestros úteros, a nuestros embarazos, a nuestros partos y a nuestros bebés: son parte de nosotras. No podemos dejarlos por el camino. Y exigiendo que la ley apoye el cuidado, los vínculos de cuidado que necesitamos todos, es como lograremos sociedades más justas e igualitarias.

Y claro está que cada mujer tiene que ser libre para amamantar o no, pero de lo que se trata es de CAMBIAR LOS CONDICIONAMIENTOS SOCIALES Y CULTURALES que hacen que a las mujeres ya no nos funcionen las tetas, y detestemos y "estemos en contra" de nuestras propias funciones fisiológicas.

Si de repente, a todos nos dejaran de funcionar los riñones, ¿buscaríamos qué es lo que estamos haciendo mal, verdad?

Si de repente las mujeres odiamos, "estamos en contra" o consideramos una carga menstruar, embarazarnos, parir y lactar, en lugar de considerarlo un privilegio, un goce, un derecho, una oportunidad y una responsabilidad social que todos, hombres y mujeres, debemos honrar y proteger, muy mal vamos. Hacia la robotización y la autodestrucción de la especie.

De lo que se trata hoy en día no es de seguir alimentando el “sacrificio” de las mujeres: sino de darnos cuenta de que la maternidad puede y debe ser UN PLACER.

Todos los procesos fisiológicos femeninos han sido reprimidos y devastados por el patriarcado. Que está ahí también: en nuestras reglas dolorosas, en nuestros partos frígidos, en nuestras lactancias imposibles... Pero el parto, la lactancia y la crianza pueden y deberían ser muy placenteras, como el resto de los procesos fisiológicos lo son.

De lo que se trata es de recuperar nuestro poderío natural, y poco a poco, también nuestra autoestima y nuestros sistemas emocionales devastados… y de exigir respeto a nuestros procesos, lo cual nos llevaría a partos como experiencias irrepetibles, a lactancias placenteras, a crianzas felices…

Es lo que necesitamos las mujeres y los bebés y también los hombres: todos. Conciliar al fin los derechos de las mujeres a tener una maternidad libre con los derechos de los bebés a ser cuidados y deseados.

Te invito a revisar lo que están escribiendo interesantes intelectuales, como las históricas feministas Casilda Rodrigañez y Victoria Sau, la socióloga Isabel Aler, la bióloga María Jesús Blázquez, la psiquiatra Ibone Olza, todas españolas… a revisar todo lo que se está descubriendo recientemente sobre la importancia del vínculo y la neurobiología del apego, a acercarte con interés y respeto a lo que están haciendo asociaciones como El Parto es Nuestro… y también, por qué no, a revisar tu historia personal herida con este tema. Y quizás después puedas escribir otro artículo con nuevos argumentos.

Va por delante nuestro respeto a tu opción, y a la opción de todas las mujeres. Va también por delante nuestra disposición al diálogo, más que respetuoso, amistoso y constructivo.

Un abrazo.

Ileana Medina Hernández

Periodista, profesora, funcionaria del Gobierno de Canarias.

Autora del blog Tenemos Tetas y co-autora del libro Una nueva maternidad.

Mujer y madre común y corriente.

lunes, 3 de octubre de 2011

SOBRE EL" SENTIDO COMÚN" DE ALGUNOS DE NUESTROS PEDIATRAS



El sentido común.


Existen muchas diferentes definiciones para el sentido común, pero mi preferida es la siguiente:

"Dícese del menos común de todos los sentidos"

Esta es sin duda  la más popular, y en internet aparece en innumerables ocasiones bajo la autoría de un tal H Greeley. Y es que, como bien dice el autor de este artículo que he encontrado en la red al buscar definiciones de sentido común: 

"...cada grupo de personas va a tener un sentido común distinto, por lo tanto el "sentido común" no es la respuesta universal a todos los problemas, es la respuesta consensuada de un grupo de personas basándose en las reminiscencias de la inercia social a la que se ven sometidos".

Todo lo dicho hasta ahora me lleva a una conclusión: Cada vez que alguien que pretende defender a capa y espada un argumento se ve obligado a recurrir al "sentido común" ("¡Esto es así por sentido común!"), pierde irremediablemente poder de convicción, ya que está demostrando la ausencia de argumentos realmente convincentes. 

Os preguntaréis por qué de repente me ha dado por ponerme a reflexionar sobre el sentido común. La razón es que hace unos días me enteré de la publicación del nuevo libro de mi estimadísimo (ene)(a)migo doctor Eduardo Estivill, esta vez en coautoría con el doctor Gonzalo Pin. Y el título del libro me pareció extraordinariamente representativo de lo que nos íbamos a encontrar en su interior: 


¡ Ahí queda eso! ¡Y se han quedado tan anchos!

En mi vida había visto un título de libro tan extraordinariamente irrespetuoso e insultante como este. Es IMPRESIONANTE. Ya veo, doctores Pin y Estivill, que los padres y profesionales que no estamos de acuerdo con la linea de crianza que ustedes marcan no tenemos "sentido común". 

He echado un vistazo a las 40 primeras páginas del libro, y reconozco que cada una de mis células se me llena de adrenalina cuando leo consejos como este:

"Recomendamos que la mamá alimente al niño siempre que pueda en el mismo lugar, con luz, música ambiental suave y temperatura agradable. El bebé debe permanecer despierto durante todo el tiempo de la toma. Esto es bastante difícil, pues tiende a quedarse dormido cuando come. Háblale, hazle pequeñas caricias y estimúlale suavemente para que se mantenga despierto. Esto favorecerá que coma más y empiece a entender que la comida va asociada a estar despierto. La mamá debe seguir las normas de la lactancia materna a demanda o biberón, según su deseo y las recomendaciones de su pediatra".

En sólo siete líneas nunca había visto tantos consejos sin sentido:

1- ¿Alimentar siempre en el mismo sitio? Entonces no nos movamos de casa durante los próximo meses (o años), no vaya a ser que a nuestro hijo le entre hambre en cualquier lugar y tengamos que volver corriendo para encender el hilo musical, bajar las luces y sentarnos en nuestra butaca de lactancia. Esto, dicho sea de paso, va a venir de maravilla a nuestra depresión postparto: en lugar de salir con nuestro peque a la calle todo lo que podamos para disfrutar de la vida al aire libre, el sol, los parques y los amigos, mejor nos obsesionarnos con dar el pecho siempre en el mismo sitio, con una música ambiental adecuada, la luz a la intensidad correcta y la temperatura perfecta ¡Dios mìo! Que madre desnaturalizda soy. Yo, que he amamantado a mis bebés en los bancos de los parques, sentada en los tranvías, flotando suavemente en una piscina, o en la cima del Jungfrau ¡¿Como habrán sobrevivido a semejante muestra de falta de "sentido común"!!!!!?

2 - Lo de que el bebé debe de permanecer despierto durante toda la toma debe de ser una obsesión que tiene el doctor Pin, porque le he leído este consejo en numerosas ocasiones en la sección de consultoría que tiene en la revista Ser Padres. Dicen que es difícil. Por supuesto que es difícil. Va en contra de la naturaleza del bebé, de la naturaleza de la madre, de la naturaleza de las tetas de la madre y de la naturaleza de la leche de las tetas de la madre; o sea, va en contra de la naturaleza de la madre naturaleza en sí. Y por supuesto, ir en contra de tantos factores y tan importantes es evidentemente difícil. Lo que yo no entiendo es la necesidad de realizar semejante proeza, excepto en el caso de bebés muy prematuros o enfermos que tienden a dormirse sin ser capaces de alimentarse suficientemente. Pero es evidente que aquí no se refieren a estos casos. La única razón que se me ocurre es un maléfico deseo de complicar la vida al personal porque, de verdad, y con el corazón en la mano:

 No hay manera más sencilla, natural, amorosa y perfecta de dormir a tu hijo que dormirlo al pecho.

Dicen los doctores que mantener al bebé despierto favorecerá que asocie la comida a estar despierto...... esta aclaración  no sé por donde cogerla. Mirad que le doy vueltas y no hay manera. Sólo puedo decir que a mis hijos nunca les he aplicado este "método" de "lactancia sin dormir nunca al pecho" (todo lo contrario: siempre he usado el pecho para dormirlos) y desde luego nunca se me han caído dormidos delante de un plato de lentejas, ni se me ponen a bostezar cuando les saco una ensaladilla rusa. 

3- La frase final tampoco tiene desperdicio: La mamá debe seguir las normas de la lactancia materna a demanda o biberón, según su deseo y las recomendaciones de su pediatra". Sencillísimo. Ya me diréis como compaginamos todos estos factores cuando:

* La madre sólo quiere que el bebé engorde y crezca bien, pero está agotada porque, como no puede dormir a su hijo al pecho, se obliga a despertarlo antes de ponerlo en la cuna y claro, luego no hay quien vuelva a dormirlo. Así que arrastra unas ojeras hasta las orejas y se muere por dormir cuatro horas seguidas aunque sea sólo una vez al día.

* El bebé quiere tomar hoy cada 2 horas pero tal vez mañana cada 4, aunque en general por la tarde mejor cada media hora hasta las 4 de la madrugada. Eso estos días, porque dentro de unos días más la dinámica puede ser absolutamente diferente. Y además anda bastante fastidiado porque, cuando por fin coge el sueñecito enganchado a la teta, mamá  irremediablemente lo despierta, poniéndole de muy mal humor y con muy pocas ganas de dormirse de nuevo aunque esta realmente agotado.

* El pediatra depende de la escuela que siga: Si es de los modernos y bien informados estará de acuerdo con dar libertad absoluta al bebé. Si es de la promoción de los Pediatrasaurus  caducus te dará un completísimo horario muy bien especificado de a que hora serán las tomas y cuantos minutos en cada pecho. Acompañado todo por un detalladísimo horario de papillas varias que deberás (sí o sí) introducir el primer día del cuarto mes de vida. En medio de las dos posiciones tienes a pediatras que te dicen que "no antes de dos horas pero a demanda" o los que aseguran que "en cada toma debes de dar los dos pechos". 

Les aseguro, mis queridos doctores, que intentar seguir todos los consejos reunidos en estas siete líneas puede cargarse la felicidad del bebé, la madre y la familia entera en un visto y no visto. Se lo digo por experiencia, porque cuando fui madre primeriza estuve a puntito de caer en sus garras pero, gracias a Dios, reaccioné a tiempo de salvar la crianza y la lactancia de mi hijo. A pesar de todo pagamos las consecuencias de intentar seguir tan absurdas normas con muchas horas de sueño perdidas, horas de llanto ganadas y varias mastitis fulminantes. 

Si es que nos lo están poniendo en bandeja. A pesar de que en un primer vistazo da la sensación de ser un libro escrito desde el amor y el respeto a las necesidades de los hijos, a la que lees un poco en detalle queda clarísimo que, al menos en lo que a crianza se refiere, es un manual para adiestrar hijos que "no molesten" y que hagan todo lo que sus padres quieran: duerman cuando los padres quieran y donde los padres quieran; coman cuando los padres quieran, lo que los padres quieran y donde los padres quieran; y todo pasando por encima de las necesidades básicas y genuinas de nuestros hijos desde el mismo momento del nacimiento. 

Eso sí, parece que la numerosas críticas a las polémicas obras del doctor Estivill (no sé nada de las dos publicaciones del doctor Pin) han dado sus frutos porque es evidente la suavización y el enmascaramiento de su discurso inicial. ¡Quien le ha leído y quién le lee, doctor Estivill! 

Pero lo cierto es que hay situaciones en las que ponerse en un punto medio no es honesto - o se da lactancia a demanda o no se da, o se aplican métodos conductistas en la educación o no se aplican, o respetas las necesidades de tu hijo o no lo haces, o sigues tu deseo maternal o no lo sigues -  por lo que su discurso actual queda muy poco coherente.  Además de que supone un peligro porque engaña sobre sus verdaderas intenciones con palabras suaves y buenos propósitos.

Por ejemplo. Lo que escriben sobre la lactancia materna en estas cuarenta páginas. Lo representan como "un gran dilema": dar el pecho o no darlo. Como una mera "opción personal". Así se cargan de un plumazo el hecho evidente de que dar el pecho es la opción por defecto, lo natural, y que cualquier opción diferente se toma cuando hay probadas evidencias de que esta primera no es posible. De esta manera presentan la lactancia artificial al mismo nivel de prioridad que la lactancia materna.

Y No. La lactancia materna y la lactancia artificial no pueden tener la misma prioridad a la hora de elegir entre una y otra. Eso es como decir que el hecho de que el bebé empiece a caminar con sus piernas o ponerle unas prótesis artificiales es "un gran dilema" y "una opción personal". Creo que para cualquier persona en sus cabales amputar las piernas a un niño sano para que ande con prótesis le parece una aberración y una bárbara crueldad. Por motivos culturales, sociales o políticos la lactancia materna ha sido sistemáticamente ignorada y despreciada en los últimos siglos en nuestra sociedad occidental y por eso poca gente se escandaliza hoy en día de que una madre se plantee siquiera la posibilidad de no darle pecho a su hijo porque sí, porque no le apetece. Pero ustedes, doctores Estivill y Pin, tienen LA OBLIGACIÓN de luchar contra esta actitud tan mayoritaria  desde su posición de médicos que conocen, no las ventajas de la lactancia materna, sino los inconvenientes y efectos indeseados de la lactancia artificial.

Porque esa es otra. En todo buen manual de pediatria que se precie no se puede dejar de hablar de las "ventajas" de la lactancia materna. ¿Verdad doctores?

Pues tampoco. Hoy en día cualquier manual de pediatría y crianza que se precie de estar actualizado y de apoyar las recomendaciones de las más importantes sociedades de pediatría y de la misma OMS, no debería hablar de las ventajas de la lactancia materna, sino de los inconvenientes de la alimentación con leche de fórmula. Es un matiz extraordinariamente importante porque define claramente que la opción por defecto debería ser siempre la lactancia materna, dejando la leche de formula para los casos en los que la primera es ABSOLUTAMENTE imposible. Que los hay, no lo dudo, y la madre que se encuentra obligada a recurrir a la leche de fórmula por encontrarse en uno de estos casos, desde luego que no es una mala madre, ni es peor madre que la que puede dar teta a su hijo.

El siguiente párrafo no puedo leerlo sin una taza de tila delante. Casi me produce urticaria reproducirlo aquí (mis comentarios a las frases van en rojo):


"En cualquier caso, las fórmulas infantiles de leche son la alternativa. Como lo serán probablemente más adelante, cuando tengáis que comenzar a preparaos para volver al trabajo y os veáis obligadas a dejar de amamantar a vuestro bebé (podéis leerlo en el siguiente capítulo)". Lo único que puedo hacer ante este despropósito es dejaros la maravillosa obra editada por La Liga de la Leche en la que varias madres nos cuentan como mantuvieron su lactancia al retomar su vida laboral: Las hijas de Hirkani. Menos mal que no tengo acceso al siguiente capítulo del libro porque no acabaría nunca este post. 


"...... El hecho de alimentar al bebé con biberón facilita que los padres participen en la alimentación y refuercen su papel paternal desde el principio". Por supuesto, ¡El padre que no alimenta a su bebé ni es padre ni es nada! ¿ Donde se ha visto que se respete la necesidad del bebé de tomar y chupar teta? De nuevo un documento de La liga de la Leche, donde los padres que quieran ejercer su papel siguiendo como directriz las necesidades de su hijo encuentran ideas estupendas de como hacerlo: Rol del padre en la lactancia. 


Conviene subrayar que dar el biberón puede ser un momento de contacto entre ambos igual de intenso y emotivo. Todo depende del amor con que se haga. Todos los momentos con el bebé pueden ser intensos y emotivos. Desde bañarle hasta cambiarle el pañal o llevarle a pasear al campo. Dar el biberón no tiene nada que no tengan esos otros momento y en cambio si carece de algo fundamental: no respeta completamente las necesidades del bebé. Porque el biberón, no lo olvidemos, es un sustituto del pecho que sólo debería de ser utilizado cuando el pecho no está disponible. Incluso aunque el "bibi" venga llenito de leche materna, el pecho siempre será más agradable y beneficioso para el bebé y por lo tanto su uso debería quedar restringido a los momentos de verdadera necesidad, y no al capricho del resto de la familia de alimentarle. 


¿Otras diferencias? Las fórmulas artificiales de leche se digieren más despacio que la materna, por lo que la frecuencia de las tomas acostumbrará a ser más dilatada. ¿Y no se les ocurre, caballeros, que esta característica de la leche materna, lejos de ser una ventaja que permite distanciar las tomas, es una desventaja para el aparato digestivo del bebé que puede influir negativamente en su desarrollo, e incluso provocar enfermedades en el futuro?


Por supuesto, en este prometedor libro no podía faltar una referencia a la "esclavitud" que puede suponer la lactancia materna si no se cuenta con la imprescindible ayuda de unos biberones que permitan a la madre liberarse y que otra persona alimente a su bebé:



"Que des el pecho no quiere decir que seas imprescindible. Utiliza un extractor de leche o sacaleches para guardar una cantidad (en el frigorífico se puede conservar hasta 2 días, y congelada hasta 3-6 meses) y que el padre o alguna persona cercana pueda, en un momento dado, alimentar al bebé si tú no puedes hacerlo o si quieres descansar un poco. También te será de utilidad si tienes un acúmulo excesivo de leche para lo que demanda tu bebé."



De nuevo esa imagen de la madre que está que se muere por separarse del niño. Que está cansada de su niño. Que necesita que otros se ocupen del niño para que ella pueda descansar. De nuevo esa imagen de la lactancia como un grillete alrededor del cuello de la mujer, atándola irremediable y trágicamente a la boca de su hijo. Y nada sobre los momentos de tranquilidad, relajación , intimidad, contacto amoroso y fusión física y espiritual que regala la lactancia  a la diada madre-bebé ( Ah! claro, recordemos que la madre no se puede relajar al dar el pecho porque tiene que estar pendiente de que el bebé no se duerma. Se me había olvidado). Nada sobre las otras múltiples tareas que el padre, la abuela o la suegra pueden hacer para ayudar a la madre a concentrarse y fusionarse con su hijo.

Y nada sobre la necesidad importantísima, especialmente en este primer mes de vida del pequeño, de que se produzca el ajuste entre la producción y el consumo de leche. Ajuste que se verá dificultado si la madre se dedica a sacarse leche con el sacaleches para tener reserva en la nevera o para que el resto de la familia tenga el honor de alimentar al bebé. El sacaleches debería usarse sólo para descargar un poquito el pecho demasiado lleno, lo suficiente para que deje de molestar. Pero si se utiliza demasiado sólo provocará una sobreproducción que puede llegar a ser muy dolorosa y molesta.

Señores doctores: ¿No se les ha ocurrido que la madre lo que necesita es el tiempo, la libertad, la tranquilidad y el apoyo necesarios para alimentar y dormir a su hijo y con su hijo cuando ambos quieran y necesiten? ¿No se les ha ocurrido que todas esas absurdas normas sobre que el niño no se duerma al pecho, duerma en su propia cuna y  se le duerma de una determinada manera y a unas determinadas horas, o se le vaya "enseñando a dormir" para que así deje dormir a sus padres........ son las causantes de que el niño y su cuidado sean vistos y sentidos por su madre y su padre como una esclavitud, como una imposición de la que se necesita "descansar"?

¿No se les ha ocurrido, señores doctores, que la madre SI ES IMPRESCINDIBLE para su hijo, dé o no el pecho? ¿Han oído hablar de la herida primal? ¿Realmente creen que un sacaleches y un biberón van a cambiar la necesidad que la criatura tiene de su madre? ¿Realmente creen que dificultar con sus normas la capacidad de la madre para satisfacer las necesidades más básicas de su criatura ayuda a ninguno de los dos?


A propósito, otro detalle extraordinariamente esclarecedor. El apartado titulado "Ventajas de la lactancia materna" contiene unas 90 líneas de texto (sí, me he molestado en contarlas) de las cuales sólo 20 están dedicadas a la lactancia. El resto, unas 70 (todavía dentro de este apartado), hablan sobre el biberón y su preparación, así como de los famosos cólicos. ¿Hace falta comentar nada más sobre esto? Me temo, doctores Estivill y Pin, que ustedes sólo pretenden quedar bien con la tendencia actual a apoyar la lactancia desde todos los ámbitos, pero sin la menor intención de hacerlo realmente. Queridos lectores, aquí os dejo un ejemplo de un texto que realmente pretende explicar e informar sobre los beneficios de la lactancia materna, escrito por Mireia Long en Bebes y Más. Pasen y comparen.



¿Que pretenden exactamente vendiendo tanto consejo sinsentido? ¿Que Nestlé y compañía les paguen los viajes a congresos? No se me ha pasado el inquietante paralelismo entre los consejos que ya he citado y los que vimos hace unos meses en el vídeo editado por Nestlé sobre el sueño de los bebés

¿Cual es su principal objetivo escribiendo libros como este? ¿Vender millones de libros a madres y padres angustiados, inseguros, con el deseo enmudecido, solos, asustados ante lo que se les viene encima con el nacimiento de su hijo y que además arrastran ellos mismos las consecuencias de su propia herida primal?

Porque, evidentemente, los padres que escuchamos nuestro propio deseo maternal/paternal no necesitamos que nadie nos venda un manual de pediatría tan lleno de "sentido común". No, los padres que hemos descubierto donde están las respuestas para satisfacer a nuestros hijos en sus verdaderas necesidades sólo necesitamos a los pediatras para algún antibiótico ocasional, el control de una fiebre alta, unos mocos rebeldes, unos puntos de sutura en una herida especialmente profunda o las vacunas de rigor. Y ya está. Yo no necesito que mi pediatra me diga como, donde y con quien deben de dormir mis hijos. No necesito que me diga que le enseñe a dormir o que le ofrezca comida cada 3 minutos hasta que se la coma. Eso está fuera de su competencia. La crianza de mi hijo es cosa mía, no de su pediatra. Cuando mi hijo, por enfermedad o accidente cae en un estado patológico entonces acudiré a su pediatra. Pero antes no. Antes sería obligar a este respetable profesional a asumir una responsabilidad que me corresponde a mi, no a el/ella.

Y con este libro es lo que ustedes pretenden. Que los padres nos olvidemos de lo que íntimamente sabemos, desoigamos nuestros más profundos deseos y dejemos la crianza de nuestros hijos absolutamente en sus manos. Y desde luego, siguiendo sus consejos se entra en una dinámica tan adulterada y dificultosa que ya no queda más remedio que estar irremediablemente enganchado a sus manuales para tirar hacia adelante. 

Doctores Pin y Estivill, su pediatría del sentido común sólo consigue convertir el ejercicio de la crianza de nuestros hijos en un infierno de normas absurdas y necesidades insatisfechas. Que pena que, en lugar de cultivar sus respectivas especialidades, en las que no dudo de que sean ustedes brillantes, escribiendo todo lo que les venga en gana dentro de sus respectivos campos y en las revistas científicas en las que corresponde, se dediquen a meterse en donde nadie les llama, utilizando su prestigio para validar unos consejos que hacen más mal que bien y que se hunden por su propio peso.

Dejen la crianza para las madres y los padres. Nosotros, cuando algo no funcione o tengamos dudas, acudiremos a los profesionales que consideremos oportunos: pediatras, psicólogos, pedagogos, maestros....... y por favor, no nos tomen por ignorantes e incultos.

Un detallito muy esclarecedor de su libro: no tiene sección de bibliografía. Esto significa que ni siquiera se molestan en citar esas fuentes con un rigor científico tan máximo, como ustedes dicen. Todas las obras científicas basadas en evidencias tienen que tener las citas de las fuentes originales. Se ve que ustedes no lo han considerado necesario porque, total, su obra sólo la van a leer padres, abuelos, cuidadores y educadores. ¿Para que molestarse en citar nada?

Para finalizar diré que por principio estoy absolutamente en contra de la quema de un libro. Para mi los libros son sagrados y su censura me recuerda las épocas más negras de nuestra historia. Pero en este caso si que me gustaría recomendar al Ministerio de Sanidad español que en la portada de nuestro protagonista añadiera un pequeño párrafo alertando de los indeseables efectos que conllevará para la salud mental y física del bebé, su madre y toda la familia, seguir sus consejos sobre crianza.

Informar para prevenir nunca está de más.

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sábado, 1 de octubre de 2011

NUESTRO BAUTISMO..... DE PUNTOS


Ayer llegó el gran día. Ese que me vengo temiendo desde que me pusieron a V en brazos tras el parto. Ese que todos los padres saben que pasará sí o sí alguna vez en la vida de sus retoños.

Si hoy tuviera yo que dar un premio Nobel, se lo daría al médic@, curander@ o modist@ que se le ocurrió un buen día suturar una herida profunda en un ser humano.

Ayer V recibió los primeros puntos de su vida. Fue en la pierna. Más concretamente en la cara interio-posterior del muslo derecho. La razón: la estocada de un grifo de fuente con complejo de toro Ratón. ¿Como acabó el grifo en el interior del muslo de V? Ese es un misterio para el que todavía nadie, ni el mismo V, hemos encontrado una explicación convincente. Parece ser, según versión del accidentado, que estaba encima de un muro con la intención de dar un doble mortal con tres vueltas hacia adelante y dos hacia atrás y caer en medio de unas plantas. Pero se despistó: su amigo E saludó en ese momento (de concentración extrema) a otro niño, el se sobresaltó, desvió por un segundo la vista de las plantas objetivo, y acabo con el grifo incrustado en el muslo.

Cuando vino hacia mí gritando y llorando algo me dijo que aquella vez el dolor era diferente. Y eso que al principio no vi mucho. He pasado alrededor de 5 años de mi vida (desde que V anda) recibiendo a mis niños cuando me vienen accidentados y llorosos con una mano tapando la parte más inverosímil de su cuerpo, sintiendo que esos 3 segundos (lo que me cuesta en quitarles la mano o encontrar el punto golpeado)  que tardo en comprobar que la parte en cuestión sigue en su sitio (aunque un poco maltrecha ), son una eternidad; pero siempre con el feliz resultado de que la cosa nunca ha llegado a mayores y todo se cura con el culito de la rana y un beso.

Por eso ayer tenía la certeza consciente de que, como siempre, todo quedaría en un susto (aunque una parte de mi inconsciente me decía lo contrario): por un momento quité la mano de V de donde se presionaba y sólo vi el pantalón íntegro. Pero había visto un punto equivocado. Dos centímetros más atrás un enorme siete en la tela dejaba entrever un boquete en su pierna. Boquete que dejaba ver con claridad todas las capas del muslo hasta ¿el hueso? Al menos el tejido adiposo se veía con claridad e incluso colgaba por los laterales de la herida. Se me subió el estómago a la garganta y tuve la  certeza de que el gran día había llegado: nos estrenaríamos con los puntos.

A partir de ahí todo fue como la seda. Estaba en el parque con dos amigas que en seguida se pusieron en marcha. Tere sacó una megatirita para proteger el boquete hasta que llegáramos al médico. Paqui me llevó a la consulta pediátrica que, por suerte, estaba a dos minutos del parque. A Tere la dejamos con la chiquillería restante, excepto mi pequeño M y la pequeña de Paqui, que nos los llevamos porque tienen la curiosa capacidad de desaparecer de golpe aunque no les quites la vista de encima. En la consulta, una amabilísima pediatra nos informó que semejante herida sólo podían coserla en el hospital, pero nos hizo una cura de urgencia y nos llamó un taxi.

Creo que el taxi no tardó ni tres minutos. Y en menos de 10 minutos más estaba en la puerta de urgencias. No pasaría ni un cuarto de hora cuando V ya estaba en su camilla, con dos parches anestésicos en la parte posterior de cada mano y yo con tres cuentos infantiles sobre mis piernas. A partir de ahí a esperar a que la anestesia le hiciera efecto en las manos para que al ponerle la vía no le doliera. Espera que fue amenizada por la lectura de los tres cuentos un par de veces cada uno.

Médic@ y enfermer@s fueron un amor de amabilidad y cariño por mí y por el niño. A mi petición de hablar en inglés (en semejante estado nervioso me bloqueo totalmente y entender el suizo-alemán es para mí como intentar entender chino mandarín) no sólo no tuvieron ningún problema, sino que una doctora incluso se dirigió a nosotros en español. Cuando pregunté si podía estar en todo el proceso con mi niño, me dijeron que "por supuesto". Sólo el momento exacto de coserle, cuando V dormía plácidamente por efecto del anestésico que le metieron por la vía, me pidieron muy amablemente que saliera porque me podía desmayar si veía al médico cosiendo el boquete en directo. Estoy casi segura de que si me hubiera resistido un poquito hubieran accedido, pero decidí que con semejante trato y teniendo en cuenta que V estaba rodeado de 2 enfermeras, un anestesista y el médico "sastre", no valía la pena ponerles en un compromiso y mejor esperaba fuera. En escasos 10 minutos el boquete estaba cosido y recosido y protegido por un apósito. V dormía tranquilo, roncando y todo.

Mi marido llegó al hospital cuando todo había pasado y yo esperaba a que V se despertara, cosa que hizo media horita más tarde, un poco lloroso y mareado. Al volver a casa nos pasamos por la de mi amiga Paqui para recoger a mis otros dos niños y nos la encontramos en compañía de Tere, que tuvo el detallazo de quedarse con ella para no dejarla sola con tanta chiquillería. Me encontré a los dos pequeños cenados y satisfechos.

Es absolutamente incalculable el valor de poder dejar a tus otros hijos en unas manos de confianza cuando tienes que correr a urgencias con uno de ellos. Cuando yo abandoné el parque en el taxi rumbo al hospital, Tere y Paqui se llevaron a toda la chiquillería (3 de Paqui, 2 míos  y una de Tere) a casa de Paqui y allí esperaron juntas hasta más de las diez y media a que volviéramos. Paqui incluso quería que los dejara a dormir para que fuéramos más tranquilos. Sé que estas cosas pasan y pueden pasar hoy a uno de mis niños y mañana a otro de los suyos y que yo también me quedaría con sus peques el tiempo que hiciera falta y encantada de la vida porque los adoro. Pero cuando lo hacen contigo y con tus hijos sientes que nunca se lo vas a poder agradecer lo suficiente.

Hoy me siento tan arropada y querida por estas amigas maravillosas con las que cuentas sin pensarlo para superar estos imprevistos y que siempre están ahí, dispuestas a echar una mano donde haga falta y a quien haga falta. Sin ellas, que duda cabe de que la experiencia de ayer hubiera sido muchísimo más traumática tanto para V como para sus hermanos. Gracias a ellas todo se resolvió con suavidad y eficazmente. Por la noche me encontré en casa con mis tres niños, uno un poco dolorido, pero los tres relajados y dispuestos a dormir como lirones. Y todo gracias a que yo pude centrarme en V para que pasara todo el proceso sintiéndose amparado y protegido por su madre, mientras O y M se sentían seguros, tranquilos y felices en manos de Paqui  y Tere.

Estoy muy orgullosa de mis amigas, y estoy muy orgullosa de mis tres hijos. Los tres estuvieron a la altura de las circunstancias de una manera que me dejó impresionada.

V tenía miedo, por supuesto. Lloró porque le dolía, y se asustó mucho cuando me oyó decir que esa herida había que coserla, que nos íbamos al hospital. Pero en todo momento demostró mucha confianza en mí. Yo no le mentí nunca y los doctores también hablaron con el tomándole en cuenta como la persona que es, sin ignorarle en la toma de decisiones como es costumbre hacer con los niños.

O se quedó sin rechistar cuando, con V herido y sentado en la sillita y M colgado en el mei tai, me fui volando a la consulta del pediatra. Se quedó con Tere sin protestar ni un poquito, algo que hubiera sido  normal en otras circunstancias, y luego me dijeron que se había portado de maravilla. Por la noche me lo encontré con ganas de seguir en casa de Paqui un ratito más, pero no rechistó cuando le dije que era tarde y ya nos íbamos. Se durmió en el coche y ahora todavía duerme.

Pero el que más me llegó al corazón fue M, que con sus dos añitos demostró un madurez y una empatía impresionantes. Se mantuvo colgado a mi espalda todo el tiempo que duró la cura en la pediatra y hasta que llegó el taxi. Sólo una vez me pidió bajar, cuando vio la consulta llena de juguetes, pero ante mi negativa no volvió a insistir. Cualquiera que conozca mínimamente a M sabrá lo excepcional de esa falta de insistencia. Y luego, cuando llegó el taxi y Paqui me convenció para que se lo dejara a ella......... me quedé impresionada: Al ver que lo descargaba y oír mis palabras explicándole como tenía que quedarse con Paqui y Tere porque yo tenía que ir con V al hospital a ver al doctor para que le curara, porque V se había hecho mucha pupa, se echó a llorar pero a la vez iba repitiendo

"vale, mami"

"si mami"

Que una criatura tan pequeña fuera capaz de asumir así su dolor ante la separación, aceptar la situación dándome su bendición para que me fuera a pesar de su miedo y tristeza, me dejó con el orgullo más doloroso que he sentido en mi vida. Esas palabras dichas entre lágrimas fueron para mí la certeza de que mi hijo, a pesar de ser tan pequeño, era capaz de hacerse cargo de su papel en esa situación y estar a la altura  a pesar de sus propios sentimientos.

Parece ser que lloró un poquito durante aquellas horas, pero en general se mantuvo tranquilo. Cuando llegamos a recogerlos por la noche se me abrazó con fuerza y me preguntó

"¿Ya no te machas sin mí, eh?????, Macus con mami ¿?"

Una vez en el coche costó unos minutos sentarle en su silla de seguridad porque necesitó estar un poquito en brazos de su papi. Pero cuando vio que ya salíamos se dejo colocar tranquilamente.

Así que al próximo conductista que intente defender las bondades de sus métodos e intente convencerme de que estoy criando unos seres egoístas, malcriados y egocéntrico se va encontrar con que, sin el menor escrúpulo, le voy a estampar su propio nuevo libro en las narizotas. Supongo que sabéis a quién me refiero ¿No?........ pero de eso ya hablaremos con más detalle en el siguiente post.

De momento hoy nos vamos a pasar un sábado familiar a la selva tropical del zoo de Zurich, donde mis niños se han ganado un tucán y dos loros (de peluche) por comportarse ayer como tres superhéroes capaces de enfrentarse a los imprevistos apoyando a los adultos en la resolución de las urgencias y conflictos.

Y para acabar os cuento lo que V me dijo cuando le señalé que hacer locuras puede traer consecuencias como las que acabábamos de vivir:

"No te preocupes mami. Nunca volveré a saltar desde un muro que tenga un grifo. A partir de ahora saltaré sólo desde los muros que no tengan grifos"

Ya estoy mucho más tranquila.

¡Que paséis un buen fin de semana!